Sin tu conocimiento 11

Sin tu conocimiento 11

Fic original de JasonPeace. Traducido por lunallena

Capítulo 11

Para cuando Tom finalmente volvió a ganar su habilidad para caminar, Bill ya se había ido.

— ¡Tom! ¿Qué demonios está sucediendo aquí? —David demandó, alcanzando a Tom quién estaba mitad de camino abajo de la sala — ¿Qué le pasa a Bill?

—Es complicado. No me preguntes —Tom murmuró; Gustav era una cosa, pero David, definitivamente no entendería el asunto.

—Cual sea el problema que tú y Bill tengan…soluciónenlo y no lo traigan al trabajo —Vociferó firmemente, pero Tom apenas pudo prestarle atención mientras se dirigía al garaje, aun esperando alcanzar a su gemelo.

Sin embargo, para cuando llegó, no hubo señal de Bill o su auto.

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Bill manejó como un maniático, intentando estar tan lejos de Tom como sea posible. Su visión ya estaba borrosa por las lágrimas que no podía contener más, y luego empezó a llover, haciendo casi imposible que pudiera ver a dónde iba.

Este era el día que más había estado temiendo en los pasados seis meses; finalmente estaba fuera. Finalmente Tom sabía la verdad. Pero en lugar de sentirse aliviado, Bill se sentía más miserable que nunca; podía sentir que su vida estaba desapareciendo lentamente de él, no importa qué tanto intentó creerlo, sabía que esto nunca podría tener un final feliz para él. No importa qué tanto deseaba que Tom sintiera lo mismo, sabía que era pura fantasía, las cosas no funcionaban así en la realidad. En la realidad no había un “felices por siempre” y no un “único amor verdadero” que Bill siempre había creído firmemente. Desde que había sido niño había creído en el amor, pero ahora sabía lo que Tom sabía todo el tiempo: el amor era solo una fantasía que las personas inventaban para no sentirse solas. La vida de Bill estaba oficialmente terminada; todo por lo que había trabajado, todo lo que siempre una vez amó, estaba a punto de convertirse en historia.

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Cuando Tom llegó al garaje en casa, no había señal del auto de Bill; obviamente no había venido a casa. Pero ¿A dónde podría estar? Quizá se detuvo en algún lugar para obtener algo y llegaría más tarde.

Con un pesado suspiro, Tom subió las escaleras y se ocupó en limpiar el desayuno que había permanecido sin ser tocado.

Sin embargo, dos horas más tarde, Bill no apareció.

Tom comenzó a preocuparse, por segunda vez en el día. ¿A dónde Bill pudo haber ido? Tom procedió en llamar a Georg y Gustav una vez más, pero tampoco lo habían visto u oído de él. Lo mismo fue para David y cualquier otra persona que Tom pudiera pensar que podría conocer sobre el paradero de su hermano.

Eventualmente comenzó a desesperarse, ¿le había pasado algo a Bill? ¿Había tenido un accidente? Los peores pensamientos e imágenes empezaron a fluir en la mente de Tom. ¿Debería llamar a la policía? ¿Hospitales? No, era muy temprano para eso, no podía reportar a alguien quién solo había estado perdido unas cuantas horas; podría causar un alboroto en los medios por nada.

El timbre del teléfono casi le causó un ataque al corazón a Tom, y trastabilló hacia el teléfono fijo que apenas alguien usaba en estos días. Dudó por unos segundos, temiendo que pudiera ser el hospital diciéndole que Bill estaba muerto, pero eventualmente reunió sus nervios y contestó; solo porque él y Bill estaban peleando no significaba que estaba a punto de estar muerto ¿cierto?

— ¿Hola? —Tom respondió con voz ronca.

Tom, cariño ¡me alegra que te encuentre! —la voz de su madre contestó; Tom dejó salir un suspiro tembloroso. — ¿Qué le sucedió a Bill? ¿Algo sucedió para molestarlo? —Ella preguntó escépticamente.

— ¿Él está ahí contigo? —Tom preguntó, su voz llena de obvia esperanza.

Sí, llegó hace poco. Se encerró en su habitación y no quiere hablar con nadie. ¿Qué sucedió? —Su voz eran ambas, acusadora y preocupada.

