
Fic Slash de lyra
Capítulo 17
Dejó la cazadora que aún llevaba colgada del brazo en el respaldo de una silla, sintiendo a su hermano caminar tras él, muriéndose por preguntarle que había pasado esa noche para que hubiera terminado durmiendo con él.
Se dio la vuelta suspirando al tiempo que se llevaba las manos al pelo y se lo apartaba de la cara, mostrándole el gesto de dolor que se la recorría.
—No quiero hablar de eso ahora—susurró con los ojos llenos de lágrimas.
—No te quiero obligar, pero si necesitas un hombro sobre el que llorar…—se ofreció Tom con una cálida sonrisa.
Se la devolvió con esfuerzo y suspiró de nuevo. Sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro. Se dio la vuelta de nuevo y miró la cama en la que esa noche iba a dormir con su hermano. Estaba ya abierta, como si hubiera estado esperando a alguien…
— ¿Te he estropeado algún plan?—preguntó girándose de nuevo— ¿Esperabas a alguien?
«¿A ti?»—pensó Tom con dolor.
—No, ya me iba a acostar—contestó carraspeando— ¿Necesitas algo?
—Una camiseta para dormir, ahora que lo mencionas—contestó Bill logrando sonreír.
Tom rio por lo bajo y se dirigió al primer cajón de su cómoda, sacando una de sus camisetas dos tallas más grandes que a su hermano le iba a quedar enorme. Se la tendió sonriendo y de alejó dos pasos para darle algo de intimidad.
— ¿Necesitas algo más?—preguntó al ver que no se movía.
— ¿Tienes un analgésico? La cabeza me está matando…
—Claro, vete metiéndote en la cama. Me lavo los dientes y ahora te lo traigo—contestó Tom caminando ya hacia el baño.
Bill esperó hasta que le vio cerrar la puerta del baño, agradeciéndole esa intimad que le daba. Se apresuró a desnudarse y se puso la camiseta que el había prestado su hermano, él llevaba una blusa de seda blanca con la que no podía dormir sin miedo a estropearla.
Se acercó al espejo y sonrió al ver como le quedaba. Le estaba enorme, le llegaba hasta casi las rodillas a pesar de ser unos centímetros más alto que su hermano, y le dejaba un hombro al descubierto. Por más que intentó que la camiseta se quedara en su sitio, no lo consiguió y no le quedaba más remedio que dormir de esa sensual manera.
Suspiró resignado y caminó hasta la cama de su hermano. Se metió bajo las sábanas y se cubrió con ellas bostezando. El día había sido muy largo y se le estaban cerrando los ojos. Se quedó recostado contra las almohadas mientras que esperaba a que se le reuniera su hermano, mirando la habitación que le había tocado.
Era grande, si pero no tan lujosa como la suya, que en esos momentos se encontraba vacía y fría.
Salió de sus pensamientos cuando escuchó que se abría la puerta del baño. Su hermano salía llevando un vaso de agua en la mano que se lo tendió al mismo tiempo que le entregaba un analgésico que llevaba siempre en su neceser.
—Gracias—murmuró Bill metiéndoselo en la boca.
Tomó un sorbo de agua y tragó con esfuerzo, devolviéndole el vaso. Se acostó de lado suspirando, evitando no ver como se desnudaba su hermano como si nada. Pero los ojos se le iban solos, le vio quitarse las camisetas que llevaba tras despojarse de la gorra y soltar sus rastas rubias, dejando un torso musculoso a la vista. Suspiró sin poder evitarlo, parecía mentira que fueran gemelos y mientras que a su hermano se le veía en plena forma él parecía un spaghetti a su lado, sin un gramo de músculo, todo huesos…
Le estaba dando la espalda, y desde donde estaba podía ver como los músculos se le marcaban con cada movimiento que realizaba. Se mordió los labios para evitar volver a suspirar cuando le vio bajarse los pantalones y quedarse con naturalidad en bóxers. Entonces cerró los ojos con fuerza, acomodándose mejor en la cama como si ya estuviera durmiendo y no hubiera visto nada.
Sintió que se tumbaba a su lado y al poco las luces se apagaron. Se quedó quieto mientras que su hermano encontraba una cómoda postura y solo abrió los ojos cuando le escuchó lanzar un hondo suspiro.
A través de la luna que se filtraba por la cortina medio echada podía verle tumbado de espaladas, mirando al techo con la frente arrugada, seguramente pensando en lo que podía ir mal entre el productor y él.
Pero no podía contárselo porque ni él mismo lo sabía. De repente la relación se había enfriado y no sabía hasta cuando duraría…
Suspiró él también y cerró los ojos dispuesto a dormir. Se acomodó mejor en las almohadas, llevando una mano bajo su mejilla y poniendo la otra suavemente sobre su estómago. Poco a poco se fue quedando dormido, pensando que al día siguiente tenía que tratar de averiguar el porqué del extraño comportamiento de David…
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Estaba profundamente dormido cuando de repente sintió unas manos que se le metían debajo de la camiseta que llevaba puesta. Sintió como le acariciaban con suavidad la cadera, haciéndole separar los labios para dejar escapar un gemido incontrolado. Sintió como iban más abajo, colándose bajo sus bóxers, acariciándole las nalgas con suavidad hasta rodearlas y buscar su dormido miembro, que reaccionó a su contacto poniéndose duro al momento.
Fue despertando poco a poco, sonriendo con cada caricia que sentía, suspirando cuando unos labios se posaron en su cuello y se lo recorrieron con la lengua despacio…
Entonces abrió los ojos de golpe, recordando donde estaba… y con quien estaba…
Había discutido con David, no quiso pasar la noche solo y había terminado en la cama de su hermano, el mismo que en esos momentos le estaba besando el cuello y metiéndole mano.
