
“Personal Maid” Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon
Capítulo 3: Encuentros
Bill había lanzado la basura junto a las demás, y se puso a jugar con una bolsita de burbujitas que empezaba a reventar con sus dedos. Se le había quedado una canción grabada en la mente y la estaba tarareando, cuando volteo para mirar a la calle, vio a un chico con el celular, siguió reventando las burbujitas… cuando volvió a ver al chico.
– Oh… papá de Dunja?
– Eh?
El chico volteó a ver a Bill confundido.
– Usted… no es el papá de Dunja? .. el Bobtail de la casa cerca del parque de juegos
– Aahhh… te refieres a Xander, mi perro
– Xander? Es macho?
– Creíste que era hembra?
– Pues… creí que eso que le colgaba eran… no importa! Haha … que penoso –dijo sonrojándose un poco.
– Haha … tú quién eres?
– Emm… yo… entrego la leche…
– Eres tú? Creí que … – el chico miró la ropa que Bill tenía puesta.
– Que cosa? – preguntó sin entender.
– No importa… yo … no pensé que fueras ese tipo de persona, no me malinterpretes.
– Eh?
– Tu ropa…
Bill miró su ropa y se sonrojo aún más. No había caído en cuenta de que estaba representando a una mujer en esos momentos. Cerró los ojos y se golpeó con la mano en la cabeza reventando más burbujitas de paso.
– Que tonto! No… yo… bueno… – intentaba explicar.
– Hahaha… no te apenes… no tengo nada en contra con ustedes.
– No! No es eso! yo… no soy drag …
– A no?
– No… solo que … necesitaba el trabajo y pues…
– Ya entendí, que valiente para hacer eso, yo no podría, por un momento creí que de verdad eras una mujer.
– Bueno… ese es el punto de vestirse así no?
– Haha si … que es eso? – dijo señalando la bolsa que tenía Bill en la mano.
– Eh? ah .. esto? Burbujas… quiere? – le extendió la bolsita al chico – me ayudan a quitar el estrés.
El chico le recibió la bolsita y comenzó a reventar unas cuantas, luego miró a Bill y comenzaron a reír. En eso una mesera salió al encuentro de Bill.
– Eh Hilly! Debes entrar ya – le dijo la chica desde la puerta.
– Oh! cierto!
– Emm.. ten .. – le extendió la bolsa.
– No.. quédesela, yo ya tengo que irme
– Está bien …
– Adiós papá de Dunja!
Bill corrió hacia la entrada del lugar nuevamente, dejando al chico sonriendo mientras le veía correr.
Gustav estaba tirado en su cama mientras veía sin interés a su hermana lanzar repetidas veces su oso de peluche hacia el techo.
– Hoy estuvo el chico que me gusta en la exposición…
– Y eso debería interesarme por que ….
– Porque eres mi hermano mayor, y te debe interesar.
– Vaya, que linda explicación.
– Lo sé
– Deja de lanzar al pobre oso, me está volviendo loco
– Más que ese chico castaño?
– Ugh! No me hables de él, además tú qué sabes de eso?
– Estaba regresando a casa y los vi en la pastelería.
– Chismosa
– No soy chismosa… ustedes estaban en un lugar público
– Se supone que no es tan público, esa pastelería está realmente descuidada y nadie va
– Solo nosotros… pobre Mika, debería realmente considerar el hacer mantenimiento a la pastelería, sus pasteles son buenos, pero con ese lugar no se pueden vender.
– Está cayéndose a pedazos!
– Exacto!
Su conversación se vio interrumpida por el sonido de la puerta corrediza abriéndose.
Bill había llegado.
– Por qué nunca entras por la puerta de entrada? – preguntó Gustav.
– Por aquí es más fácil. Además mamá está trabajando y si entro por la entrada me hará conversación y se va a distraer aparte de que estoy muy cansado como para escucharla ahora.
– Que tal el trabajo? Creí que te irías de frente al bar
– Y eso iba a hacer… pero olvidé que hoy entro más tarde. Igual, ya me voy.
– Creí que entrabas más tarde.
– Quiero tomar aire. Solo voy a dejar esto.
