¿Quién soy yo? 12

¿Quién soy yo? 12

Fic slash de lyra

Capítulo 12

Nunca antes había dormido mejor, abrí los ojos y mire hacia abajo, viendo esa mano que descansaba sobre mi pecho agitado. ¡Había hecho el amor! No me lo podía terminar de creer…hasta que quise darme la vuelta y sentí un dolor en la parte baja de mi espalda.

Me quedé quieto de nuevo en la cama conteniendo el aliento, no quería despertar a Dylan y que se preocupara. Cerré los ojos y suspiré resignado, una pequeña molestia no me iba a impedir disfrutar de mi primera experiencia, de sentir como Dylan se iba despertando y me atraía más a sus brazos, alzando la cabeza para enterrar la cara en la curva de mi cuello y dejar allí un beso.

— ¿Estás despierto?—me preguntó en voz baja.

Yo asentí aún sin abrir los ojos, mordiéndome los labios para no gemir al sentir como me pasaba la lengua por mi piel y me la mordisqueaba. Le sentí sonreír y cogerme con más fuerza en sus brazos para tratar de darme la vuelta, pero no pude impedir ponerme tenso al sentir una punzada de dolor.

— ¿Chris? ¿Estás bien?—preguntó Dylan asustado por el pequeño grito que se me había escapado.

Le sentí inclinarse sobre mí, apartar de mi cara un mechón que le molestaba y esperar a que abriera los ojos y le respondiera. Resoplé resignado, no debía sentirme avergonzado…

Estaba echado de costado y me di la vuelta con cuidado, tratando de no moverme mucho del sitio. Sentía cerca de mí las desnudas piernas de Dylan, mis muslos se rozaron contra ellas y me sonrojé de inmediato sin poder evitarlo al tiempo que un pequeño gemido se escapaba de mis labios…

— ¿Te duele algo?—preguntó Dylan cada vez más preocupado.

Asentí en silencio, no quería tener con él ni nadie esta conversación tan íntima y privada, pero tras lo que habíamos compartido, a Dylan no le importaba.

—Es normal, al ser tu primera vez….he ido con cuidado, pero era lógico que hoy estuvieras algo resentido—me explicó Dylan con toda naturalidad.

Asentí mordiéndome los labios, deseando que apartara su mirada de ellos. Pero le vi sonreír e inclinando la cara me besó con suavidad. Suspiré resignado y respondí al beso, dejando atrás cualquier rastro de timidez cuando la vista se me nubló.

Dylan sintió mi cambio y puso una mano sobre mi estómago, que fue bajando hasta rozar mi miembro… Me puse tenso al momento, arqueando la espalda y gimiendo de nuevo.

—Lo siento—musitó Dylan contra mis labios.

Subió de nuevo la mano y me acarició la mejilla suspirando.

— ¿Quieres que desayunemos en la cama?—preguntó alzando una ceja.

— ¿Qué hora es?—pregunté girando la cara.

Había dejado el móvil en el bolsillo de mi cazadora sin sonido, no quería que nadie nos molestara y Tom sabía que quedaba en buenas manos.

—Las….casi las 9 de la mañana—contestó Dylan viendo la hora en el despertador que tenía en la mesilla—Gina ya ha abierto y tendrá café recién hecho…y una tarta de manzana…

Me pasé la lengua por los labios para deleite de Dylan que se echó a reír a carcajadas. Me dio un último beso y se levantó de la cama. Le vi andar desnudo del todo por la habitación, hasta abrir el primer cajón de su cómoda. Se puso ropa interior limpia y cogió de una silla un pantalón de chándal y una camiseta que se puso con rapidez.

Se sentó en la cama para atarse las playeras y se volvió pillándome con una amplia sonrisa en los labios.

— ¿Quieres algo…de ropa?—me preguntó señalando el suelo, por donde había quedado la noche anterior.

—Mi…cazadora, tengo el móvil en ella y lo encenderé por si me llaman—le expliqué.

