Personal Maid 1

Personal Maid 1

Personal Maid” Fic Twc / Toll escrito por Park Min Yeon

Capítulo 1: Hilly

– Donde están mi vestido?

El grito del pelinegro resonó por toda la casa. Se encontraba preparándose para ir a su trabajo y no encontraba su atuendo del día. Para ser sinceros. Odiaba su trabajo, era un muy expuesto y despreciaba las miradas de los hombres. Pero no tenía opción, no es que fuera a prostituirse, pero su trabajo de “Teibolera” daba mucho que pensar, y esto era el precio de acabar fichado como un mal trabajador HOMBRE por problemas insignificantes que ni siquiera la octava parte de ellos eran verdaderos.

– Se supone que estaba en tu cama no? – apareció un rubio. Gustav, 20 años, hermano menor de Bill, aún estaba estudiando, aunque realmente él quería ocupar la vacante de baterista en la academia de artes. Era rubio, y no aparentaba tener los 20 años. Es más, se veía mayor que Bill, su hermano mayor de 24 años.

– Exacto, se supone! Pero no está. Diablos! Voy a llegar tarde.

– Eso te pasa por dejar tu ropa de nena por todos lados. Ponte el otro.

– Cómo? Que me ponga el otro? Y para empezar, esa ropa de nena es importante tanto para mí como para mamá y tú, porque de esa porquería de trabajo es que sobrevivimos – gritó notablemente molesto el pelinegro.

– Ya! Ya! Pero no me grites, mamá debe tenerlo entre sus cosas

– Ugh!

Bill salió rápidamente de la habitación para entrar a la de su madre.

– Mamá, mi vestido rojo?

– Eh? que vestido rojo?

– Mamá… necesito el vestido, además no te queda, soy más delgado que tú.

– Me has dicho gorda?

– Quien te ha dicho gorda? Por dios, mamá devuélveme el vestido, lo necesito.

– Está en el baño.

– Que hace en el baño? – pregunto caminando hacia el baño.

Tomó el vestido que estaba colgado en la bara de la regadera, se lo puso rápidamente acomodándose el sujetador con los pechos falsos que tenía que usar cada noche.

Salió del baño para regresar a su habitación y encontrar a su hermano jugando con su maquillaje.

– Deja eso Gustav

– Te pondrás la negra?

– Si

Alejo a su hermano de sus cosas para sentarse frente al tocador y comenzar con su arduo trabajo de maquillarse.

– Realmente pareces una mujer

– Calla

– Pero solo digo la verdad

– Sabes que no me gusta esto pero aun así me jodes, no puedes pararla?

– Sabes que te aprecio y también agradezco la mierda que haces por ganar dinero, pero…

– Pero que Gustav?

– No podrías conseguir un empleo normal? No se… uno de hombres!

– Por la gran… sabes que no puedo? Mi antigua jefa se encargó de hacer que nadie me contrate como hombre. Además no me hables de hombre, que ni siquiera tú tienes la capacidad para hablarme de eso.

– El que sea gay no me convierte en menos hombre, además yo no uso esa ropa de zorra

– Hasta aquí! – el pelinegro se paró de su lugar para acercarse a su hermano –me tienes hasta las pelotas con eso, que no te puedes poner en mi lugar maldita sea.

– Y tú no te metas con mi sexualidad, que tú también sales perdiendo

Lo admitía, ninguno de los dos era heterosexual, pero a Bill si le cabreaba bastante que su hermano le molestara con su trabajo.

Si dejaba su trabajo de medio tiempo, con el dinero que ganaba por repartir el periódico y la leche en la madrugada no le alcanzaba ni para pagar la mitad de la renta del piso en que vivía, así que se veía obligado a hacerlo.

– Ya me voy, estaré aquí para después del desayuno.

– Lo se…

– No hagas enfadar a mamá

– De acuerdo

– Dile a mamá que ya salí.

