Return to me 20

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Fic Toll de lyra

Capítulo 20

Casi echó a correr de regreso a casa de David, estaba muy enfadado con todos los que le rodeaba. Con Andreas por haberle tenido engañado tanto tiempo, con David por querer formar parte a la fuerza de una familia que no le pertenecía…con Tom, por aparecer y destrozarle de nuevo la vida…

Sacudió la cabeza negando con ella, Tom era otra víctima como él, no debía estar enfadado y echarle la culpa de algo que solo fue obra del destino. La enfermedad de su padre no era algo posible de predecir. Tom no tuvo más remedio que irse y no supo nada de su embarazo hasta que ya fue tarde para lamentarlo.

Pero aún había algo que se podía hacer, o con el tiempo al menos. Pero para empezar haría lo que debió haber hecho desde el primer día, negarse a la ayuda de David. Fue muy amable por su parte ofrecerle una casa y coartada para no enfrentarse a su padrastro, pero con eso solo retrasó lo inevitable. Lo suyo con David jamás podría ser y darle falsas esperanzas solo le hacía mucho daño.

No tenía otra opción, esa misma tarde haría las maletas y se iría de su casa. No sabía dónde dirigirse, pero no era problema alguno. Tenía dinero ahorrado, iría primero a un hotel y allí pensaría cual sería su siguiente paso.

Pero no tuvo que seguir pensando, ante la puerta de la casa de David se encontró con Tom esperándolo. ¿De dónde habría sacado su dirección? ¿Le habría estado investigando? No, era tan sencillo como que la tarjeta que David le dio en el parque llevaba la dirección impresa.

Cogió aire con firmeza y se le acercó.

—Yo…no podía dejarte solo tras hablar con tu hermano—murmuró Tom carraspeando—Por mi culpa os habéis enfadado.

—Ahora no me lo recuerdes—pidió Bill suspirando.

Entró en el edificio y sin decir nada Tom le siguió. Subieron a casa de David y fue directo a su habitación. Allí sacó una gran maleta del armario y la dejó sobre la cama abierta, empezando a llenarla con la ropa de su hijo primero.

— ¿Qué haces?—preguntó Tom desde la puerta.

—Las maletas—contestó Bill, como si no fuera obvio.

— ¿Por qué? ¿Qué hay de David?—preguntó Tom sin entender— ¿No estás saliendo con él?

—No—contestó Bill en un susurro.

—Pero…en el parque te llamó cariño—recordó Tom con dolor.

Bill asintió y dejando a un lado la idea de hacer las maletas se sentó en la cama y esperó hasta que Tom lo hizo a su lado. Había mucho que contar todavía y ese parecía el momento adecuado.

—Le…conociste cuando te dejé, ¿verdad?—empezó a decir Tom.

—No—contestó Bill para su asombro—No me dejaste porque nunca estuvimos juntos.

Tom pestañeó ante esa frialdad con la que Bill le habló, quien al darse cuenta sacudió la cabeza.

—Lo siento mucho—murmuró Tom carraspeando.

Bill resopló resignado, no podía evitar echarle aún el pasado en cara. Pero debía recordar que todo pasó sin que nadie pudiera evitarlo y lo mejor ya era olvidarlo. Cogió aire profundamente y se dispuso a hablar.

—Me encontré con David camino de casa de mis padres—empezó a explicar suspirando—Estaba embarazado de pocas semanas y regresaba sin saber cómo se iba a tomar la noticia mi estricto padrastro y David logró que le contara mis problemas. Quiso echarme una mano, se haría pasar por mi novio en esa visita para luego abandonarme a los dos días y así no se enfadasen mucho conmigo por…por estar embarazado de alguien al que le daba exactamente igual.

Tom arrugó la frente al escuchar esa descripción suya que no era para nada cierta. Pero en esos momentos era normal que Bill lo creyera así y no le podía culpar.

—Pero pasó que a mi padrastro le cayó muy bien David y yo estaba muy mal—siguió explicando Bill—Ya no por el embarazo sino por todo lo que se me venía encima y tenía que enfrentar yo solo. David me acompañó al médico donde me hicieron mi primera ecografía y camino de casa digamos que prácticamente se me declaró. Yo le gustaba y era el mejor padre que Alexander pudiera tener. Acepté porque no veía otra salida y en casa la noticia fue muy bien recibida. Hicimos planes con la ayuda de mis padres, regresamos juntos a Múnich y me fui a vivir con David. El resto ya lo sabes.

