
“Personal Maid” Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon
Capítulo 4: El vestido rojo no ayuda
– Te crees que esto es un juego? – una voz extra resonó en la habitación.
– Papá …
El trenzado volteo a ver a su padre, el hombre que desde pequeño le había tratado con indiferencia, aquel hombre que no le había tomado la más mínima atención desde que tenía uso de razón. No quería discutir con él, y a pesar de todos los malos ratos que había pasado junto a su padre, él aún quería intentar hacerle sentir al menos un poco orgulloso de él, y sabía que dejando el negocio familiar solo aumentaría el enojo de su padre en él. Pero él también quería vivir, y no lo haría en el negocio familiar.
– Así que te quieres alejar del negocio familiar? Crees que esto es por diversión?
– empezó a regañar el hombre – pues bien! hazlo, vete! Aléjate de los esfuerzos de tu familia! No queremos gente irresponsable e inepta aquí
– Jörg! – llamó su madre a su esposo reprimiéndolo con la mirada.
– Me voy, tengo trabajo que hacer.
La madre de Tom fue tras Jörg para reclamarle el hablarle de ese modo a su hijo.
Mientras Tom solo se quedó preguntándose porque aún quería enorgullecer a su padre si estaba más que claro que nunca lo iba a hacer.
– No le prestes tanta atención a sus palabras, sabes cómo es tu padre – habló su abuela.
– Debería dejar el negocio familiar, y abrir mi propio negocio
– Piensas abrir tu propio negocio?? Eso sí que suena gracioso pequeño tontuelo – decía su abuela mirándole divertida – no sabes manejar tu propio dinero y piensas abrir un negocio.
– Eh abuela que soy bueno en esas cosas
– Si claro, pero primero te consigues novia
– Abuela!
– Nada! Tengamos un trato
– Oh no, eso sueno arriesgado
– Tch! Arriesgado es dejarte abrir un negocio a ti solo
– Que soy bueno en eso digo
– Como sea, te propongo lo siguiente…
– De acuerdo, habla abuela
– Te ayudare con el negocio, ya sabes, aparte del negocio de la familia, administro una empresa de productos de repostería.
– Que tiene que ver la repostería aquí?
– Cállate y escucha mocoso!
– Ok
– Uno de mis trabajadores esta pésimo en el trabajo así que tú manejaras junto a él el negocio
– Que dices? Y qué tipo de negocio es?
– Una pastelería
– QUE? PASTELERIA?
– Si mocoso! Una pastelería! Tú te encargaras de que el negocio se maneje como debe, esa será tu prueba, si lo haces bien, te dejaremos libre y podrás hacer lo que quieras con tu vida, pero hasta entonces, tendrás que sorprenderme primero con este trabajo
– Abuela… no crees que es más fácil dejarme libre?
– Bobadas! Qué pasa si fracasas? El apellido Kaulitz quedara etiquetado como fracasado y eso te traerá muchos problemas tanto a ti como a la familia, es que aún no has oído los rumores?
– Que rumores?
– Del estafador Trümper.
– El estafador?
– Si, despreciable! No sé cómo puede existir gente así. Y no queremos que termines como ese tipejo que no tiene donde caerse muerto!
– Abuela, no crees que exageraste un poco?
– Para nada!
A Tom no le quedó más que aceptar la propuesta de su abuela, esa era la única manera de liberarse del negocio de la familia, y de su padre. Su abuela le dijo que al día siguiente irían a ver el futuro local del que seria co-jefe. Y el solamente acepto el trato de su abuela.
Ropa por los suelos, ropa por las ventanas, ropa por las barandas de la escalera, ropa sobre las camas, todo era un caos en la habitación de los hermanos Trümper.
– Se puede saber por tanta desesperación? – preguntaba molesto el rubio.
– No encuentro el vestido rojo! – gritaba Bill mirando por todos lados
– No lo tiene mamá?
– No, ya busqué ahí
– Y Mona?
– Mona? Ella… pero no hay nada en su armario.
– Entonces no se donde está
– Waaaaa, salgo en 20 minutos y no tengo el vestido!
– Y porque no te pones otro? – dijo cogiendo uno de los tantos vestidos que se encontraban en su cama- que hay con ese rojo?
– Que a mi jefa se le ocurrio inesperadamente la “brillante” idea de que todas las bailarinas estuvieran de rojo y no se que hacer ahora!
– Siempre te digo que tengas dos de cada color pero no haces caso
– Y se puede saber con que dinero compraremos dos de cada color?!
– Eh, ya, que solo era una sugerencia
– Ugh!
Bill se sentó entre el montón de ropa que había sacado de su armario.
– Que voy a hacer?
– No tienes amigas?
– Amigas?
– Alguien que te preste un vestido rojo pues!
– Mika!
– Mika?? Él es hombre
– Tonto! Aún tiene ropa de su antigua novia! Ya vengo! – dijo saliendo por la escalera de emergencia.
– Ush! Y yo que? Ordeno esto? Ni loco, que lo haga él – se volvió a tirar en su cama y sacó un libro.
