Sin miedo a nada 2

Sin miedo a nada 2

Fic TOLL de lyra

Capítulo 2

Estaba llegando a su apartamento cuando le vio pasar. Cruzó la calle delante de él y se giró para verle, dirigiéndole una sonrisa que él le devolvió sin poder contenerse.

Se maldijo al hacerlo. Solo había conseguido que el chico volviera sobre sus pasos y se le quedara mirando.

—Hola—le saludó sonriéndole ampliamente.

—Hola—contestó por educación.

No sabía que le pasaba. Quería llegar cuanto antes al apartamento y encerrarse en el, pero había algo en ese chico que le gustaba y le llamaba la atención, hasta el punto de atraerle sexualmente.

—Tu cara me suena—le dijo sin dejar de son reír.

Se puso tenso sin dejar de caminar, con su nuevo amigo a su lado a una distancia prudencial. ¿De qué le podía conocer, si no era nadie de su pasado?

—Te he visto en alguna parte, una foto tuya…—siguió diciendo.

Eso lo explicaba todo. Respiró más aliviado y se relajó un poco.

—Soy el cantante del Tokio´s—le dijo sin más.

—Claro, el club que hay dos calles más abajo.

—El mismo. ¿Has estado allí alguna vez?—preguntó con curiosidad.

— ¿Me has visto bien?—le preguntó el chico riendo.

Se paró y le recorrió con la mirada de arriba abajo. Vestía de tal manera que Saki jamás le dejaría pasar más allá de la puerta. Su amplia sudadera, dos camisetas anchas y un pantalón medio caído sobre sus playeras negras.

El pelo lo llevaba peinado en rubias rastas que se sujetaba en una coleta alta que salía por la gorra que llevaba medio ladeada.

Definitivamente, Saki jamás le dejaría poner un pie en el local.

—Sabía que tu cara me sonaba, de la foto que hay en la puerta del Tokio´s—continuó diciendo—Eres el gran Bill Trümper.

— ¿Y tú? —preguntó Bill sin poderse de nuevo contener.

—Tom—contestó guiñándole un ojo.

— ¿Sin apellido?—preguntó Bill haciendo caso omiso de su guiño.

—No hace falta que lo sepas—murmuró Tom— ¿A dónde vas a estas horas y tú solo? Este barrio no es un buen lugar para alguien como tú.

—Vivo a dos manzanas de aquí—contestó Bill echando a andar de nuevo—Y no necesito que nadie me acompañe, sé defenderme yo solo.

—Te acompaño—dijo Tom como si no le hubiera escuchado.

—No, gracias. Te he dicho que…

—Si vamos en la misma dirección, y por el camino me puedes contar más cosas sobre ti—insistió Tom caminando a su lado—Puedes confiar en mí, ¿tengo pinta de asaltar a las caras bonitas con las que me cruzo por el camino?

Que le dijera esas palabras le hizo sentirse….especial. Nadie le había dicho antes de corazón que era guapo. Solo le decían lo que deseaban y cómo, sin importarle sus sentimientos o las lágrimas que derramaba en silencio.

Se dio por vencido y asintió sonriendo. Algo en su interior le decía que podía confiar en él, que no era como los demás.

Se pusieron en marcha, y a pesar de que le dijo que le podía contar algo más de él, realizan el corto trayecto en silencio, disfrutando de la mutua compañía.

Llegaron a la puerta del edificio en donde estaba su apartamento y se pararon delante de ella.

—Bueno—dijo Bill sacando la llave de su cazadora—Hemos llegado.

—Ha sido un placer acompañarte—se despidió Tom.

—Gracias por hacerlo—dijo Bill con sinceridad—Estoy cansado, esta noche hemos tenido mucho trabajo.

—Algún día lograré entrar para escucharte cantar, y luego puede que te convenza para que tomes algo conmigo, y….quien sabe…

—No salgo con clientes—se apresuró a dejar claro Bill con firmeza.

—Entonces no iré a verte—dijo Tom sonriendo pícaramente.

No pudo apartar los ojos de sus labios, de esa dulce sonrisa que le estaba ofreciendo. Se quedó sin aliento cuando le vio sacar la lengua y juguetear con el piercing que llevaba en el labio inferior, haciéndolo rodar y a él querer suspirar.

— ¿Quieres subir a tomar un café? —invitó Bill sin poderse contener.

— ¿Estás seguro? Me acabas de conocer y…

—Sé que no me harás daño, que puedo confiar en ti—dijo Bill con firmeza.

—Entonces de acuerdo. Un café, por el momento—aceptó Tom guiñándole un ojo de nuevo—Mañana….ya veremos

Sonrió sin poderlo evitar y abrió la puerta con manos temblorosas. Le gustaba la manera en la que se le insinuaba, aunque lo hacía en balde. Le dijo que no salía con clientes, pero se le olvidó añadir que en realidad no salía con nadie.

