
Fic slash de lyra
Capítulo 14
Y así lo hice, tras pasarme todo el día sonriendo al fotógrafo regresé junto con mis compañeros al apartamento. Teníamos una entrevista al día siguiente pero sería por la tarde. Podría disfrutar de Dylan también por la mañana…
Entré en mi habitación y me cambié de ropa de inmediato, no olvidándome de lavarme la cara quitando de ella el exceso de maquillaje. Tom entró cuando me estaba cambiando de ropa y se sentó en la cama como hacía siempre.
— ¿Esta noche también…?—empezó a preguntarme.
—Si—contesté sin más.
— ¿Le has dicho algo…de quien eres en realidad?—preguntó Tom mirándome fijamente.
—No—contesté suspirando—Pero su hermana lo sabe, me descubrió el otro día.
— ¿Y no va a decir nada?—preguntó Tom extrañado.
—No, es una buena chica y se preocupa mucho por Dylan. He decidido decírselo cuando regresemos de viaje la próxima semana, tendré dos días para pensarlo…y echarle de menos—comenté suspirando.
Tom se levantó al escucharme y abrazándome por detrás me besó en el cuello sonriendo.
—Ya verás como no se enfada…y si lo hace, le parto la cara—amenazó tratando de ponerse serio.
Sonreí con esfuerzo, Tom al igual que Gina se preocupaba por mi felicidad, ninguno de los dos quería que su hermano fuera desdichado y harían todo lo que estuviera en sus manos para impedirlo.
Me despedí de Tom hasta el día siguiente y llamé un taxi de nuevo que me dejó delante del bar. Me subí el cuello de la cazadora e incliné la cabeza, era absurdo que me pusiera las gafas de sol siendo de noche…
Entré en el bar y vi a Dylan sentado en la barra hablando con su hermana. Se giró cuando Gina le dijo que había entrado por la puerta un chico muy guapo. Sonreí agradecido y tras saludarla con la mano, cogí la que Dylan me tendía.
Subimos al apartamento y entramos en la habitación de Dylan. Sonreí al ver la escena, había velas sobre la mesilla y el ordenador encendido al lado. A través de el me llegaba una suave música clásica. Me pasé la lengua por los labios, me esperaba una dulce velada…
—Su mesa está lista, señor—bromeó carraspeando Dylan.
Me señaló la cama y tras hacerme entrar del todo en su habitación cerró la puerta tras de mí. Me puso las manos en los hombros y me deslizó la cazadora por los brazos, dejándola bien colgada en el respaldo de una silla.
Sobre ella había una bandeja con lo que iba a ser nuestra cena. Dos grandes bistec y unas latas de coca colas. Sonreí al verlo y vi que Dylan me señalaba la cama. Caminé hacia ella y me descalcé antes de sentarme para estar más cómodo.
Desde allí vi como Dylan cogía la bandeja y la ponía en el centro de la cama. Se sentó a mi lado y comenzamos a cenar. Pero no tenía mucha hambre, sentía el estómago preso de los nervios. Comí solo la mitad y vi como Dylan negaba con la cabeza.
— ¿No quieres más?—preguntó alzando una ceja.
Negué suspirando con la cabeza.
—Estás muy delgado, come un poco más—insistió acercando su tenedor a mis labios.
—Todos me dicen lo mismo, y ya me estoy cansando—comenté resoplando.
— ¿Tus padres te lo dicen?—preguntó preocupado.
—Si…bueno, no. Vivo solo con Tom y mis amigos, mis padres solo saben de mí por las fotos y cada vez que vamos a hacerles una visita mi padrastro me echa la charla—expliqué por encima.
Dylan me miró extrañado, y supe de inmediato que había vuelto a hablar demasiado.
—Es…muy complicado—murmuré resoplando.
— ¿Tus padres se han divorciado?—preguntó con suavidad Dylan.
—Sí, cuando Tom y yo teníamos 7 años—contesté tratando de calmarme.
Tenía miedo de decir algo que me delatase, aún no estaba preparado para contarle mi secreto, solo arruinaría este bello momento…
Dylan me miraba mordiéndose los labios, había sentido que mi actitud había cambiado y se sentía culpable. Levantó una mano y me acarició con suavidad en la mejilla.
—Siento haber tocado un tema tan…delicado—murmuró.
Me encogí de hombros, quitándole importancia. No quería que creyera que me sentía mal por hablar de ese tema, todo lo contrario. Era algo que ya había superado, me costó al principio peor con el paso del tiempo acepte que papa se fuera a vivir lejos y Gordon me quisiera como si fuera su propio hijo.
—Esto…si ya has terminado de cenar…—empezó a decir Dylan retirando la bandeja.