Dylan asintió y se inclinó a por ella. Me la dejó sobre la cama y salió del apartamento a por ese desayuno que me había prometido. Cogí la cazadora y saqué el móvil de ella. No tenía nada, ni un mensaje ni una llamada. Me mordí los labios, era muy pronto pero necesitaba llamarlo…

Marqué el número de Tom y solo tuve que esperar al primer tono para oír su voz.

— ¿Qué tal estás?—preguntó Tom sin poderse contener.

—Muy bien—contesté con la verdad.

No iba a entrar en detalles de si me sentía dolorido y tal, y no creía que a Tom se le ocurriera preguntar.

—Te voy a buscar si ya….si ya habéis terminado—le escuché decir algo cortado.

—No, ahora vamos a desayunar. No te preocupes, le diré a Dylan que me acerque cuando sea—le di largas a Tom.

No sabía que íbamos a hacer, el amor otra vez desde luego que no. Pero podíamos salir a dar un paseo, o pasar unas horas abrazados en la cama, si es que Dylan no tenía nada que hacer…

Me despedí de Tom y me recosté en la cama a esperar la llegada de Dylan. Fue pensar en él y verle entrar por la puerta. Llevaba una bandeja en las manos y un olor a café recién hecho llegó hasta mi olfato.

Me senté lentamente en la cama dejando que pusiera la bandeja sobre mis rodillas.

—Dos cafés recién hechos, dos porciones de tarta y….fresas con nata—explicó Dylan con una amplia sonrisa.

Tras asegurarse de que la bandeja no se iba a caer de la cama, le vi volverse a desnudar y tumbarse a mi lado llevando solo los boxers. Le vi coger una fresa y tras untarla en nata me la acercó a los labios, que yo ya había separado.

Le chupé los dedos sin darme cuenta, cosa que hizo reír a Dylan. Reí yo también y cogí una fresa para dársela a comer. Dylan separó los labios, llegándome a morder cuando quise retirar la mano.

—Lo siento—murmuró con la boca llena.

No me enfadé, al contrario…vi que tenía nata resbalándome por la mano y llevándomela a la boca pasé mi lengua para recogerla. Los ojos de Dylan se abrieron como platos, y esbozando una pícara sonrisa cogió un poco de nata con su propia mano y me untó la mejilla con ella.

Murmurando otro «lo siento» entre risas, se inclinó y me lamió la mejilla. Entonces me vengué y le unté nata en la nariz con un dedo. Dylan se me quedó mirando…esperando a que hiciera algo, pero me negué en rotundo y le ignoré cogiendo una fresa que me comí dejando escapar un profundo gemido.

—Chris…—me suplicó Dylan.

—Vamos a desayunar, que se nos enfría el café—dije cogiendo mi taza—Si seguimos así, terminaremos por tirar la bandeja por la cama.

—No sabes perder—murmuró Dylan cogiendo su taza ras limpiarse él mismo la nariz.

—Creo que he ganado, perdona que te diga—aclaré con una sonrisa.

Dylan se me quedó mirando con la taza a escasos centímetros de mis labios, mientras que yo seguía desayunando como si nada. Le escuché resoplar y tomarse su café en silencio. Luego atacamos la tarta de manzana y una vez desayunados, Dylan retiró la bandeja y la dejó sobre la mesilla, mirándome mientras se frotaba las manos.

— ¿Qué?—dije alzando una ceja.

No me dio tiempo a reaccionar, Dylan tiró de mí y me quedé acostado sobre su cuerpo cual largo era. La sábana se me resbaló y a momento sentí las manos de Dylan acariciándome con suavidad las nalgas.

—Si te hago daño, paro—susurró contra mis labios.

Negué con la cabeza, me hacía cosquillas y me estremecí al sentir un escalofrío. Separé los labios y esa vez fui yo quien empezó el beso. Puse mis manos alrededor de su cuello y le atraje para hacer más profundo el beso, suspirando cada vez que Dylan me pasaba las manos por mi espalda…

.

Pasamos una hora más en la cama haciéndonos arrumacos y planeado que hacer el resto del día. No podía pensar, tenía que ir al apartamento a ver si David nos había encargado algo de improvisto, aunque también Tom me llamaría si fuera así.

