Rookie Bill 6

Rookie Bill 6

Fic TOLL de lyra

Capítulo 6

Salieron al parking y cada uno se dirigió al coche de su instructor. Bill cogió aire y tras localizar a Tom entró en el coche sin decir nada. Tom le imitó y una vez puesto el cinturón de seguridad arrancó.

—Hoy va a ser un buen día, lo presiento—dijo Tom conduciendo—Antes de empezar tenemos que ir a un sitio, Oliver ya lo sabe.

Bill le miró sin entender, no tenía ni idea de lo que Tom había planeado. Se mantuvo en silencio todo el camino hasta llegar a las afueras de la ciudad. Tom apagó el motor y para sorpresa de Bill, se giró y sonrió.

— ¿Qué pasa?—preguntó Bill sin entender nada.

—Nada más salir de la academia, en mi primer día tuvimos una redada aquí mismo—empezó a explicar Tom—Estaba muy asustado, y al igual que tú metí la pata hasta el fondo. Dejé escapar al sospechoso porque me dio miedo sacar el arma.

Bill no podía creer lo que estaba escuchando, Tom no parecía ser esa clase de persona. Se le veía tan confiado y valiente…

—Oliver era mi instructor y se dio cuenta—siguió contando Tom—Una vez de vuelta en comisaria en vez de gritarme como sería lógico y pedir que le entregara mi placa, me invitó a un café y estuvo hablando conmigo sobre que era normal lo que me había pasado y que no me lo tomara mal, que no me atormentara con lo ocurrido.

Bill seguía sin entender donde quería llegar Tom, le escuchaba en silencio con miedo a hablar y decir algo que lo estropeara.

—Con esto te quiero decir que Oliver no me gritó en mi primer día y que yo ayer me pase contigo—dijo Tom asombrándole más aún—Quiero decir que siento mucho haberte gritado ayer Bill. Mi reacción fue normal por las circunstancias y también algo exagerada. Oliver así me lo hizo sabe, no debí haberte llamado novato de esa manera, me recordó que yo también lo fui una vez. Que también metí la pata en mi primer día y nadie me lo hizo pasar tan mal como yo te lo hice pasar a ti.

Bill solo atinó a soltar en un suspiro todo el aire que tenía retenido en sus pulmones. Según iba hablando empezaba a conocer a un Tom bien distinto del que conoció el día anterior. Era mucho más amable y le hablaba en un tono más suave.

—Empecemos desde cero—dijo Tom tendiéndole una mano.

Bill la aceptó encantado y estrechó sonriendo.

—Hola, me llamo Tom Trümper y voy a ser tu instructor—dijo Tom estrechando su fina mano.

Bill se echó a reír, y se presentó él también.

—Encantado de conocerle, señor—dijo Bill con formalidad.

Tom le devolvió la sonrisa y soltó su mano con pesar. Había aprovechado para estudiarla, tenía la piel muy suave y se notaba que se las cuidaba. Llevaba las uñas cortas y perfectamente limadas, incluso juraría que se había dado algo para que estuvieran brillantes.

Bill no pasaba desapercibido. Su aspecto afeminado no le restaba belleza en absoluto, como pudo comprobar la noche anterior. Verle sin el uniforme le había dejado sin respiración la verdad, le estudio de arriba abajo sin que él se diera cuenta tras echarle de su lado en la barra de malas maneras. Bill llevaba el pelo suelto y liso y vestía una ropa de marca que le quedaba perfecta. Si no fuera policía, estaba seguro que Bill se hubiera decantado por la moda. Todo le sentaba muy bien y se le notaba que sabía caminar con estilo, moviendo las caderas al compás de sus pasos…

— ¿Ocurre algo?—preguntó Bill extrañado de la manera en la que le estaba mirando Tom.

—Nada yo…estaba pensando. En fin—dijo Tom carraspeando—Empecemos a patrullar. Oliver me ha pedido que vayamos al barrio de Kreuzberg, ¿lo conoces?

—No mucho, la verdad—contestó Bill.

Tom arrancó de nuevo el coche y mientras conducía le iba explicando cómo era el barrio por el que iban a patrullar.

—Es la zona de Berlín con mayor número de inmigrantes turcos—empezó a explicar Tom—Hay muchos bares y restaurantes, y los fines de semanas por la noche hay mucho ambiente. No es un barrio nada peligroso, sí que tiene un índice de violencia algo más elevado que otras zonas de Berlín.

Bill escuchaba tomando notas en su libreta. De vez en cuando alzaba la mirada de sus notas y veía con desagrado que sus calles eran de las más sucias que había visto.

— ¿Ves ese tipo de ahí?—preguntó de repente Tom.

Bill le siguió la mirada, descubriendo un chico joven bien vestido que caminaba en línea recta y de repente al verlos agachó la cabeza y cambio de rumbo.

