Que seas feliz 4

Que seas feliz 4

Fic Slash de lyra

Capítulo 4

Odiaba cuando la gente se creía que sabía mejor que él lo que necesitaba o dejaba de necesitar. Odiaba que su hermano estuviera todo el rato pendiente de él, cogiéndole del brazo si le veía tropezar para que no cayera al suelo y se hiciera daño rompiendo a llorar…odiaba que David Jost tuviera la maldita razón…

La primera noche que pasó en el apartamento no pudo pegar ojo. Se la pasó tumbado boca arriba en la cama, mirando el techo suspirando sin poder evitarlo. Sentía algo que no podía explicar, como su cuerpo se rebelaba contra él. Sentía como su entrepierna se ponía dura con solo pensar en su productor, en como sería estar en sus brazos mientras le hacía de nuevo el amor…

Gimió por lo alto y cogiendo la almohada se cubrió con ella la cara para que nadie le oyera gritar.

— ¡Te odio, David Jost!

&

Los primeros días fueron un infierno para él. Procuraba no coincidir con David a solas en cualquier habitación, más si se acababa de levantar y llevaba puesto solo su pijama. Se sentía desnudo a sus ojos, sentía como le recorría de arriba a abajo con una sonrisa en los labios.

Y no podía hacer nada. ¿A quien le podía contar que se sentía acosado? Ni pensar en su hermano, lo primero que haría sería romperle la cara a David. Siempre se preocupaba de su bienestar, más si alguien le estaba haciendo daño a sabiendas.

Decidió tragarse el sufrimiento y sumergirse en su carrera, cantar era su vía de escape. Ensayaba muy duro con sus amigos y su hermano, grabaron un disco en tiempo record y en solo unas semanas ya eran número uno.

Y no solo eso, les invitaban a los programas, hacían entrevistas y cantaban. Luego llegó su merecida recompensa, una lluvia de premios que los chicos recogían con una amplia sonrisa. El último de ellos fue al grupo revelación, que celebraron con una gran fiesta.

Fue en ella donde se dio cuenta de lo estúpido que era. Se había pasado esos meses lamentándose, creyendo que se habían aprovechado de él. Pero fue ver como bailaba David de una manera tan sensual delante de él, sin quitarle los ojos de encima mientras se pasaba las manos por el cuerpo…

Le maldijo por lo bajo sin dejar de sonreír. Sabía que le estaba mirando y se tocaba para él con descaro. Apuró de un sorbo la cerveza que tenía en las manos, la tercera en esa noche, y tras echar un vistazo a su hermano que bailaba con una chica, aunque más bien la estaba metiendo mano, echó a andar hacia el oscuro rincón desde el que le provocaba el productor.

Llegó a su altura y sin decir nada se le acercó todo lo que pudo, cogiendo la bebida que tenía en sus manos y llevándoselas a los labios.

—Hey, que no tienes edad para beber—le riñó David sonriendo.

—Tampoco para follar contigo y mira lo que hemos hecho—murmuró Bill.

David se quedó sin palabras, había algo en el cantante que le era nuevo. Desde el primer día en que compartieron apartamento, tras haber pasado toda la noche en vela esperándole metido en su cama, decidió darle tiempo y espacio.

Solo era un niño del que se había aprovechado, pero si le daba el tiempo necesario, no tardaría en volver a sus brazos, porque en el fondo lo estaba deseando. Cuando le hizo el amor pudo comprobar lo mucho que le había gustado, y que no tardaría mucho tiempo en pedir que se lo volviera a hacer…esa vez más despacio. La última vez fue algo brusca, y Bill se merecía lo mejor…

— ¿Estás bien?—preguntó David tragando con esfuerzo.

Le había visto echar una mirada a su alrededor y al ver que nadie les estaba mirando, dar dos pasos en su dirección, haciéndole retroceder hasta que su espalda se golpeó con la pared. Estaban ocultos tras un amplificador, y nadie podría ver lo que iban a hacer…

— ¿Bill?—llamó con voz ronca.

Pero el cantante solo se llevó un dedo a los labios y le pidió silencio sin dejar de acercársele. Solo paró cuando sus alientos se rozaron, a escasos milímetros de los labios del productor, que no podía apartar los ojos de ese dedo que aún tenía en sus labios, mordisqueándose esa larga uña que llevaba pintada de azul esa noche.

—Nos puede ver alguien—logró decir David.

—Eso le da más morbo—rio Bill en voz baja.

Vio como ponía una mano en su pecho y se puso tenso bajo su contacto. Estaba pasando de nuevo, no quería volver a enrollarse con él con prisas, quería que su próxima fuera especial…y en una cama, si no era mucho pedir. Todas las noches se imaginaba como sería tenerle acostado a su lado, desnudo entre sus brazos…

— ¿Qué te pasa?—preguntó sonriendo Bill.

—Así no quiero—contestó David cogiendo la mano que tenía en su pecho—Estás bebido y este no es el lugar apropiado.

