
Fic TOLL de lyra
Capítulo 28
Bill no podía articular palabra alguna, la confesión de David le había pillado tan desprevenido que sus manos soltaron la taza de café que tenía entre ellas, haciendo que se derramara por la mesa.
David se movió con rapidez y cogiendo un par de servilletas de papel limpió la mesa impidiendo que Bill se manchara su uniforme, viendo que no se movía ni decía nada.
Resopló maldiciendo por lo bajo, tenía que haber encontrado unas palabras más suaves y no soltar así de golpe una información que ni Bill se imaginaba que tenía una persona tan cercana que le había tratado siempre con mucho cariño y en esos momentos había puesto su vida una vez más patas arriba.
Un minuto después Bill pudo reaccionar al fin, cruzándose de brazos al tiempo que miraba a David fijamente a los ojos, sabiendo que todo lo que le iba a contar sería todo verdad.
— ¿Cuándo descubriste que tu padre y mi…mi madre y él…?—empezó a preguntar Bill con torpeza.
—Al día siguiente de su muerte, cuando salió todo en la prensa—contestó David suspirando—Estábamos desayunando, mi padre y abrió el periódico. No daban nombre alguno pero él reconoció la casa que salía en primera plana, debajo del titular donde decía que la mujer hallada muerta era la esposa de un agente de policía y que dejaba huérfano un niño de 7 años.
David jamás podría olvidar ese momento, su padre desayunando y leyendo el periódico como si nada, como hacía cada mañana y de repente al igual que había hecho Bill al conocer su confesión, dejaba caer sobre la mesa su taza derramando el café por ella. Su madre corrió a su lado con la preocupación pintada en la cara, su padre no dijo nada, solo se levantó limpiando de sus pantalones el café derramado y se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa.
David recordaba como su madre se quedó limpiando la mesa con un paño mientras que él pudo echar un vistazo al periódico leyendo el titular que tanto había afectado a su padre.
Se levantó con la excusa de ir al baño, camino de el se paró ante la puerta de la habitación de sus padres, escuchando el llanto desconsolado de su padre.
Tenía la edad suficiente para saber que la mujer hallada muerta tenía algo que ver con el repentino malestar de su padre, y después de comprobar que los últimos meses la relación de sus padres se había enfriado hasta el punto de apenas dirigirse la palabra, lo supo con certeza. Su padre tenía un amante, y esa mañana había sido descubierta muerta en su propio garaje, dejando desvalido a un niño de 7 años que quizás crecería preguntándose porque se había ido su madre de esa manera tan repentina.
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Y en esos momentos tenía delante a ese niño, y no se había equivocado. Bill creció pensando que su madre había sido asesinada porque en su cabeza no entraba un acto tan atroz como el suicidio, y nadie se molestó en hablar con él.
Y si su padre se negaba, él sería el encargado de abrirle los ojos de una vez, y contar parte de la historia que ni Bill ni su padre tenían conocimiento de ella.
— ¿Lo sabe mi padre?—preguntó Bill en voz baja.
—No—contestó David carraspeando—Jamás sospechó que mi padre era su amante. Siempre quise ser policía, cuando me tocó como agente instructor quise negarme, pero era muy bueno en su trabajo hasta…bueno, hasta que la pena pudo con él.
—Trabajaste codo a codo con él—estalló Bill—Tendrías que habérselo dicho.
— ¿Y qué iba a conseguir diciéndoselo?—estalló David a su vez—Tu madre estaba muerta, que yo le dijera que fue culpa de mi padre no le iba a devolver la vida.
Odiaba sonar así de cruel, pero él también fue una víctima como Bill. Cuando supo lo ocurrido, odió a Christine Trümper, se había entrometido en su familia y su muerte solo significaba que sus padres podrían seguir juntos.
—No entiendo tu forma de actuar—dijo Bill resoplando—Sabes lo ocurrido y permites que sea mi padre quien te instruya, y luego eres tú mi agente instructor. ¿Por qué? ¿Te daba lástima?
