Porque eres mío 7

Porque eres mío 7

«Porque eres mío» Fic de lyra

Capítulo 7: Ya es tarde para lamentarse

Se pasó toda la tarde en la habitación velando el errático sueño del cantante. En más de una ocasión se levantó y puso la mano en su frente para comprobar si tenía fiebre, pues esa era la única explicación que encontraba a esas palabras que deliraba.

—¿Qué me hiciste?…no quiero que me toques….que me vuelvas a mirar de esa manera….que me beses y me hagas desear otro mas….

Definitivamente allí pasaba algo malo. Sentado en una de las butacas, cogió el periódico y le echó un vistazo de nuevo. Se quedó pensando en que era muy posible que el cantante conociera al que le hizo la foto, y que estuviera muy asustado.

Empezó a repasar los nombres de los más allegados, descartando en primer lugar a su propio hermano y a él mismo junto con el bajista. David también quedaba fuera de la lista, era el que mas se preocupaba por él, preguntándole a cada momento si se encontraba bien o debían cancelar alguna actuación por su estado de salud.

Se le acababan los nombres de los posibles sospechosos. Escuchó un débil suspiro y levantó la mirada para posarla en su amigo, que no se había movido de la cama. Le vio estirarse, arqueando el cuerpo para caer de nuevo y seguir durmiendo.

Pestañeó y negó con la cabeza. Una loca idea cruzó por su cabeza en esos momentos, cuando no pudo apartar la vista de su cuerpo. Pero….corrían rumores sobre ello, y por más que se empeñaba en vano en desmentirlos, en el fondo podrían ser ciertos.

¿Era gay su amigo?

Si así fuera, esa foto bien la pudo haber tomado uno de sus novios o un rollo pasajero, para después vengarse y publicarla porque ya no recibía su afecto, para demostrar al mundo entero lo que había obtenido en una noche…

—Mmmm…..

El gemido de su amigo le sacó de sus pensamientos y se levantó despacio, pensando en la manera de tratarle tras haber descubierto lo que era, si es que era cierto.

—¿Bill?—llamó sentándose en la cama.

Vio como arrugaba la frente y se llevaba ambas manos a ella, sabiendo que le estaba matando una terrible jaqueca. Se levantó sin esperar su respuesta y entró en el baño.

Vio el neceser de su amigo sobre el lavabo y pensando que quizás guardaba algún analgésico en el lo abrió. Arrugó la frente al ver su contenido, rebuscando con los dedos tratando de no romper nada. Buscó entre lápices de ojos, sombras negras y cacao de labios hasta dar con la codiciada medicina.

Con ella en la mano dejó todo en su sitio y llenó un vaso con agua. Salió del baño y se sentó en la cama de nuevo, viendo que el cantante seguía tal y como le había dejado.

—Te he traído un analgésico—dijo Gustav procurando no levantar la voz.

—Me va a estallar la cabeza—gimió Bill sin abrir los ojos.

—No me extraña, te has pasado bebiendo—le explicó Gustav, sin entrar en detalles de lo que pasó después.

Bill gimió de nuevo asintiendo, jurando en silencio no volver a probar nada de alcohol en lo que le quedaba de vida. Se incorporó con lentitud y se recostó contra el cabecero de la cama, abriendo los ojos con esfuerzo y sonriendo a su compañero.

—Espero no haberos dado mucho trabajo, a ti y a Georg—murmuró cogiendo el analgésico que le tendía y el vaso.

—Tranquilo, lo comprendemos—dijo Gustav devolviéndole la sonrisa con esfuerzo.

Le observó tomarse la pastilla con un sorbo de agua y le cogió el vaso cuando terminó para dejarlo en la mesilla, tratando de ganar tiempo antes de que le hiciera esa pregunta cuya respuesta tanto temía escuchar.

—¿Hice algo mal?—preguntó Bill avergonzado—No veo a Georg y a lo mejor le ofendí en algo, o se cansó de cuidar de mi…

—Ni una cosa ni la otra—cortó Gustav con cierta brusquedad.

