
Fic original de JasonPeace. Traducido por lunallena
Capítulo 3
Bill abrió sus ojos lentamente, la luz del sol quemando sus ojos que aún estaban sensibles por las lágrimas de anoche. Intentó moverse pero sintió los músculos de su cuerpo doler a las memorias de la noche anterior que fluía en su cerebro, y tenía que aguantar las lágrimas que estaban amenazando con escapar de sus ojos una vez más. Le echó un vistazo al reloj de la mesa de noche, 11:48, Bill suspiró.
Después de unos cuántos minutos, salió de la cama lentamente e hizo su camino hacia su baño privado. Bill se miró en el espejo, aún no podía creer lo que había sucedido. Había tenido sexo con su hermano gemelo, y ahora su cuerpo mostraba varios recuerdos dolorosos, sus muñecas estaban lastimadas y con moretones por las esposas, el borde de su boca tenía una herida por la mordaza y las incontables mordidas de todo su cuerpo. Estaba horrorizado, no es que tuviera que usar un cuello de tortuga en las Maldivas. Bill salió de la ducha, dejando que el agua fresca lavara todas las evidencias. Deseó que el agua pudiera desaparecer las memorias también. ¿Cómo se supone que encararía a Tom?
¿Cómo podría ver a su hermano a los ojos otra vez? Se sentía avergonzado. Debió haber intentado más para que Tom se diera cuenta antes de que fuera muy tarde. Debió haber gritado y pateado. Bill sabía que no había hecho todo en su poder para detener lo que sucedía. Solo no entendía por qué. ¿Acaso tenía algún tipo de enfermedad retorcida en su subconsciente de deseo por tener sexo con su hermano? El pensamiento lo aterrorizaba, ciertamente eso no podía ser cierto. Amaba a Tom como su hermano ¿no?
Bill no sabía por cuánto tiempo se había estado bañando, pero en el momento ya había terminado y ya había pasado la hora de almuerzo. Se preguntó si Tom ya había comido sin él porque usualmente comían juntos. Bill comenzó a entrar en pánico, ¿Tom se había dado cuenta? ¿Es por eso que no había tocado la puerta de Bill? ¿Odiaba a Bill ahora por dejarlo que hiciera eso? La mente de Bill corría de miedo.
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Tom bostezó ruidosamente y sonrió para sí, se sentía genial. Se sentó en su cama, pestañó contento en la brillante luz del sol que alumbraba en su habitación, todos los sentimientos de tristeza se habían ido, solo recordaba las partes buenas. “A veces todo lo que necesitas es un poco de luz solar” Tom pensó contento.
Miró a su reloj, eran las 12:53. Tom estaba sorprendido cuánto había dormido. Se supone que se encontraría con Bill para el desayuno a las 11. Apresuradamente salió de la cama y casi se tropieza con las delgadas sábanas antes de recogerlas, envolverlas y tirarlas sobre la cama.
Tom miró el suelo, los boxers de Warren estaban abandonos al lado de su cama. Sonrió en silencio para sí y los recogió con una sonrisa entre dientes. Quizá debería retornárselos a su legítimo dueño y pedir por una generosa recompensa.
Aunque primero tenía que ir a encontrar a Bill ya que era un poco quisquilloso cuando Tom lo dejaba debido a su noche. Tom canturreó contentó en la sala, pero estaba vacía. Suspiró. “Genial, ahora nunca escucharé el final de esto” Ya podía oír a Bill regañándolo, por ser un terrible hermano que lo abandonaba en el desayuno o almuerzo porque anoche estuvo con un chico o chica.
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Ya que Bill estaba molesto, no había nada que pudiera hacer a tal punto, así que decidió buscar por el menú del hotel y ordenar algún almuerzo. ¿O quizá desayuno? ¿Aún servían desayuno a esa hora?
