
Fic TOLL de lyra
Capítulo 9
El primer cliente que tuvieron fue un coche que se acercó y paró ante ellos. Tom decidió ser el primero para que Bill se fijara y fuera tomando ideas. Se acercó al coche y sonriendo ampliamente se apoyó con una mano en la ventanilla que el cliente mantenía abierta.
—Hola, ¿Quieres compañía?—preguntó Tom sin dejar de sonreír.
— ¿Qué es lo que haces por 50€?—preguntó a su vez el cliente mostrándole un billete.
—Por 50€ lo hago todo—contestó Tom levantando la mano y apartando un mechón de pelo a un lado.
—Perfecto…vamos, sube al coche—dijo el cliente sonriendo satisfecho.
Tom asintió con la cabeza y en vez de entrar al coche se alejó dos pasos, mientras que Jake pasaba por su lado y mostrando su placa al cliente comenzaba a leerle sus derechos antes de pedirle que se bajara del coche y colocarle las esposas.
Tom regresó al lado de Bill muy sonriente, quien no había perdido detalle de su actuación. Tom se había mostrado muy relajado en todo momento, sin intimidarle la mirada que el cliente le había echado de arriba abajo.
En cuanto Jake se lo hubo llevado continuaron, siendo Bill el siguiente en parar un cliente. No tardó mucho, pronto otro coche se paró justo donde estaban ellos y Bill se dirigió con paso decidido. Al igual que el anterior, era un hombre de unos 35 años que le miraba de arriba abajo sin dejar de pasarse la lengua por los labios. También había bajado la ventanilla y Bill se apoyó en ella como ya hiciera Tom.
— ¿Buscas compañía?—preguntó Bill tratando de que no le temblara la voz.
—Eso depende de lo que me ofrezcas—dijo el hombre sin dejar de observarle—Eres muy guapo, ¿lo sabías? ¿Qué tal si subes y buscamos un lugar apartado? Pagaré lo que sea.
—El dinero primero—exigió Bill.
El hombre asintió con la cabeza y sacando la cartera le ofreció varios billetes que Bill no cogió. Al momento Jake paró a su lado y se encargó de detenerle mientras que Bill regresaba a la esquina al lado de Tom.
—Para ser el primero, lo has hecho muy bien—le felicitó Tom.
Bill le sonrió, no sabía cómo había podido hacerlo, las piernas no habían dejado de temblarle en ningún momento. Pero la verdad era que era fácil, solo tenía que interpretar un papel y no pensar en nada más.
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Y así lo estuvieron haciendo hasta que se hizo de noche, habían detenido a 12 clientes, y Bill sentía que le dolían ya los pies. Empezó a caminar de un lado a otro, llegando hasta otra esquina donde no había nadie. En esos momentos paró un todoterreno negro y estando Bill más cerca se acercó sonriendo. El conductor era un hombre que vestía un traje muy caro. No encajaba en el lugar, y Bill llegó a pensar que se había perdido y buscaba que alguien le indicara como salir de allí, pero se equivocó.
—Hola, me llamo Peter—se le presentó bajando la ventanilla— ¿Cómo te llamas?
—Bill—contestó Bill sin pensar.
—No te había visto antes por aquí—dijo Peter.
—Bueno…es que soy nuevo—explicó Bill procurando no ponerse nervioso.
— ¿Eres unos de los chicos de Frank?—preguntó Peter yendo directo al grano.
Bill asintió con la cabeza, presentía que ese no era un cliente normal y corriente, más bien parecía otro chulo.
—Yo soy un cliente especial de Frank—explicó Peter—Seguro que te habrá hablado de mí y…de mis especiales gustos.
—Primero el dinero—exigió Bill.
— ¿Dinero? No, ya lo tengo hablado con Frank—negó Peter—Sube al coche, daremos un paseo.
—No—susurró Bill.
—A Frank no le gustara que me trates así—le aseguró Peter—Sube de una vez y no me portare demasiado mal para ser tu primera vez.
—He dicho…que no—tartamudeó Bill con nerviosismo.
—Vamos, ven aquí—dijo Peter sacando una mano y tratando de tocarle.
Bill retrocedió un paso asustado. No sabía cómo quitárselo de encima, estaba claro que no le iban a poder detener. Se estaba poniendo cada vez más nervioso bajo su atenta mirada y no sabiendo que hacer se colocó distraído el pelo tras la oreja.
—»Es la señal Jake»—escuchó a través de su auricular.
Maldijo por lo bajo, había dado la señal sin darse cuenta y Jake ya se levantaba dispuesto a detener a Peter.
—Vamos, sube—ordenó Peter.
—No, es que…no me interesa—susurró Bill sin dejar de retroceder.
Dio media vuelta y cruzándose con Jake le pidió en voz baja que no hiciera nada, que era un error. Necesitaba salirse del papel por unos momentos, cruzó la calle y corrió a refugiarse al taller que tenían de tapadera, donde se dejó caer sobre una caja sintiendo que le temblaban las piernas.
—Trümper, ¿Qué demonios ha pasado?—preguntó Andreas nada más verle.
—Yo…no era un cliente, lo siento—se disculpó Bill.
—Si no ha pedido precio, ¿por qué has hecho la señal?—quiso saber Andreas.
—Ha sido un error, el tío me ha asustado y me he puesto nervioso—explicó Bill.
—Vamos Trümper, ibas muy bien hasta ahora—dijo Andreas cruzándose de brazos—No debes esperar que todos te traten o hablen con suavidad. Alguno se querrá pasar un poco y no te debe asustar eso.
