Porque eres mío 9

Porque eres mío 9

«Porque eres mío» Fic de lyra

Capítulo 9: Miedos

Sabía que iba a pasar en el momento en que pronunció esas palabras. Fue decirlas y cerrar los ojos esperando la bofetada de su hermano. Oyó como el aire zumbaba en sus oídos y sintió como un calor le recorría la mejilla marcada.

No sabía de donde sacó las fuerzas necesarias para empujarle y levantarse de la cama, echando a correr hacia el baño dando tumbos por el camino, encerrándose en el mientras rompía a llorar.

Se dejó caer en el suelo cubriéndose la cara con las manos, llorando contra ellas al ver que sus problemas aumentaban con cada minuto que pasaba.

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No supo que iba a pegarle hasta que su mano salió volando hacia esa mejilla que acarició con ternura minutos antes. Pero fue escuchar su confesión, la manera en la que le restregó por la cara que había perdido la oportunidad de ser el primero en probar su cuerpo, y la rabia que sintió en esos momentos pudo más que el amor por su hermano que día a día iba creciendo.

Dejó que le empujara y huyera de su lado para encerrarse en el baño, oyendo los sollozos que iba dejando tras de sí por el camino.

Enhorabuena, la has cagado”—rio con malicia esa voz en su mente.

Se cubrió la cara con las manos y gruñó contra ellas. Era verdad. Tuvo la oportunidad de explicar sus actos, poder hablarlo con Bill y tratar de llegar a un acuerdo o a una clase de relación. Pero se dejó llevar pensando que era muy fácil, que Bill ya le había aceptado y estaba rendido a sus pies, que cuando le dijo esa cruel verdad no la pudo aceptar y reaccionó de la peor de las maneras posibles.

Cierto que no era la primera vez que le pegaba, y para muestra su anterior pelea, pero esa vez se había pasado.

Se levantó corriendo de la cama, secando esas lágrimas que a él también se le había escapado. Se acercó a la puerta del baño, pero solo apoyó la frente contra ella, sin atreverse a llamar o incluso respirar, escuchando los sollozos de su igual.

No le iba a perdonar en lo que le quedaba de vida.

Suspiró resignado y decidió dejarlo. Se dio la vuelta y abriendo la puerta salió de la habitación, encontrándose con la asustada mirada de sus compañeros que desde el pasillo habían escuchado sus gritos.

Pasó entre ellos sin decir nada y se dirigió a su habitación, sin fijarse si alguien le seguía o no.

—Quédate con Bill, pero no le hagas hablar—le pidió Gustav a su amigo.

Georg asintió y entró en la habitación del cantante, dejando que esa vez fuera él quien se ocupara del airado guitarrista.

Gustav echó a correr por el pasillo y llegó a tiempo de colarse en la habitación de su amigo, quien ni se giró para ver al intruso.

— ¡Tom!—llamó con dureza.

—No me des la charla—murmuró Tom mientras se iba quitando la camiseta.

—¿No crees que te has pasado?—estalló Gustav ignorando sus palabras—Bill no se merecía que le hubieras gritado, y menos tras lo ocurrido.

—Son cosas de hermanos, no te metas—gruñó Tom sin dejar de desnudarse.

—Me meto cuando afecta al grupo—gruñó Gustav a su vez—Ya has oído lo que ha dicho David, que vayamos con cuidado, no que montáramos otro escándalo.

Pasó de contestarle. Lo que en esos momentos necesitaba era ducharse, quitarse ese mal cuerpo que le había quedado tras pegar a su querido hermano.

Se quedó en boxers y entró en el baño cerrando la puerta tras él. Abrió el grifo y tras desnudarse del todo entró en la bañera, llorando cuando el agua le cayó sobre el cuerpo si poder evitarlo.

—Lo siento…lo siento…—sollozó con los ojos cerrados.

Tras varios minutos cortó el agua y salió envolviéndose en una toalla. Con ella ajustada a la cintura salió del baño encontrándose con la furiosa mirada de su compañero, que con los brazos cruzados aún le esperaba plantado en mitad de la habitación.

—Sé lo que has hecho—dijo Gustav sin aliento.

Se quedó paralizado al escuchar sus palabras. ¿De qué demonios estaba hablando? ¿De la foto? ¿De su publicación? ¿De la manera en la que amaba a su propio hermano sin poder evitarlo?

—La foto—aclaró Gustav al ver su expresión—¿Por qué la colgaste en Internet?