Justo como Tom estaba a punto de recoger su teléfono para ordenar su almuerzo, Bill entró con flojera. Tom lo miró con sorpresa. Bill lucía terrible. Lucía como si no hubiera dormido toda la noche, sus ojos estaban rojos como si hubiera estado llorando y tenía la mirada fija en el suelo como si su vida dependiera de ello. Cuidadosamente se sentó a la pequeña mesa en el lado contrario de Tom y empezó a mirar el menú, todo mientras evadía la mirada de Tom. Tom notó disimuladamente que Bill estaba usando un collar de perro que combinaba con sus brazaletes en sus muñecas. ¿Por qué decidió usar eso en un día tan caliente? Tom no entendía.
—Buenos días —Tom intentó con cuidado, inseguro de si Bill estaba molesto con él o no.
—Buenos días —Bill murmuró con voz ronca.
—siento mucho que se me olvidara el desayuno hoy —Tom estaba seguro que algo estaba mal, pero no sabía cómo hacer referencia a ello, y aún no estaba seguro si Bill estaba molesto con él. Bill podría llegar a tener un temperamento terrible si alguien se metía en el lugar equivocado.
—Está bien —Bill continuó con su mirada en el menú, aunque Tom estaba inseguro si en realidad estaba leyendo o solo disimulando para evadir su mirada.
— ¿Qué sucede Bill? —Tom intentó gentilmente. Estaba preocupado. Bill raramente estaba triste, molesto sí, pero no triste. Bill siempre era la persona más optimista y alegre que conocía.
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Las palmas de Bill estaban sudando, podía jurar que Tom podría ver a través de él. Ver todos sus pensamientos sucios y memorias de anoche.
—Nada, solo no dormí bien anoche —Bill estaba entrando en pánico, Tom había notado que algo estaba mal. Tenía que hacer algo. Encontrar una excusa. Pensar una mentira. O al menos quemar el búngalo. No le importaba a este punto, solo quería escapar de la mirada penetrante de Tom.
Tom no estaba claramente convencido —Vamos, Bill. Sabes que puedes decirme todo.
Bill tragó secamente. “No todo” pensó amargo. Su mente estaba preparándose para una excusa para salir de esto. Los ojos de Bill vagaron por toda la habitación, intentando encontrar algo para ayudarlo a escapar de la terrible situación. Sus ojos cayeron en las latas de Red Bull en la encimera.
—Um…escribe algo genial anoche y derramé todo el Red Bull sobre el papel y ahora está arruinado —Intentó sonar tan quejica y patético posible, rogando que eso fuera suficiente para Tom.
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Tom sonrió gentilmente, Bill era un bebé a veces.
—Aw, no te preocupes, estoy seguro que se te ocurrirá montones de ideas geniales. Solo es una canción —Tom intentó lo mejor que pudo para sonar tranquilizador. No quería que Bill pensara que estaba siendo insensible sobre las letras de Bill. Era bastante emocional sobre su música, todos sabían eso. Bill solo asintió en silencio.
—Bueno ¡muero de hambre! ¿ya elegiste lo que quieres? —Tom quería animar a Bill, se estaba sintiendo tan genial hoy y quería que Bill se uniera a su buen ánimo.
—Sí, voy a por una lasaña vegetariana y una ensalada verde, además de un jugo de naranja —Añadió rápidamente dándole a Tom una mirada cautelosa. Tom le dio la mejor de sus sonrisas y recogió el teléfono para ordenar el almuerzo.
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Bill observó a Tom mientras este ordenaba su comida. Nunca había observado a Tom tan detalladamente antes. La manera en como sus labios se movían en una ligera sonrisa divertida, la manera en como a veces lamía la superficie de su piercing en medio de una oración mientras sus dedos se envolvían en la cuerda del teléfono.
Tom colgó y Bill rápidamente alejó la mirada, sintiendo el rubor aparecer lentamente en su mejilla. Qué estaba haciendo, ojeando a su hermano así, se sentía un pervertido total.