Porque no quería que le hicieran daño de nuevo. Porque no quería volver a llorar por ello.

.

Entraron en el portal y subieron por las escaleras. Vivía en el último piso, un tercero y sin ascensor, pero no le importaba. Llegaron hasta la puerta y la abrió, entrando primero y dando las luces que encontraba a cada paso.

Tom se quedó en la puerta observando. El apartamento se componía de un salón, una pequeña cocina a la derecha, el baño a su izquierda y el dormitorio en medio.

El mobiliario era escaso, solo lo imprescindible. Un sofá, una mesa, dos sillas y nada más. Ni siquiera había una vieja tele o una radio. La cocina también tenía lo necesario.

No había ningún adorno personal, algún cuadro con un típico paisaje o una foto del pasado del cantante. Nada.

—Pasa, no te quedes en la puerta—invitó Bill sin girarse.

Cerró tras de si y se quitó la sudadera sin dejar de estudiar a su nuevo amigo. ¿Cómo podía soportar vivir en esas condiciones? Solo, sin nada o nadie que le hiciera compañía…

Pero en fin, eso no era asunto suyo. O al menos, no de momento.

—Es…acogedor—dijo tratando de ser amable.

—No necesito muchas cosas para vivir, mis pertenencias son escasas—explicó Bill entrando en la cocina.

—Lo único que tengo yo de valor es mi guitarra—dijo Tom orgulloso.

— ¿Sabes tocar la guitarra? —preguntó Bill extrañado.

—Soy el mejor—aseguró Tom bien claro—Y cuando quieras, te lo demuestro. A lo mejor, incluso podíamos hacer algo juntos.

Incómodo ante sus palabras, se volvió con el cazo en el que iba a calentar la leche de la mano, que cogió con firmeza sin poderlo evitar.

—Ya tengo quien me acompañe mientras canto, gracias—respondió muy serio—Y también es muy bueno.

—Georg, lo conozco. No está mal, pero yo soy mejor—insistió Tom sonriendo.

Le devolvió la sonrisa suspirando resignado. Era mejor no seguir la conversación o acabarían discutiendo sobre quien era mejor en que. Se volvió y comenzó a preparar ese café al que le invitó impulsivamente, pensando que cuanto antes se lo tomara antes se iría de su casa.

Preparó dos tazas ante su atenta mirada, pensando que cuando fuera al club a la noche siguiente le preguntaría a Georg por ese nuevo amigo al que acababa de conocer.

— ¿No tienes algo más fuerte?—preguntó Tom de repente—Una cerveza, por lo menos.

—Nada, lo siento. No bebo alchol—se disculpó Bill suspirando.

—Lástima, me tendré que conformar con el café. Espero que al menos haya algo para acompañarlo, algo dulce me refiero—dijo Tom sonriendo.

Sintió un escalofrío que le recorría el cuerpo. Sabía que se estaba refiriendo a él. Quería negarse, decirle que a él no le iban esos rollos…que no era gay…pero la mentira murió en sus labios cuando le rozó el brazo con una mano.

Se alejó de su contacto, retrocedió un paso maldiciendo por lo bajo cuando su espalda chocó con la pared que había detrás de él.

—No tienes escapatoria—susurró Tom dando un paso hacia él.

—Por favor….no…—suplicó con un hilo de voz.

—Está bien, no pasa nada—se paró Tom levantando las manos—No quiero forzarte a hacer nada que tú no quieras. Además….no soy nada barato…

— ¿Barato? —repitió Bill sin entender.

Se le quedó mirando fijamente hasta que lo comprendió. No le saludó por casualidad, no le decía esos halagos porque lo sintiera de verdad. Solo buscaba un cliente que le pagara bien por esa noche.

—Lo siento, te lo tenía que haber dicho antes de que me invitaras a subir—se disculpó Tom dando media vuelta—Dejémoslo así, no quise herir tus sentimientos.

Recogió la sudadera de donde la dejó tirada y se la estaba poniendo cuando una mano le cogió a él esa vez del brazo.

—Al menos, toma ese café conmigo—pidió Bill.

Su primera reacción al saberlo fue la de enfadarse, pero vio en sus ojos que estaba realmente arrepentido, y luego en su disculpa dejó bien claro que le importaban sus sentimientos.

—Por un café no cobro nada—logró bromear Tom con éxito.

El cantante esbozó la primera sonrisa amplia de la noche y señaló una de las sillas con la mano para que se sentara mientras él terminaba de prepararlo todo en la cocina.

Continúa…

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por lyra

Escritora del Fandom

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