
“Personal Maid”Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon
Capítulo 9: Citas… y consecuencias
– Esta bueno?
Bill asintió con la cabeza mientras se llevaba a la boca otro bocado del sándwich que Yu le había preparado.
– Muy bueno – respondió apenas paso la comida de la boca.
– Eso es bueno – sonrió Yu mirándole.
Habían paseado por el parque junto a Xander, y habían jugado tal cual par de niños, riéndose, ensuciándose, divirtiéndose como si no hubiese un mañana.
Se había dado una ducha en casa de Yu, pues estaban ambos llenos de barro. Bañar a Xander fue una hazaña! El perro se movía de aquí para allá sin dejar de sacudirse embarrándolos en agua con shampoo. Al final, Yu termino abrazando al perro tirado en el piso mientras que Bill les tiraba agua con la manguera para quitarles la espuma a ambos.
Bill se sentía morir al ver a Yu con la ropa mojada pegándose a su cuerpo, pero cuando le vio sin camiseta, sentía que el corazón se le saldría del pecho en cualquier momento, sonrojándose hasta más no poder.
– Quieres más? – preguntó Yu sacándole de sus pensamientos.
– Si, por favor.
Según lo que su hermano le había dicho la noche anterior. Yu era un músico famoso, lo más posible es que tuviera alguna novia o quién sabe. Y eso realmente tenía la cabeza de Bill muy alborotada.
– Yu … – habló Bill sin pensar.
– Dime.
– Oh! no, nada…no es nada.
– Que pasa? Dime…
– No en serio, son cosas mías – dijo sonrojándose un poco mientras reía suavemente.
– Te ves lindo riendo
Eso descolocó completamente a Bill.
– Eh? crees… que… me veo lindo?
Yu solo asintió sonrojándose levemente, pero no tanto como lo había hecho Bill al oír esa frase. Un ladrido de Xander sacó a los dos de su incomodo momento.
– Que pasa Dunja?
El perro seguía ladrando mientras miraba hacia la puerta. Yu fue a abrir, pero cuando lo hizo solo vio la cabellera rubia de Strify alejarse. Entró nuevamente a la casa viendo como Bill jugueteaba con el pelaje de Xander.
– Su pelo esta suave ahora, te ves genial Dunja.
– Y sigues llamándole Dunja – picó Yu riendo un poco.
– No me acostumbro, pero lo haré pronto, eso espero.
– Un poco más y tendré que llamarle Dunja también para que me haga caso.
– Hahaha, no crea que sea para tanto.
El ruido del móvil de Bill comenzó a llenar la habitación y Bill corrió a atenderlo. Era su hermano, diciéndole que cuando volviese, que trajera los muñecos que debían coser. Cuando vio la hora en el móvil abrió grandemente los ojos.
– Oh por dios! son las 10!
– Debes irte?
– Sí, lo siento, recordé que tengo algo que hacer al medio día, y aún debo ir por los muñecos.
– Te lo llevas en el camino? – le dijo señalándole el sándwich.
– Si no es molestia..
– Claro que no, te lo voy a envolver.
Bill cogió todas sus cosas para poder marcharse.
– Ten – le dio Yu una bolsita.
– Oh! pero no era solo uno?
– Uno mas no hace daño – habló Yu sonriendo.
– Gracias… en serio.
– No te preocupes.
Yu le acompaño hasta la puerta en donde le ayudo a poner sus cosas en la bicicleta para que no se cayesen.
– Te veo luego.
– De acuerdo. Adiós Yu, chau Dunja!
El perro solo ladró moviendo la cola. Subió a su bicicleta y se marchó del lugar pensando en todo lo que había hecho con Yu esa mañana.
Momentos más tarde…
El rubio esquivaba la ropa que su hermano lanzaba desde el armario. Para luego sentarse en su cama mirándole desde ahí como se desesperaba mientras comía un helado.
– Ahhh! Ya casi es medio día!! – gritaba el pelinegro rebuscando entre la ropa.
– Tanto así te tienes que arreglar? – preguntaba el rubio.
– No es una simple “cita” y tampoco es un simple “novio”
Gustav se levantó de su cama y caminó al armario de su hermana. Sabía que tenía ropa escondida, que era la que le regalaban sus amigas para cuando salieran de noche, pues Mona ya tenía casi 17 y también tenía sus “escapaditas nocturnas”. Comenzó a rebuscar entre la ropa de su hermana hasta que dio con un vestido apropiado para su hermano.
