
Administración: Lamentablemente el lanzamiento de la serie «Kaulitz & Kaulitz» en Netflix dio paso al regreso de las «anti-toll» y este fue uno de los fics censurados por Wattpad. Afortunadamente, la autora me ha pedido que comparta su obra en esta plataforma, para que todos ustedes puedan disfrutarla. Los temas son sensibles, pero hay fics que no se pueden perder. Y ahora, pasen a leer.
Fic TWC de Vale_luna86
«Perdón Tommy» Capítulo 1
Pov Bill
Era nuestro cumpleaños número 17, nos encontrábamos en Magdeburgo en el departamento que compartíamos junto a Georg y Gustav. Puesto que todavía éramos menores de edad, no podíamos ir legalmente a los pubs para celebrar nuestro cumpleaños libremente. Así que los chicos y David habían hecho una especie de mini fiesta para mí y para mi gemelo, llena de comida chatarra, alcohol, marihuana y otras drogas.
A la vista de cualquiera se podría decir que éramos los adolescentes más afortunados de Alemania. Pues a los 15 años habíamos debutado como banda de rock y nuestra popularidad subió tan rápido como las burbujas en un vaso de gaseosa pronto a derramarse, éramos amados y odiados al mismo tiempo.
Yo ignoraba las innumerables amenazas de muerte que recibía de vez en cuando. La verdad no entendía porque solo el odio se dirigía a mí, bueno tal vez si lo entendía, solo bastaba con verme para saber porque era objeto de burla. Puesto que me gusta maquillar mis ojos con una sombra negra, como las estrellas del rock y adornarlas con máscara de pestañas, la cual hace resaltar el avellana de mis iris y, ahora mi cabello negro que llega a mis hombros, está adornado con sutiles mechas blancas en algunas puntas que dejo paradas con ayuda de un fijador de cabello y para la cereza del pastel, siempre llevo puesto un lipgloss de cereza.
No Importaba si estaba en el escenario, en la televisión o en mi propia casa sin hacer nada, siempre estaba arreglado de esa manera. Me gustaba verme bien, sentirme bien, pero a la gente eso no le gustaba, pero David vio eso como una oportunidad millonaria de sobresalir entre todos los artistas musicales del momento y funcionó.
David Jost, fue el hombre que me descubrió cantando en un bar de mala muerte junto con Tom y los muchachos cuando teníamos 13 años. Lo hacíamos por pura diversión, realmente no veíamos un futuro como músicos. Al principio David quiso que fuera solista, lo cual en esa época no me pareció mala idea, habría hecho cualquier cosa para mantener mi mente ocupada y alejarme de él.
Pero no, mi querido gemelo cumpliría la promesa de “siempre juntos” y David accedió a que fuéramos una banda, Tokio Hotel. Encadenándome por siempre a estar al lado de Tom, mi hermano gemelo, mi sangre, mi amor no correspondido.
Me di cuenta de que lo que sentía por Tom no era simple amor familiar, no. Yo comencé a verlo con otros ojos, desde que nuestros estilos se volvieron notoriamente diferentes, podía ver que Tom se convertía en el típico adolescente revoltoso pero inteligente que mojaba bragas por donde pasara, sus rasgos se volvían toscos mientras los míos se afinaban.
Lo deseaba, deseaba que me mirara como miraba a las chicas con las que conversaba en los recreos del cole. Anhelaba que sus dedos jugaran en mi cintura, que pegara su cuerpo al mío y uniera nuestros labios en un húmedo beso como hacía con esas estúpidas rubias.
Lo había escuchado tantas veces tener sexo con una chica diferente cada semana que, en un momento a otro no pude evitar masturbarme imaginando que era a mí al que follaba. Que era yo al que hacía gritar de puro placer y que es conmigo con quien hace rechinar tanto la cama que pareciera que se va a romper.
Por eso quería estar lejos de él, esto no era normal, era asqueroso, yo era asqueroso, por desear a mi gemelo. Tal vez la gente tenía razón, tal vez solo era un puto maricón que merecía morir.
Pero no podía evitarlo, lo amaba, amaba a Tom con cada célula de mi cuerpo, su existencia significaba para mí, lo que para un católico la existencia de Dios.
