Return to me 12

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Fic Toll de lyra

Capítulo 12

Pensó que no iba a poder dormir en toda la noche con David acostado a su lado, pero estaba realmente cansado y sus párpados se cerraron. Soñó de nuevo con el pasado, soñó con Tom….con el día en que le dijo su último adiós…

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Cuando Bill regresó al apartamento agradeció que no hubiera nadie, sentía dolorido el cuerpo y solo deseaba darse un relajante baño de espuma. Y así lo hizo, se recostó en la bañera con los ojos cerrados, recordando el buen momento que había pasado.

Tom era un cielo, se había preocupado de él en todo momento y le había preparado para que no sintiera dolor alguno, o que fuera más llevadero. Tenía que reconocer que su primera relación sexual había sido más que satisfactoria…quitando el final, cuando a pesar de que se lo pidió Tom entró de nuevo en su cuerpo y terminó de derramarse en su interior.

Le había pedido disculpas antes de caer dormido a su lado, otra cosa que también le había molestado. Creía que tras lo vivido se abrazarían y harían planes, no que se quedaría recostado en la cama recobrando la respiración mientras que Tom roncaba a su lado…

Cuando se cansó de escucharle recuperó sus ropas y se vistió, antes de irse tuvo el detalle de cubrir a Tom con una manta, admirando con más calma su desnudez.

Suspiró al tiempo que se pasaba las manos por el cuerpo y lavaba. No había salido del todo como él esperaba, pero se aseguraría que la segunda vez así fuera. Cogería a Tom y le hablaría de lo que le gustaría que hiceran, permanecer abrazados por unos minutos los dos desnudos en la cama. Entonces se pasarían las manos por el cuerpo, tocando aquí y allí…

Gimió sin poder evitarlo, sus manos parecían tener vida propia y recorrían su cuerpo de arriba abajo. No pudo reprimirse y cogiendo su miembro se masturbó con un solo nombre en su pensamiento.

—Tom….

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Al día siguiente fue a clase con una amplia sonrisa en la cara que le delataba, Andreas no hacía más que mirarle y preguntarle qué le había dado. Y él solo podía suspirar como respuesta.

Le dolió no ver a Tom antes de entrar a sus clases y se pasó la mañana soñando despierto, garabateando su nombre en una libreta sin prestar atención a lo que le decían los profesores. Cuando llegó la hora del recreo corrió al piso superior donde estaba la clase de Tom.

Se paró de golpe al verlo, rodeaba la cintura de una chica morena que reía a carcajadas lo que él le susurraba al oído. Se quedó donde estaba, hasta que Tom alzó la mirada y le descubrió. Rápidamente se despidió de la chica y fue en su dirección. Le esperó tratando de respirar con normalidad, diciéndose a sí mismo que estaba celoso sin ningún motivo.

—Bill, ¿qué tal estás?—preguntó Tom sonriéndole.

—Bien, ¿y tú?—preguntó Bill a su vez.

—Mejor ahora que te veo—contestó Tom— ¿Por qué te fuiste? Siento haberme quedado dormido pero me dejaste exhausto, pensaba que nos daría tiempo para volverlo a hacer y cuando abrí los ojos te habías ido.

Bill entonces se sintió avergonzado, los celos que hubiera podido sentir al ver a Tom abrazado a esa chica se iban disipando con cada palabra que salía de sus labios. ¿Tanto le hubiera costado quedarse a dormir a su lado? Luego Tom le hubiera despertado a besos, le hubiera abrazado y antes de volver a hacerlo habrían hablado de que tal habían estado…y de sus sentimientos…

—Bueno, me tengo que ir—dijo de repente Tom.

— ¿Cómo?—preguntó Bill sin entender.

—Me esperan—dijo Tom, señalando a la morena de antes—Es una compañera de clase que necesita unos apuntes míos.

—Pensé que podíamos quedar más tarde—murmuró Bill con timidez.

—Yo también lo pensé pero mañana tengo un examen importante y estaré toda la tarde estudiando—explicó Tom resoplando.

— ¿Mañana entonces?—casi suplicó Bill.

—Mañana….mañana…—repitió Tom pensativo—Nos vemos en clase y te lo confirmo, va a ser el cumpleaños de mi padre y aún no le he comprado nada. Y esta tarde me es imposible.

—Deja que te acompañe, te ayudaré a elegir el mejor regalo—dijo Bill más animado.

—Nos vemos mañana y te digo—repitió Tom retrocediendo un paso—En serio, tenemos que repetirlo. Ya te añoro Bill, adiós.

Bill se quedó mirando cómo se iba, en su mente resonaban las últimas palabras y no podía dejar de pensar en ellas ni de sonreír. Tom quería repetir, le añoraba…

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Pero una semana después Bill seguía sin poder estar a solas con Tom. Los primeros días iba a la salida de clase a buscarle pero o siempre llegaba tarde o Tom no había acudido a esa hora. Dejó de hacerlo, le parecía ya patético y más que la gente se le quedase mirando como si fuera un bicho raro.

