Rookie Bill 17

Rookie Bill 17

Fic TOLL de lyra

Capítulo 17

Salieron de la sala y se reunieron con los demás agentes que esperaban noticias sobre la desaparición de Tom. Oliver ocupó su sitió y buscó a Bill con la mirada, hallándole sentado al lado de David quien parecía tratar de consolarle.

—Prestadme atención—pidió carraspeando—Como todos sabréis ha desaparecido el agente Kaulitz, estaba en una misión muy importante. El principal sospechoso es Mark Stuart, se le busca por asesinato. Tom le estaba investigando y lo último que había descubierto es un almacén abandonado donde creemos que le ha llevado.

— ¿Y qué hacemos aquí sentados?—no pudo evitar preguntar Bill en voz alta.

—El almacén ya ha sido registrado de arriba abajo, Tom no está en el—explicó Oliver tratando de mantener la calma—Necesito que os pongáis todos con este caso, necesitamos recopilar toda la información de Mark Stuart, que propiedades tiene y donde, seguro que le ha llevado a alguna de ellas.

Todos asintieron y se pusieron en pie. David cogió a Bill del codo y se lo llevó fuera de la sala de reunión tras intercambiar una mirada con Oliver.

— ¿Por dónde empezamos?—preguntó Bill.

—Primero te calmas—ordenó David muy serio—Acabas de replicar a un superior delante de tus compañeros. ¿Qué te creías, que si supiéramos que Tom estaba en ese almacén estaríamos de brazos cruzados? Olivar sabe muy bien cual es su trabajo, y tú deberías empezar a hacer el tuyo.

—Yo…lo siento mucho—se disculpó Bill, sabiendo que se había excedido.

—Oye, entiendo que estés mal por Tom, pero ahora te necesita despejado para poder ayudarle—dijo David calmándose un poco—Ve con Georg, os he dejado una lista con todas las propiedades de Mark, mirad en el registro una por una, a ver si encontráis algo.

Bill asintió en silencio y se fue a reunir con su compañero. Estuvieron casi una hora sentados ante el ordenador sin hallar nada sospechoso, cada ves que Bill miraba el reloj sentía que se le caía el alma a los pies, no encontraban nada y en ese tiempo a saber que le podía estar pasando a Tom.

—Qué pena—murmuró Georg de repente.

— ¿Cómo?—dijo Bill sin entender.

—Oh…nada, estaba repasando la ficha de Mark. ¿Sabías que estaba casado y su mujer e hija murieron en un accidente de coche?—preguntó Georg, viéndole negar con la cabeza—Aquí lo explica todo, Mark siempre creyó que fueron asesinadas. Y…vaya, esto es muy interesante. Pensaba que la policía lo había encubierto todo.

— ¡Eso es ridículo!—exclamó Bill enojado.

—Espera, que sigo leyendo—dijo Georg acercándose más a la pantalla del ordenador—Mark descubrió que los frenos del coche de su mujer habían sido manipulados. Lo explicó cuando le detuvieron en una ocasión y era interrogado, se rieron de él.

—Es normal que estuviera dolido por la muerte de su familia, pero no por eso tiene que hablar mal de la policía sospechando que van a encubrir un asesinato—dijo Bill resoplando.

— ¿Habéis descubierto algo?—interrumpió David de repente.

—Que la familia de Mark murió y acusaba a la policía de asesinato—resumió Bill por encima.

—Déjame ver—murmuró David acercándose más.

Georg le cedió el sitió y David se sentó ante el ordenador leyendo con mucho interés.

—No tiene sentido—repitió Bill.

—Mark creía que los frenos del coche fueron manipulados—leyó David de nuevo—El agente que le interrogaba se rió de él en su cara, a ver si puedo saber quien fue.

—Es información clasificada, no he podido acceder a ella—explicó Georg.

—Pero yo si puedo—murmuró David.

Bill y Georg observaron en silencio como David trabajaba al ordenador, metiéndose en archivos e historiales que para ellos como simples novatos les estaba prohibido. Hasta que le vieron golpear la mesa furioso.

—Ese cabrón…—siseó David.

— ¿Qué, qué pasa?—preguntaron Georg y Bill a la vez.

—Siempre sospeche de un antiguo compañero y ahora sé que estoy en lo cierto—les explicó David en voz baja—Jason Collins, fuimos juntos a la academia y destacó por sus métodos pocos ortodoxos.

— ¿Fue él quien manipuló el coche?—preguntó Georg sin podérselo creer.

—No, espera…—murmuró David mientras investigaba un poco más—Aquí está, según este informe Jason trabajaba en un caso con la ayuda de un confidente que era clave. Gracias a él pudo detener a un traficante de drogas muy poderoso, si no llega a ser por su testimonio no le habrían podido encerrar. Al parecer el confidente puso una condición, entrar en el programa de protección de testigos, por lo visto había hecho un pequeño favor a otro pez gordo y se temía represalias.

