
Fic slash de lyra
Capítulo 9
Negué con la cabeza, pero mis mejillas sonrosadas me delataron. Separé los labios dispuesto a decir algo, pero no me salían las palabras…
— ¿A qué estás jugando con mi hermano?—me preguntó Gina realmente enfadada.
—Por favor…no es lo que piensas….—susurré mirando con miedo la puerta.
Dylan podría aparecer de un momento a otro por ella y pillarnos en esa extraña situación, yo rojo como un tomate y Gina agarrándome aún por la muñeca y con un gesto de decepción en la cara.
—Estás mintiendo a mi hermano, eso es lo que pienso—me dijo Gina con dureza.
—No, no le he mentido….
—Has dicho que te llamas Chris.
—Eso fue un malentendido, todo lo demás…las cosas que nos hemos dicho, los buenos momentos vividos,… Todo eso ha sido verdadero—expliqué con esfuerzo—Amo a tu hermano y lo último que querría era hacerle daño.
— ¿Entonces por qué no le dices quien eres realmente?—preguntó Gina algo ya más calmada.
—Porque….tengo miedo—confesé en un susurro.
— ¿Miedo?—repitió Gina soltando mi mano al fin— ¿De qué?
La miré a los ojos, sintiendo los míos llenos de lágrimas. Todos pensaban que por ser famosos tenía la vida resuelta y no tenía ningún problema. Pero no era así, más si descubría que era gay y lo tenía que ocultar por el miedo al qué dirán. Mucha gente se defraudaría al conocer la verdad, me darían la espalda y me llegarían a insultar. Nadie comprendería jamás lo solo que me sentía al no poder decir quién era realmente yo, por tener que callarme esta cruel verdad….
— ¿Tienes miedo de la gente?—me preguntó Gina con suavidad.
Asentí con la cabeza sintiendo como me temblaba el labio inferior. Estaba punto de echarme a llorar, creía que toda esa felicidad que estaba sintiendo se iba a venir abajo de un momento a otro….
—Con tu hermano he experimentado sensaciones nuevas—susurré mirando a Gina con firmeza—He tenido una primera cita, me he reído mucho, he podido estar con él sin miedo a que alguien me señalara con el dedo…he podido besarle sin miedo al qué dirán porque le amo con toda mi alma y se lo he querido demostrar…
Callé para coger aire, sonriendo con esfuerzo al ver que Gina asentía emocionada.
—Nunca antes había visto así a mi hermano, se le ve muy feliz y es por ti…
—Por Chris—señalé en un susurro.
—Tú eres Chris—dijo Gina con firmeza—No le pierdas, Bill. Mi hermano se merece estar con alguien como tú. Cuéntale la verdad, ya verás cómo no se va a enfadar. Y yo te ayudaré, mi hermano siempre se deja aconsejar y si le digo que tú eres lo que él necesita para ser muy feliz, créeme que no te abandonará.
Suspiré aliviado, sonriendo cuando Gina me dio un fuerte abrazo…
— ¿Tengo que sentirme celoso?
Nos separamos asustados, Dylan estaba de pie a nuestro lado cruzado de brazos. Nos miraba con fingido enfado y Gina fue la primera en reaccionar. Le sacó la lengua y se volvió para darme un suave beso en la mejilla.
—A por él—susurró contra mi piel.
Asentí en silencio sonriendo. Gina volvió tras la barra y Dylan se sentó a mi lado mirándome extrañado.
— ¿Ha pasado algo?—preguntó alzando una ceja.
—Se me había caído un poco de tarta y Gina me estaba ayudando a limpiarme—contesté sin mirarle.
Dylan se tuvo que conformar con esa respuesta, además solo había visto como Gina me besaba. No era para tanto. Era el beso de una hermana, o de una fan agradecida. Si Gina me conocía era porque sabía más de mi vida que el propio Dylan…
Terminamos de comer nuestro postre en silencio y entonces Dylan me llevó de vuelta al apartamento. Me despedí de Gina con la mano, recibiendo una amplia sonrisa de su parte. Salí del bar y entré en el coche de Dylan de nuevo.