Bill escuchó a Tom parlotear contento sobre sus actividades para el día. Primero un largo baño, luego un masaje en el spa y luego un buceo en la piscina privada. Ninguna de esas cosas era algo que Bill pudiera hacer hoy sin que Tom vea su cuerpo marcado.
Su almuerzo llegó finalmente, pero Bill apenas pudo notarlo. No tenía hambre, se sentía enfermo. Hincó con su tenedor y esperó que mágicamente desapareciera. No sucedió.
— ¿No está bien? —Tom preguntó robando un pedazo de lasaña del plato de Bill.
—No, sí está bien, solo que no tengo hambre realmente. Me duele la cabeza, creo que voy a enfermarme —Bill mintió esperando ser capaz de estar fuera de las actividades de hoy.
—Ugh, eso es terrible, deberías tomar una aspirina y descansar un poco. ¿Hay algo que pueda hacer por ti? —Tom intentó no mostrar a Bill su decepción, en realidad quería decirle a Bill sobre Warren. Por primera tenía ganas de hablar de alguien especial en su vida. Tom se rio así mismo. “¿Alguien especial?” “¿Cuánto tengo? ¿14?”
—No, está bien, iré a la cama —Bill se disculpó y desapareció en su habitación, cerrando la puerta detrás de él. Tom miró su comida, ahora tampoco tenía hambre en lo absoluto. ¿Por qué Bill había cerrado la puerta? Tom se encogió de hombros y decidió a dar una caminata.
Tom pasó el día sin novedades; pasó la mayor parte en el spa, flirteando con una linda masajeadora. Regresó a su búngalo alrededor de las 6pm, así que pudo alcanzar cenar con Bill, pero el búngalo estuvo en silencio cuando entró. Aparentemente, Bill no había dejado su habitación en todo el día.
En silencio, Tom tocó la puerta de Bill. No hubo respuesta. Giró la perilla, pero estaba cerrada con llave. Bill raramente se encierra en su habitación, usualmente solo cuando está molesto y quiere apartarse del mundo. Tom suspiró y ordenó cena para sí. El cual comió solo. Se sintió vacío y desolado sin Bill a su lado. Eran dos corazones unidos, lo que sea que le lastimaba a Bill, le afectaba igualmente.
— ¿Bill? ¿Está todo bien? ¿Debería llamar al doctor? —Tom tocó la puerta de Bill una vez más.
—No, estoy bien, solo estoy muy cansado y quiero dormir —Se oyó la voz de Bill responder débilmente. Tom se preocupó una vez más. Si Bill no se sentía mejor mañana, llamaría al doctor.
Tom se dirigió a su habitación y comenzó a ir de un lado a otro. Su vida sin Bill era aburrida.
Sus ojos cayeron en la ropa interior de Warren; sí, eso es exactamente lo que necesitaba ahora mismo: sexo para quitar las cosas de su mente.
Caminó en el camino de la pequeña isla hacia el búngalo de Warren y notó que se estaba poniendo nervioso. Casi se ríe de sí mismo ¿De qué estaba tan nervioso?
En el momento que finalmente caminó algunos pasos hacia el búngalo de Warren sus palmas comenzaron a sudar. Tom se preguntó qué estaba mal con él ¿se estaba enfermando también? ¿O estaba ansioso por ver a Warren otra vez?
Tomó un profundo respiro para calmarse y tocar la puerta. No hubo respuesta. Toco un poco más fuerte. Aún nada. Decidió caminar por la parte trasera, Talvez Warren estaba afuera en algún lugar. Tom alcanzó la ventana y echó un vistazo, solo para encontrar el búngalo vacío.
Warren se había ido. Tom miró hacia el océano. Warren se fue. Nunca lo volvería a ver otra vez. Ni siquiera sabía su apellido o su número telefónico. O incluso el país de dónde era. Se sentía estúpido, estando de pie ahí en la parte trasera de un búngalo vacío, quejándose sobre un chico con el que pasó la noche. “¿desde cuándo llegué a esta lado del río?” Tom estaba avergonzado de haber sido dejado. Siempre era él quién dejaba a otros, no era usualmente él a quién dejaban. Se sentía horrible.