—Pues sí Bill—contestó David con firmeza—Me dabas mucha pena porque lo veía en tus ojos, estabas muy triste por la muerte de tu madre porque jamás la has superado. Por mucho que te engañes a tí mismo y a los demás, en el fondo esperabas una pista que te dijera que tu madre te quería mucho y no se quitó la vida sin importarle dejarte solo.
—No tienes ningún derecho a hablar así de mi madre—dijo Bill poniéndose en pie—No sabes nada de ella, ni de mí. Voy a decirle a Oliver que me asigne otro instructor, de momento no puedo volver a trabajar contigo porque no confío en ti. Me has engañado todo este tiempo, sé que si me lo hubieras contado en su momento reaccionaría igual, pero al menos tendrías aún mi confianza.
Diciendo eso salió de la cocina, necesitaba respirar un poco de aire fresco y se dirigió al parking.
Salió a la calle y se apoyó en uno de los coches patrullas que estaba ahí aparcado, sentía los ojos llenos de lágrimas pero no quería derramar ninguna, no llevando su uniforme de agente de policía. Debía mostrarse fuerte, no tan débil como en esos momentos se estaba sintiendo…
— ¿Estás bien?
Pegó un bote sin querer, no se había dado cuenta de la mujer que se le había acercado. Se la quedó mirando con la frente arrugada, reconociéndola al fin.
—Andy—saludó sonriendo con esfuerzo.
Recordaba la primera vez que la vio, en el Penny´s saliendo cogida de la mano de su marido, se les veía tan enamorados…y en esos momentos observándola mejor pudo notar que estaba embarazada y se la veía feliz y radiante.
— ¿Qué haces aquí solo? ¿Esperas a tu compañero para patrullar?—preguntó Andy devolviéndole la sonrisa.
—Más o menos—contestó Bill suspirando.
—Yo he venido a firmar los papeles de mi baja—explicó Andy colocando una mano en su vientre—Necesito descanso en estos últimos meses. Sam se ha pedido unos días libres y vamos a aprovecharlos para mirar una casa más grande. No podemos criar a nuestro hijo en un apartamento de una sola habitación
—Mi padre ha puesto en venta su casa—comentó Bill sin pensar—Es ideal para formar una familia, tiene un bonito jardín y mucho espacio para que el niño corra. Seguro que os hará un buen precio, y se vende amueblada.
— ¿De verdad? Pues iremos a verla—dijo Andy asintiendo.
De repente la puerta se abrió y Bill se quedó sin habla, era Tom luciendo su uniforme de policía.
—Agente Trümper, hoy seré su compañero de trabajo—explicó muy serio Tom.
—Os dejo trabajar—se despidió Andy—Bill, le pediré a Oliver el teléfono de tu padre y la próxima semana iremos a ver la casa.
Bill asintió con la cabeza y una vez a solas se enfrentó a Tom.
— ¿Qué estás haciendo?—preguntó sin entender.
—Necesitas unos días a prueba con tu agente instructor, y que yo recuerde fui yo—contestó Tom—David se encargará de mi interrogatorio, Oliver ha pensado que estarás más cómodo conmigo.
Bill no preguntó más, en el fondo deseaba volver a trabajar con Tom.
Entraron en el coche y Tom arrancó, recordando como había sido testigo de la conversación que Bill y David habían mantenido en la cocina y el estado en que había salido Bill. Sabía que David tenía la culpa y fue a por él. No hizo falta indagar mucho, David le confirmó que fue él quien dejó el informe sobre la mesa de Bill porque sabía que necesitaba pasar página al igual que él.
También le pidió que ocupara su lugar en ese turno, seguro que Oliver no pondría pega alguna y así fue. Se vistió corriendo con su uniforme y fue en busca de Bill.
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A pesar de cómo había empezado el día, Bill tuvo que reconocer que trabajar con Tom codo con codo había hecho que se concentrara en su trabajo y se olvidara de todo.
Para cuando se terminó el turno, volvía a sonreír y eso había que celebrarlo. Se cambió de ropa y mientras que Tom charlaba amigablemente con Georg, se arregló con esmero como nunca antes lo había hecho.
