Return to me 10

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Fic Toll de lyra

Capítulo 10

Cuando Bill abrió los ojos sonrió al ver donde se encontraba. La misma habitación donde había crecido, se hallaba rodeado de miles de recuerdos mirara donde mirara.

Sobre la mesilla, una fotografía de su padre. Apenas le recordaba por no decir que nada, era un bebé cuando murió y Gordon era el único padre que conoció. Le quería como tal a pesar de lo estricto que era con él, pero en el fondo sabía que lo hacía por su bien.

También sabía que en cuanto supiera del bebé iba a gritar y mucho. Le llamaría irresponsable, su madre trataría de apaciguar las cosas pero el enfado de su padrastro iba a ser de órdago.

Sintió que la puerta se abría y al poco entró Andreas. Se incorporó en la cama y esperó hasta tenerle sentado a su lado, mirándole con firmeza.

— ¿De verdad él es el padre?—preguntó en voz baja Andreas yendo al grano.

Bill asintió con la cabeza, sabiendo que en el fondo su primo no era tonto.

— ¿Cuándo le conociste? ¿Y qué hay de Tom?—insistió Andreas.

— ¿Quieres que te recuerde qué pasó con Tom?—preguntó Bill con dolor.

—No, una cosa así no se olvida—murmuró Andreas suspirando, pensando en que lo mejor era seguirle de momento la corriente a su hermano.

—Me sentía mal, lo sabes. Conocí a David y él supo consolarme—explicó Bill por encima.

—Pero… ¿por qué no fuiste con cuidado?—interrogó Andreas— ¿O es que no sabes nada de métodos anticonceptivos? Creía que tu madre te lo había ya explicado.

—Y lo hizo, pero surgió una noche y…pasó, eso es todo—mintió Bill desviando la mirada.

— ¿Y David? Vamos, se nota que es mayor que tú, debería haber tenido dos dedos de frente—resopló Andreas.

—Por favor, no te enfades—pidió Bill cogiéndole de la mano—Me siento muy mal en estos momentos y aún queda lo que me dirá tu padre.

Andreas se ablandó y miró con lástima a su primo. No se contuvo y llevando una mano la puso sobre su vientre, notándolo ya firme.

— ¿De cuántos estás?—preguntó sonriendo sin poderlo evitar.

—De unos pocos meses—contestó Bill suspirando—Llevo semanas con náuseas y mareado, David me habló de ir a un médico nada más llegar a casa.

—Pues claro, tenemos que asegurarnos de que no os pase nada a tí ni a tu hijo—dijo Andreas asintiendo con la cabeza.

—Tengo miedo, Andy—susurró Bill cogiendo la mano de su primo.

— ¿De mi padre? Tranquilo, entre tu madre y yo sabremos controlarle—aseguró Andreas.

—No, tengo miedo de cuando llegué el momento—explicó Bill—Sé que me va a doler, y luego…yo no sabré cuidar de un bebé.

—Para empezar no tienes que pensar en si va a ser doloroso o no—dijo Andreas estrechando su mano—Y luego verás como sabrás que hacer en cada momento. Y tu madre te ayudará y yo también.

—Y…y David—añadió Bill desviando la mirada.

Tenía que seguir con el plan, no desvelar desde el primer momento que David se iría en mitad de la noche dos días después.

—Ya, David también—dijo Andreas sin mucha convicción.

Bill suspiró al escucharle, estaba claro que su primo sabía de sobra que él no era el padre. Pero no se lo echaba en la cara, se creería todas sus mentiras con tal de no hacerle sufrir más, le cubriría ante sus padres y así nadie sabría jamás la verdad.

—Si ya estás bien, creo que es mejor que bajes—murmuró Andreas mordiéndose el labio.

— ¿Qué…qué ha pasado?—preguntó Bill temiéndose lo peor.

—Mi padre está hablando con David y creo que deberías bajar a echarle una mano—explicó Andreas por encima—Mi madre trata de suavizar las cosas pero ya sabes como es mi padre.

No hacía falta que le dijera más, aceptó su mano para salir de la cama y bajó al salón. Su madre le miró suspirando aliviada y le señaló el sofá donde David estaba sentado tratando de contestar con educación las preguntas que Gordon le hacía.