Me llevaría estos sentimientos a la tumba y mi castigo sería vivir solo, a su sombra, viendo como Tom hace su vida normal y felizmente.
Y aquí estaba, cargando un amor imposible y enfermizo desde mis 12 años.
—Bill – Tom me sacó de mis pensamientos.
—Vamos a soplar las velas del pastel hermanito— me tomo de la mano para que me levantara del piso en donde estaba ahogando mis pensamientos en alcohol. El movimiento hizo que me sintiera sumamente mareado.
—Mierda Tom, no soy un puto muñeco, deja de jalonearme.
—Pero si eres tan lindo como un muñeco de porcelana – sonrió de lado —de esos que están en la casa de la abuela y dan miedo cuando vas a mear en la noche.
Torcí mis ojos.
—Eres un imbécil.
Tom me llevó hasta la isla de la cocina donde se encontraban los chicos y David con un gran pastel lleno de velas encendidas.
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—Bueno quieren que les cantemos el cumpleaños feliz o ya estás grandecitos para eso— dijo Georg acercándonos el pastel.
—Yo soy casi un adulto, Bill es el que sigue siendo el bebé mimado de todos, ¿no es así Billy? – Tom pasó su brazo por atrás de mis hombros y revolvió mi cabello con su mano.
Su tacto se sentía tan bien que quemaba.
—Cierra la boca Tom— trate de zafarme de él, pero paso su otro brazo por mi cuello en un tipo de abrazo lateral.
—Vamos Bill, es nuestro cumpleaños, pidamos un deseo, ¡anda!
Cerré mis ojos e inconscientemente deseé desde lo profundo de mi corazón que Tom correspondiera a mis sentimientos. Escuché como todos aplaudían y nos felicitaban, el puto de Tom había soplado las velas él solo.
—Lo siento Billy, te estabas demorando mucho y yo me muero por comer pastel— dijo desordenando mi cabello otra vez – no te preocupes mis deseos siempre te incluyen hermanito— me dio un suave beso en la frente.
Tom siempre había sido así desde que tengo memoria, a nadie le parecía raro que demostrará cariño conmigo, claro, yo era la única persona a la que se lo demostraba. Pero yo no podía dejar de sentir estos asquerosos sentimientos a cada cosa que Tom hacía.
—Tengo que ir a ver algo a mi habitación —me solté del agarre de Tom y fui escaleras arriba.
—Más te vale que sea un regalo para mi Bill— grito Tom
—Muérete Tom.
Llegué a mi habitación y me apoye de espaldas a mi cama, me deslice hasta quedar sentado en el suelo con las piernas abiertas. El bulto que tenía entre las piernas era insoportable. Desaté mis pantalones y enseguida metí mi mano en mi bóxer negro para calmar un poco a mi adolorida erección. Estaba como una puta roca, saque la punta de mi pene antes de que comenzara a gotear líquido preseminal y manchara mi ropa.
Maldición solo me había dado un puto beso en la frente y yo ya estaba todo empalado.
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Recosté mi cabeza hacia atrás sobre mi cama y cerré mis ojos, mi mano derecha se encargaba de masajear mi dura polla, de abajo hacia arriba una y otra y otra vez. Con mi otra mano alcé mi camiseta y pellizqué mis pezones ya erectos que por la fuerza que ejercía en ellos al retorcerlos se teñían de un rojo carmesí. El ardor en ellos enviaba punzadas de placer a la cabeza de mi pene toda mojada.
Llevé dos dedos a mis labios entreabiertos y los chupé con lascivia, jugueteando con mi lengua mientras hilos de saliva se escapaban de las comisuras de mis labios. Comencé a mover mis caderas follando mi propia mano. Se sentía jodidamente bien, en mi mente podía visualizar a Tom tocándome la polla y saboreando nuestras lenguas fuera de nuestras bocas.
Gemidos suaves se escapaban de mi boca.
Tom, Tom, Tom, Tom.
Estaba llegando al orgasmo.
—Ah-h Tom!!!
La puerta de mi habitación se abrió cuando mi polla disparo todo el semen en mi pecho y parte de mejilla.
—Vaya show me acabas de dar Bill.
David entró a la habitación y cerró la puerta con el pestillo detrás de él.
Mierda.
Continúa…
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