¿Quién soy yo? 7

¿Quién soy yo? 7

Fic slash de lyra

Capítulo 7

Salimos del cine y dimos un agradable paseo hasta el bar, había mandado un mensaje a Tom nada más salir del cine y quedé en reunirme allí con él en una hora. Pasamos dentro y nos sentamos a la barra para contarle a Gina la preciosa película que habíamos visto. A mí se me saltaban las lágrimas al recordar la escena en la que el protagonista pensaba que su chica había muerto y lloraba desesperado, hasta que le comunicaron que estaba en coma pero que se despertaría sana y salva al cabo de los días.

Era tal la angustia vivida en esos momentos, que aún se me ponía la piel de gallina al recordarlo. Pensar que has perdido al ser amado…era para ir tras él, pues tu vida ya carecía de sentido alguno.

Dylan me sintió estremecer y me cogió la mano apretándomela con fuerza. Suspiré y esbocé una sonrisa con esfuerzo, siempre me pasaba igual. Veía una película que me dejaba fascinado, y tardaba unas horas en reponerme, más si había alguna escena triste.

—Se te ve apagado—susurró Dylan sin dejar de apretar mi mano.

—Se me pasara, no te preocupes—contesté suspirando.

Al momento Gina puso delante de mí un plato con una ración de tarta de manzana. Al momento sonreír encantado, nada mejor que azúcar para subirme el ánimo. La comí despacio mientras que Dylan pedía solo un café y hablaba con su hermana de su nuevo trabajo.

—Al parecer me va a tocar viajar dos días la próxima semana—explicaba—Tengo que presentar el proyecto y que me lo aprueben. Por lo visto un pez gordo le tiene que dar el visto bueno.

—Yo también estaré ausente dos días la próxima semana—comenté de repente.

Me acababa de acordar de un viaje que nos había planeado David hacía meses. Teníamos que ir a Berlín a actuar en un programa y luego no sé que más, no le presté mucha atención pues no tenía relación directa con el grupo.

— ¿Qué días?—preguntó Dylan.

—Miércoles y jueves—contesté con la boca llena.

—Como yo—dijo Dylan riendo.

Al parecer me había manchado de tarta la mejilla, y Dylan me la limpió enseguida con el pulgar de su mano derecha. Se lo llevó a la boca u lo chupó extasiado, haciéndome separar los labios y gemir sin poder evitarlo.

Me sonrojé cuando Dylan se echó a reír con más fuerza, al igual que Gina. Suspiré desviando la mirada y fijándola en el reloj de pared que había sobre la barra. Casi las 10, Tom debía estar ya esperándome. Quedé en que no entrara en el bar, cuando encontrara el momento adecuado le presentaría a Dylan encantado.

Al momento sentí que el móvil me vibraba en el bolsillo de la cazadora. Era un toque de Tom, no me metía prisa alguna, solo me recordaba que me estaba esperando.

—Tengo que irme, ha llegado mi hermano—dije levantándome.

Dylan me imitó y miró por la ventana. Efectivamente, Tom estaba sentado al volante esperándome y fumando. Veía una de sus manos apoyada en la ventanilla que había bajado, sus dedos se movían rítmicamente, señal de que estaba escuchando la radio.

— ¿Te acompaño?—se ofreció Dylan.

—Otro día, ¿vale?—pedí en voz baja—Tom es…algo tímido.

Me sentía mal mintiendo, más sabiendo que Dylan me había pillado a la primera. Entendía que no se lo presentara todavía, que aún era pronto y con el tiempo conocería a Tom.

Le vi echar un vistazo al bar, solo había dos clientes enfrascados en una partida de cartas. Era un domingo por la tarde, la gente estaba en sus casas descansando del fin de semana. Aprovechó que no había nadie y se me acercó. Puso una mano en mi cintura y me atrajo a su cuerpo. Cuando se apoderó de mis labios, yo ya los había separado. Nos dimos dos besos breves, terminando con un profundo tercero.

Nos separamos jadeando, y tras decir adiós a Gina con la mano di media vuelta y salí del bar. En cuanto me vio Tom tiró a la calle el cigarro y subió la ventanilla dando la calefacción. No quería que cogiera frío. Entré en el coche y tras saludarle me puse el cinturón y arrancamos.

Llegamos al apartamento y cenamos con Georg y Gustav. Comentamos la dura semana que nos esperaba, teniendo cerca esa actuación nos tocaría ensayar a fondo los días. Resoplé pensando en el poco tiempo que me quedaba para estar con Dylan.…

.

Me desnudé y me metí en la cama suspirando. Acababa de hablar con Dylan, esa noche necesitaba oír su voz. Le conté que a lo mejor mañana podía escaparme un momento a verle, lo que desembocó a la conversación de a que me dedicaba, si estudiaba o trabajaba.

Le dije que estudiaba a distancia con mi hermano, cosa que era verdad. No le dije que en esos momentos habíamos acabado una evaluación y teníamos unos días de descanso, ahí le mentí poniendo la excusa de un examen que nos habían puesto de improvisto.

Acordamos en vernos un rato por la tarde, se empeñó en venir a buscarme prometiendo aparcar discretamente en la acera de enfrente y lejos de las ventanas del apartamento. Accedí a regañadientes, podía contar con que Tom se llevaría a los chicos a otro lado de la casa mientras yo me escabullía.

Cerré los ojos bostezando, nos teníamos que levantar temprano para ensayar toda la mañana y luego tener libre la tarde. Sentí que se abría la puerta de mi habitación y al momento sentí que se metía alguien en mi cama.