Dejo a su hermano detrás, para salir del piso. Se abrigó ya que el viento de noche soplaba fuertemente. Se había acostumbrado a los tacones que usaba, pues bailaba con ellos puestos, y no le quedaba más que aprender.

Una vez que llegó al bar en el que trabajaba, un hombre enorme de seguridad le reconoció y le deja entrar. Empieza a caminar por el angosto pasillo, para entrar a una de las habitaciones en el que se encontraban las demás chicas con las que trabajaba.

– Temprano Hilly? – preguntó un chica que se maquillaba frente al espejo. Hilly , ese era su otro nombre, su nombre de mujer.

– Tengo que terminar antes

– Meryl está de un humor envidiable, así que no tendrás problemas con eso.

– Eso es buena noticia.

Meryl era su jefa, la dueña del local. Y a pesar de no conocer muy a fondo a “Hilly” se podría decir que le tenía mucho aprecio ya que el cuerpo de Bill era uno de los cinco mejores que ganaban en el bar.

Por la puerta, atravesó una elegante mujer, Meryl había llegado.

– Bien, a trabajar pequeñas!

Se acomodó la ropa que usaría esa noche, se miró por última vez en el espejo acomodándose los cabellos. Soltó un pesado suspiro y se encaminó a la puerta del escenario.

– Tranquila, nadie lo notara – dijo la misma chica que estaba antes en el camerino.

– Lo sé, ya lo he hecho antes, y pues… creo que ya le cogí habilidad.

Ella sabía, sabía que “Hilly” era hombre, fue ella quien le ayudo a que bailara sin que se le notase el bulto que llevaba entre las piernas, así, nadie sospecharía ni un solo segundo, además de que sus bailes especialmente de él, se daba con las luces apagadas y solamente con el reflector color rojo iluminándole dándole así un toque más erótico a su baile.

– Te toca salir – le avisó la chica.

– Bien

Dar Play -> http://www.youtube.com/watch?v=F3bBKTdk2Kk

Bill se acercó al escenario. El reflector le iluminaba. El brillo del vestido negro que utilizaba contrastando su pálida piel llamaba mucho la atención de los espectadores.

Sensualmente, caminaba con lentitud, irradiando un aura excitante hacia los que le veían. Los tacones altos hacían ver sus piernas más largas de lo que eran y aún más provocativas. Movía su cuerpo al ritmo de la música que resonaba en el lugar, pasando sus manos lentamente por su cuerpo, cerrando los ojos, dando una erótica visión. Caminaba acercándose a los extremos del escenario, acercándose al público, todos hombres. Bailaba moviendo su cuerpo sensualmente. Regresó a su lugar, acercándose al plateado tubo que ahora, por su trabajo, le pertenecía. Con una mano lo coge, dándose soporte para girar lentamente mientras echaba la cabeza hacia atrás cerrando los ojos y pasando una mano por su vientre.

De alguna manera u otra, los tacones le ayudaban a darse soporte en el tubo, con la mano que sostenía el tubo, se eleva rodeándolo con una pierna y dejando la otra colgando mientras da un par de vueltas lentas. Se detiene y se pone de espaldas al tubo. Deslizándose hasta llegar al suelo, abriendo las piernas para girarse y rodear nuevamente el tubo para subir por él.

Minutos después, la luz cambia de color a azul, indicando que su tiempo está terminando para dejar pasar a la siguiente chica que se restregaría contra ese tubo con tal de dar placer a todos esos hombres que miraban idiotizados imaginándose cosas nada sanas con sus cuerpos.

La otra chica sale, y se acerca al cuerpo de “Hilly”. Dando el último toque a su primer espectáculo de la noche, la chica se le acerca y se restriegan contra el tubo, mientras sus manos tocan el cuerpo contrario. A él ya no le daba “asco” tocarla, pues ya la conocía y sabía que ella le tocaría sin recriminarle por ser hombre.

Parar música

Sale del escenario y regresa al camerino. Se mira en el espejo, y no pude evitar sentirse sucio. Sucio por todas las miradas lascivas que recibe al estar parado ahí afuera.