—¿Entonces?—insistió Bill cruzándose de brazos— ¿Dónde ha ido Georg?

Sabía que tarde o temprano se lo tenía que decir, además de que podría ir recordando poco a poco lo sucedido y sentirse confuso. Mejor tener alguien al lado para explicarle que todo fue un error, nada premeditado.

—Está con tu hermano—contestó Gustav conteniendo la respiración.

—¿Tom? ¿Qué pinta él aquí?—preguntó Bill con tono enfadado.

—Vino a ver que tal estabas—empezó a explicar Gustav—Estaba preocupado por ti y ….

—¡Preocupado! Que hipócrita, os dijo eso para quedar bien—dijo Bill sin pensar.

—Vamos Bill, deja atrás de una vez la pelea—pidió Gustav desesperado—Sois hermanos, ¿no podéis hacer las paces?

—No—contestó Bill con firmeza—Lo que me hizo no tiene perdón.

Gustav decidió dejar ese tema. Ni siquiera sabía como empezó la pelea, si tenían problemas entre ellos, que los solucionasen a su manera…siempre y cuando no volvieran a mostrarse tan afectuosos delante de ellos.

Se cruzó de brazos sin atreverse a mirarlo. Saber que Tom le fue a ver, mintiendo para que le vieran comportarse como un buen hermano….eso demostraba lo desalmado que era. Mentir para conseguir aquello que deseaba, sin importarle que estuviera mal…

Pero… ¿y si sus amigos se creyeron sus mentiras?

Tenía miedo de que Tom les pidiera que les dejara a solas de nuevo, con la cruel excusa de que cuidaría muy bien de él…

—¿Qué…que me hizo?—preguntó asustado.

Se mordió los labios mientras espera la respuesta, retorciendo las sábanas entre sus manos para que así no le temblasen tanto.

—Más bien dirás que le hiciste tú—casi rió Gustav.

—¿Yo?—preguntó Bill abriendo mucho los ojos.

—Vamos Bill, sabemos que no hiciste a propósito—empezó a decir Gustav—¡Besar a tu hermano en los labios! El alcohol actuaba por ti….

No siguió escuchando. Las palabras resonaron en su mente como si hubiera eco…

Besé a Tom en los labios…..¿y me gustó?…..¡Qué digo!…”—pensó sacudiendo la cabeza.

Sintió una arcada que le sacudió con violencia, se llevó una mano a la boca y gimiendo por lo bajo se destapó y trató de levantarse, pero la cabeza se le iba y cayó de nuevo en la cama de golpe.

Gustav se apresuró a ayudarle y cogiéndole de un brazo le ayudó a incorporarse, sabiendo el lugar al que quería ir. Le acompañó hasta la puerta y le dejó entrar en el baño solo, quedándose en la puerta escuchando como vaciaba su estómago con violencia.

Ya no estaba seguro si era el alcohol lo que había provocado eso o algo peor.

Le escuchó tirar de la cadena al terminar y como abría el grifo del agua para lavarse la cara y enjuagarse la boca. Le escuchó sollozar contra la toalla mientras se secaba a ella. Suspiró y se alejó del baño.

Regresó a la butaca en donde dejó el periódico, haciéndolo una bola de nuevo. Verse desnudo en las noticias lo había desencadenado todo. Beber sin parar, hacer algo que no debiera hacer…

Alzó la mirada cuando le ve salir del baño, arrugando la frente al ver la expresión de su cara. Había algo en sus ojos que no lograba identificar. No sabía si ras dolor o más bien miedo.

Vio como se movía con lentitud y regresaba a la cama, en donde se acostó y tapó hasta la cabeza.

—Bill—llamó sin moverse de su asiento—No pienses más en ello. Sabemos que no fue en serio, jamás pensaríamos mal de ti o de tu hermano.

Pero Bill no le contestó. Los sentimientos de los demás no le importaban en esos momentos. Le daba igual que hubieran visto ese beso, solo le importaba que Tom creyera que lo hizo porque detrás había algo más.

Se mordió los labios para no dejar escapar más sollozos en vano. Ya había pasado, era tarde para lamentarse.

