
Fic Slash de lyra
Capítulo 3
No podía creérselo. De ahí que supiera su nombre completo, y en esos momentos sabía hasta como gemía cuando un orgasmo le recorría el cuerpo.
No podía alzar la mirada del suelo, sentía que se había sonrojado de arriba abajo, y le daba vergüenza que los demás lo vieran. Escuchó como Peter les iba presentando uno a uno, y sus amigos y hermano estrechaban la mano que David les tendía.
Hasta que llegó su turno. Sentía todas las miradas clavadas en él, que no le quedó más remedio que resoplar y levantar los ojos para clavar su mirada en la mano que David le tendía…la misma que horas antes masajeó su miembro hasta hacerle derramarse contra el lavamanos…
—Encantado de conocerte, Bill Kaulitz—dijo David sonriendo ampliamente.
Seguía tendiéndole la mano, esperando a que se la estrechara antes las desconcertadas miradas de sus amigos y hermano. No le quedó más remedio que hacerlo. Levantó la suya, maldiciendo porque le temblara en esos momentos y dejó que David se la estrechara con suavidad, sintiendo en su palma la yema de sus dedos.
—Encantado—repitió David de nuevo.
—Bueno, hechas una vez las presentaciones os espera un coche—interrumpió Peter—Os hemos conseguido un buen alojamiento, espero que os guste.
Los chicos asintieron y se pusieron en marcha. Siguieron a Peter hasta la entrada del aeropuerto empujando cada uno su propio carro, empeñándose David en ayudar a un visiblemente enojado cantante.
—Déjame, que no puedes—se ofreció cogiendo su carro.
Pero Bill se negó tajantemente y lo empujó con toda la rabia que sentía crecer en su interior. ¿Cómo había podido haberle hecho eso? Le conocía de antemano, sabía quien era…y la edad que tenía.
Se giró para estudiarle detenidamente, se le daba fatal calcular la edad de la gente, pero diría que el tal David pasaba de los 30.
— ¿Pasa algo?—preguntó divertido David, alzando una ceja.
— ¿Cuantos años tienes?—inquirió Bill en voz alta.
—Bill, no seas descarado—riñó Tom a su hermano.
Les seguía a escasos pasos, y había escuchado esa indiscreta pregunta que su hermano formuló sin pensar dos veces. No podía ir por el mundo preguntando la edad a desconocidos, ni aunque se lo acabaran de presentar. Suerte que estaba él para cuidarle, si no, a saber en que líos se metía…
Disimulando con que su carro se había quedado atravesado, Bill dejó que le adelantara su hermano, viendo como David se paraba a su lado y le ayudaba con su abultado equipaje.
— ¿Es eso lo que más te ha molestado? ¿Mi edad?—preguntó David en voz baja.
—Acabo de cumplir los 17 y lo sabes perfectamente—contestó Bill tratando de no elevar la voz—Sabías quien era en el momento de…cuando tú y yo…
— ¿Follamos?—terminó David la frase por él sonriendo.
Vio como Bill se sonrojaba hasta las orejas, y comprendió que se había pasado. En el fondo, era aún un niño y como había podido comprobar sin apenas experiencia. Se había aprovechado de él y no quería tener problemas.
Carraspeó y dejando a un lado los buenos momentos que había vivido a su lado midió sus palabras a la hora de dirigirse a él.
— ¿Hicimos el amor?—murmuró en tono más serio.
Bill alzó una ceja al escucharle, sorprendido también por el tono usado. Claro, ahora le daba lástima haber abusado del pobre niño tonto que se dejó engatusar por una estúpida sonrisa.
Le demostraría que no era tan frágil como él se pensaba, y que era capaz de superar lo que había ocurrido. Que además, no era para tanto.
—Fue solo sexo, que te quede bien claro—apuntó con firmeza Bill—Hemos echado un buen polvo y nada más. Gracias por hacerme más ameno un aburrido vuelo.
David esbozó una amplia sonrisa al escucharle, estaba claro que le había encantado y no quería admitirlo. Decidió entrar en su juego, sabía que si seguían así ambos se iban a divertir mucho.
—Bill, te conozco perfectamente—murmuró David sonriendo—Tú no eres de esa clase de gente.
— ¿A qué demonios te refieres?—preguntó Bill cogiéndole del brazo.
—A que tú no buscas a alguien con quien follar. Te entregas en cuerpo y alma, y me lo acabas de demostrar—contestó David soltándose de su agarre—En el baño te hice gemir como nadie lo había hecho jamás…porque he sido el primero en probar tu dulce cuerpo..
Le vio pasar por su lado sin darle la oportunidad de explicarle que estaba equivocado, que no había sido el primero…que otro completo desconocido se le había adelantado.
&
Salieron del aeropuerto y subieron al coche que Peter les había conseguido. Se acomodaron como pudieron, quedando en el asiento de atrás los dos hermanos con David en medio.
Cuando el coche arrancó, Bill no pudo evitar ladearse y poner una mano en la rodilla de David para evitar caer, lo que soltó una pequeña carcajada al productor, que le miraba encantado y sonreía sin querer evitarlo.
Recuperó el equilibrio y se sentó dándole la espalda, pensando que si su hermano se enteraba de lo que había pasado, le partía la cara a ese payaso. Había abusado de él, sabía de sobra que era menor de edad y no le importó…hacerle el amor de una manera suave y a la vez cruel…
Llegaron al apartamento que la discográfica les había conseguido y eligieron sus habitaciones tras haber dado una vuelta e inspeccionado cada rincón. Lo que más les había gustado fue el estudio de grabación, todo lleno de instrumentos musicales y aparatos que no habían visto jamás en su vida.
—Sobra una habitación—dijo de pronto Georg.
—No, es la mía—contestó David con una amplia sonrisa.
— ¿Cómo?—gritó Bill sin poder evitarlo.
—No pensaríais que os íbamos a dejar sin la vigilancia de un adulto, ¿verdad?—intervino Peter—Dos de vosotros sois aún menores de edad, y así vuestros padres estarán más tranquilos.
Bill resopló por lo bajo negando con la cabeza. No se creía que su madre estuviera tranquila si supiera que compartía techo con un pervertido, que en un momento dado se podía colar de noche en su habitación y hacerle de nuevo el amor.
Como si David le hubiera leído el pensamiento, no desaprovechó el momento en que pudo llevárselo aparte y dejar un par de cosas claras.
—Vale Bill, he metido la pata—empezó a decir—Sé que no debería haberme acostado contigo sin haberte dicho quien era, o mi edad que parece que es lo que más te ha molestado. Sé que te tenía que haber preguntado primero, dado la oportunidad de negarte si era eso lo que querías.
Se quedó callado, esperando a que dijera algo. Pero el brillo de sus ojos le traicionaron, estaba más que claro que si las cosas hubieran ocurrido de esa manera no hubiera dicho que no.
—Empecemos de nuevo, ¿vale?—dijo David sonriendo—De ahora en adelante solo seré tu productor, y si una noche de estas quieres compartir algo mas que habitación, mi puerta siempre estará abierta para ti.
— ¿Me crees tan estúpido como para repetir?—saltó con rabia Bill.
David solo sonrió como respuesta y pasó por su lado. Sabía perfectamente que había quedado marcado, lo vio en sus ojos cuando se derramó en su interior. Se había quedado hambriento, y cuando la necesidad le comiera por dentro, iría a por más….y él le recibiría con los brazos abiertos.
Continúa…
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