
Fic TOLL de lyra
Capítulo 18
Cuando despertó no sabía dónde se encontraba, era una habitación que no había visto nunca. Se dio la vuelta en la cama y al ver una cara desconocida demasiado cerca de la suya se dio un buen susto recordándolo todo.
—Perdona, solo vine a ver si estabas despierto—se disculpó David retirándose—Es la hora de comer y al ver que no bajabas me preocupé.
Bill se incorporó en la cama frotándose los ojos, estaba acostumbrado a levantarse muy tarde y tras la noche anterior necesitaba descansar.
— ¿Qué tal el tobillo? —preguntó David.
—Creo que bien, ya no me duele—contestó Bill ahogando un bostezo.
—Será mejor que te des una ducha o no te espabilarás—sugirió David sonriendo—En el baño tienes de todo, toallas, gel y champú. Usa lo que quieras.
Bill asintió y salió de la cama. Caminó hasta el baño tratando de no apoyar del todo el pie en el suelo y cerró la puerta tras él.
No vio entonces como la sonrisa de David se borraba y su frente se arrugaba. Era verdad que había subido a ver si estaba bien, le había encontrado tumbado de lado en la cama. Su largo pelo estaba sobre la almohada y le había parecido ver que llevaba un tatuaje en la nuca.
Se acercó a observarlo mejor y lo reconoció al momento. Entonces supo por lo que Bill había pasado y que si estaba fuera de ese maldito club era porque se había escapado, y le estarían buscando… y él haría todo lo que estuviera en su mano por ayudarlo, porque en sus tristes ojos había visto su silenciosa súplica y no se iba a quedar de brazos cruzados pudiendo hacer algo por evitarlo…
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—Y así fue como entré a trabajar en el club—dijo Bill dando punto final a su relato—David se apiadó de mí, habló con el padre de Natalie y empecé echándole una mano en la barra, lavando vasos y fregando suelos hasta que una noche estando el club cerrado me puse a cantar mientras limpiaba para distraerme, David me oyó y Natalie también, al día siguiente su padre me pidió que cantara para él y por la noche me estrené como nuevo cantante del club. Y desde entonces lo sigo haciendo cada noche….hasta ahora, Max me ha encontrado y no sé que va a hacer conmigo….
Tom se mordió el labio en silencio, ni él mismo sabía cómo iban a salir de allí. Solo quería estar a su lado para protegerlo, abrazarlo con fuerza y prometerle que nadie le iba a hacer daño nunca más.
Y mírale, medio atontado aún por el golpe recibido recostado en el regazo de Bill, quien desde que empezara a contar su triste historia no había dejado de acariciar su mejilla sin dejar de llorar.
—Te quiero mucho Tom—dijo Bill de repente—Quiero que sepas que…vas a escuchar muchas cosas de mí, cosas muy horribles que he hecho y son verdad. Quiero que sepas que escuches lo que escuches, tú fuiste el primero con el que he estado y los demás nunca han existido….ojala nos hubiéramos conocidos en otras circunstancias…
Rompió a llorar de nuevo y Tom se incorporó para abrazarlo con fuerza, llorando él también. Sus labios se buscaron hambrientos y comenzaron a besarse ajenos a la puerta que se abrió de repente.
— ¡Qué bonita escena!
Tom sintió como Bill se encogía en su sitio y se abrazaba a él con más fuerza, alzó la cabeza y vio a un chico mirarles con una fea sonrisa en sus labios.
—Soy Tobías—se presentó el recién llegado—Bill me conoce demasiado bien, ¿verdad pequeño?
Se echó a reír al ver la mirada de odio que Tom le dirigió en esos momentos.
—Veo que Bill te ha puesto al corriente de todo—dijo Tobías sonriendo—Yo he sido su maestro, todo lo que ha aprendido se lo he enseñado yo y bueno, me imagino que ya lo habrás visto…porque habréis follado una y otra vez, y estoy seguro que habrás quedado muy satisfecho.
Tom apretó las manos en un puño dispuesto a saltar sobre Tobías y matarlo con sus propias manos, era una de las personas que habían abusado de Bill y se estaba riendo en su cara.
—Pero no perdamos más el tiempo—dijo Tobías poniéndose muy serio—Max quiere que bajes Bill, ponte en pie.
Bill asintió con la cabeza y le obedeció, pero Tom se levantó también y se interpuso entre Bill y Tobías.
—No irá contigo—siseó Tom fulminándole con la mirada.
—Tranquilo, puedes acompañarle—dijo Tobías señalando las escaleras—Max quiere conocerte. Os esperamos abajo, Bill conoce perfectamente el camino.