—Déjale Andreas, está cansado—intervino Tom.
Lo había visto todo y en cuanto Bill salió corriendo fue tras él.
—Yo también lo estoy, llevamos horas aquí metidos y Bill solo ha hecho 4 detenciones—saltó Andreas—A este paso nos quedaremos aquí hasta mañana.
—Es su primera misión y lo está haciendo muy bien—dijo Tom con firmeza.
—No, tú lo estás haciendo muy bien. Bill solo te entorpece—siguió Andreas con su enfado.
—Puedo hacerlo mejor, yo…—empezó a decir Bill.
—Cada coche que ha parado ha sospechado que eres policía—le cortó Andreas—Tus 4 detenciones han sido un milagro. Vete a casa a descansar.
Bill sentía que los ojos le escocían, no entendía el porqué del enfado de Andreas pero como estaba al cargo por mucho que replicara no iba a conseguir nada. Dio media vuelta dispuesto a hacer lo que le había ordenado, pero entonces Tom se hizo cargo de la situación.
—Bill, ve a la esquina y espérame ahí—le pidió muy serio.
—Tom, he dicho que…—empezó a replicar Andreas.
—No tienes ningún derecho a hablarle en ese tono, soy su instructor y si digo que está preparado es que lo está—estalló Tom—Ha hecho 4 detenciones que no han estado nada mal, se ha puesto nervioso con un tío que se le insinuado lo que es normal y ahora que se ha repuesto estoy seguro que va a seguir trabajando con toda profesionalidad.
El tono usado por Tom solo hizo que Bill quisiera echarse a llorar pero de alegría esa vez. Cada palabra que había dicho no había hecho más que subirle el ánimo y olvidar el mal rato pasado. Tom confiaba en él y no le iba a defraudar.
—Te espero afuera—murmuró Bill echándole una mirada desafiante a Andreas.
Tom asintió con la cabeza y sabiendo que tenía que hablar a solas con Andreas le tomó del brazo y salió del taller con él, rodeándolo para buscar un rincón solitario donde nadie le viera y echara su tapadera por tierra.
—Te has pasado gritándole de esa manera— —le echó en cara Tom.
—Estoy al mando, así que no me digas lo que tengo que hacer—siseó Andreas fulminándole con la mirada—Y si digo que Bill ya ha terminado su trabajo, no eres quien para dejarme en evidencia delante de los demás. Soy tu superior, que no se te olvide.
—Y a ti que no se te olvide como conseguiste el puesto—escupió Tom con rabia.
Porque él aun lo recordaba, su relación con Andreas pasaba por un mal momento y se dieron un tiempo, que Andreas aprovechó para acercarse a la persona adecuada, tanto que terminaron en la cama y él con un ascenso a inspector.
A Tom no le dolió mucho la verdad, estaba claro que lo suyo no iba a ningún lado y pasado un tiempo y por el bien de su trabajo decidieron comportarse correctamente para que ninguno de los dos se viera perjudicado.
Hasta esa noche en que todo había estallado. Y Tom sabía perfectamente el porqué.
—Bill no te ha hecho nada para que le hables en ese tono—dijo Tom con calma.
— ¡Tú que sabrás!—exclamó Andreas alzando una ceja.
—Sé que estás celoso de los rumores que corren en comisaría y lo has pagado con Bill—siseó Tom—Te recuerdo que rompimos hace meses, somos libres de estar con quien queramos. Y entre Bill y yo no hay nada.
Andreas iba a replicar cuando salió Georg del taller buscándolos con la mirada. Tom se dio cuenta y corrió a su lado seguido de Andreas, entrando todos en el taller de nuevo.
—Señor, ha regresado el cliente de antes—explicó Georg muy excitado—Va hacia Bill.
—Genial. Le va a descubrir—murmuró Andreas resoplando.
—Comprobamos la matrícula del vehículo—siguió explicando Georg —Pertenece a Peter Wagner, se le busca por tráfico de drogas y posesión ilegal de armas. Lo último que se supo de él era que había recibido un cargamento hace unos días y nadie le había vuelto a ver el pelo.
—Vamos a detenerlo—dijo Andreas con firmeza.
—Espera, si le seguimos el juego nos podrá llevar donde guarda las armas—susurró Tom—Está claro que se ha interesado por Bill, deja que él se ocupe.
—Es un novato y esta misión es más peligrosa que hacerse pasar por puta, por muy bien que lo estuviera haciendo—comentó Andreas con sarcasmo—No está preparado.
—Lo está, porque yo le he enseñado—dijo Tom con firmeza—Vamos a vigilarlo, tiene aún el auricular y a través de el le daremos las indicaciones necesarias.
Antes de que Andreas dijera nada, Tom cogió la radio por la que momentos antes le habían estado hablando y empezó a dar órdenes.
—Bill, no te muevas y escucha—pidió Tom acercándose todo lo que pudo a la ventana del taller—Se te está acercando el hombre de antes, es un pez gordo. Síguele el juego, dile que si a todo lo que te pida. No te pongas nervioso, Jake está justo detrás de ti y si hace falta voy yo también.
Vio como Bill levantaba una mano y se ponía a un lado un mechón de pelo, señal de que le había escuchado.
Se quedó observando en silencio, el tal Peter se le había acercado y en esos momentos hablaba con Bill. No podía escuchar nada desde donde estaba, solo esperaba que nada malo le pasara a Bill, porque jamás se lo iba a poder perdonar…
Continúa…
Gracias por leer.