No podía concentrarse en clase y sus notas bajaron. Andreas fue el primero en notarlo y se lo llevó aparte para preguntarle si se sentía bien. Bill se lo quitó de encima con la excusa que el último curso era más duro de lo que él creía y a Andreas no le quedó más remedio que aceptar sus palabras, a él también le estaba costando pero aún así sus notas no habían bajado.

Esa misma noche cenando los 4 en el apartamento Georg comentaba que hacía mucho que no sabían nada de Tom, una semana exacta.

—Habrá ido a celebrar el cumpleaños de su padre—murmuró Bill sin levantar la mirada del plato.

— ¿Cómo?—gritó Georg sin querer—Habrás entendido mal, la madre de Tom murió siendo él un niño y con su padre no se habla. Me extraña mucho que haya decidido ir de repente a celebrar su cumpleaños.

Bill escuchaba a su amigo sin saber qué pensar ya. ¿Le había mentido descaradamente Tom? ¿Por qué?

Decidió descubrir la verdad, se arrastraría si era necesario pero las cosas entre ellos no podían quedar de esa manera. Y al día siguiente no acudió a sus clases y montó guardia en la puerta del apartamento de Tom. Estuvo todo el día, se saltó la comida y cuando dieron las 10 de la noche le vio al fin aparecer. Pero no venía solo, otro chico le acompañaba.

Pudo verlos con claridad desde donde estaba escondido, como al llegar a la puerta se paraban y abrazaban. Sintió una arcada subirle por la garganta e inclinándose vació su estómago mientras que un ajeno Tom entraba en su apartamento para disfrutar de un buen revolcón mientras que Bill sentía que se moría por dentro…

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Las semanas siguientes fueron los peores para Bill. Se sentía realmente enfermo, pasaba casi todas las mañana vomitando y el resto del día cansado y con sueño. Andreas estaba cada más preocupado por él, pero viendo que a Georg le pasaba lo mismo suspiró aliviado al ver que era un virus que ambos habían cogido. Cuidó todo lo que pudo de su primo, o todo lo que él se dejaba, pues siempre estaba de mal humor o simplemente lloraba.

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— ¿Qué no vas a venir?—preguntó Andreas sin podérselo creer.

Tenían una semana entera de vacaciones antes de los exámenes finales de evaluación y habían quedado en ir a casa a visitar a sus padres, pero en el último momento Bill se había rajado.

—Vamos, verás que en cuanto estemos en casa Simone te hace engordar con sus ricas comidas—trató de animar Andreas—No terminas de recuperarte del virus ese, casi no comes…

—Lo sé—murmuró Bill desviando su triste mirada.

Andreas no pasó por alto su gesto y poniéndose delante de él le cogió una mano y apretó con cariño.

—No soy tonto Bill, sé lo que te pasa—dijo Andreas muy serio.

— ¿Lo sabes?—preguntó Bill, sintiendo la garganta reseca.

—Sé que no puedes olvidar a Tom—empezó a decir Andreas—Nadie sabe por qué de repente ha dejado las clases y tú…mírate, no levantas cabeza. Regresa a casa conmigo, te hará bien cambiar de aires.

—Yo…pensaba quedarme estudiando—mintió Bill.

—En casa también puedes estudiar—insistió Andreas—Vamos, sé que los últimos exámenes han sido horribles pero te echaré una mano y verás cómo lo apruebas todo.

—Mejor me quedo—insistió a su vez Bill—Georg y Gustav también se van y contaré con el apartamento solo para mí. En casa…allí me distraería.

Andreas tuvo que darse por vencido y se despidió de su primo, cogería esa tarde el tren de las 5 y regresaría solo a casa.

Bill esperó hasta que se fueron también Georg y Gustav, y entonces subió a su habitación. Guardado bajo la almohada había un pequeño paquete envuelto en papel de seda blanco. Lo cogió y entró con el en el baño, se sentó en el borde de la bañera y abrió la cajita, extrayendo de él el prospecto donde al principio del todo decía «TEST DE EMBARAZO» en grandes letras negras.

Tenía que aceptarlo. Esas nauseas que tenía cada mañana no eran producto de ningún virus, ese cansancio que sentía y que notara el vientre duro e hinchado solo quería decir una única cosa. Tom le había dejado embarazado, y tenía la prueba en sus manos. Tras seguir cuidadosamente todos los pasos el indicador se había vuelto rosa.

Rompió a llorar sin poderlo evitar, ¿qué iba a hacer? Tenía solo 18 años y toda la vida por delante. Una vida que había destrozado, tendría que decir adiós a seguir estudiando, solo le quedaba regresar a casa y que su padrastro se apiadara de él.

Se fue a acostar sintiendo que cargaba sobre sus hombros todo el peso del mundo, ya tenía una decisión tomada. Regresaría al día siguiente a casa aceptando el hecho que desde ese momento una vida dependía solo de él y nunca dejaría de hacerlo…

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin dejar un comentario 😉

por lyra

Escritora del Fandom

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