
Fic TOLL de lyra
Capítulo 16
Ese día fue un martirio para Bill, Tobías entraba en su habitación con cualquier excusa y le hacía ponerse de nuevo de rodillas para ver si se sabía bien la lección. No supo cuantas veces se le llegó a correr en su boca, la última casi le hizo vomitar sobre la alfombra y fue reprendido por Tobías.
—Más te vale no vomitar delante de un cliente, eso daría mala imagen al club—dijo Tobías subiéndose la cremallera de los pantalones—Si sientes arcadas, te las tragas. No seas remilgado, a partir de ahora vas a tener que hacer todo lo que tus clientes quieran, y créeme, me sé de algunos que pueden ser realmente unos depravados…pero eso a mí me encanta.
Se echó a reír ignorando la mirada de miedo que Bill le dirigió, salió de la habitación y le dejó en el suelo especulando sobre el significado de sus palabras. Que sufriera por ello, había echado un vistazo a su agenda y visto un par de nombres que le habían hecho sonreír. Eran dos personas realmente crueles, había estado con ellas en más de una ocasión y follado como nunca, había acabado destrozado pero con una amplia sonrisa de satisfacción en los labios.
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La noche llegó demasiado pronto y para entonces Bill ya estaba preparado. Apenas había tocado la cena que Tobías le había subido, tenía aún el estómago revuelto y solo comió un poco para calmar los nervios que sentía en su estómago. Llevaba puesta la ropa que escogió esa misma mañana y se había vuelto a maquillar y peinar.
Tobías le fue a buscar como siempre y acompañó hasta el piso inferior donde ya esperaban los clientes. Max estaba con ellos y fue directo a por él, cogiéndole del brazo y llevándole a la mitad de la sala para que todos pudieran verlo mejor.
—Queridos, os presento a Bill—dijo Max sin soltarle—Para quienes no le conozcan aún os anuncio que ya está disponible, hace un día perdió su virginidad con Jörg y está a vuestra plena disposición. Lamentablemente su agenda ya está repleta para las siguientes dos semanas, pero sigo aceptando nombres y si el precio es elevado os puedo hacer un hueco.
Bill escuchó como pronto empezaron a reclamarle ofreciéndole cifras insuperables. Quiso huir de allí, pero sabía que no podía. Tras su espalda podía sentir la presencia de Tobías sonriendo ampliamente.
—Bien, hoy le tiene reservado Mitchell, pero aún no ha llegado y hasta entonces Bill está libre—explicó Max—Puede saciar a unos cuantos de vosotros mientras.
Una vez más Bill fue reclamado por todos los asistentes y Max empezó a elaborar una lista. Mientras, Tobías se acercó al mini bar y preparó dos copas bien generosas, ofreciéndole una a Bill.
—Bebe y pronto se pasará todo—murmuró entregándole la copa—Para cuando llegue Mitchell estarás tan borracho que ni te darás cuenta del tiempo que os pasaréis follando.
A Bill no le quedó más remedio que aceptar la copa, no le apetecía pero sabía que tenía razón en parte. Mejor estar medio inconsciente y que se pasara rápida la noche.
Su primer cliente no tarde en reclamarle, era un hombre de unos 50 años que le cogió del brazo y llevó aparte. Al parecer iba a tener que hacerlo allí mismo delante de todos que incluso se acercaron para verlo mejor.
De rodillas en el suelo no tuvo otra opción que repetir los mismos pasos que Tobías le enseñó, cerró los ojos y separando los labios recibió en sus boca esa gran erección.
Lamió y succionó rezando para que terminase pronto y por suerte así fue, y también por suerte no se corrió en su boca sino en sus manos. Se quedó arrodillado jadeando, tomando del suelo la copa que allí había dejado y echando de nuevo un largo trago.
La vació y al momento le ofrecieron otra copa. La tomó sin mirar quien se la entregaba y la dejó también en el suelo viendo que ante él se había colocado otro de sus clientes con los pantalones ya bajados.
No supo con cuantos estuvo en esa noche, el alcohol pronto se le subió a la cabeza y llegó incluso a desinhibirse, sus miedos quedaron a un lado y empezó a moverse con tal soltura que ya no le importaba atender a dos clientes a la vez ni que se corrieran en su cara.
Max no podía estar más orgulloso, los clientes disfrutaban viendo a Bill en acción y le llovían las ofertas para estar con él.
—Siento mucho tener que llevarme a Bill pero Mitchell llegará en 10 minutos—explicó Max para tristeza de los clientes—Demos a Bill tiempo para que se recomponga, mañana podéis disfrutar de nuevo de él…y con él. Mientras, os dejo en las buenas manos de Tobías.