–
– Este te debe quedar bien
Bill se encontraba probándose uno de los vestidos de la antigua novia de Mika, para su mala suerte, esa chica era una talla menos que Bill, y aunque el vestido le entraba, era muy apretado y no dejaba nada a la imaginación.
– Estas seguro de que no tienes otro… un poquitito mas grande? – preguntaba mirándose sonrojado en el espejo.
– No tengo otro rojo en serio… tan mal se ve?
Bill abrió la “cortina” del lugar en el que se estaba vistiendo, el vestido rojo como era pequeño, marcaba mucho su cuerpo, lo tenía prácticamente “pintado” , el brillo de este daba un toque especial que le hacía ver muy… “lanzada” y el escote era un poco mas largo que los que acostumbraba a usar, pero se las ingenió para que no se notasen sus pechos falsos, al ser corto el vestido que le cubría apenas el trasero, sus largas piernas daban una imagen de pensamientos más impuros de los que acostumbraba a dar. En pocas palabras, se veía muy “puta”.
– No me siento cómodo – dijo mirándose a si mismo.
– No tengo otro Bill, lo siento, pero… waoh! , realmente no pareces un chico, oye… iras en bici?
– Que? Andar en bici así? Se me verán las pelotas!
– Te presto la motoneta?
– La motoneta?
– Si, la puedes manejar de un solo lado, osea, no necesitas sentarte completamente para usarla, solo las manos son necesarias.
– Me ayudaría mucho, ya estoy retrasado
– Bajaré para sacarla
Se volvió a mirar en el espejo por enésima vez, no tenía otra opción, era el único vestido rojo disponible. Y no quería hacer enojar a su jefa. No había nadie morboso que le observara en esos momentos, y ya se sentía sucio de por vida.
– Ya esta, me la puedes entregar por la tarde de mañana
– De acuerdo y gracias Mika, realmente eres de gran ayuda.
– Sabes que siempre te voy a apoyar en esto Bill
– Lo sé, gracias por eso. debo irme.
– Ok, suerte y ten cuidado, no dejes que te manoseen.
– Antes muerto
Bajaron y Bill subio a la motoneta de manera que no se le viera “nada” de lo que trataba de ocultar. Se despidió de Mika y se fue rumbo a su trabajo. Esta vez saldría temprano de él, pues solo se quedaría hasta las 10 pm, así tendría tiempo de terminar los otros trabajos pendientes que tenia.
Mirándose en el espejo tal cual Narciso, adulándose a sí mismo, esperaba la hora en la que debía salir de su departamento para ir en busca de la persona que tanto ansiaba ver apenas llegó a Hamburgo.
Strify. Su nombre vagaba por su cabeza a cada momento. Sabía que sus sentimientos por Strify estaban mal, no porque ambos eran hombres, sino porque, Strify era la ex pareja de su primo Yu, y aún se mantenía ese lazo amoroso entre ellos, a pesar del daño que causo Strify en su primo, y en él.
7:30 , marcaba el reloj de pared, no soportaba más y salió del departamento, llegando 15 minutos antes de la hora acordada. Debería tocar el timbre antes de tiempo?
– Dios, Tom , debes esperar, dijiste a las 8, a las 8 serán – se hablaba a si mismo.
En ese momento, el sonido de su celular le hizo dar un brinco en le asiento del auto.
Miro el nombre y se sorpendio de ver el nombre de Strify en él.
– Hola?
< Siempre eres tan puntual Kaulitz? >
– Eh?
< casualmente, estaba pasando por mi ventana y Oh! novedad, el auto de Tom Kaulitz está aparcado afuera de mi departamento hahahaha >
– Me estas mirando por tu ventana???
< quien dijo eso? haha, ya estoy bajando, espera un poco >
– De acuerdo, te veo entonces
< Bye señor “llego 15 minutos antes de la hora acordada” >
– Tch! Adiós!
El trenzado corto la comunicación, tal vez si se había desesperado un poco con el tiempo.
– Hola señor puntual – se escuchó una voz seguida de unos golpecitos en el cristal de la ventana.
– Strify …
Tom se quedo admirando el rostro del rubio, que le sonreía amenamente.
– Vaya… estas más guapo Kaulitz – habló Strify una vez estuvo dentro del auto junto a Tom.
– Pues… lo mismo dijo yo
– Vaya, que adulador
– Haha, hay un lugar en especial al que quieras ir?
– Hmm… creo que si vamos a ver un par de cosas en el centro nos haría bien y también nos dará muchísimo tiempo para hablar de ti.
– De acuerdo, el centro será entonces – dijo poniendo el auto en marcha.
En el camino al centro hablaban de algunas cosas, como lo que había estado haciendo Tom en su estancia en América, también del “escandalo” que armó su abuela por el motivo de la novia que no tenía.
Cuando llegaron al centro, pasaron por un par de tiendas, pero luego empezaron a pasear por la zona de ambulantes.
– Y dime… ya has hablado con Yu? – le preguntó Tom al rubio.
– Honestamente… no lo he hecho aún.