—No puedo esperar más—gimió Bill—Ni quiero…

—Ni yo tampoco—se le escapó a David.

Dejó a un lado el último vestigio de cordura que le quedaba y atrajo al cantante poniendo una mano tras su nuca, acercándole a sus labios para besarle con toda esa pasión que llevaba meses ocultando. Sonrió contra sus labios al sentirle gemir en su boca y le siguió besando mientras que vigilaba sobre su hombro a la gente que les rodeaba. Nada, cada uno iba a lo suyo y les daba igual lo que estaba pasando a escasos metros…

&

Al día siguiente se despertó con una amplia sonrisa en los labios. Ese día le tenían libre y nada más levantarse bajó a desayunar aún con el pijama puesto. En la cocina se encontró a su hermano, recostado en una silla mientras bostezaba sin parar de frotarse los ojos con ambas manos.

No se lo pensó dos veces y se le acercó para besarle en la mejilla a modo de buenos días.

— ¿Y esto?—preguntó Tom ahogando un bostezo.

—Me apetecía—murmuró Bill encogiéndose de hombros.

Fue a prepararse un bol con cereales, y en eso estaba cuando entró David en la cocina. También él iba en pijama, y dado que el guitarrista le daba la espalda, le guiñó un ojo al cantante mostrándole una amplia sonrisa.

—Estoy muerto—murmuró de repente Tom.

—Fue una gran fiesta, ¿verdad?—preguntó David riendo.

—Estuvo mejor lo que vino a continuación—rio Tom guiñando él también un ojo a su hermano.

—No me cuentes nada, paso de oírlo—resopló Bill.

Ya sabía a lo que se refería, había caído una nueva chica. Se preguntaba donde lo habrían hecho, porque lo tenían prohibido en el apartamento. Seguro que en el coche de ella, o en los baños…a su hermano no le importaba el lugar.

No como a David, que tras dar por terminado ese profundo beso se le llevó a rastas al baño solo para que se refrescara con agua fría la cara. Aún recordaba la manera tan tierna en la que se la secó él mismo con una toallita de papel mientras que le prometía que la próxima vez iba a ser muy especial para él.

Solo que no le dijo cuando, y la espera le estaba matando…

&

No tuvo que esperar mucho tiempo. Una mañana David le dio una noticia que cambiaría su vida, le habían escogido para poner la voz en una película de dibujos, y trabajaría con una persona a la que admiraba desde que era pequeño: Nena.

Y no solo eso…

—Tendremos que viajar para promocionar la película también—siguió explicando David.

— ¿Todos?—pregunto Georg.

—No hace falta, puedo llevarme sólo a Bill mientras que a vosotros os doy un par de días libres—contestó David intercambiando una misteriosa mirada con el cantante.

— ¿Os puedo acompañar?—preguntó de repente Tom.

—Vamos Tom, estaré todo el rato ocupado y tú te aburrirás—se apresuró a contestar Bill—Mejor vete a casa y así ves a mamá.

—Es verdad, estaremos los dos días de trabajo hasta arriba—dijo con firmeza David.

A Tom no le quedó más remedio que ceder y subir a ayudara su hermano a preparar el equipaje que quería llevar. Se sentó en su cama y desde ella le miraba con cierta envidia sana. Siempre era él el centro de atención, fueran donde fueran, todas las miradas eran para su hermano. En todas las entrevistas era él quien hablaba y a que más fotos hacían.

Pero le ganaba en una sola cosa: las chicas. Mientras que él se las tenía que quitar de encima, su hermano se podía pasar toda la noche sentado en un oscuro rincón como si se escondiera de ellas.

— ¿Qué te parece?—preguntó Bill de repente.

— ¿El qué?—preguntó Tom sin entender.

Se había perdido en sus pensamientos que no escuchó lo que su hermano le estaba diciendo. Solo le veía de pie ante él mostrándole un sudadera a rayas blancas y negras.

—Que si me la llevo—repitió Bill lo que le estaba diciendo.

Vio como su hermano asentía con la cabeza y a dobló con cuidado antes de meterla en la bolsa que se iba a llevar.

—Estás como ido—comentó Bill girándose de nuevo.

Dejó de hacer el equipaje y se sentó en su cama al lado de su hermano, esperando a que le contara el porque de su estado.

—Es que me siento raro—contestó Tom suspirando—Volver a casa yo solo, es la primera vez que nos separamos…

—Vamos Tom, que solo serán un par de días—dijo Bill animándole—Además, un día de estos sucederá y lo tendremos que afrontar. Tú encontraras una chica muy guapa y caerás rendido a sus pies, te casarás y vivirás con ella…no muy lejos de mí, claro.

—Hagamos un pacto—dijo Tom algo más animado—Hasta que los dos no tengamos pareja, viviremos bajo el mismo techo.

Le tendió la mano para sellar así el pacto. A Bill no le quedó más remedio que estrechársela, preguntándose que iba a decir su hermano cuando supiera que él ya la había encontrado, que tenía a alguien a su lado y estaba muy ilusionado… 

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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