– Bill, mañana me llevas al instituto? – le preguntó Mona.
– Tengo mucho que hacer… no le puedes pedir a alguno de tus amigos que te lleve? O que te lleve Gustav.
– Eh? yo por qué?
– Salen a la misma hora, no le veo el problema.
– Pero…
– Y toman la misma ruta así que mañana la llevas tú.
– Ya no cuenta mi opinión o qué?
– Solo llevala. No tienes que hacer mucho.
– Tú tampoco pierdes nada llevándola
– Tengo que tomar otra ruta mañana y tampoco estaré para cuando ustedes se vayan. A no ser que Mona quiera que la deje en su instituto a las 4 de la madrugada.
– Ugh..
Gustav se metió entre las sábanas y se tapó hasta la cabeza con ellas. No quería llevar mañana a su hermana al instituto, porque él no iba a tomar la ruta que usualmente tomaba para ir a su academia. Pero ahora no le quedaba nada más que llevar a su hermana.
– Me voy ya, vendré en la madrugada a dejar el desayuno y me iré a entregar la leche.
– Como sea.
– Bill, me traes una caja de la leche que entregas? Claro, si sobran – pregunto Mona con una sonrisa esperando a que su hermano dijese que sí.
– Si sobran
– Ok
Bill salió de casa nuevamente, y se puso a caminar cerca del lugar, pensando en cómo deshacerse de ese empleo que tenía por las noches.
El amanecer ya se había hecho presente. Y el trenzado se acomodaba el buzo para salir a correr, no había podido conciliar el sueño por el cambio de horario, y no tenia nada mejor que hacer a esas horas.
Salió de su departamento y comenzó a correr por la zona, pues ya se había tomado el tiempo de calentar en casa antes de salir. Se aburrió de dar vueltas por su casa, así que tomó otra ruta, para conocer más el lugar del que se había marchado.
Estaba corriendo hasta que recordó un tema que le interesaba mucho y cogió su celular y se colocó el hand free. Mientras que timbraba, corría un poco más despacio.
< Tom? > se escuchó la otra voz por el auricular.
– Strify!! Vaya… cuanto tiempo – exclamó el trenzado deteniéndose un poco.
< Oh Dios mío! Tom! Al fin llamas! No sabía nada de ti >
– Yo solo sé de ti por los periódicos y noticias de internet, así que no me culpes si no te conté nada.
< Aún no asimilo tu llamada, cómo estas? >
– Te parece juntarnos a cenar hoy?
< Hoy? >
– Estoy en Hamburgo
< Estás aquí? porque no llamaste antes tonto? Hace cuanto has llegado? >
– Justo ayer, no me reproches nada.
< Vaya… sigues igual de inmaduro Tom Kaulitz, peor de acuerdo, te veré hoy para la cena >
– De acuerdo, pasaré por ti a las 8
< Típica hora de encuentro, estaré listo >
– Hasta entonces.
< Bye >
La comunicación se cortó y Tom corriendo si un salto de alegría. Ansiaba mucho poder ver a Strify. Él era un tema muy delicado.
Tomo dirección hacia su casa, pero en el camino casi fue atropellado por una bicicleta.
– Acaso estás loco?! – le gritó al chico de la bici.
– Que le pasa? Es que acaso no se fija por donde corre?! – le grito el chico en el mismo tono.
– Tú te metiste en mi camino
– Eso no es cierto, usted se metió sin más así que no estorbe, tengo trabajo que hacer
El chico siguió manejando su bici sin dejarle a Tom decir una sola palabra.
– Que no estorbe? Quién se ha creído ese idiota…
Tom siguió su camino hacia su casa y se alistó para ir a ver a su madre y a su abuela.
En la noche vería a Strify, y quería llegar antes a su casa para poder arreglarse bien para esa noche.
Bill se encontraba en la última posta para recoger la leche y los periódicos. Mientras montaba las cajas en la bicicleta vio un paquete.
“Haz trabajado duro, sigue así. Toma esto, te lo mereces” decía la nota, lo abrió y vio 4 cajitas de leche y una bolsa con 6 panes. Sonrió al ver el contenido y cogió su celular marcándole a su jefe.
