
Fic slash de lyra
Capítulo 6
Me fui a la cama sintiendo que me había quitado un gran peso de encima. Contarle a Tom lo que me pasaba era lo que necesitaba, siempre podía contar con su apoyo y estaría allí para darme el consejo que necesitara en su momento.
Me di la vuelta en la cama y le mandé el mensaje a Dylan, me había retrasado y estaría preocupado…
“Todo bien, estaba hablando con mi hermano. Aún no sé qué haré mañana, pero encontraré un hueco para escaparme e irme al cine contigo. Besos”
Lo mandé con una amplia sonrisa en los labios, que se ensanchó cuando recibí su contestación.
“Ya tengo elegida la película, tranquilo que no es de acción. Recuerda que pones las palomitas y demás, y me encanta el chocolate…más si te imagino desnudo y con el cuerpo cubierto de el….Duerme bien…si puedes… ”
Le maldije por lo bajo, ¿cómo me iba a poder dormir si ya me imaginaba en ese estado? Tumbado en su cama, desnudo incluso de cintura para abajo mientras extendía chocolate por mi estómago…yendo más abajo, pasando la lengua por mis muslos para quitármelo….
Suspiré y dándome la vuelta en la cama de nuevo dejé el móvil en la mesilla y me dispuse a dormir. Rezaba para que al día siguiente solo tuviéramos ensayo por la mañana y no viniera David diciendo que nos había salido algo…
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Mis ruegos fueron escuchados, porque tras una dura mañana de ensayo nos tomamos la tarde libre. David llamó solo para decirnos que teníamos una pequeña actuación pero al día siguiente. En cuanto lo supe huí escaleras arriba para decírselo a Dylan. Por el camino devolví la sonrisa que Tom me ofrecía, a la vez que me guiñaba un ojo y levantaba su pulgar deseándome toda la suerte del mundo.
Quedé con él en vernos delante del bar a las 6. La película empezaba a y media y el cine estaba cerca. Me di una ducha antes de comer y me entretuve con el pelo. Lo quería llevar liso del todo y ese día estaba rebelde.
Al final se me hizo tarde y como Tom estaba tirado en su cama sin hacer nada le pedí que me llevara.
— ¿Me lo vas a presentar?—preguntó Tom sentándose en la cama.
—Aún es pronto, pero tranquilo que serás el primero—contesté sin mucha esperanza.
Debía pasar el tiempo, ver que lo nuestro iba en serio y contarle quien era de verdad.
—Entonces tengo que hacerte de chófer—resopló en broma Tom.
—Por favor…sabes que no tengo carnet aún…—supliqué haciendo un puchero.
—Que sí, que solo te hacía rabiar—rió Tom.
Aplaudí y me puse a dar saltitos como si fuera un niño pequeño mientras que le veía calzarse y coger un gorro de lana con el que cubrirse las rastas. No quería que nadie le reconociera por la calle, solo quería llevarme y luego volver a tumbarse en la cama a no hacer nada.
Yo también iba “camuflado”. Vestía como siempre con ropa oscura, pantalones negros y cazadora de cuero, solo puse una nota de color en la camiseta, que era roja con un estampado negro en el pecho. Calzaba una botas vaqueras terminadas en punta y de tacón bajo.
No iba maquillado….bueno, me di un poco de brillo a los labios pero eso fue todo. Cubrí mi pelo con un gorro de lana negro y unas gafas de sol anchas ocultaban parte de mi cara.
Salimos de la habitación de Tom y nos despedimos de Georg. Gustav había salido también y Tom le dijo que me llevaba al centro comercial y que regresaba en unos minutos.
Subimos a su coche y me puse el cinturón sonriendo. Le indiqué el camino y no tuve no que pedírselo, aparcó alejado del bar, en la acera de enfrente.
— ¿Has quedado aquí con tu amigo?—preguntó Tom echando un vistazo.
La calle estaba desierta y solo estaba el bar ahí perdido como en mitad de la nada. A su alrededor solo habían casas y calle abajo había una gran avenida en donde estaba el cine además de un supermercado y alguna tienda perdida.
—Tranquilo, que es un barrio seguro—murmuré bajando del coche.