—Es un camello—dijo Tom con firmeza—Nadie hace como que no ve a la policía, y ya ves que nervioso se ha puesto.

Bill asintió con la cabeza dándole la razón, el chico se había chocado contra una mujer que le estaba increpando por el golpe recibido. Tom no se lo pensó dos veces y activando la sirena aceleró y fue tras el chico. Le persiguieron un par de calles hasta que se metió por un callejón sin salida y no tuvo más remedio que frenar su huida.

—Ponte tras de mí y cúbreme—pidió Tom parando el coche y saliendo de el.

Bill asintió y salió también del coche observando cada movimiento de Tom. Le vio caminar hacia el chico con la mano derecha puesta sobre la culata de su pistola pero sin desenfundarla.

—No te muevas—ordenó Tom al chico—Levanta las manos y ponte de cara a la pared.

El chico obedeció resoplando. Levantó las manos como le habían ordenado y se colocó contra la pared del sucio callejón.

—Agente Trümper, proceda a cachearle—pidió Tom sin apartar la mirada del chico.

Bill se movió con rapidez y acercándose al chico se dispuso a cachearle de arriba abajo tal y como había aprendido en la academia.

— ¿Lleva algo en los bolsillos con lo que me pueda hacer daño?—preguntó antes de rebuscar en los bolsillos de la cazadora que llevaba.

El chico negó con la cabeza y Bill entonces metió la mano en su bolsillo derecho, sonriendo cuando sus dedos dieron con una bolsita pequeña. La sacó y estudió con la frente arrugada.

—Cocaína—murmuró chasqueando la lengua.

—Es para consumo propio—gruñó el chico.

Bill le ignoró y siguió cacheándole, encontrando en su bolsillo trasero varios billetes de 20€, procedentes seguramente de alguna venta.

—Queda detenido por posesión y venta de estupefacientes—dijo Bill con firmeza.

Tom se le acercó y recogió de sus manos la droga y el dinero hallado observando como Bill lo esposaba y le leía sus derechos. Metieron el detenido en el coche y regresaron a comisaría, donde le ficharon y metieron en una celda.

Luego volvieron a salir a patrullar y terminaron el día con dos detenciones más y una multa por sobrepasar el límite de seguridad.

—Lo has hecho muy bien—dijo Tom una vez terminado el turno.

Se hallaban en los vestuarios a punto de cambiarse de ropa. La taquilla de Bill quedaba cerca de la de Tom y se pararon ante ella para hablar.

—No te has puesto nada nervioso y me has sorprendido la verdad—siguió diciendo Tom.

—Gracias—contestó Bill muy ilusionado.

—Hay que celebrarlo, vayamos al Penny´s a por esa copa que no te acepté ayer—invitó Tom—Pero pago yo. Te la debo.

Bill asintió con la cabeza y Tom fue a su taquilla a cambiarse de ropa. Él se dirigió a la suya, encontrándose con Georg que también se cambiaba de ropa muy animado.

— ¿Y esa sonrisa?—preguntó Bill al verle sonreír ampliamente.

—He quedado con Julie—contestó Georg muy ilusionado—Le he pedido una cita y ha dicho que sí.

—Genial, hacéis muy buena pareja—comentó Bill empezando a desnudarse.

—Tú también pareces muy feliz, ¿has quedado con alguien?—interrogó Georg.

—Tom me ha invitado a una copa—contestó Bill con naturalidad.

— ¿Tom?—repitió Georg como si no le hubiera escuchado—¿El mismo que ayer te gritó y te llamó novato?

—Hoy se ha disculpado—explicó Bill en voz baja—Y el turno ha sido de lo más agradable, cuando supe que iba a ser mi instructor pensé que el día de hoy iba a ser horrible, pero no lo ha sido para nada. Con Tom voy a aprender mucho.

—Si tú lo dices…—murmuró Georg no muy convencido.

—En serio, Tom es muy buena persona—insistió Bill—Deberías conocerlo mejor, alguna vez te tocara patrullar con él y veras que tengo razón.

—Bueno, yo creo que siempre será más amable contigo—dijo Georg carraspeando.

— ¿Por qué lo dices?—quiso saber Bill.

—Porque ayer me fije que estando en el Penny´s no te quitaba los ojos de encima—explicó Georg en voz baja—Cuando tú no mirabas, te echo un buen repaso de arriba abajo y está claro que le gustas.

Bill se quedó en silencio sin saber que decir, no creía que Tom había sido solo amable con él con la idea de llevárselo a la cama. Porque no lo iba a conseguir. Se lo había prometido a sí mismo, nada ni nadie haría que esa plaza de policía que tanto le había costado conseguir pudiera peligrar.

Y si para eso debía alejarse de Tom, lo haría.

Aunque sintiera un dolor profundo en lo más hondo de su corazón…

Continúa…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del Fandom

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