—Fue él quien manipuló el coche—susurró Bill entendiéndolo todo.

—Sí, y Jason con tal de obtener su declaración se lo prometió—explicó David—Hizo todo lo posible para que no apareciera rastro alguno de su confidente, incluso «perdió» el informe del mecánico que investigó el coche tras el accidente, y Mark lo sabía. No sabía que agente de policía estaba implicado pero…

—Pero ahora ha averiguado que Tom es policía y cree que él lo puede saber—terminó Bill la frase.

—Tengo que decírselo a Oliver—dijo David poniéndose en pie—Os felicito a los dos, habéis hecho un buen trabajo. Seguid.

Georg ocupó su sitió y se quedó mirando a Bill fijamente, quien respiraba con dificultad tras lo que habían averiguado, pensando que para obtener la información que buscaba Mark emplearía todos los métodos de tortura a su alcance. Ya había visto fotos en su historial de algunos trabajos suyos realizados, como podía ser capaz de torturar hasta la muerte solo por placer.

—Tom está bien—dijo Georg tratando de calmarle—Ahora necesito que me ayudes.

— ¿Con qué?—preguntó Bill sin entender.

—Repasemos las propiedades de Mark—explicó Georg.

—Ya lo hemos hecho sin resultado alguno—dijo Bill resoplando.

—Pero, cuando estaba casado seguro que puso algo a nombre de su mujer—aventuró Georg—He leído su nombre en el historial clasificado que estaba mirando David. Se llamaba Susan Hayley, seguro que Mark no querría tener todo a su nombre por si la policía investigaba y pudo usar el de su mujer.

Bill asintió con la cabeza, si no hubiera estado distraído mientras David investigaba él mismo habría leído el nombre de la mujer de Mark y visto ahí una pista importante. Por suerte Georg había sido más listo y en esos momentos buscaba cualquier propiedad a nombre de Susan Hayley, dando con una cabaña en Potsdam, justo a 35 kilómetros de donde ellos estaban.

Se levantaron de golpe y echaron a correr al despacho de Oliver, donde entraron sin llamar.

—Listing, Trümper, ¿es que no sabéis llamar a la puerta?—gruñó Oliver a verlos.

—Lo siento señor, pero…¡tenemos una dirección!—gritó Georg sin querer.

— ¿Cómo?—preguntó David, poniéndose en pie.

—Hemos buscado alguna propiedad a nombre de la mujer de Mark, y tenemos una cabaña en Postdam—explicó Bill por encima.

—Tiene que estar ahí, señor—dijo David mirando a Oliver.

Oliver asintió con la cabeza y se pusieron todos en marcha. Una vez más David tomó del brazo a Bill y echó a correr con él en dirección a su coche patrulla. Georg se encontró con Gustav por el camino y los dos fueron juntos en otro mientras que el resto de los compañeros eran informados por megafonía y dejaban todo lo que estaban haciendo para salir en ayuda de Tom.

.

El camino se le hizo eterno a Bill, rezaba para llegar a tiempo, no quería pensar que por haberse retrasado unos minutos al llegar estuviera muerto. David conducía como un loco con la sirena puesta, al igual que los otros coches patrullas que les seguían, pero al llegar a cierta distancia cortaron las sirenas y procuraron hacer el menor ruido posible.

Ya había anochecido y decidieron aparcar algo alejados de la cabaña para no ser vistos. Todos bajaron de los coches y sacaron las pistolas. Bill hizo lo mismo, pero David le impidió moverse de donde estaba.

—Enfunda tu arma y espera aquí, es una orden Trümper—dijo David con firmeza.

Quiso negarse, pero en el fondo sabía que David tenía razón. Iba a ser un estorbo, no podía dejar de pensar que Tom estaba dentro, herido o muerto y no estaba preparado para hacer bien su trabajo.

Obedeció a David y volvió a meter la pistola en su funda, viendo como todos corrían hasta la cabaña y se agachaban para no ser vistos por la ventana.

Cerró los ojos y era como si estuviera con ellos. Entrarían por la puerta delantera unos pocos y otros por la de la cocina que daba a un pequeño jardín descuidado. Sin dejar de apuntar con la pistola irían habitación por habitación asegurándose de que no había nadie, hasta dar con un pequeño sótano en donde hallarían a Mark…

Un disparo le hizo abrir los ojos de golpe y derramar una lágrima. Esperó con la respiración agitada, a su lado había aparcada también una ambulancia y con el sonido del disparo los médicos y enfermeros se pusieron en marcha. Quiso ir con ellos pero sabía que no podía hasta que se lo ordenaran.

Se quedó quieto varios minutos que le parecieron horas, hasta que vio salir a David y hacerle una señal con la mano. Caminó hacia él todo lo rápido que sus temblorosas piernas le dejaron, sintiendo que le costaba mucho respirar.