Lo rodeé y me acerqué al lado de Tom. Había bajado la ventanilla, señal de que me quería dar un último consejo que yo escucharía con atención.
—Ten el móvil a mano, y si tienes algún problema me llamas y vengo de inmediato—me dijo Tom muy serio.
—Vamos a ir al cine, allí tendré que apagarlo. Y confío en Dylan, me ha demostrado que no va a hacerme nada que yo no quiera—le explique tratando de mantener la calma.
Pero era normal que Tom pensara así, no le conocía y no sabía lo dulce que era….
—Vale—cedió Tom resoplando—Te vengo a buscar cuando termine la película.
— ¡Tom! Después….iremos a cenar o yo que sé—resoplé.
—Cuando termines, quise decir—rectificó Tom—No hace falta que llames a un taxi, te vengo yo a buscar.
Asentí solo para complacerle, se me había hecho ya muy tarde y solo quería que se fuera de una vez. Le vi sacar la cabeza por la ventanilla y me apresuré a despedirme de él con un beso en la mejilla. Me separé del coche y le dije adiós con la mano cuando se perdió calle abajo.
Entonces eché a correr y entré en el bar sin aliento. Dylan estaba en la barra y nada más verme se despidió de su hermana, a la que saludé con la mano al igual que había hecho con Tom.
Volví a salir del bar y ya en compañía de Dylan paseamos calle abajo. Le sentía algo raro…distanciado. Presentía que le pasaba algo, que estaba enfadado…
— ¿Quién era ese que te ha traído en coche?—estalló Dylan sin poder contenerse más tiempo.
Rompí a reír sin poderlo evitar. Era eso, había visto como me despedía de Tom y estaba algo celoso de que le hubiera besado.
—Era mi hermano—contesté cuando dejé de reír—Se me hizo tarde y le pedí que me trajera.
—Ah…Tom—dijo Dylan todo cortado.
— ¡Estás celoso!—canturreé por lo bajo.
Dylan se echó a reír y me tomó de la cintura, me atrajo hacia él y me besó con suavidad en los labios.
— ¿Cómo no estarlo? Eres…precioso, si alguien te toca…le corto la mano—bromeó en voz baja.
Solo pude suspirar como respuesta, me había dejado sin aliento. Seguimos andando de esa manera, cogido a mi cintura con su mano derecha, que sentía colarse bajo mi cazadora y subirme la camiseta.
Llegamos a la taquilla del cine y me señaló la película escogida. Era una romántica, de las que a mí me gustaban. Asentí sonriendo y Dylan compró las entradas. Entramos y fui directo al bar. Compré una caja grande de palomitas y algunas chocolatinas sin poder evitar esbozar una sonrisa. Dylan la vio y me imitó, sabía perfectamente lo que estaba pensando en esos momentos.
Compré también una coca cola grande que compartiríamos con dos pajitas y tras pagar entramos en la sala. Ya estaban las luces apagadas, eran solo los a nuncios publicitarios, no nos habíamos perdido nada de la película. Nos sentamos en una fila apartada, no había mucha gente pero queríamos la intimidad necesaria.
Ya me había quitado las gafas nada más entrar en la sala, pero una vez sentado me quité el gorro y me peiné con la mano. Entonces pude respirar tranquilo, nadie me había reconocido…
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La película transcurrió muy entretenida. Dylan y yo comíamos palomitas comentado alguna escena, riendo con otras y besándonos cuando lo hacían los protagonistas. Cuando nos quisimos dar cuenta ya se había terminado y la gente salía ya de la sala aún a oscuras. Aprovechamos los títulos de crédito para darnos un profundo beso, antes de que las luces se encendieran y pudiéramos ser pillados.
Me calé el gorro de nuevo y me puse las gafas nada más salir de la sala. Tiramos a una papelera el vaso y el cartón de las palomitas. Camino de la calle Dylan saboreaba con pena la última chocolatina. La miraba y suspiraba a la vez que sonreía, mientras que yo me ponía rojo hasta las orejas.
Con el tiempo….haría realidad su fantasía…
Continúa…
Gracias por la visita, no te vayas sin comentar 😉