
Fic Slash de lyra
Capítulo 5
No pudo evitar sonreír tras ver como se alejaba el coche en el que iba su hermano rumbo a casa de su madre. Desde la puerta del apartamento le dijo adiós con la mano suspirando. Sentía que le estaba engañando, ocultándole un gran secreto que le quemaba por dentro.
— ¿Estás listo?
La voz de David le sacó de sus pensamientos. Se giró asintiendo y se puso la cazadora que llevaba colgada del brazo. Otro coche les esperaba al productor y a él para llevarles al aeropuerto. Cogerían un avión y en 5 horas estaría en el estudio de doblaje, conociendo a la gran Nena en persona.
Estaba muy nervioso, y no era solo por eso. Viajaría con la única compañía del productor, los dos solos. No sabía que pasarla si en mitad del vuelo se miraran entre ellos señalando el baño con la cabeza sonriendo. ¿Se atreverían a hacerlo de nuevo?
No lo creía, le haba prometido que sería muy especial la próxima vez. Y tenían mucho tiempo por delante, dos das en los que no separarían, trabajando codo con codo hasta regresar al hotel muertos de cansancio. Puede que entonces dieran allí rienda suelta a la pasión que los devoraba a ambos…
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De pie al lado de Nena, Bill no paraba de decirle lo mucho que la admiraba mientras que le pedía un autógrafo ilusionado. Cuando llegaron del aeropuerto David se la presentó en persona nada más verla casi se desmaya. ¿Eso mismo le pasarían a todas su fans la primera vez que le veían en persona? Sentía que el corazón se le iba a salir del pecho de un momento a otro…
Terminadas las presentaciones, se pasó esa tarde doblando a su personaje bajo las órdenes del director, compartiendo escenas con Nena y riéndose cuando veía una vez todo montado al escuchar su propia voz en un personaje de animación, pensando en que cada vez que alguien lo viera se acordarla de él sin remedio.
Esa noche cayó rendido en un profundo sueño. Había sido un largo da, contando el viaje y que se puso a trabajar nada mas llegar. Sentía que los pies le estaban matando y se fue directo a su habitación, que estaba justo al lado de la del productor.
Le asombró que David no insistiera en pasar esa noche con él. Solo esperó a estar a solas para despedirse con un breve beso en los labios antes de entrar en su habitación sin mirar atrás.
Tan cansado como estaba, no tuvo tiempo de pensar si había algo que iba mal. ¿Ya no le atraía? ¿Ya no quería hacerle el amor, tanto como insistía?
La respuesta le llegó al día siguiente. Mientras desayunaban en su propia habitación, David le comentaba como tenía la agenda ese día.
—Ayer trabajase muy duro y la película está casi lista—comentó David con una sonrisa—Esta mañana tienes que doblar un par de escenas más y luego por la tarde hay una rueda de prensa para presentar la película.
—Ya tengo ganas de verla terminada—dijo Bill muy ilusionado—Trabajar al lado de Nena ha sido un verdadero placer, es un encanto de mujer.
David se le quedó mirando sonriendo. Se le veía que no cabía en sí de gozo.
—Tras la rueda de prensa tienes el resto de la tarde libre—siguió diciendo David poniéndose en pie—Mañana regresamos a casa en el vuelo de las 11, pero podemos salir a cenar fuera si quieres, divertirnos un rato. O simplemente encerrarnos en mi habitación…
Vio como Bill dejaba caer el tenedor que tenía en las manos, mirándole mientras se iba sonrojando sin poderlo evitarlo.
— ¿Creías que se me había olvidado?—preguntó David soltando una carcajada—Si no te lo dije anoche fue porque sabía que estabas cansado y hoy te espera mucho trabajo. Pero esta noche… te haré el amor, Bill Kaulitz…
Rompió a reír más alto al escuchar el gemido que se escapó de sus temblorosos labios. Se le acercó y tras besarle en ellos, murmurando que le esperaba abajo, salió de la habitación y le dejó para que siguiera desayunando.
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Quería que el tiempo se pasara volando. Posando delante de un cartel promocional de la película que había doblado, Bill posaba para las cámaras luciendo una amplia sonrisa en los labios. Sentía los ojos del productor fijos en él, observándole desde un rincón a su derecha, comprobando que las cosas salieran como habían planeado intercambiando una sonrisa con el cantante cuando sus miradas se cruzaban.
Ya por la noche, decidieron comer en el hotel. David le invitó a su habitación y pidió comida para los dos. Cuando el cantante llegó, se quedó con la boca abierta al ver como lo había preparado todo con esmero. Había bajado las luces y en el centro de la mesa ardía una vela. Sonaba una música suave y la cama ya estaba abierta.
—Vaya—suspiró sin poderlo evitar.
David sonrió al escucharle y tras cerrar la puerta le cogió la cazadora que llevaba puesta, dejándola bien colgada en el respaldo de una silla. Le señaló en la que se sentarla él y se la separó de la mesa.
Bill se sentó con lentitud, algo cortado por tantas atenciones. Sus ojos se dirigieron a un lado de la mesa, en donde una botella de vino estaba ya abierta y había dos copas llenas.
— ¿Piensas emborracharme?—se le escapó en voz alta.
—Solo si quieres—contestó David riendo.
Se sentó a su lado y empezaron a cenar en silencio. Pero casi no probaron bocado, sus miradas iban de la persona que tenían al lado a la cama. Se pusieron en pie a la vez sin decir nada, y en menos de 5 minutos Bill yacía desnudo en mitad de la cama.