< Buenos Días Trümper! >
– Buenas Jefe…
< ya viste el paquete? >
– Sí, Gracias jefe… es… muy admirable de su parte
< Oh, no te preocupes, lo mereces Trümper >
– Muchas gracias jefe.
< Ahora vuelve al trabajo y regresa a casa >
– Lo se, hasta luego
Colgó la llamada y se volvió a montar en la bici. Puso el paquete que había recibido aparte, el día estaba mejorando, solo estuvo de mal humor cuando ese chico se le atravesó en el camino, pero ahora, todo estaba bien y quería ver a Dunja nuevamente.
Estaba entregando las últimas cajitas de leche y el periódico cuando se dirigía a casa de Dunja.
Cuando llegó no vio al perro cerca de la rejilla de la puerta, así que asumió que estaba dentro de la casa, dejo la leche y el periódico y cuando estaba por subirse a la bici de nuevo escuchó un ladrido. Volteó la mirada y vio al chico que conoció en el restaurante llegando en un una bicicleta y a Dunja de la correa atada a esta.
– Oh! ya llegaste – dijo el chico bajándose de la bicicleta para meterla a su casa.
– Emm.. si, yo… estaba dejando la leche…
– Quieres pasar?
– Eh? pasar? Yo..
– Vamos, Xander debe querer pasar un rato contigo – dijo metiendo la bicicleta –ven , entra y deja la bici aquí
– Emm, de acuerdo.
Bill entró detrás del chico y dejó la bicicleta junto a la del chico. El perro revoloteaba alrededor de Bill, moviendo la cola felizmente.
– Le agradas mucho – dijo el chico.
– Eso veo… él también me agrada mucho.
– Quieres una taza de café? O algo por el estilo?
– Oh no gracias, yo…
– No quieres nada?
– Bueno…. hace un rato he desayunado.
Pero su cuerpo le traicionó haciendo sonar sus tripas de tal forma que su mentira quedo descubierta. El chico rió un poco al oír el sonido de su estomago y Bill solo se sonrojó un poco.
– Pues, tu estómago dice lo contrario haha, no pasa nada, quieres comer algo? yo tampoco he desayunado.
– No quiero ser molestia
– Y quien dijo que lo eres? Me pareces una persona muy divertida, ven siéntate aquí
El chico le señalo unos asientos en la barra de la cocina, donde Bill se sentó mientras con una mano jugaba con el perrito.
– Te gustan los hot cakes?
– A quien no?
– Haha … ok … hot cakes serán entonces.
El chico termino de cocinar y puso los platos en la barra para que pudieran comer ambos.
– Deberías lavarte las manos, has estado cogiendo a Xander.
– Tiene razón… emm, donde?
– Puedes lavarte en el fregadero
– Ok
Se lavó las manos y volvió a sentarse en su sitio.
– Emm… oiga..
– Dime
– Sabe? Es algo penoso tener que estar aquí con usted y solo conocerlo como el “papá de Dunja”
– Oh haha … lo siento, no me he presentado, Yu Phoenix, 31 años , tú? Solo te conozco como Hilly haha
– Waa … Bill Trümper, 24.
– Así que tú eres el famoso Bill Trümper … no pensé que serias tú.
– Ya ha oído sobre mí, no es cierto?
– Solo un par de veces? Y dime… es verdad lo que se rumorea?
– Para nada! Todas son falsedades
– Lo supuse desde que te conocí.
– Bueno, no muchos piensan eso de mí.
– Por eso ahora trabajas como mujer?
Bill solo asintió con la cabeza. Estaba un poco apenado por la situación.
– Ya veo… sabes? Tal vez pueda ayudarte?
– En serio? Cómo?
– Tardara un poco de tiempo pero… puedo conseguirte un trabajo en la disquera.
No sé, como asistente o que se yo.
– Eso suena genial
– Y no tendrás que vestirte de mujer haha
– Aún más genial.
– Hahaha… termina tu comida.
Ambos terminaron de comer mientras charlaban de cualquier cosa. Y Bill debía retirarse.
