Return to me 11

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Fic Toll de lyra

Capítulo 11

Lo «peor» vino a la noche, cuando llegó la hora de irse a dormir. Gordon sorprendió a toda la familia cuando no puso pega alguna a que Bill y David compartieran la misma cama.

—No hace falta en serio—insistió en vano David—Puedo dormir en el sofá.

—David, no soy tan chapado a la antigua como mis hijos le hacen creer—dijo Gordon sonriendo—Llevando tantos meses de novios estoy seguro que en más de un ocasión habréis dormido juntos.

Bill miraba a su padrastro como si no le conociera, ¿tan bien le caía David que dejaba a un lado que solo tuviera 18 años y David más de 30?

No hubo más que decir, Simone invitó a David a que pasara a la habitación de su hijo sabiendo que le gustaría. Todos los muebles eran auténticas antigüedades, como la gran cama de matrimonio que había en la mitad de la estancia.

—Es de roble—explicó Simone sonriendo al ver como David levantaba la colcha para verla mejor—Perteneció a la abuela de mi marido.

—Se ve muy antigua, si—murmuró David pasando una mano por la madera—Hoy en día no se hacen camas como estas.

—Y la lámpara del techo es de cristal de bohemia—siguió Simone explicando.

—Tengo que hacerla una foto—dijo David admirando la lámpara esa vez—Mi padre debe ver todas las maravillas que tienen aquí, le aseguro que les haría un buen precio por la casa entera.

—Oh, me temo que mi marido no venderá ni una silla—explicó Simone entre risas—Todo ha pertenecido a su familia desde generaciones y les tiene un gran aprecio.

David lo sabía, Gordon Trümper jamás vendería nada de esas maravillas pero con tenerlas en fotos se conformaba. Y en eso estaba cuando Bill se reunió con ellos.

—Se te ve aún muy cansado—comentó Simone al fijarse en su cara.

—Ha sido un día muy largo—dijo Bill suspirando.

—Pero al menos ya tienes mejor el estómago, ¿verdad?—preguntó Simone, viéndole asentir—Entonces os dejo para que os acostéis.

Se acercó a su hijo y le besó en la frente con cariño, le dio las buenas noches a David también y les dejó a solas en la habitación. David ya había dejado de hacer fotos y se quedó mirando a Bill, quien le miraba a su vez a la espera de que diera él el primer paso.

—Duerme tú en la cama—dijo David dejando a un lado la cámara—Yo puedo dormir en el suelo.

— No es algo duro?—preguntó Bill mirándolo.

—Pondré unas mantas debajo y no lo notaré—contestó David quitándole importancia.

Y así lo hizo, con ayuda de Bill extendió un par de mantas en el suelo y cogió otra para taparse y una almohada. Habían elegido el lado de la cama que quedaba junto a la ventana, el lado que si alguien se asomara no vería que había alguien tumbado allí y no en la cama.

Entonces llegó la hora de ponerse el pijama, momento que David aprovechó para ir al baño dejándole a Bill toda la intimidad necesaria. Bill se dio prisa y para cuando regresó David estaba ya metido en la cama. Desde allí le observó rodearla y abrir su maleta que ya dejara abierta antes de ir al baño.

—Puedes colgar algo de ropa en mi armario—comentó Bill desde la cama.

—Te lo agradezco, tengo un traje que no quisiera que se me arrugara—dijo David sacándolo de la maleta.

Abrió el armario que Bill le indicó y sonrió al ver toda la ropa que había en el guardada. Su padrastro no exagero al decir que tenía demasiada ropa, pero al juzgar el estilo de Bill le gustaba ir a la última.

Dejó bien colgado su traje y sacó entonces el pijama. Se lo puso sin importarle si Bill le miraba, dejó sobre una silla la ropa que había llevado y se acostó en su improvisada cama. Solo entonces Bill apagó la luz suspirando.

— Estás bien?—preguntó David una vez a oscuras.

—Mi padrastro no sospecha nada, y es gracias a ti—contestó Bill de nuevo suspirando—Le has caído muy bien y has acertado hablando de la casa, mi padrastro la adora. Y a mi madre también le has gustado mucho…y ella ya lo sabe…

—Ah—murmuró David sin saber que decir.

—Lo adivinó nada más verme—explicó Bill—Ella se encargará de decírselo a mi padrastro suavizando las cosas y buscando el momento más apropiado. Quizás mejor esperar a pasado mañana, cuando te hayas ido…

— Y si necesitas más tiempo?—preguntó David de repente—Quiero decir, que irme pasado mañana sería muy precipitado y a lo mejor tu madre no encuentra momento para hablar con tu padrastro.

—Cuanto más te quedes es peor—dijo con firmeza Bill—Y no quiero que estés cuando mi padrastro se entere, no sé como se lo irá a tomar y…

Dejó de hablar, había escuchado pisadas en el pasillo y se incorporó dando la luz de la mesilla. David también se había incorporado y le miraba en silencio, escuchando como esas pisadas se detenían al otro lado de la puerta.

No hizo falta pensar mucho, Bill levantó una esquina de la sábana y antes de que llamasen a la puerta David ya se había metido a su lado en la cama.

—Bill ¿puedo pasar?—preguntó Gordon desde el otro lado.

—Adelante—gritó Bill sin querer.

La puerta se abrió y David se movió con rapidez, pasando un brazo por encima de los hombros de Bill y atrayéndole hacia él, haciéndole recostarse sobre su agitado pecho.

—Siento molestaros—se excusó Gordon asomándose a la habitación—Me he acordado de que el señor Wagner murió el mes pasado y sus hijos vendieron la casa, los nuevos inquilinos celebran un rastrillo mañana con los muebles y objetos que no se van a quedar y pensaba ir a echar un vistazo, tal vez me quiera acompañar David, a lo mejor ve algo que le interese.

—Oh, estoy seguro que si—dijo David muy animado—No puede ver la de antigüedades que localizo en ese tipo de rastrillos.

Mientras hablaba Gordon pudo alcanzar a ver la esquina de una manta en el suelo, a los pies de la cama…

—Entonces podíamos ir mañana temprano, tras el desayuno—acordó carraspeando Gordon—Buenas noches.

—Buenas noches—respondieron Bill y David a la vez.

Esperaron hasta que la puerta se hubo cerrado de nuevo pero ninguno de los dos se movió de donde estaba.

—Creo que deberías volver a tu sitio—murmuró Bill al cabo de unos minutos.

— Y si vuelve?—preguntó David reacio a abandonar la cama—Creo que ha visto las mantas en el suelo.

A Bill no le quedó más remedio que darle la razón, había visto como su padrastro echaba un vistazo por la habitación mientras hablaba, como sus ojos se clavaron en los pies de la cama y solo quedó rezar para que no viera rastro de las mantas que había sobre el suelo puestas.

No podían arriesgarse, su padrastro era capaz de entrar a media noche y comprobar que estaban o no los dos en la cama. Y si no lo estaban podía empezar a sospechar y no parar hasta averiguar la verdad…

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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