—Hemos llegado a tiempo—dijo David para alivio suyo.

Quería llorar, pero recordando que era un agente de policía se tragó las lágrimas que sentía escocer en su garganta y respiró hondo tratando de tranquilizarse. Minutos después salía Mark esposado, llevaba un vendaje en su brazo izquierdo y supuso que el disparo que escuchó le habría ocasionado esa herida.

Pasó por su lado y por unos segundos sus miradas se cruzaron. Mark le echó un repaso de arriba abajo, fijándose en el uniforme de policía que llevaba.

—Sabía que ocultabas algo—murmuró sonriendo—Una cara tan guapa no podía ser inocente.

— ¡Camina!—gritó el agente que le llevaba esposado.

Mark rompió a reir mientras era llevado a rastras al coche patrulla que le esperaba. Bill desvió la mirada hacia la puerta de la cabaña, por la que Tom salía en esos momentos. Se quedó sin respiración al verlo, Mark se había ensañado con él. No podía apartar la mirada de su cara, hinchada y cubierta de sangre por los golpes recibidos. Se fijó también en una de sus manos que había sido vendada, y la sangre seca que llevaba en su camiseta y pantalones.

Al igual que con Mark, Tom pasó por su lado y sus miradas se cruzaron. Separó los labios dispuesto a decir algo, pero las palabras no le salieron. No estaban solos, Oliver permanecía tras Tom y sabía que era mejor guardar silencio hasta poder hablar a solas cuando se les presentara la ocasión.

.

Casi una hora después, Bill salía de comisaría con su ropa de calle puesta. Colgado del hombro llevaba su bolsa con sus pertenencias y se limpiaba furioso una lágrima que bajaba por su mejilla.

El claxon de un coche le hizo pegar un bote y se volvió con rabia, descubriendo a Tom tras el volante mirandole fijamente. Suspiró y se acercó al coche, asomándose a la ventanilla que Tom bajó.

— ¿Estás bien?—preguntó Bill preocupado.

—Sí, solo son unos cortes y magulladuras sin importancia—explicó Tom por encima quitándole importancia—Una muñeca dislocada,…ah, y una costilla rota.

Bill le escuchaba hablar sin poderse creer que en esas circunstancias estuviera de humor para bromear.

— ¿Qué ha pasado?—preguntó Tom, poniéndose serio.

Sabía a lo que se referiría, una vez en comisaría Oliver le había llamado al despacho para tener con él esa charla de la que no se habría librado. Aún podía notar fijas en él las miradas de lástima de sus compañeros cuando le vieron pasar en silencio camino del despacho de Oliver.

—Me han suspendido—contestó Bill con voz grave— ¿Y tú?

—Bueno…me han gritado y también me han suspendido—contestó Tom a su vez—No pasa nada, estaremos unos días sin trabajar, podemos aprovecharlos para…

— ¡Tom!—interrumpió Bill a punto de llorar—Es grave, me han suspendido y no creo que me vuelvan a admitir. He puesto en peligro una misión importante que casi te cuesta la vida.

—Estoy bien—aseguró Tom—Todo ha sido culpa mía, y así se lo he dicho a Oliver.

—Pero eso no es excusa para mi comportamiento—insistió Bill—Desobedecí una orden, no debía poner en peligro la misión y lo hice. Dos veces.

—Dos maravillosas veces—reconoció Tom sonriendo.

—Para tí nada es serio, he puesto mi carrera en peligro y no volverá a pasar—dijo Bill con firmeza.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó Tom dejando de sonreír.

—Me han suspendido por 2 semanas—contestó Bill tratando de mantener la calma—Y me han prohibido verte en ese tiempo. Y es una orden que pienso obedecer esta vez.

— ¿Y qué hay de lo nuestro?—insistió Tom.

—Tendremos que olvidarlo—susurró Bill con dolor—El primer día me aconsejaron que me mantuviera alejado de ti si quería que me fueran bien las cosas. No lo he hecho, y ya ves lo que me ha pasado.

Dio media vuelta tras decirlo, no quería echarse a llorar delante de Tom quien bajándose del coche le llamaba sin obtener respuesta alguna…

Continúa…

se puede decir que aqui terminaría la primera parte del fic, a partir de ahora quitando el siguiente cap que aún estaría basado en la serie (el principio por lo menos, el reencuentro de Bill y Tom tras sus semanas de supensión y que pasará con ellos), ya el resto del fic me centraré en algo que no tiene nada que ver con la serie. Me centrare en la mayor preocupación de Bill, la muerte de su madre y sus sospechas de que fue asesinada.

y aqui os dejo un resumen de estos ultimos caps con Tom de mision y llamando a Bill porque siente algo por el, para que os hagais mejor una idea.

https://www.youtube.com/watch?v=P7RE_tUPB7I

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del Fandom

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