Negó con la cabeza al tiempo que llevaba una mano abajo y la metía en sus propios bóxers tratando de impedir que su hermano le siguiera tocando, separando los labios dejando escapar un gemido incontrolado.
—Mmmmm……no Tom….por favor, no….—susurró ya despierto del todo.
Pero su hermano le ignoró. Sin dejar de lamer su cuello se le acercó más poniendo una mano posesivamente en su cadera, atrayéndole hacia su pelvis que se frotaba contra sus nalgas, haciéndole sentir la erección que ya llevaba.
—Bill….—le escuchó susurrar entre gemidos.
No podía creárselo, él y su hermano manteniendo sexo….no, eso no estaba bien y debía pararlo de inmediato. Se dio la vuelta en la cama con esfuerzo quedándose de espaldas. Giró la cara alejándola del alcance de los labios de su hermano, mirándole fijamente en la oscuridad que les rodeaba.
— ¿Qué demonios estás haciendo?—preguntó con esfuerzo.
No había logrado expulsarle de su ropa interior, que sentía como su hermano quería bajársela hasta las rodillas. Levantó una mano y la puso en su pecho, suplicándole con la mirada que parase. Pero solo logró que su hermano se la cogiera con la mano que abandonó su cadera, llevándosela a los labios y besándole la yema de los dedos.
—Tom, por favor para —suplicó Bill sin fuerzas.
—Dime que no lo deseas—murmuró Tom con la voz ronca—Que desde que te besé no has soñado con que se repitiera de nuevo, con que estuviera dentro de tu cuerpo…
—No podemos, eres mi hermano….y estoy con David—susurró Bill, maldiciéndose por ser tan débil.
Sentía como su cuerpo reaccionaba. Con cada mirada de su hermano, con cada beso de sus labios….con cada caricia de sus manos…
—Ahora estás conmigo, querido hermano—dijo Tom con firmeza.
Acortó la distancia que los separaba y soltando la mano que aún le retenía contra sus labios, se apoderó de los de su hermano que se separaron para recibirlo.
Le atrajo por la nuca sin darle opción a huir, mientras que con la otra mano tiraba de sus bóxers hacia abajo, sonriendo contra sus labios cuando le sintió levantar las rodillas para ayudarle a desnudarle.
Se los sacó del todo y los dejó bajo las sábanas. Entonces abandonó sus labios comenzando un camino de besos húmedos por su cuello, levantándole su camiseta para bajar por su agitado pecho…perdiéndose bajo las sábanas…
Se acostó sobre su cuerpo, besando su vientre para ir más abajo, apoderándose del miembro de su hermano con los labios para comenzar a succionarlo llevando una mano a sus nalgas y separándoselas.
Sintió como se revolvía bajo su cuerpo gimiendo, como alzaba las caderas y levantaba las rodillas, llevando una mano a su pelo y tirando de el con impaciencia.
—Ohhh…Tom…-llamaba entre gemidos sin poder controlarse.
Sonrió y siguió succionando y lamiendo su miembro mientras que colaba en si interior un dedo, jugando con su entrada, dilatándola para que recibiera dentro esa erección que con su mano libre hacia crecer y crecer…
Le sentía a punto en su boca, él estaba listo en su mano… no quería perder más el tiempo, se bajó los bóxers con esfuerzo y fue ascendiendo por el cuerpo de su hermano, dejando de nuevo un camino de húmedos besos hasta que dio con sus separados labios por el que se escapaba el cálido aliento de su hermano en forma de jadeo.
Se apoderó de ellos de nuevo al mismo tiempo que se acomodaba mejor entre sus piernas y le rozaba la entrada con su erección, sintiéndole ponerse tenso y gemir contra sus labios, llevando las manos a su espalda y arañándole sin poder evitarlo.
Haciendo caso omiso de ese placentero dolor, llevó sus manos abajo. Las puso en las caderas de su hermano que alzó con suavidad y comenzó a entrar poco a poco en su cuerpo, que se fue adaptando a él con facilidad.
Fue avanzando con lentitud, sintiendo como su hermano se ponla tenso y se relajaba suspirando contra sus labios, cogiéndole con fuerza entre sus brazos. Entró del todo y entonces fue él quien soltó el aire retenido en un profundo suspiro.
Lo había logrado, estar dentro de esa persona que amaba con toda su alma y el destino se la quería arrebatar de su lado…
Empezó a embestirle con suavidad, separando sus labios por la falta de aire. Se quedaron mirando en la oscuridad mientras gemían y suspiraban al mismo tiempo, mientras movían sus cuerpos al compás de las embestidas.
Sonriendo ampliamente, Tom llevó una mano hasta el miembro de su hermano y se lo recorrió de arriba abajo, viendo como cerraba los ojos y se mordía los labios para no gritar muy alto…
—Bill…
Escuchaba su nombre pero no pudo contestarle, sentía que le llegaba el orgasmo y era incapaz de articular palabra.
—Bill, abre los ojos—pedía Tom en voz baja.
Sentía como le acariciaban en la mejilla con suavidad, arrancándole una sonrisa. Suspiró y abrió los ojos pestañeando, fijándolos en su hermano.
—Estás soñando—dijo Tom suspirando.
Arrugó la frente sin entender hasta que su hermano encendió la luz. Pestañeó de nuevo hasta que sus ojos se acostumbraron, viendo con sorpresa que su hermano no estaba dentro de su cuerpo como él le había sentido, sino acostado a su lado con una tímida sonrisa en los labios…
Continúa…
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