– Mona vendrá tarde así que no te lo verá puesto.
– De donde lo ha sacado? – preguntó Bill mientras se probaba el vestido.
Le quedaba justo, pero aun así le quedaba perfecto.
– Sus amigas también le regalan cosas – fue la simple respuesta de Gustav.
– Bien… me largo antes de que sea más tarde.
Bill salió corriendo de su casa, los tacones le incomodaban un poco pero ya estaba acostumbrado. Quiso ver la hora y maldijo en voz alta el haber olvidado su móvil en casa. Tomó el colectivo y se acercó a ver la hora en el reloj del auto. Faltaban 15 minutos para el medio día. Bill solo rogaba porque no se le hiciera más tarde y Tom cumpla su palabra de enviar su foto a la estación de policía de Alemania y entonces también saldría jodido como mujer.
– Ah! Aquí me bajo! – corrió fuera del colectivo una vez este se detuvo – pero qué?
Miró a su alrededor. Ese no era el lugar en donde se debía bajar, miro el restaurante que había tomado como referencia para bajarse, lo estaba inaugurando.
– Maldito restaurante! Porque ponen más locales?! Me faltaba una parada!! – gritó llevándose las manos a la cabeza – señor! – llamó a un hombre del restaurante – por favor me puede decir la hora?
– Es medio día. Las 12 exacto – respondió el hombre mirando su reloj.
– Aahh!!! Estoy muerto! – comenzó a correr en dirección al departamento del trenzado – enviará mi foto y me perseguirán por todo Europa hasta llevarme a la cárcel en donde me pudriré – hablaba mientras corría.
—
El trenzado miraba su reloj sentado en el sofá de su sala. 5 minutos de retraso.
– Pero en que estaba pensando? Como puedo confiar en una ladrona como esa? – se hablaba a sí mismo mientras marcaba el número de celular de Bill – y encima no contesta el móvil.
10 minutos de retraso.
– Debería mandar su foto? Esa ladrona… se lamentara haberme estafado. Nadie estafa a un Kaulitz! – gritaba solo mientras se preparaba a enviar la foto.
Estaba a punto de enviarla cuando escuchó unos fuertes golpes en su puerta que le hicieron dar un brinco en el asiento. Los golpes no se detenían así que dejo el móvil en el asiento y se levantó a abrir la puerta. Pero cuando la abrió recibió un golpe en pleno rostro que le hizo caer al suelo mientras se llevaba las manos a la nariz.
– Oh! joder… lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! No quise golpearlo… señor?
Bill estaba arrodillado a su costado tratando de verle la cara al trenzado.
– Señor? Señor responda!! – gritaba Bill mientras lo samaqueaba.
– Ahhh! No hagas eso! maldita sea! – el trenzado se levantó aún con la mano en la cara y corrió al baño.
– Señor? Está bien? oh dios! ahora si estoy en problemas… señor en serio no era mi culpa golpearlo yo… lo siento – repetía rápidamente Bill mientras le seguía hasta el baño.
Tom se miraba en el espejo la nariz, por suerte no estaba rota ni nada por el estilo, pero estaba tan roja que pensaba que en cualquier momento estallaría y comenzaría a sangrar.
– Tú! – volteo y fulminó a Bill con la mirada.
– Señor… y-yo… – comenzó a titubear Bill bajando la mirada para evitar verle.
– Encima de que llegas tarde me quieres matar! – gritaba furioso Tom.
– Oh! no, no, no, no, no, yo… en serio no quise hacerlo…yo… no mandó mi foto verdad?
La seriedad con la que Tom miró a Bill después de esa frase puso los pelos de punta del último mencionado.
– Debería hacerlo, por intento de homicidio
– Entonces no la mandó? En serio no quería golpearle pero es que la desesperación de que en verdad mandara mi foto a la policía me angustiaba y … me pase un poquito tocando la puerta.
– Créeme que lo noté
Tom salió del baño con Bill detrás. Entro a su habitación buscando en los cajones alguna crema para la hinchazón del golpe.
– Maldición! Como veré a mi abuela con la nariz así?
– Em… me deja verla? – pregunto tímidamente Bill.
– Que me harás?
– Solo quiero ver que tan mal esta
El trenzado se dejó ver el golpe y veía como Bill observaba fijamente su nariz.