Les guiñó un ojo y echó a andar escaleras abajo silbando. Bill sabía que no tenían escapatoria, esas escaleras solo llevaban al gran salón donde solía ser exhibido antes de reunirse con el cliente que había pagado por él. No tenían donde huir.
—Quédate detrás de mí—dijo Tom cogiéndole de la mano.
Bill asintió y dándose un último beso en los labios siguieron el mismo camino tomado por Tobías.
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Llegaron al gran salón al que Bill había acudido cada noche cuando era obligado a vender su cuerpo por un dinero que jamás vio. La habitación estaba muy iluminada, lo que le llamó la atención pues siempre estaba en penumbras para dar un ambiente más “romántico”.
Max estaba de pie, y nada más verlo esbozó una sonrisa al tiempo que le llamaba y tendía una mano.
—Te hemos echado de menos, pequeño Bill—dijo Max con la mano aún tendida.
Pero Tom impidió que Bill se reuniera con Max, se puso delante de él y le colocó a su espalda haciendo de escudo.
—No le vas a tocar un pelo—siseó mirando con odio a Max.
—No hagas que me enfade, chico—siseó a su vez Max—No me gusta ser grosero delante de los invitados.
¿Invitados?—se preguntó Bill arrugando la frente.
Entonces levantó la mirada del suelo donde la había clavado y casi gritó del susto a ver quien estaba sentado en uno de los sillones. Era David, y no estaba solo. A su derecha estaba el padre de Natalie y de pie a su lado estaba Saki.
Supo entonces que todo se había acabado, si sabían de su pasado no estaban ahí para recibirlo con los brazos abiertos. Aunque no tenía ni idea de que podrían hacer en ese lugar, a no ser que… ¿iban a requerir sus servicios? Lo dudaba, David ya le dijo que no la primera vez que se le insinuó y al señor Franz no le veía capaz de cometer una cosa así.
Y no eran los únicos que estaban en el salón, de pie al otro lado Andreas le miraba con los brazos cruzados. Lucía un cardenal en la cara, justo en el mismo sitio donde Tom le había golpeado.
—Tengo algo de prisa, así que vayamos directamente al grano—dijo Max tomando la palabra—Bill, mi buen amigo Klaus ha venido a buscarte, pero como ya le he dicho a él no puedes irte hasta que saldes una deuda.
Bill contuvo el aliento al ver como Max llamaba al padre de Natalie por su nombre, y por el tono en que lo dijo estaba claro que se conocían de antes.
—Y yo te repito que pienso llevarme a Bill te pongas como te pongas—intervino Klaus Franz—Si lo que quieres es dinero sabes que te lo puedo dar, haré lo que sea por sacar a Bill de este asqueroso lugar.
—Me temo que no es cuestión de dinero, yo hablaba de otra deuda—susurró Max muy serio—Bill mató a un hombre, y debe pagar por ello.
—Bien, entonces llamemos a la policía—dijo Klaus echando mano a su móvil.
—Sabes muy bien que en mi club yo marco las normas, y si Bill ha matado a alguien yo decidiré como será castigado—dijo Max gritando las últimas palabras— ¿O quieres que le expliquemos a la policía donde murió realmente tu hijo?
Bill se quedó sin aliento al escucharlo, más al ver como el padre de Natalie apretaba las manos en dos fuertes puños. ¿Qué tenía que ver su hijo con un club como ese?
—Sabes que arreglo los asuntos a mi manera, y no es el primer cadáver del que me deshago—siguió diciendo Max regodeándose en sus palabras—Aún recuerdo el horror de ver a tu hijo Zach muerto de un ataque al corazón, una pena, un chico tan joven…
—Tú le mataste—susurró Klaus.
—El vino a mí porque necesitaba dinero para sus vicios y sabía que aquí podía conseguirlo de manera rápida y fácil—se defendió Max—Si le permití trabajar para mí fue porque te conocía y sabía de tus influencias, sabía que jamás permitirías trabajar a tu hijo en tu club para no pagar así sus vicios. Tú le echaste, y no fue culpa mía que viniera colocado hasta las pestañas y eso le hiciera tener un ataque al corazón.
Bill no podía creer lo que estaba oyendo, entonces el hermano de Natalie trabajó en ese mismo lugar, haciendo lo mismo que él pero no por obligación. Y murió…
—Siento mucho interrumpir su charla de viejos amigos, pero me estoy empezando a impacientar—interrumpió Andreas resoplando.
— ¿Y tú qué demonios pintas aquí? —interrumpió a su vez Tom.
—Quiere venganza—respondió Max por Andreas—Porque el hombre al que Bill mató era su padre.
Continúa…
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