
Fic Twc de DanielaTwc
Capítulo 9
Las semanas pasaron, y mi estado de ánimo empeoró. Me estaba sumiendo en una oscuridad cada vez más profunda, y las cicatrices en mis brazos se multiplicaban. Había perdido peso y apenas comía. La comida me parecía insípida, y simplemente no tenía apetito; se me quitaba solo de pensar que Tom estaba en la cocina. De vez en cuando, él me traía comida cuando se daba cuenta de que yo no comía, pero igual la rechazaba. No quería hablar con nadie ni enfrentar la realidad de mi vida. Mi vida seguía tan monótona como siempre, hasta que recibí un mensaje de Iván, un chico que vivía casi cerca de mi casa.
«¡Hola! ¿Qué tal, Bill? ¿Cómo has estado?»
«Hola, bien. ¿Y tú?»
«Igual. Oye, te escribí porque quería saber si quieres ir a mi fiesta esta noche. Va a estar muy buena.»
«Gracias, pero no estoy de ánimo para ir a una fiesta.»
«Por favor, hace rato que no te veo desde que me cambié de casa. Sería bueno verte.»
Me quedé pensando y supuse que sería bueno salir para distraer mi mente.
«Está bien, solo por ti voy a ir.»
Me alisté lo más rápido que pude. Obviamente, me puse una camiseta de manga larga, ya que no quería que nadie viera mis cicatrices. Salí de mi habitación para ver si Tom se encontraba por algún lado, pero no estaba. No importó mucho, así que pedí un taxi y me dirigí a la casa de Iván.
Iván estaba afuera esperándome. Pagué el taxi y me dirigí hacia él.
—Hola, Iván.
—Hola, Bill. Entremos a la casa —me tocó la espalda para dirigirme a la puerta.
Ya estando en la fiesta, Iván me presentó a sus amigos y comenzamos a conversar entre todos. Pero llegó un punto en el que ya no me interesaba la conversación y decidí decirles que iba al baño. Me fui a tomar un trago para despejarme de mis pensamientos absortos en Tom. Como sabía que nadie se iba a preocupar por mí, decidí emborracharme, así que pedí un trago tras otro hasta el punto de estar medio tonto.
—Hola, guapo —dijo un chico rubio, con pinta de emo, acercándose a mí.
—Hola, ¿quién eres? —dije, confundido por el hecho de que me hubiera hablado.
—No me conoces, pero podríamos conversar un rato —lo miré bien y, al no parecer raro, acepté.
Comenzamos a conversar, y al parecer se llamaba Andreas. Me dijo que era solo un conocido de Iván. Empezamos a beber alcohol mientras hablábamos, y en eso recibió una llamada. Contestó, y, aunque no quería entrometerme, no pude evitar escuchar:
—¿Ya estás aquí? Sí, está aquí…
—Está bien, ya voy a verte.
Andreas me pidió si podía acompañarlo a ver a su amigo, que estaba arriba en la parte de las habitaciones. Me pareció raro, pero acepté porque no estaba en mis cabales para ponerme a preguntar cualquier cosa.
Cuando llegamos arriba, Andreas me dijo que revisara la parte de la izquierda y que él revisaría la parte derecha. Acepté y comencé a caminar para ver si encontraba al amigo, hasta que alguien me empujó contra la pared. Caí de bruces al piso, ya que no tenía equilibrio. Me quedé Confundido y sin saber qué pasaba, dirijo mi mirada hacia arriba y veo a Andreas con una cara de satisfacción. Intento levantarme, pero no puedo. En eso, Andreas me agarra fuertemente de los brazos. Intento zafarme de su agarre, pero es inútil. Me hace entrar en la primera habitación que ve.
—¿Qué te pasa? ¿Qué estás haciendo? —le grito.
—Cállate, estúpido. ¿Crees que solo te hablé porque quería ser tu amigo? eres muy ingenuo.
—Por favor, no me hagas nada, te lo suplico —dije, mientras mis ojos comenzaban a soltar borbotones de lágrimas por el miedo de llegar a ser violado.
Pero él me ignoró y me empujó a la cama. Comenzó a sacarme la ropa, y yo intenté defenderme, pero era muy difícil.
Andreas continuó ignorando mis palabras y me empujó a la cama. Comenzó a sacarme la ropa, y yo intenté defenderme. Su mano se deslizó hacia mi entrepierna y cogió mi pene flácido, comenzando a moverlo de arriba hacia abajo, pero no reaccionaba. Se enojó y decidió ir por detrás, estimulando esa parte lo más que pudo. Luego sacó su pene e intentó introducirlo, tratando de meterlo por completo, pero era muy difícil. Yo estaba llorando, intentando pensar en algo para evitar que eso sucediera, pero mi mente estaba nublada por el alcohol y no podía concentrarme. Me sentí paralizado mientras él me violaba, tratando de mantenerme despierto para tratar de detenerlo, pero no podía hacer nada.
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Todo parecía desaparecer en un túnel negro. Cuando regresé a la realidad, Andreas ya había terminado y estaba vestido de nuevo. Me miró con una sonrisa burlona antes de salir de la habitación sin decir palabra alguna.
Me quedé acostado con una mirada cansada, temblando y sintiendo el dolor físico y emocional. No podía creer que esto hubiera pasado. ¿Cómo podía alguien hacerme algo así? Me di cuenta de que Andreas nunca había sido un amigo para mí, pero nunca habría pensado que tenía intenciones tan malas.
Con un nudo en la garganta, me levanté y me vestí lo más rápido que pude. Tenía que salir de ese lugar antes de que alguien más llegara a hacerme aún más daño. No podía decirle nada a nadie. Tenía que llevar este secreto conmigo para siempre, o al menos hasta que pudiera encontrar la fuerza para hablar sobre ello y buscar ayuda.
Continúa…
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