– Creo que con un poco de maquillaje la puedo cubrir.
– Me vas a maquillar?!
– Y que cosa quiere que haga? Para este tiempo no hay nada que se pueda hacer antes de que vea a su abuela
– Es tu culpa, corre con la responsabilidad.
– Oh.. pero que niñato, y se supone que es mayor que yo
– Esto no estaría pasando si no me hubieras intentado matar
– Que no le quise matar… además ni siquiera le rompí la nariz
– Sigo pensando que eres una lesbiana matona, casi me partes la cara, practicas boxeo o algo parecido? Que querías hacer con mi cara?
– Que no fue adrede! Y deje de llamarme lesbiana
– Pues lo parece
– Ush! Si! Soy tan lesbiana que lo encuentro a usted tan atractivo como una chica
– Como dices? Yo? Una chica?
– Si! Una chica! Tan delicada como tinker bell que no soporta un golpe para nada intencional –“de verdad me dan ganas de golpearle”pensaba Bill mientras rebuscaba en su bolsa.
Tom agarro la mano de Bill acercándolo bruscamente hacia él quedando muy cerca.
– No me vuelvas a llamar así – habló Tom en tono amenazador
– Y usted no me diga lesbiana
Bill se zafo del agarre y siguió buscando en su bolso el maquillaje.
– No se mueva – le dijo Bill cuando encontró su base – quédese quieto o le dolerá el tacto.
Tom obedeció solamente para que no le doliera la nariz. Observaba como Bill aplicaba la base lenta y delicadamente sobre su rostro tapando cualquier rastro del golpe. Un par de minutos después, Tom estaba con el rostro como si nada hubiera ocurrido.
– Ve que ya no se nota?
– Lo hiciste bien
Bill guardo su maquillaje y miró a Tom, ahora que le veía más de cerca, lo encontró demasiado atractivo.
Es lindo… pero tiene un carácter de los mil demonios. Si tan solo fuera un poco más amable tal vez le encontraría más agradable.
– Vámonos, ya es tarde – indico Tom cogiendo las llaves de su auto.
Bajaron al estacionamiento, Tom le contaba cómo era el carácter de su familia y como debía comportarse frente a esta. Y Bill solo rogaba que no fuera como estar frente a varias copias de Tom.
Oh por dios! este tipo está forrado en dinero!– exclamó en su mente al ver el lujoso auto del trenzado.
– E-ese es su auto?
– Tienes algún problema con él?
– Si! Digo… no! No pasa nada
– Eres rara
– Y usted arrogante
– Al fin lo notas – habló dándole un poco de sarcasmo a sus palabras.
En el trayecto del viaje Tom le dijo como sería la historia en la que se “conocieron” y se “enamoraron”
– Pero si … apenas tienes las citas a ciegas no crees que sería un poco raro aparecer al día siguiente con una novia a la cual ya conocías y no habías dicho absolutamente nada de ella?
– Ahí viene la parte del “secreto” que ambos habíamos acordado cuando estábamos en América.
– Secreto? Pfff. Apuesto a que no se van a creer esa estupidez! alguno se dará cuenta de que mentimos y todo se irá a la mierda.
– Pero que boca la tuya
– Ush… ni que usted fuera un santo
– No puedes tener esa actitud en frente de mi abuela o te correrá enseguida.
– Y que pasa si me corren?
– No tendrás tu dinero
– Eso no es justo!
– Nada es justo en esta vida mocosa
Bill se encogió en el asiento pensando en lo mal que le iría si algo salía mal en esa “cita”. Y necesitaba el dinero urgente.
Demonios! Son 1800€… y es demasiado dinero, y si lo aceptara así porque así realmente estaría actuando como una ladrona… yo no soy ninguna ladrona, aún estoy a tiempo de detener esto, verdad? Dios Bill en que te has metido? No debí aceptar para empezar! Nunca debí haberle llamado!
– En que tanto piensas? – la voz del trenzado le sacó de sus pensamientos
– En nada
– Ya claro, siempre andas con esa cara de perturbada?
– No estoy perturbada! – grito Bill sin poder contenerse.
– Y por qué gritas?! Necesitas un psiquiatra con urgencia.
– Me niego!
– A qué? Al psiquiatra, pero se ve que realmente lo necesitas.
– No al psiquiatra, a esto! Me niego a hacerlo. Sé que no podré hacerlo, tu abuela me mirará raro, sabrá que esto es una farsa! –“hasta podría darse cuenta de que soy hombre” –no lo haré!