—Ahora que ya has descansado supongo que podemos hablar—dijo Gordon dirigiéndose a su hijastro, quien se sentó al lado de David.

—Señor Trümper, nosotros…—empezó a decir David.

—Deje que hable mi hijo—pidió Gordon levantando una mano.

David asintió y se movió instintivamente, cogiendo la mano de Bill entre las suyas, apretándosela con cariño. Gordon arrugó la frente al ver el gesto, llevaba horas callándose lo que sospechaba pero había llegado el momento de dejar las cosas claras.

— ¿Sois novios?—preguntó yendo directo al grano.

—Sí—contestó Bill, sabiendo que David no hablaría hasta que se lo pidiera su padrastro.

— ¿Desde cuándo?—siguió preguntando Gordon.

—Varios meses….3 ó 4—calculó Bill pensando en su embarazo.

— ¿Cuántos años tiene?—preguntó Gordon dirigiéndose a David.

—Señor, sé que le saco bastantes año a su hijo—contestó David sin soltar la mano de Bill—No sabemos cómo sucedió pero nos hemos enamorado, y Bill es lo mejor que me podía haber pasado.

Bill se le quedó mirando sin saber que decir, bien era cierto que todo lo que estaban contando era mentira pero David hablaba con tanta emoción que no podía evitar sentirse muy querido en esos momentos…por un completo extraño…

—Yo creo que hacen una buena pareja—intervino Simone sonriendo a su marido.

Gordon miró a su mujer y solo entonces cesó en su interrogatorio. Solo se preocupaba del bien de Bill y si a su mujer le parecía adecuada esa relación, pues entonces a él también.

— ¿Os quedaréis todas las vacaciones aquí?—preguntó Gordon con más suavidad.

—Sí, Bill no hace más que hablarme maravillas de la comida casera de su madre y nada más ver la casa me gustaría saber más de su historia—contestó David por los dos.

— ¿En qué trabaja, David?—preguntó esa vez Simone.

—Oh, tutéeme, por favor—pidió sonriendo David—Trabajo en el negocio familiar. Mi padre es restaurador de antigüedades y aprovechando este viaje miraré por el pueblo a ver si encuentro algo.

—En el desván encontrarás antigüedades de todas clases—intervino Andreas riendo—A Simone no le gusta tirar nada y un día de estos se nos vendrá el desván encima.

—Andreas, sabes que le tengo mucho cariño a lo que hay guardado—dijo Simone sonriendo.

— ¿Y qué hay de nuestras bicis viejas, Simone?—preguntó Andreas—Ya no nos sirven y seguro que habrá en el pueblo un niño deseoso de montar en ellas.

—De acuerdo, de acuerdo. Me has convencido—se rindió Simone levantando las manos—David, suba cuando quiera y con ayuda de Andreas seguro que halla algo de su interés.

—Oh, será un placer—dijo David sonriendo.

Pasaron el resto de la tarde conversando sobre antigüedades, incluso Gordon le enseñó la antigua máquina de coser de su madre que había en un ricón del salón.

—Es una maravilla—admiró David observándola bien de cerca—Si me permite yo mismo la restauraré y haré que vuelva a funcionar.

—Sería estupendo, a Simone le gusta coser y hasta que se rompió usó la de mi madre—explicó Gordon—Le compré una de última generación pero no termina de entenderla.

—Es demasiado moderna para mí—rió Simone—Me gustaría mucho usar la de tu madre cariño, así podré hacerle a Bill toda la ropa que…

Se mordió la lengua antes de terminar de hablar, con la emoción casi habla del bebé cuando aún no lo sabía su marido. Pero no pudo evitarlo, ya se veía tejiendo patucos y cosiendo toda clase de ropita para bebé.

—Vamos cariño, Bill tiene más ropa que todos los del pueblo juntos—bromeó Gordon para alivio de Simone.

Viendo la hora que era decidieron ponerse a preparar la cena. Nuevamente Bill sentía pesado su estómago pero Simone le preparó un caldo y mientras se lo tomaba se dio cuenta que no había vuelto a tener nauseas. Era un alivio tener al lado a su madre, quien ya habiendo pasado por un embarazo sabría como aconsejarle y guiarle.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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