Cuando Tom se fijó en su aspecto, se quedó sin habla. Bill estaba muy sexy, le recordaba a aquella lejana misión donde tuvieron que hacer de prostitutos gays, fue la primera vez que vio a Bill en su esplendor y tuvo que admitir que ya entonces se fijó en él, viéndole por primera vez con otros ojos.
— ¿Nos vamos?—preguntó Bill sonriendo ampliamente.
Tom asintió con la cabeza y se despidieron de Georg. Salieron del vestuario y camino del parking se cruzaron con David, quien se les quedó mirando pensando que disculparse otra vez con Bill sería lo apropiado. Pero Bill negó con la cabeza, no hacía falta, ya había asumido que el pasado era imposible de borrar y tenía que aceptarlo.
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Esa noche descansando en los brazos de Tom lo tenía más claro. Su madre se había suicidado y él había crecido pensando que no fue así y cuando fuera mayor descubriría lo que realmente pasó. Y con esa idea en mente se convirtió en el mejor agente de su promoción, gracias a su madre era quien era.
—Estás muy pensativo—murmuró Tom acariciando su desnuda espalda.
Bill sonrió estremeciéndose entre sus brazos, recordando como minutos antes Tom le había hecho gozar como nunca y aún no había recuperado el aliento. Suspiró con los ojos cerrados, a partir de ese día iban a ser así todas las noches, ya lo tenía decidido.
Hablaría con Georg y Gustav para que buscaran un nuevo compañero de piso, sentía mucho dejarles tirados pero estaba convencido que pronto encontrarían a alguien.
—Vaya, voy a tener que hacer algo para que no te duermas—murmuró Tom «cansado» de su silencio.
Bajó las manos y antes de que se lo pudiera impedir acariciaba sus nalgas haciéndole gemir de nuevo.
—Perdona, es que tengo muchas cosas en las que pensar—suspiró Bill dejándose acariciar—Mi vida va a cambiar y a mejor, estoy seguro.
—Y yo formaré parte de esa nueva vida—apuntó Tom con firmeza—Mañana tras el turno te ayudo a hacer las maletas y te vas instalando.
—No tengo muchas cosas….bueno, en realidad si—murmuró Bill de nuevo suspirando—Se me olvida que tengo que recoger algunas cosas que quiero conservar de la casa de mi padre.
—Te ayudo con eso también—dijo Tom sabiendo a que cosas se refería—No te deshagas de todos los recuerdos de tu madre, ahora estás dolido pero más adelante querrás tener algo que te recuerde los buenos momentos vividos, y estoy seguro que mis padres podrán cederte un sitio en su trastero hasta que lo pienses con calma.
—Me gustaría que conocieran a mi padre—dijo Bill alzando la cabeza—Somos novios oficialmente, que se vayan conociendo nuestras familias.
Tom asintió sonriendo al tiempo que se apoderaba de sus labios.
— ¿Estás bien?—murmuró contra sus labios.
—Ahora sí—susurró Bill suspirando—Me he pasado toda la vida buscando algo que demostrara que mi madre fue asesinada, ahora que sé la verdad no voy a pasarme el resto de mi vida tratando de entender porqué lo hizo. No estaba bien y yo era muy pequeño para poder ayudarla, ni siquiera mi padre pudo.
Tom le escuchaba en silencio, veía como el dolor que pudo sentir al tener en sus manos la nota de suicidio de su madre había ido desapareciendo poco a poco dando paso a la rabia. Pero era algo bueno, tenía que superar su muerte de una vez por toda, no como él decía pasarse el resto de su vida tratando de entender qué puede llevar a una persona a quitarse la vida sin importar quien dejaba atrás.
— ¿Es cruel que piense así?—preguntó Bill de repente.
Tom no pudo contestarle, sonaba duro pero era la realidad. Bill necesitaba superarlo de una vez, llevaba mucho tiempo sumido en la melancolía y era hora de dejar atrás el pasado y solo pensar en el futuro.