Bill se levantó y se despidió de cada uno de ellos con un beso en los labios y siguió a Max como un cordero al matadero. De la mano llevaba su enésima copa y se la iba bebiendo por el camino.
Regresó a su habitación y Max le ayudó un poco a limpiar su cara y volver a darse color a los labios. Estaba tan borracho que no acertaría a hacerlo él solo.
—Me encanta verte así de suelto Bill, pero procura no beber tanto—le riñó Max—No quiero que pierdas el conocimiento estando con uno de tus clientes. Además, ten por seguro que tienes que pagar todo el alcohol que te bebas y así solo aumentarás tus deudas.
Esas palabras calaron en Bill y recuperó un poco de lucidez. No quería deberle más dinero a Max pero tampoco estar consciente del todo mientras tenía que hacer todo eso que le obligaban.
—Y usa esta vez lubricante—dijo Max señalándole la cama—Lo tienes bajo la almohada, aunque te recomiendo que te lo des antes de que entre Mitchell, será verte y querer hacerlo contigo en el suelo. No pienso darte otro día más para que te repongas, solo me haces perder dinero.
Bill asintió con la cabeza y una vez a solas fue a la cama y cogió el lubricante. Tenía que darse prisa, se echó una gran cantidad en una de sus manos y metió por sus pantalones extendiéndolo por su entrada. Cerró los ojos y metió dos dedos dentro de su cuerpo para irse preparando para Mitchell, quien no tardó en llegar.
La puerta de la habitación se abrió y Bill pudo al fin conocerlo. Como todos los clientes que acudían al club, era un hombre mayor que nada más verlo se llevó una mano a la entrepierna.
Bill tragó con esfuerzo, se le estaba pasando un poco la borrachera y empezaba a sentir de nuevo mucho miedo. Vio la copa que había dejado sobre la mesilla y cogiéndola con manos temblorosas se la terminó de un trago.
—Eres realmente precioso—dijo Mitchell cerrando tras él la puerta—No me arrepiento de haber pagado tanto por ti, lo mereces.
Empezó a desnudarse por el camino y antes de que Bill se diera cuenta se revolcaban por el suelo los dos desnudos, fue todo muy rápido y aplastado contra el suelo Bill le sintió derramarse dentro de él.
—Todo ha sido muy rápido, pero no me importa—dijo Mitchell poniéndose en pie—He pagado por ti toda la noche, vamos a reponer fuerzas tomando un baño. Ve a prepararlo mientras pido champán.
Bill asintió y se levantó del suelo. Entró en el baño y llenó la gran bañera con los ojos llenos de lágrimas. Por mucho alcohol que bebiera, algo de él permanecía despierto sintiendo como le forzaban de una cruel manera….
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Antes de que Bill se diera cuenta, las semanas pasaron y se acostaba cada noche con un hombre distinto, aunque al final todos repetían. Como Jörg, estaba con él al menos dos noches por semana y no solo pagaba por estar con él, le llevaba algún que otro regalo como ropa nueva, bombones que se comían entre los dos en la cama o alguna joya que Bill no tenía más remedio que aceptar y llevar cuando estuviera con Jörg.
Y Tobías lo veía todo y no podía sentir más celos de Bill. Hasta que llegó el día que no pudo soportarlo más y sabiendo que estaba prohibido aprovechó que Max estaba fuera y fue directo a por Bill, que descansaba plácidamente en la cama.
Entró en la habitación y se abalanzó sobre él, le dio una fuerte bofetada que le cortó la respiración y mientras trataba de recuperarla le desnudó de cintura para abajo y despojándose de su ropa también le penetró con brusquedad.
Bill lloraba contra la almohada sintiendo como le rasgaba las entrañas, Tobías había jurado una y otra vez vengarse de él y al final lo estaba haciendo. No paró hasta que se derramó dentro de él y salió de su cuerpo con la misma brusquedad con la que había entrado.
—Maquíllate bien para que no se vea la señal que te he dejado—dijo Tobías entre jadeos—Como Max se entere me la cargo, y si a mí me hace algo tu recibirás el doble pequeño Bill.
Y diciendo esto salió de la cama y le dejó ahí tirado entre lágrimas. Bill pensó que con eso quedaban saldadas sus cuentas con Tobías, pero estaba muy equivocado.
Dos noches después Jörg dormía a su lado tras haberlo hecho un par de veces, de madrugada Bill se despertó y no podía creer lo que estaba viendo…sus manos estaban manchadas de su sangre, y Jörg estaba muerto…
Continúa…
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