Tom asintió suspirando, era parte de la historia que le faltaba saber pero aún así no le había contestado a la pregunta.

— ¿Hay algo entre tú y David?—repitió muy serio—Porque si lo hay, no me quiero meter en medio.

—No, nunca lo ha habido—contestó Bill con firmeza—Al menos por mi parte. Siempre le estaré muy agradecido por todo lo que ha hecho pero solo puedo verlo como un buen amigo.

—Ya, pero él no piensa lo mismo—dijo Tom, viendo a Bill asentir con la cabeza.

—Siente algo por mi y quiere a Alexander como si fuera su propio hijo—explicó Bill—Le costará entenderlo pero…yo ya sabía que esto no podía ser, acepté su plan aún a sabiendas que en el fondo no iba a salir bien y llegaría un momento en que nuestros caminos se iban a tener que separar sin remedio.

— ¿Sabe quién soy?—preguntó Tom de repente— ¿Alguna vez le hablaste de mi?

—No, nunca preguntó por el verdadero padre de Alexander y si alguna vez le hablé de ti jamás te nombré—contestó Bill.

Tom le escuchaba en silencio, sin saber como una de sus manos había ido a parar sobre el muslo de Bill, que acariciaba con suavidad, queriendo ir más arriba. Así lo hizo, o al menos lo intentó. Bill se puso tenso sin poder evitarlo levantándose de la cama de un salto al tiempo que negaba con firmeza con la cabeza.

—No puedo, lo siento—murmuró suspirando.

—Lo siento, he ido deprisa—se disculpó Tom a su vez.

—No puedo empezar nada hasta que haya hablado con David—explicó Bill—Primero quiero contarle toda la historia antes de…de dejarle.

Tom lo veía justo, podía esperar unos días más. Desde que le volviera a ver no podía dejar de pensar en otra cosa que en estar juntos los dos…buenos, los tres. Le había echado mucho de menos, y a pesar de que creía que nunca más sus caminos se iban a volver a juntar, no podía sacarse de la cabeza Bill.

—Te ayudo con las maletas—dijo Tom poniéndose en pie.

Bill asintió y abriendo el cajón de la cómoda le pasó a Tom parte de la ropa de su hijo que se llevaría. Tom la cogió y sonrió, era realmente pequeña y doblándola con cuidado la dejó dentro de la maleta. Entonces sus ojos se clavaron en la cuna que había a su derecha, allí dormía su hijo todas las noches… ¿cómo sería? Escuchar su respiración, despertarse cada mañana con su risa…

— ¿Tienes donde ir?—preguntó sin apartar la mirada de la cuna.

—Tengo dinero ahorrado, cogeré a Alexander y me iré a un hotel—contestó Bill.

—Veniros conmigo—dijo Tom de repente.

—Tom, es pronto aún para…—empezó a decir Bill.

—Sigo viviendo en el mismo piso, tú y Alexander podéis usar mi habitación y yo dormiré en el sofá—planeó Tom—No te pido nada más, solo que…que no te vayas de nuevo. Ahora que te he vuelto a encontrar no quiero que te alejes de mí.

Bill suspiró como respuesta, en el fondo era eso mismo lo que quería. No volver a separarse de Tom, dejar que conociera a su hijo y ser parte de su vida. Desde que le volviera a ver, mucho antes de saber la verdad, ya fantaseaba cómo sería vivir los dos en una cómoda casa con un jardín donde su hijo jugaría siendo observado por ellos dos. Tendría al fin un hogar, junto con su familia.

—Al menos por esta noche—dijo Tom viéndole dudar—Mañana ya lo pensamos con más calma.

—Por esta noche está bien—murmuró Bill para deleite de Tom.

Tom sonrió y siguió ayudándole con el equipaje. Llenaron una maleta más pequeña con la ropa de Bill y entonces dejaron el piso de David.

— ¿No le dejas ninguna nota?—preguntó Tom antes de cerrar la puerta.