Tom frenó en seco el auto haciendo que Bill se llevara la mano al pecho por el susto.
– Intentas matarme?!!! – grito Bill con los ojos muy abiertos.
– No puedes echarte para atrás ahora mismo! ya todo está acordado, no puedes hacer nada.
– Trabajaré de cualquier cosa menos de tu novia imaginaria, pero no me hagas mentir en frente de tu familia, eso es tortura!
– Mierda! – el trenzado golpeo el volante.
– Lo siento, en verdad, si lo hago todo se echara a perder, y no puedo hacer eso.
– Y qué se supone que hagamos ahora?
Tom se encontraba frotándose las sienes con las manos mientras evitaba mirar a Bill y golpearlo por ser “mujer”.
– No se… puedes llamarles y decirles que rompimos yo que sé. tú tienes la imaginación en esto.
– Escúchame mocosa, te juro que de esta no sales intacta
– Pero… pero… es que…
El móvil de Tom comenzó a sonar con insistencia. A mirar el número pudo reconocer el de su abuela, y dejo que sonara para que pensara que aún se encontraba manejando y que no podía responder en esos momentos.
Necesitaba idear algo rápidamente para encubrir todo.
– Y si les dices que tuve que viajar nuevamente a América, por un asunto importante.
– Descubrirá la mentira y sabrá que nunca exististe.
– Pero si me escucha no podrá darte la contraria o sí?
– Vaya… hasta que empiezas a usar tu cerebro.
Tom puso el auto en marcha nuevamente.
– A dónde vamos?
– Al aeropuerto?
– Eh? pero solo lo fingiremos, para que quieres ir al aeropuerto.
– Tonta! No podemos decir que te estas yendo con el ruido de los autos de la carretera o sí? Si estamos dentro del aeropuerto no tendrá oportunidad de nada, de darnos la contra o de pedir verte porque ya estarás a punto de abordar el maldito avión.
– Oh… ya le veo la coherencia
– Eres lenta
Una vez que llegaron al aeropuerto, buscaron la zona de vuelos internacionales, con suerte y encontraban uno que se dirigiera a América y podrían escuchar el altavoz mientras llamaba a su abuela.
Para su mala suerte no había que tuviera ese destino en esos momentos, pero aún les quedaba el ruido típico de un aeropuerto para poder realizar la llamada.
Tom marcó el número de su abuela esperando que le contestara con la típica reprimenda por no haberle cogido el móvil cuando ella le llamaba.
< En donde estas pedazo de vago! > – grito su abuela por la otra línea.
– Abuela… lamento haberte hecho esperar, y no contestaba porque estaba manejando y olvide el handfree en casa.
< Y puedo saber porque no te has aparecido como dijiste con la mujercita esa? >
– Ella se va abuela…
< Como dices? Me estas tomando el pelo?! >
– No abuela cómo crees? ella tiene que regresar a América, por motivos personales
< Acaso sus padres han muerto?! Como se atreven a dejarme plantada con tus padres aquí?! >
– Abuela, cálmate si? Aun puedes hablar con ella por el móvil antes de que se vaya
< Está ahí contigo? PASAMELA RAPIDO! >
Tom le extendió el móvil a Bill quien miraba con miedo el aparato. Trago duro y cogió el móvil en sus temblorosas manos.
– Hola?
La charla de Bill con la abuela de Tom no fue la mejor de todas, pero al menos Bill se las ingenió para hacerle creer que estaba con Tom durante mucho tiempo y excusándose de que le llamaban al avión para poder colgar de una bendita vez.
– Que te ha dicho? – le pregunto Tom.
– Dice… dice que aún quiere conocerme, pero bueno será en el momento que yo regrese a Hamburgo…
– Que más? Solo eso?
– Bueno, ya no tendrás más citas, contento? Ya obtuviste lo que querías, mi dinero
– Eh? como dices? Tu dinero? Si mal no recuerdo, te dije que de esta no salías intacta, y tú dijiste que trabajarías de cualquier cosa…
El tono que uso Tom le puso los pelos de punta. Ahora como se zafaría de esta?
– Y que se supone que haré ahora? – pregunto Bill con un poco de miedo.
– Trabajaras para mí obviamente, de hoy en adelante serás mi sirvienta… sirvienta personal…
& Continuará &