—Voy para allá. Espera —Tom colgó antes de que su madre pudiera decir algo más. Eran casi dos horas de viaje de Berlín a Loitsche, pero Tom logró hacerlo en mitad de tiempo.

Para cuando llegó a la ruta familiar por la noche, la ira y preocupación de Tom habían disminuido un poco. Se detuvo en frente de la casa y aparcó detrás del auto de Bill, yendo sobre sus planes. Había ensayado su disculpa millones de veces y a estas alturas estaba seguro que había elegido la mejor forma de ir con esto. Con suerte Bill no lo haría más difícil de lo que ya era.

Su madre salió de la casa a la vez que se aproximaba a él; lo miró preocupada — ¿Qué está sucediendo con ustedes, chicos?

—Tuvimos una pelea. Fue mi culpa —Tom admitió tristemente.

—Curioso, eso es exactamente lo que Bill dijo —Ella sonrió y lo apuró dentro de la casa.

—Hey muchacho —Gordon sonrió mientras caminaba a la sala — ¿Todo bien con ustedes?

—Sí, uhm…voy a hablar con Bill —Tom se excusó de sus padres, no queriendo explicar esto realmente. Probablemente no se toparían con él tan bien si supieran lo que le había hecho a su hermano menor.

— ¿Bill? —Tom tocó la puerta suavemente, queriendo aproximarse lo más delicadamente posible, pero fue saludado por un silencio. —Bill, déjame entrar por favor, necesitamos hablar. —Intentó pacientemente, pero Bill solo lo ignoró.

Tomando una firme respiración, tocó la puerta otra vez, más fuerte esta vez — ¿Solo podemos hablar de esto por favor? —Obviamente Bill estaba en un modo dificultoso porque no había respuesta. Tom comenzaba a sentirse molesto otra vez. Sabía que todo esto era su culpa, pero estaba intentando realmente y Bill lo estaba haciendo innecesariamente difícil para él. Había tenido un día de bastantes intentos, preocupándose a muerte por su hermano, dos veces, y la pequeña paciencia que le quedaba comenzaba a desaparecer.

— ¡Bill abre la puerta! —Gruñó impaciente, pero aparentemente, Bill no estaba impresionado porque la puerta permaneció cerrada. — ¡Juro que derrumbaré la puerta si no la abres ahora mismo! —Finalmente gritó lanzando un puñete a la puerta. Nada sucedió.

Con un profundo suspiro, Tom retrocedió un paso y le dio una pesada patada a la puerta, pero no se movió ni un centímetro. Lo intentó otra vez, con el mismo resultado. Tom se preguntó cómo la gente en las películas siempre lograba patear las puertas y derrumbarlas con facilidad, esto era imposible. O quizá tenían muy buenas puertas.

—Uh…Tom ¿qué estás haciendo? —Gordon estaba de pie en la sala mirándolo, no lucía muy contento por las huellas de zapato en la puerta de Bill.

Tom se sintió realmente estúpido —Bill no abre la puerta…—sonó más quejica de lo previsto.

Gordon caminó hacia la puerta y tocó, pero justo como antes no hubo respuesta. Con un encogimiento de hombros giró la perilla y abrió la puerta, dándole a Tom una mirada divertida.

Tom aclaró su garganta incómodamente y le sonrió un poco avergonzado a su padrastro mientras se alejaba, dejando a Tom de pie en frente de una puerta entreabierta de la habitación de Bill.

Sin embargo, una vez mirando dentro, encontró la habitación vacía; Bill no había estado ahí. Ahora Tom estaba realmente contento de que la puerta haya decidido no derrumbarse, o nunca hubiera oído el final de esto; Bill amaba su puerta, era su llave a la privacidad y probablemente hubiera tenido un derrame si la encontraba derrumbada.

La ventana de la habitación de Bill estaba abierta, haciendo que Tom casi sonriera; ¿había realmente trepado a través de la ventana? Solían hacer eso de niños cuando no querían que sus padres sepan que se estaban escabullendo, pero eso había sido hace muchos años, y Tom realmente no podía imaginar a su quisquilloso hermano trepando por la ventana; especialmente en esas ropas que siempre usaba.