No sabía si respirar aliviado de que solo pensara que la pudo encontrar por casualidad y dejar que todo el mundo viera a Bill en todo su esplendor. Su amigo ni se imaginaba que era él quien la tomó.

—Como ya te he dicho, son cosas de hermanos—repitió Tom encogiéndose de hombros.

—¡Tom!—gritó Tom cansado de su terquedad—Esto es serio. Bill lo está pasando muy mal, por tu culpa encima, y en vez de apoyarle le gritas de esa manera por lo que te hizo estando bebido.

—Mira Gustav, he intentado explicárselo a Bill y la he cagado, pero contigo ni me voy a molestar. Son problemas nuestros…

—Que no me meta, ya—terminó Gustav la frase por él—Lo he captado a la primera, pero quería darte otra oportunidad para que me demostraras que no eres tan capullo como aparentas.

Esas palabras le pillaron por sorpresa. Estaba acostumbrado a discutir con Bill quien no se atrevía a contestarle…ni a pegarle.

Sonrió a su amigo y sin mediar palabra le dio la espalda dejando caer la toalla, caminando descalzo hasta la cómoda y sacando del primer cajón una muda limpia que se puso sin girarse.

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Una vez vestido solo entonces se giró para echar de la habitación a su amigo, quien adivinando sus planes se puso en marcha para salir por sí mismo, no queriendo volver a ser tratado con rudeza por su parte.

—Piensa en todo el daño que le haces, y en el miedo que le estás dando—dijo Gustav a modo de despedida abriendo la puerta.

—¿Miedo?—repitió Tom confuso—¿De qué miedo hablas?

—Lo sabrías si estuvieras más atento—le echó en cara Gustav—Lo descubrí por casualidad tras la pelea, se le cayó la bolsa y al recogérsela di con esa libreta que lleva a modo de diario.

—¿Lo has leído? Pues vaya amigo estás hecho—se rio Tom en su cara.

—Al menos me preocupo más que su propio hermano—se defendió Gustav enojado—Así descubrí que se siente acosado y muy solo, tanto que ni puede recurrir a ti en busca de apoyo o consuelo. Y hace unos minutos leí que vive en una pesadilla de la que no encuentra la manera de despertar, con el miedo en su cuerpo impidiéndole respirar…

Las palabras de Bill en boca de su amigo le hicieron pararse a pensar. ¿Tan mal se sentía por su culpa? ¿Le había condenado a vivir en la amargura?

Gustav vio su indecisión, y logró respirar aliviado. Había conseguido que pensara en la manera de ayudar a Bill, que dejara atrás las peleas y los gritos y se comportara como un buen hermano.

—Piensa en ello esta noche, y haz algo—le aconsejó—No dejes que Bill cargue con la culpa de una simple broma tuya.

Tom asintió como un sonámbulo y Gustav salió de la habitación satisfecho del resultado. Ahora solo le quedaba hacer lo mismo con el otro hermano, hacerle ver que lo pasado ocurrió sin mala intención y lograr que hicieran las paces por su propio bien, además de por el grupo.

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Cuando llegó a la habitación del cantante, Georg le abrió la puerta con una expresión de alivio en la cara.

—No ha salido del baño, no le he hablado como me has dicho, pero….

—¿Pero?—preguntó Gustav preocupado.

—No ha parado de llorar en todo el rato, y me tiene muy preocupado—explicó Georg en voz baja—¿Qué ha pasado? ¿Has podido averiguar algo?

—Todo es muy confuso, ve a dormir, yo me quedo con él—dijo Gustav casi echándole de la habitación con la mano.

Georg se dejó echar aliviado de no tener que lidiar con más problemas. Caminó por el pasillo con las manos metidas en los bolsillos, pensando en lo que había sucedido en esa larga y extraña tarde.

Primero había visto como dos hermanos se besaban en los labios como si fuera lo más natural del mundo, luego había escuchado una conversación muy extraña entre ellos en la que uno le quería mostrar lo duro que se había puesto tras ese beso…. Y para rematar la faena, había escuchado a través de la puerta como el cantante le echaba en cara a su hermano que ya no era virgen sin venir al tema.

Sabía que David les había suplicado que acudieran sobrios a la rueda de prensa, pero si en esos momentos no tomaba algo fuerte se iba a volver loco de remate.

Porque esa era la palabra. Los hermanos estaban cada vez más locos, y le estaban empezando a dar miedo. Besos, erecciones, virginidad… ¿qué sería lo próximo? ¿Echar entre ellos un buen polvo?

Continúa.

por lyra

Escritora del Fandom

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