—Estoy libre, de momento—le dije a Dylan.

—Y yo—murmuró Dylan acomodándose mejor bajo mi cuerpo—Terminé el proyecto que me habían encargado, solo me queda enseñarlo la próxima semana y cobrar mis honorarios.

—Estaremos dos días separados—comenté suspirando.

—Bueno, siempre nos queda el teléfono—dijo Dylan alzando una ceja.

Levanté la cara y me quedé mirándole sin saber a qué se refería, soportando que se riera en mi cara de mi inocencia. Arrugué la frente y le clavé los dedos en las costillas, riendo yo esa vez con sus cosquillas.

—No te rías de mí, soy un ser inocente y te estás aprovechando—le reñí entre risas.

— ¿Tú, inocente?—repitió jadeando Dylan.

Asentí con la cabeza sin dejar de clavarle los dedos. Dylan se cansó y rodando por la cama me inmovilizó bajo su cuerpo, cogiendo mis muñecas con sus manos y dejándolas apartadas de mi cuerpo.

—He ganado—dijo riendo.

No le pude contestar, me había dejado cansado y solo pude acomodarme bajo su cuerpo y suspirar.

—Dilo—me ordenó en voz baja.

Negué con la cabeza al tiempo que me mordía los labios para que no se me escapara una sonrisa.

—Di que he ganado, o no te suelto—me amenazó Dylan bajando la cara.

Nuestros alientos se rozaban, y no solo eso. Dylan sonrió con malicia y me sopló en la cara, concretamente en la nariz que me comenzó a picar horrores y no me la podía rascar.

—Dilo….Chris, vamos…—decía Dylan entre risas.

—Vale…has ganado, ¿contentó?—dije a grito pelado.

Dylan asintió y tras besarme en los labios se levantó de encima. Yo resoplé y rodando por la cama me levanté en busca de mis ropas. Encontré mis boxers casi bajo la cama y mi camiseta hecha una bola en el suelo tirada.

La alisé con las manos y me la puse resoplando. Era nueva, la había estrenado esa noche…y de qué manera…

Me mordí los labios para no sonreír y me puse los pantalones ante la atenta mirada de Dylan.

— ¿Vas a algún lado?—me preguntó aún desde la cama.

—Podemos salir a dar un paseo, comer fuera…—empecé a enumerar.

Dicho y hecho, Dylan se levantó de inmediato y se volvió a vestir. Eligió unos vaqueros cómodos y una amplia sudadera como esas que le gustaba llevar a Tom. Nos calzamos y antes de salir entré en el baño a hacer mis necesidades.

Luego me miré al espejo mientras me lavaba las manos, tenía el pelo revuelto y abrí el primer cajón del lavabo. Era el de Gina, al ver los cosméticos que había en el guardado. Pensé que no le importaría y le robé un poco de brillo de labios y unos polvos compactos. Tenía unas leves ojeras que quería disimular, pero nada más. Mis mejillas estaban sonrosadas, y eso no quería cubrirlo con cualquier maquillaje.

Usé también un peine de ella y me alisé el rebelde pelo. Salí del baño una vez listo y Dylan me estaba esperando con mi cazadora de la mano. La cogí y me la puse mientras bajaba las escaleras.

Me dio algo de vergüenza saludar a Gina, sabía de sobra lo que había pasado en el piso superior…en la habitación de al lado…

Le dije adiós con la mano y Dylan me imitó. Salimos a la calle y me escondí tras mis gafas de sol. Caminamos en dirección opuesta a la otra vez. No nos dirigimos hacia el cine, Dylan me estaba comentando que había un parque cerca y en el encontraríamos un puesto de perritos calientes y otro de helados.

Aplaudí al escuchar la palabra helado, y Dylan rio al verme en ese estado. Era un niño, ¿qué esperaba? Me encantaban los helados, y mi novio me iba a invitar a tomar uno….porque tras lo pasado, Dylan ya era mi novio, ¿no?

Continúa…

Gracias por la visita, no te vayas sin comentar 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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