Con una pequeña sonrisa, Tom siguió a su hermano fuera, aunque usó la puerta frontal.

Lentamente caminó a lo largo de toda la pequeña carretera hacia la fábrica de granito “Magna Stones” detrás de su casa. Había una gran grúa azul con una cinta transportadora en algún lugar ahí atrás, en donde jugaban a veces cuando eran niños, hasta que alguien los veía y los perseguía lejos. Habían pasado años desde que había venido aquí; lo hizo sentir nostálgico.

El familiar sonido de la grúa siempre estaba presente, incluso a estas tardes horas, y Tom pudo ver las luces de la excavación a la que se estaba dirigiendo. Había un pequeño agujero en la vieja cerca en algún lugar donde solían trepar a través a veces, aunque Tom no estaba seguro si aún pudiera caber tras ella.

Lo suficiente pronto, lo encontró y se metió apretadamente entre las mallas alambradas oxidadas. Delante de él, sentado en una montaña grande de granito, localizó a su hermano con las piernas recogidas en su pecho, brazos alrededor de sus piernas y cabeza descansando en sus rodillas; era la “pose triste” de Bill.

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Bill suspiró miserablemente, sorbiendo un poco la nariz mientras miraba la grúa transportar el granito alrededor con ese horroroso sonido que había despreciado tanto cuando era niño. Había pasado tanto tiempo desde que había venido aquí; la última vez había estado con Tom cuando estaban alrededor de los trece más o menos. Cuánto deseaba que las cosas fueran aún tan fáciles como habían sido en ese entonces. De regreso cuando su más grande problema era aprobar el siguiente examen de matemática.

Más que eso, extrañaba a Tom mientras su mente estaba fluido con recuerdos de niñez de su vida antes de que se volvieran famosos. Antes que Tokio Hotel. Antes de que Tom comenzara a putear alrededor. Antes de que este terrible desastre sucediera. Antes de que Warren sucediera. Estúpido Warren, todo esto era su culpa. Y estúpido Tom, por querer tener sexo con él en las Maldivas. Y estúpido Bill por enamorarse de su hermano.

Distraídamente vio un movimiento a su derecho y se giró para mirar; Tom se estaba aproximando.

Una parte de él quería realmente escapar y esconderse, pero la otra parte estaba muy cansada para seguir mintiendo y pretendiendo; todo estaba terminado de todos modos. No había razón para intentar rescatar algo. Todo lo que podía hacer era escuchar la ira y decepción de Tom.

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Todos los ensayos de Tom habían sido en vano porque ahora que estaba aquí, había olvidado todo de ello. La verdad era que no tenía idea de cómo acercar esto, o cómo disculparse; esto estaba más allá de sus capacidades.

—Lo siento —Finalmente logró decir, no sintiéndose tan arrepentido como verdaderamente se sentía.

Bill se giró a mirarlo perplejo — ¿sobre qué?

—… ¿sobre aquella noche en las maldivas? —Tom estaba un poco confundido; ¿había algo más del cuál debería disculparse ahora mismo? Por un segundo casi pensó que quizá no había sido Bill después de todo, pero entonces recordó el tatuaje y…todo lo demás. Había sido Bill, definitivamente, esa noche, no había duda de eso.

Bill alejó la mirada, asintiendo.

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Bill quería gritar en frustración; Tom solo sabía la mitad de la verdad. Tenía que decirle el resto. Esta era la oportunidad para limpiarse, una vez y por todo.

—No tienes que disculparte, soy yo quién debería…—Bill comenzó pero Tom lo interrumpió.

— ¡Qué rayos estás hablando! Eso fue mi culpa. Oh Dios, Bill, lo siento tanto. No sé cómo pudo haber sucedido. Lo juro, no lo sé. Yo nunca hubiera…lo siento tanto. Por favor, perdóname. —Tom farfulló desesperadamente.

Bill se sorprendió; esto no estaba yendo, en lo absoluto, cómo pensó que iría. Había tenido la certeza de que Tom estaría furioso de que Bill haya estado durmiendo en su cama esa noche, y culparle todo a él, pero en su lugar, Tom continuó diciendo su discurso de disculpa una tras otra. Bill quería detenerlo y decirle la verdad, pero no lo logró; no quería. No quería que Tom lo odiara.