Asentí y me recosté en las almohadas mientras el observaba levantarse de la cama. Dejó la bandeja en la silla de donde la había cogido y le vi acercarse al ordenador hasta dar con la canción adecuada, como si ya la tuviera preparada.
Sonreí al saber lo que iba a venir a continuación, más cuando le vi encender las velas sonriendo él también. Cerré los ojos y aspiré profundamente. Un dulce aroma a jazmín recorrió la estancia al tiempo que la música sonaba.
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Al momento el sentí tumbarse a mi lado y abrí os ojos suspirando. Me eché de costado al igual que él, acercamos las caras y al momento nuestros labios se fundieron en un beso. Dejamos que nuestras manos recorrieran el cuerpo ajeno y desnudara. Yo le quité la camisa que llevaba y levanté los brazos para que me sacara la camiseta.
Nos pusimos de rodillas en la cama y nos abrazamos suspirando, juntando nuestros agitados pechos. Volvimos a unir los labios mientras la canción nos envolvía con sus palabras…
“I’m here without you baby
But you’re still with me in my dreams
And tonight it’s only you and me”
Cerré los ojos y gemí contra los labios de Dylan. Dejé que me recostara en la cama mientras que sus manos me desabrochaban los pantalones. Alcé las caderas y le ayudé a quitármelos arrastrando mi ropa interior de paso.
Ya no me daba vergüenza quedarme desnudo del todo sobre su cama. Abrí los ojos y esperé hasta que él estuvo en mis mismas condiciones. Sobre la almohada ya tenía preparado un envoltorio de plástico y el tubo de lubricante.
Sonreí suspirando, peo no me esperaba lo que hizo a continuación…
Le vi inclinarse sobre mí y al momento sus labios e besaban los muslos. Pegué un salto en la cama, eso sí que era nuevo…sentía sus labios aquí y allí, y al momento sobre mi miembro…
Quería preguntarle qué demonios estaba haciendo, cuando obtuve una respuesta clara. Me había pasado la lengua de arriba abajo antes de introducirse todo mi miembro en su boca.
Gemí con los ojos cerrados al sentir su calidez, como jugaba con la punta de la lengua haciendo pequeños círculos sobre mi piel… Alcé por instinto las caderas, bajando las manos y agarrando su pelo para que se detuviera, al tiempo que separaba más los labios y gritaba.
Sentía que me iba poniendo más duro cada vez, si seguía así iba a terminar en su boca, y eso sería muy humillante…
Dylan lo sintió y separó los labios sonriendo. Levanté la cabeza y miré su entrepierna, se había puesto duro con solo hacerme a mí eso. Le vi girarse y coger el preservativo que se puso sin esfuerzo. Luego abrió el tubo de lubricante y cogió una buena cantidad antes de echarse de espaldas en la cama.
Me le quedé mirando, viendo cómo se masajeaba la erección con la crema y me hacía una señal con la mano.
—Ponte encima—me pidió con voz ronca.
Le obedecí sin saber muy bien que íbamos a hacer. Cogí la mano que me tendía y me dejé guiar. Separé mis piernas y me senté a horcajadas sobre su estómago, frotando mi erección contra él.
—Inclínate—me ordenó de nuevo.
Así lo hice enterrando la cara en su cuello mientras que con la misma mano lubricada me preparaba. Cerré los ojos gimiendo mientras le sentía meter sus dedos en mi cuerpo.
Me dejó listo en un minuto y me incorporé sin esperar a que me lo dijera. Puse las manos en su pecho y alcé mis caderas, frotándome contra esa erección que sentía acariciar mi trasero.
Sonreí al ver como Dylan se mordía los labios para no gritar, quería entrar en mi cuerpo de una vez y yo me hacía de rogar…
Al final llevó sus manos a mis caderas y me guio. Suspiré resignado y poco a poco me fui sentado sobre su erección. Sentí como me penetraba con suavidad, sin hacerme ni el más mínimo daño.
Una vez dentro del todo, me movió las caderas de nuevo haciéndome levantarme y volverme a sentar. Marcamos un ritmo lento, apoyándome en su pecho para ir despacio primero, pero una vez que mi cuerpo se adaptó, me incline sobre él de nuevo y apoderándome de sus labios, le deje a él tomar el control.
Sentí como entraba y salía de mí con rapidez, abrazándome con fuerza mientras se frotaban nuestras lenguas. No pude evitar terminar yo primero, gimiendo en su boca al sentir que me faltaba el aliento.
Dylan me imitó segundos más tardes, me abrazó con más fuerza y dándome una fuerte embestida se derramó en mi interior jadeando contra mi boca…
Continúa…
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