Return to me. FIN

Return to me. FIN

Fic Toll de lyra

Epílogo

El llanto de un niño le sacó de su sueño, gruñó en ellos y dándose la vuelta en la cama se levantó ahogando un bostezo.

—Deja, ya voy yo.

Sonrió al escuchar su voz, suspiró y se metió de nuevo en la cama donde esperó. Minutos después Tom colocaba entre sus brazos un pequeño bebé que pronto dejó de llorar al verle.

—Voy a preparar un biberón—dijo Tom entre bostezos.

Bill sonrió y una vez a solas se dedicó a hacer carantoñas a la pequeña Caroline hasta que Tom se reunió con él. No venia solo, cogido de su mano iba Alexander, un precioso niño de 4 años que no paraba de hablar.

— ¿Puedo ver los dibujos, por favor papá?—preguntó Alexander mirando a Tom.

—Primero daremos de desayunar a tu hermana—contestó Tom sonriendo—Luego iremos todos a la cocina a ver la televisión.

Alexander sonrió ampliamente y soltándose de su mano echó a correr hacia su otro padre, quien alzando la sábana le hizo sitio a su hijo mayor.

— ¿Te despertó Caroline?—preguntó Bill tapando a su hijo.

—No, ya estaba despierto—contestó Alexander frotándose la nariz.

Tom se sentó al lado de Bill y le pasó el biberón, quien se lo dio a la niña. Se quedó observándolos, pensando en cómo había cambiado su vida en esos años.

Dos semanas después de haberse re encontrado en aquel parque hicieron dos viajes importantes. El primero fue a casa de sus padres donde Jörg Kaulitz conoció al chico del que estaba enamorado su hijo y ese nieto del que no sabía nada. Escuchó toda la historia sin poder pestañear, junto a él estaba su mujer y madrastra de Tom quien con Alexander en su regazo no podía disimular lo feliz que se sentía. Bill fue bien recibido y prometieron hacerles otra visita mucho más larga en cuanto el trabajo en la tienda se lo permitiera.

El otro viaje fue el más duro, Bill contaría toda la verdad a su familia. Por suerte ahí estaba Andreas dispuesto a echar una mano, y estuvo al lado de su padre mientras que Bill les presentaba al verdadero padre de Alexander. Simone Trümper enseguida le dio la bienvenida a la familia, a Gordon le costó algo más. Poco a poco se dio cuenta de lo duro que había sido con su hijastro, todo lo que había hecho había sido por su bienestar y solo había conseguido que Bill le tuviera miedo y no fuera capaz de hablarle del chico con el que tuvo un momento de pasión dando como resultado un precioso niño al que adoraba. Y con el tiempo conoció mejor a Tom y vio en él un buen chico que se desvivía por Bill y su hijo. Comprendió que Tom no supo del embarazo de su hijastro por unos motivos imposibles de prever, y que no era tan culpable como parecía. Se prometió a sí mismo darle una oportunidad y ser más comprensible con su hijastro, no quería que le tuviera ningún miedo y que supiera que siempre podría contar con él para lo que fuera.

Semanas después se conocían ambas familias y Bill y Tom pudieron al fin respirar tranquilos. Ya solo quedaba centrarse en sus vidas, uno al cargo de un rentable negocio y el otro centrado en sus estudios.

Gracias a la insistencia de su madrastra y Bill, Tom terminó sus estudios y consiguió unas buenas notas que le permitió encontrar trabajo en un gabinete psicológico. Se especializó en niños, a quienes tanto adoraba y era muy bueno en su trabajo.

Mientras, Bill se dedicó en cuerpo y alma a la tienda de antigüedades que David había dejado en sus manos. Fue un trato justo, él necesitaba alejarse y quien mejor que Bill para cuidar el negocio familiar. Se mudó del todo a Berlín y allí abrió la otra tienda junto con Henry, su padre iba de vez en cuando a echarle una mano a Bill hasta que decidió jubilarse del todo cuando le dio otro susto el corazón.

Entonces Bill contrató una joven ayudante que buscaba empleo mientras terminaba la carrera de historia del arte. Bill le enseñó todo lo que sabía y enseguida supo que había hecho la mejor elección, y en cuanto Natalie estuvo preparada para llevar ella sola el negocio, él y Tom decidieron tener otro hijo.

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Así llegó Caroline dos semanas atrás. Ese fue un embarazo que vivió muy ilusionado con Tom a su lado. Y Alexander estaba también muy emocionado con la idea de tener un hermanito.

Por no hablar de sus padres, o los de Tom. Entre todos vieron que necesitaban un lugar más amplio donde vivir y les ofrecieron una cantidad de dinero con la que comprarse un piso con dos habitaciones más. Bill y Tom no sabían cómo agradecérselos, más cuando intervino Simone. La madre de Bill llevaba tiempo pensándolo y decidió tras consultarlo con su marido dar a su hijo la herencia de su padre. Bill se quedó sin habla al ver la cantidad de dinero que le correspondía, no quiso aceptarla pero Simone insistió y le convenció que necesitaban más espacio y dos hijos ocasionaban muchos gastos.