Aparcó esa vez enfrente de la puerta del apartamento. Ya era tarde y no quería irse hasta verme entrar por la puerta. Apagó el motor y se me quedó mirando sonriendo ampliamente.
— ¿Qué?—pregunté algo incómodo.
—Nada, solo quería decirte que me gustas mucho—contestó Dylan encogiéndose de hombros.
Sonreí de inmediato. Él también me gustaba mucho y se lo pensaba demostrar. Separé los labios al ver que Dylan se acercaba y nos fundimos en un profundo beso….del que fue testigo mi hermano…
—Recuerda que tenemos una cita mañana—susurró Dylan contra mis labios.
Suspiré como respuesta y tras darle un último beso bajé del coche y entré en el apartamento. Corrí escaleras arriba, parándome de golpe en mitad del pasillo al ver que salía Tom de su habitación. Sabía que quería hablar y entré en la mía seguido de él. Cerré la puerta y me apoyé en ella esperando.
Le vi pasear como si fuera un león enjaulado, parándose en mitad de la habitación y mirándome cruzándose de brazos.
—Bill, no creas que te estaba espiando—empezó a dejar claro—Era tarde y me tenías preocupado. Escuché un coche y me asomé…os vi besándoos…
Dejó de hablar, esperando a que yo dijera algo. Pero me quedé en silencio, no me importaba que me hubiera visto de esa manera, tampoco era que estuviéramos haciendo algo malo.
—No me dijiste que era mayor que tú—dijo Tom directo al grano.
—Solo tiene 29, tampoco es mucha la diferencia—expliqué.
—Te saca 10 años. Bill, ¿en qué estás pensando? ¿Es qué no lo ves?—preguntó Tom tratando de no gritar.
No le entendía…
—Quiere llevarte a la cama y luego si te he visto no me acuerdo—me lo explicó Tom.
— ¿De dónde sacas eso? Y no, Dylan no es así—negué con firmeza—No le conoces y no tienes derecho a juzgarlo, solo le has visto unos minutos. Si le conocieras tan bien como yo…
— ¿Por eso no me lo querías presentar, verdad? Sabías que en cuanto le viera le iba a cantar las 40—siguió Tom con su enfado.
Sentía los ojos llenos de lágrimas, me veía incapaz de explicarle a mi hermano que Dylan era un encanto, que estábamos enamorados… Y que a la noche siguiente iba a entregarle mi virgen cuerpo…
Tom vio mis ojos llorosos y se ablandó un poco. Vino a mí y me estrechó en mis brazos suspirando.
—Tienes que tener mucho cuidado Bill, hay mucha mala gente suelta…
—Dylan es distinto, lo sé—protesté tratando de soltarme.
Pero como ya ocurriera con Gina, Tom no me soltaba. Me abrazó con más fuerza besándome en la mejilla suspirando.
—No quiero que nadie te haga daño—susurró contra mi piel.
Me mordí los labios para no contestarle, estaba cansado de tratar de explicarle que Dylan era muy distinto, y que nunca me haría daño…
Tom me soltó y se me quedó estudiando de arriba abajo. Me mordí los labios, tenía los ojos fijos en algún punto de mi cuello…
—Ponte mañana un pañuelo si no quieres que los demás hagan preguntas—me aconsejó soltándome.
Le vi salir de la habitación y entonces me dirigí a baño. Retiré a un lado el pelo y vi lo que le había enojado. En mi cuello había una señal roja, la marca de los besos que Dylan fue dejando por mi cuello mientras decía mi nombre en un suspiro…
Maldije por lo bajo, había dicho Chris no Bill…y que le gustaba como olía y sabía…
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Me puse el pijama y me metí en la cama. Al día siguiente volvíamos a tener ensayo, y por la noche me esperaba vivir un momento muy especial…
Continúa…
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