Return to me 19

Return to me 19

Fic Toll de lyra

Capítulo 19

Bill le miraba sintiendo que se había sonrojado, en un principio llegó a pensar que Tom de nuevo el mentía, pero vio sus ojos llenos de lágrimas y le creyó por una vez en su vida.

—Mi padre se moría Bill—repitió Tom carraspeando—Había recibido una llamada suya días atrás pidiéndome que fuera a verle, no quería morir y dejar las cosas mal entre nosotros, y como se acercaba su cumpleaños decidí no ir con las manos vacías.

Bill seguía sin saber que decir, se sentía como un estúpido echándole en cara que pusiera a su padre como patética excusa cuando la verdad era bien otra.

—No estaba solo del todo—siguió explicando Tom cruzándose de brazos—Se había vuelto a casar y resulta que tengo un hermanastro, el mismo chico con el que me viste regresar esa noche al apartamento. Decidí quedarme una temporada con mi padre y me acompañó a recoger algunas cosas.

—Y yo os vi y pensé que era tu polvo de esa noche—murmuró Bill sintiéndose mezquino.

Tom soltó una risa, normal que Bill lo pensara si sabía de su mala fama y no le había contado una sola palabra. Cogió su taza de café y se tomó lo que quedaba de un sorbo, sentía reseca la garganta.

—Y con toda la razón—dijo Tom suspirando—No te culpo por ello. Te juro que quise avisarte pero mi padre estaba muy grave y esos días fueron los peores de mi vida, por suerte salió todo más o menos bien y aunque quedó muy débil se empeñó que regresara y terminara los estudios. Cada fin de semana iba a verle y llegado el verano me esperaba una habitación en su casa. Desde entonces siempre que tengo vacaciones o unos días libres voy a visitarle a él y su otra familia donde he sido tan bien acogido.

Bill sonrió al escucharle, al menos había salido algo bien en esa historia. Bueno…eso y Alexander. En esos momentos no podía culpar más a Tom ni odiarle, había sido todo una confusión, el destino les había jugado una mala pasada.

—Nunca he dejado de pensar en ti—confesó Tom en un susurro sin dejar de juguetear con la vacía taza.

—Yo tampoco lo hecho—susurró Bill también atreviéndose a poner una mano sobre la de Tom—Cada noche me decía que no podía perdonarte todo el daño que me has hecho, pero al día siguiente me levantaba contigo en mi pensamiento. Te echo mucho de menos, más cuando miro a mi…a nuestro hijo y te veo a ti en cada gesto.

Tom sonrió al escucharlo, sabía que el niño era suyo. ¡Si no había más que mirarle! Por mucho que Bill le quisiera hacer creer lo contrario, él sabía que Alexander era suyo. Por eso quiso verle, pero lo primero era disculparse por lo mal que le había tratado, y luego tratar de recuperar el tiempo perdido.

—Tom…—llamó Bill en voz queda.

Tom le miró alzando una ceja, preparándose para recibir la mejor noticia que le podrían dar.

— ¿Me buscaste?—preguntó Bill para su sorpresa.

— ¿Cómo?—dijo Tom sin entender.

¿No le iba a pedir que volvieran? Pensaba que tras dejar las cosas claras cogería al niño y se irían a vivir juntos, acababan de declararse, ¿de qué más había que hablar?

—Cuando se recuperó tu padre—aclaró Bill— ¿No preguntaste por mí?

—Por supuesto que lo hice—contestó Tom con firmeza—Tuve que esperar un par de meses hasta que mi padre estuvo bien del todo y yo me puse al día con los estudios, los profesores sabían de mi situación y se hicieron cargo. Un día me armé de valor y fui a hablar con Georg.

— ¿Georg lo sabía?—preguntó Bill pestañeando.

—Si, y Andreas también—apuntó Tom.

— ¿Cómo?—gritó Bill sin querer.