– Que sucede Hilly? – entra Meryl.

– Nada jefa… estoy bien.

– Pues no lo parece, estas enferma?

– No, estoy bien.

– Te toca en la mesa 13

– Estaré ahí en seguida

– Si te sientes mal, ya sabes que te puedes retirar, no quiero a una chica enferma bailando.

Solo atiné con la cabeza, esperé a que Meryl saliera del lugar para poder mirarme nuevamente en el espejo, cambiaría el atuendo que tenía puesto. Me puse uno color rojo oscuro que tenía apartado. Lo acomodé como me habían enseñado. Estos trajes siempre cubrían partes que demostraran que era un hombre. Y no incomodaban, pues eran muy ligeros.

Me encaminé hacia la mesa 13. Había un chico ahí, con el trago en la mano, esperando a que me presentara.

Me acerco a la mesa, y el desvía la mirada hacia mí. Muestro una falsa sonrisa y me siento a la par.

– Vaya, sí que eres más linda de cerca – dice el hombre – dime Hilly, te gustaría pasar tiempo conmigo?

Por dios! esto era repugnante! Me gustaban los hombres, sí, pero esto… ya era demasiado.

– Sabes que eso va en contra de las reglas – digo mirándole.

– Nadie tiene porque enterarse, venga Hilly… ya lo he hecho antes, no te preocupes… Meryl no se va a enterar.

– No creo que pueda hacer eso.

– Entonces quieres que vaya y le diga a Meryl que no quieres satisfacerme, sabes que me llevo muy bien con Meryl y no dudará de mi palabra.

Chantaje! Pero que desgraciado!

– Solo será esta noche preciosa, solo esta noche.

Le sentí acercarse a mí y no pude evitar alejarme un poco.

– No huyas – me acercó de nuevo – vamos a pasarla bien.

Me paré rápidamente zafándome de su agarre, y me escabullo entre las personas hasta llegar nuevamente al camerino. Cojo mis cosas, no me siento nada bien, y salgo del local, Meryl sabría que me había ido, pero le diré que me sentía realmente mal y que me tenía que retirar.

Salí del bar y me dirigí a mi casa. Seguramente ya estarían todos en casa. Esperaba que ese hombre no le dijera nada a Meryl, y si así fuera, tendría el apoyo de las chicas para salvarme. No podía perder otro empleo más por otra falsedad.

Llegué a casa, las luces estaban encendidas. Subo por la escalera de emergencia hacia mi habitación. No quería saludar a nadie todavía, era hora de TV, pero debía volver a salir.

Me quite toda la ropa, y me cambie poniéndome la ropa que normalmente usaba, es decir, mi ropa de hombre. Trate de ordenar un poco mi espacio en el armario. Entre al baño que había en la habitación y encontré ropa de mi hermana dispersada por el suelo. Mona realmente era desordenada. Levante todo y lo lleve a su cama. Ya que compartíamos los 3 la habitación, teníamos nuestros espacios separados.

Bajé las escaleras para bajar al primer piso. Tenía un poco de sed, así que me dirigí a la cocina.

– Oh, ya estás aquí? – esa la voz de Gustav.

– Si, y ya me voy también. Deberían dormir.

– Es viernes, mañana no tenemos clase ninguno de los dos. Yo ya termine el taller de los sábados.

– Bill! – esa era Mona.

Mona, su nombre verdadero es Lisa, pero le gusta mucho el arte, por lo que se le apodo como Mona (Lisa). Tiene 16 años y está terminando sus estudios secundarios.

– Que sucede Mona?

– Mañana tengo exposición, iras a verme? Mamá dice que tiene que trabajar y a Gustav no le gustan esas cosas, tu si iras a verme?

– A qué hora es?

– A las 4. Podrás ir?

A las 4 tenía muchas cosas que hacer… pero si le decía que no, se podría triste y eso era lo último que quería que pasara.

– Sabes? Tengo un trabajo que hacer a esa hora, pero, lo intentare, ahí estaré de acuerdo?

