¿Quién soy yo? 8

¿Quién soy yo? 8

Fic slash de lyra

Capítulo 8

Me llevó a cenar a un restaurante muy elegante. Al principio tuve miedo de ser reconocido, no podía pasarme toda la cena con las gafas de sol puestas. Pero una vez en el local y tras ver que solo había gente mayor enfrascadas en sus conversaciones logré relajarme y disfrutar de la velada.

Le pregunté a Dylan acerca de ese proyecto en el que estaba trabajando, pero por más indicaciones que me daba me perdí en la primera palabra.

—Tienes que verlo en persona, sobre el papel no dice nada pero una vez construido el cliente quedará muy satisfecho—dijo Dylan sonriendo.

Asentí mientras cogía mi copa de agua y bebía despacio de ella. Había una cosa que quería pedirle y que me rondaba por la cabeza, pero mi timidez me impedía pronunciar palabra alguna…Dylan lo debió notar, porque dejó el tenedor sobre la mesa y me cogió una mano apretándola con fuerza.

—Dime lo que te ronda por la cabeza—suplicó en voz baja.

Dejé la copa sobre la mesa y cogí aire profundamente. Lo mejor era ir directo al grano, nada de rodeos innecesarios…

—Quiero hacer el amor contigo—dije en un suspiro.

Sentí como me apretaba la mano con más fuerza, pensando en cogerme y echar a correr hasta su apartamento y non parar hasta tenerme desnudo en su cama y bajo las sábanas….

Tal pensamiento me hizo soltar una risa nerviosa. Carraspeé y me sentó mejor en mi silla, esperando que Dylan reaccionara….o se negara…

—Chris—dijo al fin—No hay nada que deseé más en el mundo que hacerte el amor, solo esperaba porque me parecía que tú no querías ir tan rápido…hace dos días que nos conocemos y…

—Lo sé, y también sé que esto es lo que quiero—dije con firmeza.

Sería mi primera vez, y quería que fuera con él.

— ¿Esta misma noche?—preguntó Dylan alzando una ceja.

Me quedé sin habla. No esperaba que fuera tan rápido, además de que no había avisado de que iba a llegar tarde, o pasar la noche fuera…

Dylan vio mi nerviosismo y acarició mi mano que aún descansaba entre sus dedos.

—No hay que precipitarse. Disfrutemos de la cena y…

—Mañana—dije con un hilo de voz.

— ¿Mañana?—repitió Dylan alzando otra vez una ceja.

—Mañana—afirmé sonriendo.

Dylan asintió y seguimos cenando como si nada hubiera pasado. Luego fuimos a dar un pequeño paseo, nunca había estado en esa parte de la ciudad y para mí era todo nuevo. Seguía a Dylan, o más bien me dejaba llevar. Había puesto una mano sobre mi cintura y con el dedo pulgar me estaba subiendo la camisa para poderme acariciar mejor.

—Conozco un bar no muy lejos de aquí—empezó a decir Dylan—Vengo mucho, la música está bien y nadie nos molestará.

No entendí a que se estaba refiriendo, hasta que entramos en el mencionado bar. Eché un vistazo a mi alrededor, había muchas parejas y cada uno estaba a lo suyo. Y todos eran…

—Gays—dijo Dylan por mí.

Efectivamente, me había llevado a un bar gay. No tenía ni idea de que hubiera uno tan cerca del apartamento, me los imaginaba en las afuera de la ciudad en algún local clandestino o algo parecido…

—Venga, tomemos algo y entremos en calor—dijo Dylan sonriendo.

Le imité con esfuerzo y dejé que me llevara a la barra. Aún me tenía cogido por la cintura y no me soltó hasta que el camarero nos sirvió lo que había pedido, una cerveza para él y una coca cola para mí.

Pagó y nos separamos de la barra en busca de un rincón solitario. Hallamos una mesa libre y en ella nos sentamos. Había un amplio sofá y tras dar unos sorbos a mi bebida la dejé sobre la mesa baja que había delante y me quité la americana, recostándome en el sofá suspirando.

Dylan tenía razón, la música era estupenda. Había muchas parejas bailando en la pista o simplemente abrazados moviéndose al compás de la música. Dylan me miró y antes de que me pudiera negar ya me había sacado a bailar.

Nos quedamos cerca de la mesa, allí nadie nos molestaría. Dejé que pusiera sus manos en mis caderas y me las moviera al compás de la música. Puse mis manos en su pecho y las fui subiendo hasta su cuello sin apartar los ojos de los suyos.