—Prefiero decírselo en persona—contestó Bill—Regresa pasado mañana, le estaré esperando y le diré que lo nuestro se ha acabado.

Tom asintió y bajaron a la calle. Tenía el coche aparcado en la acera y metió en el las dos maletas.

— ¿Vamos a por Alexander?—preguntó Tom arrancando.

—Yo…creo que mejor no—contestó Bill mirándole—Está en casa de sus abuelos y yo necesito pensar. Está bien atendido y ahora mismo no estoy en condiciones de contestar sus preguntas.

Tom asintió suspirando, ocultando la decepción de no conocer a su hijo esa noche. Lo había visto en el parque apenas unos minutos y le echaba mucho de menos. Pero era la decisión de Bill y la respetaría, no quería volver a hacer nada que lo alejase de su lado.

.

Llegaron a su piso en 20 minutos y una vez arriba le enseñó la que iba a ser su habitación.

—Está un poco desordenada, déjame que la limpie y cambie las sábanas—murmuró Tom carraspeando.

No esperaba visita y tenía algo de ropa sobre una silla y a los pies de la cama. No era así, pero estaba de exámenes y no paraba mucho por casa.

—No te preocupes—dijo Bill echando una mirada a su alrededor.

La habitación estaba tal y como la recordaba. Habían pasado casi 2 años desde que estuviera allí mismo, y esa noche dormiría en la misma cama donde concibieron a su hijo…Sintió un escalofrío bajarle por la espalda, no iba a poder dormir esa noche con tantos recuerdos asaltándole a cada momento.

—El baño es esa puerta—explicó Tom señalándosela—Yo mañana tengo clase a las 9, procuraré no despertarte cuando entre a asearme.

Bill asintió con la cabeza, pensando si no sería mejor que él durmiera en el sofá y dejarle a Tom su propia cama, no quisiera que no descansara y le fuera mal en clase. Pero sabía que Tom se negaría, solo quería que estuviera cómodo en su casa y por mucho que insistiera terminaría él durmiendo en la cama.

Se entretuvo colocando su ropa y la de su hijo en el cajón que Tom le dejó libre, dejando sobre la mesilla su móvil y cartera, apagando el móvil para que nadie le molestara mientras pensaba que hacer con su vida. Luego acompañó a Tom hasta la cocina donde vio con asombro lo buen cocinero que era.

—Me enseñó mi madrastra—explicó con orgullo Tom—Es muy buena conmigo, siempre que voy a casa de visita se preocupa de que me alimente bien y no me falte de nada.

—Parece que os lleváis muy bien—comentó Bill sonriendo.

—Si, sabe que soy importante para mi padre—dijo Tom asintiendo—Bueno, la cena ya está.

Se sentaron a cenar y luego Bill se disculpó y se fue a dormir. Tom le deseo buenas noches y se quedó en el salón estudiando un poco antes de acostarse. Pero no podía quitarse a Bill de la cabeza, de saber que estaba durmiendo a escasos metros, en su propia cama… Sacudió la cabeza, no podía pensar en esos momentos en cuando sería la próxima vez que hicieran el amor, o simplemente durmieran juntos. Primero tendría que reconquistarlo…

.

Al día siguiente se levantó a las 8 y entró en la habitación sin hacer ruido. Bill dormía plácidamente y se acercó a la cama solo para arroparle, sonriendo al verle a él hacerlo en sueños. Luego entró en el baño y se dio prisa, entró en la bañera y se estaba duchando cuando Bill se despertó y sin darse cuenta entró en el baño en el mismo momento que Tom salía de la ducha.

— ¡Lo siento!—se disculpó Bill dando media vuelta de inmediato.

Cerró de nuevo la puerta del baño y paseó por la habitación maldiciendo por lo bajo. Estaba medio dormido cuando se levantó y entró en el baño sin pensar, despertándose de golpe al ver a Tom desnudo saliendo de la ducha, con su musculoso cuerpo mojado que sus ojos no pudieron evitar recorrer de arriba abajo… Se estremeció al sentir un escalofrío bajarle por la espalda, era mejor que pensara en otra cosa que Tom estando desnudo al otro lado de la puerta.