Desde ella observaba como el productor se desnudaba sin quitar los ojos de él, haciéndole sentir incomodo bajo su atenta mirada. Bajó las manos con torpeza y se cubrió con ellas, sintiendo como un leve rubor se extendía por sus mejillas mientras que su agitado pecho bajaba y subía.
No pudo evitar separar los labios al verle desnudo del todo, la erección que ya mostraba en todo su esplendor. Tragó con esfuerzo, incorporándose un poco cuando empezó a acostarse en la cama a su lado.
— ¿Tienes miedo?—preguntó David al verle retroceder.
—No, es que…me acabo de acordar de una cosa—murmuró Bill—La otra vez no…no usamos protección…
Dejó de hablar, se quedó mirando al productor mordiéndose los labios. Sentía que le había ofendido al mencionar ese pequeño detalle que pasaron por alto. Tenía que arreglar la situación.
—No quiero decir que me vayas a contagiar nada ni…—empezó a decir tartamudeando.
—Estoy limpio Bill—cortó David sonriendo—No eres el primero con el que estoy y siempre he sido muy precavido. Me hago análisis aún sabiendo que no me he expuesto a ningún riesgo, y si la otra vez no usamos nada fue porque…porque sabía que no haba nada que temer….
—No era mi primera vez—confesó Bill en un susurro.
—Lo sabía—dijo con firmeza David.
— ¿Lo sabias?—repitió Bill sin entender.
Se había mostrado tan torpe cuando lo hicieron, que cualquiera hubiera pensado que era su primera vez. Pero el productor por lo visto no, sabía que hubo alguien antes que él.
—Era yo—dijo David de repente, como si le hubiera leído el pensamiento.
—Que era tú… ¿qué?—repitió Bill otra vez.
—Bill, tengo que pedirte perdón de nuevo—dijo David suspirando—Fui yo el primero que probó tu cuerpo..
—No, te equivocas—cortó Bill—No había estado contigo antes de…en el baño…
— ¿Qué hay de la fiesta?—interrumpió para su asombro David.
Se le quedó mirando con la boca abierta. ¿Cómo sabía que perdió su virginidad en una fiesta?
—A eso me refiero—siguió diciendo David—Estaba por Alemania cuando Peter me llamó para convertirme en uno de vuestros productores, me contó todo de vosotros. Donde vivíais, vuestros gustos y más cosas que no vienen al caso. Lo que importa es que os estuve observando a distancia, ver como erais y actuabais. Una noche se daba una fiesta y me enteré de que ibais a ir…y simplemente me colé..
Dejó de hablar para darle tiempo a reaccionar. Le vio incorporarse en la cama, recostarse contra las almohadas mientras que cubría su desnudez con la sabana.
—Te lo estás inventando todo—dijo Bill ya poniéndose muy serio—Te has enterado de lo de la fiesta y te estás burlando de mi.
—Estaba todo a oscuras, no sabía como iba a dar contigo cuando de repente caíste en mi regazo—siguió David contando—Desde que Peter me eligió como vuestro productor, no puede evitar fijarme en ti…sabía que eras muy especial y esa noche lo comprobé en persona.
—Basta, estás diciendo cosas sin sentido—estalló un asustado Bill.
—Lo siento mucho, sé que no debí aprovecharme de ti las dos veces que hicimos el amor…sé que te puedo dar una imagen de un pervertido pero es la verdad. Me enamoré de ti la primera vez que te vi, y cuando estuviste tan cerca de mi yo…no lo pude evitar…
Dejó de hablar cuando le vio girarse en la cama. Se sentó dándole la espalda mientras recuperaba los bóxers que aterrizaron en la mesilla cuando él se los quitó y los tiró por encima de su hombro. Maldijo por lo bajo al escuchar el sollozo que se le escapó de los labios…debía estar realmente enfadado, y muy asustado.
Suspiró y se le acercó, poniendo con suavidad una mano en su temblorosa espalda.
—No era mi intención obligarte a hacer nada que tú no quisieras, pero no podía callarme más tiempo, eres muy importante para mi, Bill, pero si quieres que me aleje de ti dejo de ser vuestro productor de inmediato. Solo me preocupa tu bienestar.
Sus palabras le hicieron reaccionar. Dejó de darle la espalda y se giró para mirarle con los ojos llenos de lágrimas.
—Siento algo muy fuerte por ti y no lo puedo evitar—le confesó en voz baja Bill—En otras circunstancias mi reacción sería salir corriendo, alejarme de ti todo lo que pudiera.
— ¿Y qué te lo impide?—preguntó David bajando la mano.
—Tú—susurró Bill—Siempre me das la oportunidad de negarme, de que no me siente incómodo y si lo estuviera harías todo lo que estuviera en tus manos para no hacerme daño.
— ¿Entonces?—preguntó David alzando una ceja.
—Entonces…quiero que me hagas el amor esta noche, y la siguiente…quiero que seas el único que pruebe mi cuerpo y me haga disfrutar como nadie antes ha hecho..
David sonrió al verle lanzar al aire sus bóxers de nuevo y se apresuró a estrecharle en sus brazos, rodando por la cama hasta dejarle debajo. Se apoderó de sus labios y sin separarlos le estuvo preparando hasta sentirle listo para recibirle dentro.
Entró con toda la suavidad que pudo, embistiéndole lentamente sin dejar de mirarle a los ojos fijamente, sonriendo cuando sintió como alzaba las piernas y las enroscaba alrededor de su cintura, hasta que un orgasmo le atravesó a los dos y se quedaron profundamente dormidos el uno en brazos del otro, exhaustos de tanto amor compartido esa noche.
Continúa…
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