Le vi alzar una ceja y asentí como respuesta. Separé los labios y empezamos a besarnos con una pasión repentina. Sentía sus manos colarse bajo mi camisa, acariciar mi cintura, ponerme la piel de gallina…

Suspiré contra sus labios y cerré los ojos deseando que esa noche no terminase nunca…

Nos besamos sin dejar de bailar, nuestros cuerpos pegados y frotándose al compás de la música, nuestras lenguas entrelazadas haciendo que nuestra respiración se acompasara…

Sentía que me ahogaba, necesitaba coger aire inmediatamente y Dylan estaba como yo. Separamos nuestros labios y respiré hondo, soltando el aire en un gemido profundo, echando mi aliento sobre los labios de Dylan que esbozaron una sonrisa.

Sonreí yo también, más cuando sentí sus labios besarme el cuello, sentía su lengua haciendo pequeños círculos sobre mi piel, lo que me hizo sentir miles de escalofríos. Cerré los ojos y me agarré más fuerte a su cuello atrayéndole más a mi cuerpo…

—Que bien hueles…y sabes, Chris…—escuché susurrar a Dylan.

Abrí los ojos de golpe mordiéndome los labios, no me acordaba de que era a Chris a quien Dylan besaba. Chasqueé la lengua y fijé la mirada en un punto lejano mientras pensaba. Si no le contaba quien era, se acabaría enterando tarde o temprano, y no quería que fuera por otra persona. Al final, alguien me acabaría descubriendo y Dylan pensaría que le había estado mintiendo.…

.

Salimos del bar a las dos horas, tras el baile volvimos a nuestro asiento y en el seguimos besándonos al compás de la música. Solo paramos cuando Dylan me echó sobre el sofá y las cosas se volvieron más calientes. Hacía presión sobre mi estómago con su entrepierna, que yo sentía dura y palpitante…decidimos dejarlo antes de empezar algo que en público no podríamos terminar.

Regresamos a donde había dejado el coche aparcado y una vez en el pensamos en nuestro próximo destino.

— ¿Qué te apetece?—preguntó Dylan arrancando y poniendo la radio.

—Algo dulce—contesté sonriendo.

Dylan me miró alzando una ceja y se acercó todo lo que pudo, hasta que puse una mano en su pecho y negué con la cabeza sonriendo.

— ¿No?—preguntó Dylan extrañado.

—Quiero un poco de tarta—contesté ya riendo.

Dylan resopló y puso los ojos en blanco.

—Gina sale ganando—murmuró sentándose mejor en su asiento.

Me dio pena y esa vez fui yo quien se inclinó. Le besé en los labios pidiéndole perdón. Su «enfado» se esfumó de inmediato y respondió al beso poniendo toda la pasión que sentía en esos momentos. Me separé bruscamente cuando me di cuenta de lo que estaba sonando en la radio…

«Running through the monsoon…..beyond the world….»

— ¿Estás bien, Chris?—me preguntó Dylan al ver que me ponía tenso.

Asentí en silencio al tiempo que alargaba una mano y apagaba la radio.

—Hey, esa canción me gustaba—protestó Dylan.

— ¿Te gusta Monsoon?—no pude evitar preguntar extrañado.

—No sé cómo se llama pero sí, y a Gina le encanta—contestó Dylan encogiéndose de hombros—Me gusta esa voz, me parece my sensual…

No pude evitar suspirar, era como si me estuviera declarando allí mismo… Puse de nuevo la radio y Dylan se puso en marcha dirección al bar. Por el camino no pude evitar tararear por lo bajo mientras miraba por la ventanilla sonriendo.

«Just me and you…»

.

Gina nos puso dos raciones grandes de su pastel de manzana. Nos sentamos en la barra y Dylan me dejó un momento solo. Acababa de recibir lo que parecía una urgente llamada y salió a la calle a contestarla. Me quedé a solas con Gina mientras saboreaba mi tarta. Cogí un trozo grande con el tenedor y me lo llevé a los labios sonriendo. Lo metí en la boca, pero un trozo de manzana se me escapó de los labios y resbaló por mi barbilla.

Al momento salió en mi ayuda Gina. Rodeó la barra y me tendía una servilleta sonriendo por mi glotonería. Extendí una mano para cogerla mientras inclinaba la mirada y comprobaba que mi americana no se había manchado.

Alcé los ojos extrañado cuando sentí que Gina me cogía la muñeca con firmeza. Vi que me echaba una mirada de arriba abajo arrugando la frente…Me mordí los labios y traté de recuperar mi mano, pero Gina no me soltaba y sus ojos volvieron a eso que tanto le había llamado la atención: mis uñas características.

Maldije por lo bajo tratando en vano de soltarme…

— ¿Eres Bill Kaulitz?—susurró Gina sin creérselo.

Continúa…

Gracias por la visita, no te vayas sin comentar 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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