Decidió ir a la cocina a preparar el desayuno, y así lo hizo. Cuando Tom se reunió con él le dio los buenos días sonriendo ampliamente.

— ¿Has podido dormir?—preguntó Tom con amabilidad aceptando la taza de café que le tendía.

—No, echo de menos a mi…nuestro hijo—contestó Bill, rectificando en el último momento.

—Lo siento mucho—susurró Tom suspirando.

—Iré a por él esta mañana—explicó Bill.

— ¿Ya has decidido donde te vas a quedar?—preguntó Tom cruzando los dedos.

—La verdad es que no, si me pudiera quedar aquí unos días más…—empezó a decir Bill.

— ¡Claro que sí!—gritó Tom sin querer—Todo el tiempo que necesites.

—Un par de días, en lo que pongo en orden mis pensamientos—dijo Bill.

—Claro, claro—asintió Tom—Pues desayunamos y te llevó a recogerlo.

—No quiero que faltes a clase, y además, mejor que no te vean los padres de David—dijo Bill al momento—No quiero que piensen que dejo a su hijo por otro…aunque en el fondo sea verdad.

Tom asintió, sabía que primero quería hablar con David antes de dar ese gran paso de irse a vivir juntos, aunque fueran solo unos días.

—Pero sí puedes dejarme primero en casa de David—siguió diciendo Bill—Me dejé la medicina de Alexander.

— ¿Está enfermo?—preguntó Tom preocupado.

—No, pero le está saliendo un diente y es por si le sube la fiebre—explicó Bill sonriendo.

Tom respiró más aliviado y siguió desayunando solo mientras Bill se vestía y arreglaba. Una vez terminado subieron a su coche de nuevo y fueron a casa de David.

— ¿Estás bien?—preguntó Tom apagando el motor.

Bill asintió suspirando, no había dicho una palabra desde que subieran al coche. No dejaba de darle vueltas al mismo tema, que iba a hacer desde ese momento en adelante. ¿Hacía lo correcto yéndose de casa de David? ¿Sería un error del que más tarde se arrepintiera? Ya conocía los verdaderos motivos del «abandono» de Tom, y su hijo merecía saber quien era su padre. Pero David…había sido muy bueno con ellos y le debía mucho, y dejarle y alejarle de Alexander le iba a hacer mucho daño.

—Estás confuso, lo sé—murmuró Tom atreviéndose a cogerle una mano—Sé que le debes mucho a David y yo también, pero sabes que dejarle es lo mejor que puedes hacer. Si no sientes nada por él es mejor no darle falsas esperanzas, y sabes que siempre que quiera ver al niño yo jamás me opondré…bueno, eso si decides quedarte a vivir conmigo.

—Ya lo he decidido—dijo Bill de repente—No sé porque le doy más vueltas al tema, en el fondo siempre quise volver a verte una vez más y si había una posibilidad de que lo nuestro pudiera ser, me aferraría a ella con todas mis fuerzas.

Tom no podía ser más feliz, tenía miedo de que Bill al final se arrepintiera y decidiera seguir con David porque era lo que a su familia mejor le convenía, que no supieran jamás que Alexander fue fruto de una noche de sexo y nada más.

No se pudo resistir y se inclinó sobre la palanca de cambios, apoderándose de los labios de Bill que le esperaban separados. Fue un beso breve, pero muy dulce. Y añorado.

—Saldré pronto de clase—dijo Tom tras el beso—Puedo hacer algunas pequeñas comprar de camino a casa, como por ejemplo…una cuna…

—No te gastes mucho—pidió Bill.

—El dinero no es problema—aseguró Tom—Y se lo debo a mi hijo. Ya es hora de que me ocupe de él.

Bill asintió y viendo que si no se iba a Tom se le haría tarde, se despidió de él con otro beso en los labios y bajó del coche. Se quedó esperando a que arrancara y le dijo de nuevo adiós levantando una mano. Entonces echó a correr y subió a casa de David, quería recoger la medicina que se olvidara sobre la mesilla y algo más de ropa para su hijo, siempre se estaba manchando y se había llevado poca.

Fue directo a su habitación, no contando con encontrarse a David esperándole en ella…

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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