
Fic Slash de lyra
Capítulo 6
El viaje de vuelta estuvo lleno de muchas emociones. Sentado al lado del productor, no podía dejar de sonreírle cada vez que sus manos se entrelazaban ajenas a cualquier mirada indiscreta. Se pasaron el viaje haciendo planes, buscando un hueco en sus apretadas agendas para volver a amarse sin pensar en las consecuencias.
—Podemos aprovechar cualquier viaje que os salga, procuraré que estés cerca de mi habitación—explicó David en voz baja.
—Y en el apartamento tendremos que ser muy cuidadosos—dijo Bill riendo—Solo faltarla que mi hermano o cualquiera de los chicos nos pillara en una situación…comprometida.
David le devolvió con esfuerzo la sonrisa. Para el cantante todo era como un juego, pero para él era más serio. Tendría graves problemas si salía a la luz la relación que mantenían, primero porque era con un menor de edad, y segundo porque perderla de inmediato su puesto de trabajo.
&
Cuando el avión aterrizó, se llevaron la sorpresa de ver quien les estaba esperando en el aeropuerto. Cubierto con la capucha de la sudadera que llevaba y escondido tras unas grandes gafas, Tom Kaulitz corrió a abrazar a su hermano en cuanto le vio entrar con el resto de los pasajeros.
— ¡Te he echado tanto de menos!—exclamó Tom estrechado con fuerza a su hermano pequeño.
—Y yo—susurró Bill sonriendo contra su cuello.
David les miraba algo cortado. Mientras se encargaba de que su equipaje y del cantante no se perdiera en ese caos de maletas, escuchaba como el guitarrista le contaba a su hermano que tal lo había pasado visitando a su madre.
—La debo una visita—murmuró Bill tras escucharle—Seguro que le habría hecho ilusión vernos a los dos, pasamos tanto tiempo lejos de casa…y la echo tanto de menos…
—Le conté lo que estabas haciendo, y te vimos en las noticias promocionando la película—explicó Tom—Mamá dijo que al menos te había servido para conocer en persona a Nena.
—Tendrías que haber estado, no veas como me temblaban las piernas cuando me la presentaron—comentó Bill riendo—Se había hecho uno de mis sueños realidad…
Siguieron hablando camino de la puerta, donde un coche les esperaba. Regresaron al apartamento y allí se reunieron con sus compañeros. Mientras cenaban, Bill les contaba lo mismo que le había contado a su hermano, sin darse cuenta de que el productor se había despedido de ellos cuando tomaron el postre, dejándole a solas con sus amigos y hermano.
Cuando subieron a acostarse, logró escaparse y se coló en la habitación del productor, apoderándose de sus labios sin dejar de reír por lo bajo.
—Bill…que nos pueden pillar—protestó David contra sus labios.
—Perdona, pero tenía que hacerlo—se disculpó Bill sentándose en el borde de la cama—Te he notado raro durante la cena, y quería ver si estabas bien.
—Algo cansado del viaje—mintió David.
Pero no le pudo engafar. Le vio cruzarse de brazos y negar con la cabeza.
—Vale, es que sentía que sobraba—dijo David resoplando—Llevabas dos días sin ver a tus amigos ni a tu hermano, me sentía muy mayor oyendo vuestras risas…
—Que tonto eres—murmuró Bill sonriendo—Siento mucho que te hayas sentido así, prometo hacerte más caso la próxima vez.
—No Bill, que no es eso—negó David incorporándose—No quiero que cambies por mí, cuando estés con tus amigos pórtate como siempre si no así solo levantarás sospechas. Y con tu hermano igual, prométemelo.
Así lo hizo Bill asintiendo con la cabeza, antes de apoderarse de sus labios de nuevo y darle un profundo beso de buenas noches. Se levantó de la cama del productor con esfuerzo y salió de su habitación.
— ¿Bill? ¿Qué haces?
Casi se desmayó al escuchar la voz de su hermano. Se dio la vuelta con el pecho agitado y se le quedó mirando poniéndose rojo de arriba a abajo.
—Yo…tenía que preguntarle una cosa a David—susurró sin atreverse a mirar a su hermano.
—No son horas, seguro que estaba dormido y le has despertado—riñó Tom a su hermano.
—No lo volveré a hacer—prometió Bill pasando por su lado.
Se encerró en su habitación y se metió en la cama cubriéndose la cabeza con las sabanas. Solo entonces pudo soltar el aire que retuvo desde que su hermano le diera ese gran susto, riñéndose a sí mismo por no haber sido más cuidadoso. No debía entrar en la habitación del productor estando su hermano cerca, si no podrían tener graves problemas.