– Por qué no? Acaso no piensas hablarle
– Si me lo he pensado Tom, pero… no sé cómo debe estar después de lo que hice
– Fuiste muy cruel a decir verdad
– Gracias por hacerme sentir peor
– No es por eso que lo digo, simplemente digo que… deberías hablar con él, yo ya hablé con él ayer que cenamos, pero… lamentablemente no tocó ningún tema referente a ti, así que debe estar muy resentido.
– Lo sé, pero él debe entender que tuve mis razones para hacerlo.
– Te entiendo, pero … no vuelvas a hacer algo como eso… o realmente, no creo que pueda volver a perdonarte.
Siguieron caminando por un rato más hasta que se hizo tarde y debía dejar a Strify en su casa nuevamente. Pero primero paso por su departamento pues tenia algo que quería darle.
– Subes?
– Mejor te espero aquí abajo… quiero tomar un poco de aire, el viaje en auto me marea un poco.
– De acuerdo, no tardo nada – dijo Tom subiendo a su departamento.
Bill acababa de salir de su trabajo en el club, se sentía demasiado incomodo con el vestido rojo, pero no podía hacer otra cosa que andar con él hasta llegar a su casa. Se subió a la motoneta de Mika y emprendió camino a su casa, pero luego recordó los muñecos que no había recogido antes y fue hasta el mercado esperando que estuviese abierto a esa hora.
Una vez que llegó al mercado, sintió que alguien le seguía… pero lo ignoró y camino hacia la tienda del señor de los muñecos. Por suerte, estaba abierta, así que solo pidió que se los diera, que los regresaría en dos días.
Regreso a la motoneta y las ató fuertemente a ella para que no se cayesen. Ahora si se dirigía a su casa… pero alguien le seguía, y miro por el espejo de la moto, venia alguien en una moto mas grande pero no sabia quien era, el casco que usaba el tipo le impedía ver.
Siguió ignorándolo hasta que el tipo comenzó a acercársele más y comenzó a molestarle el camino con la moto.
– Oye! – gritaba Bill – Te haces a un lado?!
El tipo solo seguía impidiéndole paso, hasta cuando entraron a una calle, que fue cuando el tipo aceleró la moto acercándose a un chico que estaba recostado en un auto mirando el su celular.
– Que está haciendo este idiota? – se preguntaba Bill mientras miraba al tipo.
Fue entonces cuando el chico paso por delante del rubio a toda velocidad arranchandole a su paso el bolso que llevaba en la mano al mismo tiempo que le hacía caer al suelo.
– Oye! – grito el chico que había caído.
– Pero que… HEY! – grito Bill acelerando la moto para alcanzar al tipo.
Detuvo la moto y se quitó el casco lanzándolo hacia el tipo, que por el golpe, cayo de la moto y esta se estrelló contra la pared sin lastimarse.
Bill se acercó al tipo y lo cogió de la camisa.
– Que te crees que…
Se detuvo de golpe al ver que el chico que había tirado de la moto no era nadie mas y nadie menos que el castaño que estaba en la pastelería junto a su hermano.
– Tu?
– Nos vemos de nuevo chica fea
– Chica fea? – miro su ropa – mierda…
Nuevamente había olvidado que era una chica en esos momentos y el vestido que usaba no ayudaba mucho.
– Aléjate de Gustav
– Pero que te crees?… y robando bolsos… idiota!
El trenzado había bajado del departamento y al ver al rubio en el suelo corrió a ayudarle.
– Tom, tiene mi bolso… – dijo mirándose las rodillas que le dolían.
– Qué? – el trenzado miro al par de discutia a unos metros de donde ellos estaban – oigan! – llamó a los dos.
Bill escuchó la voz del de trenzas y volteo.
– Mierda, ahora que hago? … todo esto es tu culpa! – murmuraba al castaño.
– Mi culpa?…
– Porque le quitaste el bolso grandísimo idiota!
El castaño miró al trenzado que los miraba con enojo.
– Ese tío da miedo joder…
– Ves en lo que te metes tonto!
– Porque me golpeaste!
– Y dejarte ir? Grandísimo tonto después de que me molestas el camino de regreso?
– Suéltame!
– Correras cuando te diga 3
– Qué?
– Que me empujes y te vayas grandísimo idiota – le regañaba mientras le golpeaba la cabeza.
– Ah! Golpeas como hombre loca!
– Serás idiota!
Tom estaba por acercarse y Bill no sabía qué hacer si él estaba muy cerca.
– Vete rápido! .. 1, 2, 3! – Bill lo soltó esperando a que se fuera.
Para mala jugada de Bill, el castaño no se movió y se quedo mirando a Bill.
– Que estás haciendo? Se supone que debías irte – le murmuraba.
Tom alzó la ceja mirando al par que se murmuraba cosas.
– Eh? – el castaño no sabía que hacer – ah!… cierto – empujo a Bill y se fue corriendo dejando el bolso tirado.
– Ah! Idiota! – grito Bill fingiendo dolor.
Se acercó al bolso que había dejado en el piso y lo cogió mientras se acercaba al parque le miraba.
– Lamento lo que paso – le dijo Bill entregándole el bolso al rubio – oh! Esta lastimado?
– Que se creen ustedes dos? – hablo el de trenzas.
& Continuará &