Tres meses antes del nacimiento de su hija se mudaban al bonito piso que habían encontrado en un barrio tranquilo. Tenía tres habitaciones, cocina y un pequeño despacho que Bill y Tom compartían.

La habitación de Alexander la pintaron de azul cielo y la de Caroline en tonos verdes, como si fuera un bosque. Bill había pintado unos conejitos y ardillas a lo largo de una de las paredes, y al lado de la ventana descansaba la misma cuna donde Alexander había dormido de niño.

Fue un regalo de David, insistió en que se la quedara, pues sabía que querría tener más hijos junto a Tom.

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— ¿Qué planes tenemos para hoy?

La voz de Bill sacó a Tom de sus pensamientos, sonrió y cogió a la pequeña Caroline que una vez alimentada dormía plácidamente de nuevo.

— ¡Quiero ir al parque!—apuntó Alexander—Papá me prometió que podría montar en la bici que me regaló el tío David.

Bill sonrió y asintió suspirando. Alexander era muy pequeño aún para saber todo lo que había pasado cuando él nació, y tampoco guardaba recuerdo alguno. Sabía de David, le conocía como un viejo amigo de sus padres que siempre que podía les hacía una visita cargado de regalos.

—Cariño, recuerda que hoy vienen a comer Elisabeth y Alexander—recordó Tom de repente.

Los padres de David, Bill quiso que formasen parte de la vida de su hijo, al que seguían viendo y queriendo como si fuera su propio nieto. Se veían muy a menudo, y cuando nació la pequeña Caroline fueron de las primeras visitas que Bill recibió en el hospital.

—Entonces démonos prisa—dijo Bill moviéndose en la cama—Desayunamos y vamos un poco al parque.

— ¿Estás bien para salir?—preguntó Tom preocupado.

—Sabes que tengo que caminar, no me puedo pasar todo el tiempo en la cama—apuntó Bill.

«Por mucho que tú me quieras retener en ella»—pensó Bill con una amplia sonrisa.

Tom asintió y él mismo se encargó de vestir a sus hijos mientras que Bill se duchaba. Alexander le echó una mano con Caroline quien no paraba de moverse y dificultaba la tarea.

— ¿Le ponemos el chándal rosa que le regaló el tío David?—preguntó Alexander.

—Claro, escoge tú la ropa—contestó Tom sonriendo.

Cogió la ropa que su hijo le pasaba y se la puso pensando en lo bien que le iba a David. La nueva tienda había sido todo un éxito, gracias también al socio que David había encontrado. Y no era solo su socio, resultaba que el tal Henry estaba locamente enamorado de David y solo supo de una manera para atraerle y retenerle: hablarle de montar una tienda.

Y lo había conseguido, con el tiempo David superó lo suyo con Bill y se dio cuenta de los detalles que tenía con él Henry. Una noche que se quedaron a trabajar hasta tarde Henry no quiso esperar más y se le declaró, y David no supo hacer otra cosa que besarle con mucha pasión.

Desde entonces vivían juntos, y como si hubieran sentido cierta envidia al saber que Bill y él iban a tener una niña, Henry iba a tener otra para dentro de 4 meses. Se les veía muy felices, y a David mejor que nunca.

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— ¿Aún no la has vestido?

Una vez más la voz de Bill le sacó de sus pensamientos y terminó de vestir a su hija.

—Corre a ponerte el abrigo Alexander—ordenó Bill a su hijo.

El niño corrió a obedecerle y Bill se acercó a Tom, quien acunaba en sus brazos a la pequeña Caroline.

—Esta mañana estás muy pensativo—murmuró Bill cogiéndose a su cintura.

—Pensaba en lo feliz que somos—dijo Tom suspirando—Lo tenemos todo, atrás quedó el pasado…y ya no me siento tan culpable por haberle roto el corazón a David…

—Henry le tiene muy enamorado—comentó Bill también suspirando—Me llevé una sorpresa al saber que estaban saliendo juntos, y yo también he dejado de sentirme culpable. David tiene al fin a su lado a alguien quien le ama con toda su alma.

— ¿Y tú?—preguntó Tom para su sorpresa— ¿Tú me amas?

— ¿Aún no te ha quedado claro?—preguntó Bill entre risas.

Tom rió también y cogiendo con un brazo a su hija pasó el otro por los hombros de Bill y le acercó a su cuerpo. Se apoderó de sus labios suspirando, cerró los ojos y una vez más pensó en el pasado…Bill se veía igual de hermoso que en esa época que tras verle pasar ante sus ojos no cesó en su empeño hasta hacerlo suyo sin saber qué le deparaba el futuro…sin saber que se enamoraría de tal manera que sentía que le era imposible respirar sin tenerle a su lado…

F I N

Muchas gracias a todas por leer y comentar.

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por lyra

Escritora del Fandom

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