&
Pasaron los días y su relación se convirtió en lo primordial. Se centraba en el trabajo para que nadie notara que le pasaba algo, y por las noches aprovechaban cada viaje que les salía, incluso las fiestas a las que acudían. Se perdían en la oscuridad y daban rienda suelta a tanta pasión contenida.
En unos de los viajes, Bill acudió a la habitación del productor como tantas noches hacía cuando se despedía de su hermano deseándole toda la suerte del mundo al verle con una preciosa chica colgada del brazo.
Le guiñaba un ojo, pero solo obtenía de él una ligera inclinación de cabeza. Ni una sonrisa…y eso le extrañaba. Llevaba unos días que cuando no estaba en los brazos de David, observaba que su hermano estaba raro. Le sentía distanciado, y se preguntaba que se había perdido…o si su hermano sospechaba algo…
Más de una vez le había preguntado si se sentía bien, y él solo asentía con la cabeza. Le dolía tratarle así, ocultándole lo feliz que sentía por haber encontrado al fin a una persona que le amaba y comprendía.
Con el joven cantante en sus brazos, David suspiró al tiempo que le pasaba las manos por su desnuda espalda, sonriendo al escucharle suspirar a él también. Llevaban mucho tiempo en silencio, desde que le viera meterse en su cama tras haberse despojado de toda la ropa que llevaba.
No hicieron nada, solo se abrazaron con fuerza y se quedaron escuchando la respiración del otro, cada uno perdido en sus pensamientos.
— ¿En qué piensas?—preguntó David, rompiendo el silencio.
—En mi hermano—contestó Bill suspirando.
Se acomodó mejor sobre el pecho del productor, mirándole desde arriba mientras que con una mano le acariciaba la mejilla.
—Quiero contarle lo nuestro—dijo con un hilo de voz.
— ¿Estás seguro?—preguntó David poniéndose tenso.
Conocía muy bien como reaccionaba el guitarrista cuando alguien le llevaba la contraria, o hacía daño a lo que más quería en el mundo, como era su querido hermano pequeño. Si descubría que llevaban una relación en secreto, le partía las piernas y luego le tiraba por las escaleras.
—Me duele verle en ese estado, sabe que me pasa algo y está preocupado. Quiero que sepa que…que soy feliz, poder contar con él cuando necesite hablar—explicó en voz baja
Bill.
David se le quedó mirando. ¿Hablar? ¿De qué tenía que hablar con su hermano?
—De lo que estoy sintiendo—contestó Bill como si le hubiera leído el pensamiento—Cuando te dije que sí, me hubiera gustado ir corriendo a contarle a mi hermano lo que me había pasado, escuchar sus consejos y recibir su apoyo. Sé que al principio le costará aceptarlo, pero luego se comportará como ese buen hermano que sé que es.
David le miró suspirando. Desde que aceptó que se había enamorado de él, más siendo menor de edad, sabía que a la primera persona que se tenía que ganar era al hermano, consciente de esa relación especial que tenían, tan unidos como estaban.
Pero la cosa no terminaba ahí. Primero sería el hermano, y luego los padres. ¿Cómo reaccionarían al saber que su hijo pequeño era gay, y mantenía una relación con un hombre mucho más mayor que él? Ya podía escuchar el grito que daría la madre, y se imaginaba al padre denunciándole por abusar de un menor de edad…
—Mis padres pueden esperar—dijo Bill, como si le hubiera vuelto a leer el pensamiento—Pero con mi hermano es distinto. Yo…lo necesito…
—Lo entiendo, no me tienes que contar más—dijo David asintiendo—Con el tiempo ya le hablaremos a tus padres del novio que te has echado…
— ¿Novio?—repitió Bill sonriendo— ¿Soy tu novio?
—Pues claro que lo eres, Bill—contestó David riendo—Y muy guapo, por cierto.
—Vaya, te mereces un premio por eso que acabas de decir—susurró Bill alzando una ceja.
David se le quedó mirando sin entender, hasta que Bill se movió, empezando a deslizarse por su cuerpo abajo. Se puso tenso al sentir como le iba besando por donde iba pasando. Su pecho, su estómago…más abajo…
Soltó un gemido al sentirle besarle a través de los bóxers, que le bajó con las manos para poder apoderarse de sus miembros con sus temblorosos labios. Cerró los ojos y gimió más alto al sentir su lengua recorrerle de arriba a abajo, llevando las manos bajo las sábanas para acariciarle con suavidad el pelo e impedir que se detuviera.
El orgasmo fue inmediato. Se derramó gimiendo por lo alto, con una amplia sonrisa en los labios….
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin dejar un comentario 😉