Mientras Tom divagaba, Bill prometió que se llevaría el secreto a la tumba; nunca volvería a personificar a Warren, y nunca le dejaría la carga de la horrible verdad a su hermano. De ahora en adelante, pretendería que solo eran hermanos, y permitirle a Tom que viviera su vida sin él en ella.

Está bien, Tom. No fue tu culpa. No lo sabías —Dijo suavemente, intentando su mejor sonrisa. Era verdad. No fue la culpa de Tom realmente. Era la de Bill; había estado mintiendo ahí esa noche. Y se había enamorado de él.

—Solo quiero que nuestra relación regrese a la manera cómo solía ser…yo solo…desearía que pudiéramos olvidar lo que sucedió —Dijo Tom miserablemente, tirando una mano llena de granito en la cantera.

—También quiero eso —Bill le aseguró, aunque no era lo que quería en lo absoluto. Solo era lo que él quería querer. Y lo que estaba forzado a hacer.

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Tom se sintió terrible; se le había ocurrido bastantes cosas buenas e inteligentes que decir, pero de alguna manera era mucho más difícil de lo que había estado en su mente. Era imposible colocar su tristeza y culpa en palabra; simplemente no podía explicarle a Bill qué tan mal se sentía. Aunque ambos querían que su relación volviera a cómo era, Tom sabía que no sucedería; incluso si Bill decía que lo perdonaba, podía ver en los ojos de su gemelo que no era verdad, Bill estaba completamente devastado y miserable.

Después de un largo, incómodo silencio, Tom oyó el estómago de Bill rugir ruidosamente; se preguntó si Bill había comido algo desde que vomitó hace algunas ahora en Berlín.

Bill hizo un gesto indignante a su estómago y cuidadosamente miró sobre él.

—Sí, también estoy hambriento —Tom sonrió de lado suavemente, finalmente haciendo que Bill sonriera. El mundo de Tom estaba bien de nuevo. La sonrisa de su hermano nunca había fallado en hacerlo sentir mejor, mucho menos cuando ansiaba verlo por tanto tiempo.

Se levantaron y sacudieron el polvo de sus ropas antes de dirigirse de regreso a casa. En su camino de vuelta, Bill comenzó a hablar de lo que quería comer; muchas personas creían que Bill tenía desórdenes alimenticios porque era muy delgado, pero Tom sabía que Bill comía como un cerdo cuando le daban la comida correcta. No entendía cuándo sucedió todo.

Bill quería cocinar algo, así que cuando regresaron a casa, comenzaron a cocinar. Tom era terrible cocinando, pero Bill estaba bien, al menos tan bien a alguien que nunca podía cocinar realmente.

—chicos ¿en serio? Son casi la 1 am ¿qué están haciendo? —Simone se quejó, asomando su cabeza por la cocina. Lucía un poco malhumorada, pero ver que se estaban llevando bien, sonrió cálidamente.

—Seremos realmente silenciosos. —Bill prometió; Simone rodó los ojos y regresó a su cama.

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Aunque Tom no sabía la verdad, y las cosas entre ellos estaban oficialmente terminadas, Bill comenzó a sentirse un poco mejor mientras comían. Era probablemente la mejor manera, eran hermanos después de todo; no estaban destinados a ser amantes. Bill estaba determinado a superarlo; estaba determinado a volver a los pasos con Tom y ser un buen hermano otra vez. Sí, Bill decidió firmemente, no se permitiría que esta ridícula cosa del amor destruya su vida y su relación con Tom: si Tom era tan estúpido que realmente no descubriera lo que había sucedido, Bill lo dejaría así y estaría agradecido de que al menos tendría a su hermano…como un hermano.

Bill ignoró el puñal de dolor en su pecho mientras su cerebro racional planeaba su futuro sin el amante que deseaba. Generalmente, Bill siempre oía a su corazón, pero no esta vez; esta vez su corazón no tenía voto, y sería ignorado así estuviera roto o no.

Continúa…

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por lunallena

Escritora y traductora del Fandom

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