Sonreí y fui al encuentro de esos brazos que sentí rozar mi cuerpo. Me acomodé en el pecho de Tom y suspiré con los ojos cerrados.

— ¿Qué tal la película?—preguntó Tom tras dejar un beso en mi pelo.

—Preciosa…una de amor, no te habría gustado—contesté sonriendo.

—Depende, si sale Jessica Alba con un minúsculo bikini y…

Dejó de hablar y se echo a reír, le había clavado los dedos en los costados donde sabía que tenía unas cosquillas horrorosas.

—En serio, ¿te lo has pasado bien?—preguntó sin aliento.

Asentí en silencio cesando en mi tortura. Cerré los ojos y suspiré de nuevo. Tom me abrazó con más fuerza y también los cerró, esa noche dormiría en mi cama, abrazado a mi cuerpo…

Me puse a pensar si así sería como cuando estuviera con Dylan. Los dos desnudos del todo bajo las sábanas, exhaustos tras haber hecho el amor. Me acogería en sus brazos como Tom estaba haciendo y me acunaría en ellos hasta quedarme profundamente dormido con una amplia sonrisa en los labios.

Sabia que estaba mal, pero no pude evitar pensar en que Tom era Dylan, y me estaba estrechando con dulzura. Pasé una mano por su pecho, evitando llevarla más abajo. Si Tom me preguntaba porque le estaba metiendo mano, se me caería la cara de vergüenza, y tampoco le iba a explicar que me imaginaba que era otra persona y que me estaba abrazando con fuerza tras haberme hecho el amor de una tierna manera…

.

A la tarde siguiente y tras haberme arreglado a conciencia, baje las escaleras tarareando por lo bajo. Tom me seguía los talones, se había pasado todo el rato observándome tumbado a los pies de la cama mientras me vestía. Le enseñaba una camiseta y él afirmaba o negaba con la cabeza, sabía que yo quería estar realmente guapo y me quería aconsejar.

Una de las preguntas que me costó contestar fue una muy obvia…

— ¿Por qué no te maquillas cuando vas con Dylan?—me preguntó Tom muy intrigado.

Crucé una mirada con él a través del espejo y suspiré. Aún no le había contado esa parte de mi secreto. Me giré y me senté a su lado de nuevo suspirando.

— ¿Bill?—me llamó Tom preocupado.

Le miré y esbocé una sonrisa con esfuerzo, quería quitarle hierro al asunto…

—Porque Dylan no sabe quién soy—contesté en un susurro.

— ¿Cómo que no sabes quién eres?—repitió Tom confuso.

—La primera vez que nos vimos estaba calado hasta los huesos y el poco maquillaje que me había dado ya no lo tenía. No sabía quién era y al preguntarme como me llamaba…entendió Chris…y yo no le corregí…

— ¿Te estás haciendo pasar por otra persona?—estalló Tom sin poderse contener.

— ¡No! Claro que no, soy yo mismo….solo que con otro nombre—expliqué con torpeza.

—Pero Bill….se va a enterar tarde o temprano, creerás que le has estado mintiendo, que no confías en él…

—Aún no sé si lo nuestro va en serio—le corté alzando una mano—Hemos salido dos días y aunque me siento muy a gusto con él, no sé a dónde va a parar todo esto.

—Bill, se te ve en los ojos que te has enamorado—dijo Tom cogiéndome de la mano—Dile la verdad cuanto antes, Dylan sabrá entender que eres una estrella famosa a la que todo el mundo adora.

Suspiré mirando nuestros dedos entrelazados. No estaba seguro de querer contarle la verdad a Dylan, no de momento. Quería esperar más tiempo…pasar una noche con él y luego ya vería…

—Venga, no le des más vuelta—dijo Tom incorporándose.

Se quedó sentado a mi lado y me atrajo a sus brazos, besándome suavemente e la mejilla.

—No te quería meter miedo, solo que…me parece estupendo que hayas encontrado al alguien que te haga feliz. No quiero que nada estropee tu felicidad.

—Nada lo hará—susurré contra su cuello.

Le dejé un beso en el y me separé suspirando. Me levanté y terminé de arreglarme. Me quedé delante del espejo asintiendo con la cabeza. Iba realmente perfecto, con una camisa de manga larga blanca y unos vaqueros negros. Llevaba mis botas vaqueras también negras y acabadas en punta, y esa noche llevaría una americana de raso negra.

Me acomodé el pelo sobre los hombros, lo llevaba liso y perfecto. Solo llevaba algo de brillo en los labios y rímel en mis largas pestañas. Las uñas las llevaba perfectas, esa mañana me había pasado casi una hora limándolas y pintándomelas de blanco y negro.

—Bueno…deséame suerte—le dije a mi hermano dando la espalda al espejo.

—No la necesitas, la vida te sonríe—murmuró Tom levantándose.

Le sonreí y salí de mi habitación seguido de él. Bajé las escaleras y antes de que Georg o Gustav me viera y me preguntara a donde iba y solo, Tom se adelantó. Estaban en la cocina, desde donde no se veía la acera en la que ya me esperaba Dylan en su coche. Les entretuvo comentando que podían pedir una pizza para cenar mientras que yo me escabullía del apartamento.

Corrí calle abajo sin poder evitar sonreír. El coche de Dylan me esperaba con el motor en marcha y nada más subir a él le di un profundo beso en los labios.

— ¿Qué te ha dado?—preguntó Dylan suspirando.

—Nada, es que soy muy feliz—contesté sonriendo.

Tom tenía razón, la vida me sonreía y nada ni nadie empañaría esa felicidad.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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