– Genial! sabes que te amo?

– Claro que si tontita.

Bill bebió un vaso de jugo que Mona le había guardado y se despidió de los demás para volver a salir. Eran las 2 de la madrugada. Tomó su bicicleta y engancho en la parte trasera las bolsas con muñecos y la otra de castañas peladas para entregarlas y que les pagaran por el trabajo hecho.

Primero fue a dejar los muñecos. El mercado estaba un poco lejos, pero con la bicicleta se le hacía menos difícil.

Después de 20 minutos manejando, llego al mercado. Desató con cuidado las dos bolsas de muñecos y las cargo hasta llegar al puesto.

– Señor… señor? – toco el vidrio para que el dueño le abriera.

– Bill, llegas puntual. Tienes los muñecos listos?

– En esta bolsa hay 120 y en la otra 80, en total están los 200 muñecos.

– Buen trabajo. Toma. 600 euros, al contado.

– Gracias señor.

– Has trabajado duro, a las 6pm están los otros muñecos.

– De acuerdo. Mi madre pasará por ellos a esa hora.

– Muy bien. hasta luego Bill

– Hasta luego señor.

Regresó donde estaba su bicicleta y se dirigió hacia el mercado de frutos secos para dejar las castañas. Ese mercado estaba aún más lejos que este. Por lo que siempre demoraba mucho en el camino.

Dejo las castañas en el mercado y le obsequiaron una bolsita con 5 castañas para que las comiera en el camino de regreso por su arduo trabajo.

Ahora se dirigía a recoger la leche y el periódico. Le dieron una caja con 30 botellitas de leche y la otra caja con 30 periódicos. Estaban al contado por la cantidad de casas de ese vecindario.

Una hora y media después ya se encontraba en la siguiente parada recogiendo la otra caja de leche y periódico.

Seguía repartiendo por el otro vecindario. En total eran 4 vecindarios en los que le tocaba a él entregar la leche.

Eran las 6:30 am y llegó a la última casa. La casa de Dunja, como él la llamaba, Dunja era un perro. Un Bobtail. Le encantaba ir a esa casa ya que el perrito le ponía tanta atención a Bill que hasta se ponía a conversar con él. Por más ilógico que suene.

– Dunja! Hola

Bill dejó la leche y el periódico en el buzón de la casa y se acercó al perro.

– Que tal pequeña, como estas hoy? Tu dueño no te ha sacado a pasear?

El perro solo ladraba mientras le movía la cola a través de la reja que le separaba de Bill.

– Quieres cantar? Cantemos un poco haha – Bill se agachó para quedar a su altura – bien, ahí vamos… auuuuuuuuuuuuuuuu~ – empezó a “aullar” Bill.

– Auuuuuuu – el perro aullaba seguido de Bill

– Hahaha muy bien Dunja, lo hiciste bien pequeña traviesa.

Bill le acarició la cabeza al perro desordenándole el pelaje.

– Me da pena seguir llamándote Dunja, no tienes una cadena con tu nombre?

Deberías decirle a tu dueño que te ponga una.

El perro solo le movía la cola.

– Sabes Dunja? He tenido un día de locos, súper estresante, pero sabes qué?

Verte y cantar contigo me ha subido los ánimos. Ahora debo irme, tengo que llevar algo de comer a casa o mis hermanos me matarán.

Dunja ladró y le movió la cola.

– Saca a pasear más seguido a tu dueño… nos vemos Dunja.

Bill subió a su bicicleta alejándose del lugar.

&

Por otro lado, un joven miraba a su perro aullar y ladrar, sabía que estaba con ese chico que traía la leche. Siempre le escuchaba hablar con su perro, pero nunca había salido a verle.

– ¿Qué pasa Xander? ¿Ya se fue tu amigo? – el chico le acarició el pelaje al perro mientras salía a recoger la leche y el periódico.

&   Continuará   &

por Park Min Yeon

Escritora del Fandom

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