—Él lo supo desde el primer momento—explicó Tom sintiendo mucho enfrentar a los dos hermanos—Le conté lo sucedido y al preguntarle por ti me dijo que estabas enfermo y te quedabas en casa al cuidado de tu madre, que ya terminarías el curso a distancia. Quise ponerme en contacto contigo pero no me dio un teléfono ni nada cuando se lo pedí, me dijo que te había hecho mucho daño y que lo mejor era que nunca jamás te viera. Y así lo hice, decidí que lo mejor para ti era que desapareciera de tu vida, pero no contaba con verte casualmente…

Bill no sabía que pensar, le costaba respirar y su sangre hervía. ¡Andreas! Pudo habérselo dicho en vez de verle consumirse de pena, como veía crecer su vientre preguntándose si Tom nunca le quiso cuando la verdad era bien otra.

—Siento mucho enfrentarte a Andreas—murmuró Tom—Pero nunca le caí bien, en parte porque desde la primera vez que te vi te quise hacer mío y él solo te protegía.

—No tenía ningún derecho—explotó Bill—Estoy cansado que él o cualquiera de mi familia piense que sabe mejor lo que me conviene que yo. Pero esto ya se acabó…

Se puso en pie de repente y Tom le siguió, preocupado de que hiciera alguna tontería.

— ¿Dónde vas?—preguntó yendo tras él.

—Tengo que hablar con Andreas—contestó Bill con firmeza—Y luego tú y yo hablaremos de nuevo.

Tom asintió y dejó que fuera a por su hermano, que pusieran las cosas claras y entonces él le estaría esperando con los brazos abiertos.

.

Llegó al piso donde vivía su hermano y primo y llamó al timbre una y otra vez hasta que un dormido Andreas le abrió la puerta.

—Bill, ¿ocurre algo?—preguntó Andreas frotándose los ojos.

Antes de que pudiera reaccionar recibió una fuerte bofetada que le espabiló del todo.

— ¿Qué demonios te pasa?—gritó Andreas frotándose la mejilla.

— ¿Por qué no me dijiste lo del padre de Tom?—estalló Bill tratando de contener las lágrimas en vano.

Andreas tragó con esfuerzo sabiendo de que le hablaba, sabía que al verse de nuevo con ese bastardo podría salir el tema, solo que no pensaba que fuera además un chivato.

—Hablemos dentro—murmuró Andreas tirando del brazo de su primo.

Gracias a los gritos que habían dado algunas puertas de sus vecinos se habían abierto y les miraban confuso de ese arrebato, reconociendo al otro chico como su hermano, el mismo que le había abofeteado.

—No me toques—siseó Bill.

Se soltó de su agarre pero aún así le obedeció y entró en el piso. Escuchó a Andreas cerrar la puerta y se volvió cruzándose de brazos a la espera de una disculpa o lo que fuera.

—Lo hice por tu bien—empezó a decir Andreas—Y el de Alexander.

—Gracias a ti mi hijo ha crecido sin su padre—siseó Bill.

— ¿Le has dicho que él es el padre?—interrogó Andreas.

—Sí, merecía saberlo—contestó Bill con firmeza.

—Pero… ¿en qué piensas?—estalló cansado Andreas—Te abandonó Bill, se aprovechó de ti y te dejó tirado estando embarazado, se la traía floja lo que os pasara a ti y al niño.

—Eso no puedes saberlo porque gracias a ti no tuve ocasión de decírselo—salió Bill en defensa de Tom—Si Tom lo hubiera sabido las cosas habrían salido de otra manera.

—No sabes lo que dices—resopló Andreas—Vuelves a estar como entonces, si te decía algo malo de Tom le defendías con uñas y dientes sin querer ver lo cabronazo que es.

Bill sacudió la cabeza y dando la conversación por finalizada echó a andar camino de la puerta seguido de Andreas.

—Tenemos que hablar por el bien de Alexander—explicó Bill tratando de mantener la calma—Que no se te olvide que él es su padre.

—David es el padre de Alexander—dijo Andreas viéndole salir por la puerta—Que no se te olvide a ti.

El portazo de Bill resonó en todo el edificio haciendo que Andreas pegase un bote maldiciendo por lo bajo. Estaba enojado y Bill lo sabía, tanto como él lo estaba. Entendía que estuviera preocupado por él pero necesitaba volver a hablar con Tom. Había madurado, ya no era ese niño tímido que perdió el sentido al ver pasar ante él un chico guapo.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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