Y él formaba parte de ese futuro, desde el primer momento que le vio supo que era especial, y a pesar de no entrar en sus planes mantener una relación con otro compañero de trabajo, no pudo evitar enamorarse perdidamente de Bill.
No quería que pasar lo mismo que con Andreas, quien no superaba que lo suyo había terminado y como consecuencia de eso había sido expedientado. Tras su desastroso interrogatorio con Bill había sido informado por Oliver que David puso una queja en condiciones, no era ética la manera en la que había sido tratado Bill y Andreas iba cometiendo error tras error. Se le había dado un tiempo para que recapacitara, para que no echara a perder una brillante carrera por culpa de los celos. Y parecía que había surtido efecto, Andreas había pedido el traslado a otra ciudad y Tom solo esperaba que le fueran bien las cosas…
— Hey….ahora eres tú el que está pensativo—susurró Bill acomodándose sobre su pecho.
—Perdona, tenía la cabeza en otro lado—se disculpó Tom abrazándolo con fuerza.
Se le quedó mirando, no hizo falta que dijera nada. Bill separó sus labios y se apoderó de ellos suspirando. Empezó a besarle con suavidad, notando como la pasión iba creciendo y rodando por la cama Tom entró de nuevo en su cuerpo haciéndole estremecer, sintiendo como temblaba con cada embestida suya hasta que un gemido resonó en toda la habitación cuando se derramó en su interior.
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Esa noche durmieron plácidamente y al día siguiente tras el turno tal y como había prometido Tom le ayudó a recoger el resto de sus pertenencias. Georg y Gustav sentían mucho que se fuera, pero también se alegraban mucho de que su relación con Tom fuera mejor que nunca. Sabían que a su lado, Bill iba a ser muy feliz. Solo había que olvidar el pasado y mirar al futuro con una amplia sonrisa en los labios.
Bill sabía que lo mejor que podía hacer para superarlo era cambiar de vida. Para empezar, irse a vivir con Tom. Luego estaba su padre, quien le había llamado esa tarde para informarle que la casa ya estaba vendida, Andy y Sam habían ido a verla y habían quedado encantados. Se la quedaban tal y como estaba, con los muebles escogidos por su madre. Habían llegado a un buen acuerdo, y su padre no tendría que buscar un alojamiento nuevo, Sam le había ofrecido su viejo apartamento y en unas semanas harían el cambio de vivienda.
Bill no podía sentirse más aliviado, las cosas iban saliendo como si las hubiera planeado.
Lo siguiente fueron los padres de Tom, estuvieron encantados de cederle un sitio donde almacenar algunas cosas de su madre hasta que decidiera qué hacer con ellas, y en breve organizaron una comida para conocerse ambas familias.
—Mis padres están encantados contigo—comentó Tom esa noche mientras se desvestía para meterse en la cama.
—Y yo con ellos—dijo Bill sonriendo—Me siento como en casa cuando vamos a verlos, y tu hermano es un encanto. Creo que quiere ser policía de mayor como tú.
—Mi madre prefiere que sea abogado como Gordon—murmuró Tom.
—Entiendo que nuestro trabajo es duro y tu madre se preocuparía mucho—comentó Bill suspirando.
—Pero bueno, mi hermano aún tiene que terminar los estudios y luego que decida con calma—dijo Tom separando a un lado las sábanas y metiéndose en la cama.
Desde ella observó como Bill terminaba de quitarse la ropa y como en vez de ponerse un pijama se despojaba de sus boxers y se acostaba desnudo a su lado. Soltó una carcajada y al momento ya se abrazaba a su desnudo cuerpo suspirando.
— ¿Van a ser así todas las noches?—preguntó besando su piel.
Bill asintió con la cabeza estremeciéndose de placer. Cerró los ojos y dejó que los labios de Tom recorrieran todo su cuerpo, gimiendo al sentirle en su vientre y perderse más abajo…
Si, esa nueva vida le estaba gustando mucho, nunca llegó a pensar que tras acabar la academia y convertirse en policía, también encontraría al que sería el amor de su vida.
F I N
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