– Ya? Tan rápido?
– Debo ir a trabajar
– Que trabajo es?
– Bueno… debo recoger unos muñecos.. para terminarlos, y castañas para pelarlas…
– Pelas castañas… y haces muñecos? Que raro suena eso
– Haha lo sé… pero da dinero, qué más puedo hacer
– Y de eso viven?
– Pues… ahora tengo un trabajo como repartidor de comida.
Bill no quería tocar el tema de su trabajo nocturno. Lo veía algo muy vergonzoso y repugnante.
– En donde?
– Carnes… oh si… amo las carnes haha
– Hahaha
– Tal vez algún día coma ahí.
– Es muy bueno.
– De acuerdo, iré.
– Haha ok … me debo ir.
– Ha sido un placer conocerte Bill
– Lo mismo digo yo
Bill se subio a su bicicleta, pero antes de irse se despidió.
– Adiós Yu … adiós Dunja! – se despidió animosamente del perro.
– Deberías dejar de llamarle así a Xander.
– Aún no me acostumbro
– Volverás mi Xander un travesti.
– Así ya seremos dos haha bye!
Comenzó a manejar su bicicleta alejándose del lugar.
– Como es posible que vengas antes y sin novia?! – exclamó una señora de edad mientras señalaba con el dedo al trenzado.
– Abuela… ya te he dicho que no conocí a nadie de mi gusto en América –explicaba el trenzado.
– Tch… nadie de tu gusto… y que haces aquí? no deberías volver cuando cumplieras los 30?
– Tengo 29 y casi 30 abuela…
– Juraba que tenia 27 este muchacho – murmuro la abuela para sí misma.
– Abuela… sabes que te ves muy linda hoy no? No quieres… salir un rato… y compras unos bolsos de esos que tanto te gustan? – el trenzado trataba de persuadir a su abuela.
– Bolsos?
Sabía que el punto débil de su abuela eran los bolsos, caros y elegantes.
– Porque chantajeas así a tu abuela Tom Kaulitz? Así no te he educado yo –apareció su madre reprochándole sus actos.
– Mami! No quieres venir con nosotros?
– Pero que descaro! – su madre le golpeo suavemente la nuca – es así como yo te he criado, niño manipulador?
– Ya mamá calmate – le dijo el trenzado entre risas.
– Entonces no hay bolsos? – pregunto la abuela.
– Mamá! No se supone que deberías estar hablando seriamente con tu nieto? –su madre llamo la atención a la abuela.
– Oh! cierto… tú! – regreso al trenzado con su tono de seriedad – tu madre y yo hemos acordado algo… ya que no tienes una novia, y tu tienes que darme a un bisnieto, te hemos hecho un par de citas a ciegas…
– Que dices? Además… abuela, porque tanto empeño en que te de bisnietos… aun quiero vivir libre.
– Libre dices? Ya has vivido muy libre en América mocoso, crees que no me entero de lo que hacías? Fiesta cada noche, botellas de alcohol por todos lados, y ni siquiera un trabajo digno de un Kaulitz… juguetes? En serio?
JUGUETES?! Crees que un Kaulitz se gana la vida armando juguetitos para mocosos de 5 años? – gritaba la abuela.
– Eh abuela… debes respirar cuando hablas… pero no fue tan malo… solo eran juguetes, y ganaba mucho dinero.
– Si, dinero que se iba en alcohol y apuestas en fiestas mediocres!
– No eran fiestas mediocres… y no perdí el dinero en apuestas… bueno, solo una vez… o dos… peor no más, y nadie salió afectado… además.. invertiré en la bolsa de valores, tengo un amigo que es muy bueno en esas cosas, y mis ahorros subirán como las espuma, no llevare a la quiebra la reputación de la familia en serio.. pero … realmente no quiero estar en la empresa familiar…
– Como??? – las dos mujeres abrieron los ojos grandemente – como has dicho?
Que no queires estar en el negocio familiar?
– Te crees que esto es un juego? – una voz extra resonó en la habitación.
– Papá … -musitó el trenzado viendo al hombre que siempre le había hecho la vida imposible.
& Continuará &