Gustav casi gritó aliviado cuando llamaron a la puerta, levantándose de golpe para ir a abrir, sin ver como su amigo asomaba la cabeza por debajo de las sábanas con el miedo brillando en sus entre abiertos ojos, con los labios separados dispuesto a suplicarle que no abriera la puerta.

—David—saludó Gustav dejándole pasar.

El productor le sonrió y entró en la habitación, arrugando la frente al ver al cantante metido en la cama. Paseó la vista por la habitación y vio las botellitas vacías encima del mini bar.

—Parece que ha habido una pequeña fiesta—dijo mirando a Gustav.

—Lo siento, no lo pudimos impedir—se disculpó el batería avergonzado.

David asintió con la cabeza. En el fondo comprendía que el cantante hubiera buscado esa solución a su problema, tratar evadirse de la cruel realidad por unos minutos, aunque luego se sintiera tan mal y no tuviera fuerzas para abandonar la cama.

Se acercó a ella y se sentó en el borde, esperando a que se destapara la cabeza y le mirara, pero el cantante solo se cubrió más con las sábanas y se encogió en mitad de la cama.

Suspiró al verle comportarse como un niño pequeño con una pataleta, pero comprendiendo en el fondo su comportamiento.

—Bill, no he podido hacer nada—explicó David con dolor.

Había hecho todas las llamadas necesarias, hablando con los abogados de la discográfica incluso, pero todos le decían lo mismo. La foto circulaba libremente por Internet, no había sido tomada a escondidas para ser luego publicada. No había nada que hacer, solo pedirle al cantante una explicación.

Esperó a ver si le contesta algo, pero solo escuchaba su entrecortada respiración. Cogió aire y se preparó para su reacción.

—He tenido que convocar una rueda de prensa, para que des una explicación de lo sucedido—dijo conteniendo el aliento.

—¿Qué dé una explicación?—gritó Bill todo lo que le permitía su dolorida cabeza.

Se destapó y se le quedó mirando sin comprender. ¿Cómo podía explicar algo que ni él mismo sabía como demonios había pasado?

—La discográfica lo ha ordenado—siguió diciendo David—Debes explicar cómo ha sido publicada una foto tuya tan…tan íntima y si….

—Es mi vida privada, a nadie le importa lo que haga o deje de hacer—cortó Bill histérico.

—Eres una estrella famosa—replicó el productor enfadado—Mucha gente te admira, niñas la mayoría de ellas, y fijo que la mitad ya te ha visto de esa manera. Los padres habrán puesto el grito en el cielo y pedirán esa explicación que tú te niegas a dar.

Se recostó en el cabecero cruzando los brazos sobre el pecho. ¿Es que no entendía que fue un accidente? ¿O seguía pensando que lo hizo él mismo para darse más publicidad?

—Entiéndelo, tienes que disculparte en público no solo por tu bien, sino por el del grupo—explicó David ya más calmado—Esto es mala publicidad, pero puedes darle la vuelta al problema y decir que la foto fue robada y publicada sin tu consentimiento, que estás muy arrepentido….

No sabía que más decir, viendo que al cantante le caían las lágrimas por las mejillas. Se le partía el corazón verle así, y más verle tan solo, sin el apoyo incondicional de su hermano.

Se ablandó un poco extendiendo una mano le frotó el brazo tratando de consolarlo en vano.

—Siento que esto sea así.—se disculpó suspirando—Trata de descansar esta noche, la rueda de prensa será mañana a las 11.

Tras decir eso se levantó sin esperar respuesta alguna de su parte. Intercambió una mirada con el batería, quien no se había movido de la puerta mientras escuchaba esa conversación.

Salió al pasillo y esperó a que le siguiera para hablar en privado.

—Quédate con él, por favor—pidió David desesperado—Que no pase la noche solo….

—Lo haré—asintió Gustav.

Regresó a la habitación pensando que aprovecharía para tratar de sonsacar a su amigo eso que tanto miedo le daba, el nombre de esa persona que no le dejaba respirar con tranquilidad.

Continúa.

por lyra

Escritora del Fandom

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