Se sentó en el camino que guiaba hacia el agua y miró el sol esconderse. Era hermoso, apenas tenía tiempo para apreciar cosas como esas.
Por alguna misteriosa razón, no podía alejar a Warren de su mente. Su cabello negro cayendo por sus delgados hombros, la curva de su cuello en el cual quería enterrar su rostro. Tom se inclinó un poco para rozar sus pies con el agua. Warren es perfecto, cuerpo delgado, trémulo por el éxtasis. Tom deslizó sus manos dentro de sus bermudas y envolvió sus dedos alrededor de su creciente erección. Los eróticos gemidos de Warren y jadeos, la manera en que ladeaba su cabeza a un lado.
Tom cerró sus ojos y figuró en su mente lo de anoche. Nunca había fantaseado sobre su pasada “una noche” antes. Figuraba a Warren arqueando su espalda de placer en la manera en que lo había hecho anoche, la forma en la que se había sentido estar sobre él. Tom se acomodó, sus rodillas en el último escalón que lo guiaba hacia el agua que gentilmente salpicó contra sus rodillas. La estrechez del cuerpo de Warren cuando lo penetraba, dejándolo sin aliento. Sus exquisitos gemidos que volvían a Tom loco de deseo. Tom sintió su orgasmo más rápido de lo que había pensado, manchando sus manos y los escalones del búngalo. Perezosamente observó el agua mezclarse con la mancha y lavó las evidencias que estaban ahí.
Con un suspiró se inclinó hacia atrás y miró el cielo oscurecido, preguntándose en dónde podría estar Warren ahora. Se sentía patético, sentándose en los alrededores del búngalo de alguien, masturbándose ¿Qué carajos le pasaba?
Tom decidió regresar a su búngalo. En dos días, él y Bill regresarían de regreso a casa y no podía esperar a irse. Estas vacaciones no eran tan relajantes como había esperado que serían. No es que regresar a casa sería algo mejor porque había montones de trabajo que esperaban por ellos, pero entonces, con suerte, no tendría que pensar más en Warren.
El búngalo estaba desierto.
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Bill había pasado el resto del día en la cama, excepto cuando ordenó una ensalada de frutas, lo cual también comió en la cama.
Oyó a Tom regresar y tocó la puerta de Bill una vez más, pero Bill pretendió estar dormido. Sabía que tarde o temprano tenía que encarar a su hermano pero esperó que hasta entonces pudiera resolver sus pensamientos y sentimientos.
La mañana siguiente, Bill se estaba sintiendo mucho mejor. Al menos físicamente. Sus muñecas aún estaban un poco adoloridas, pero curándose. Bill miró su reloj que mostraban las 10:37, dándole casi media hora antes de encontrarse con Tom en el desayuno. Miró el techo, maquinando un plan. No permitiría que esto se interpusiera entre él y Tom, lo que sucedía no era culpa de Tom. No tenía idea de lo que había hecho, y Bill no quería que lo descubriera. Llevaría este penoso secreto a la tumba y nunca cargaría a Tom con ello.
Bill se tomó una ducha y puso su mejor sonrisa. Estaba en la sala a las 11 en punto. Tom no estaba ahí, así que Bill decidió ordenar un enorme desayuno para ambos.
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Tom había estado acostado despierto por horas, pero no quería levantarse, quería estar acostado en la cama y deprimirse porque Warren se había ido. Era probablemente su culpa, recordaba haberlo botado, ahora se odiaba por eso. Ni siquiera le dijo buenas noches, solo lo botó como hubiera significado algo tan pequeño para Tom como cualquier otra persona. Había estado amargo por el tatuaje, ahora se sentía estúpido. ¿Warren había estado lastimado por su comportamiento? ¿Es por ello que lo dejó sin decir adiós? Entonces Tom recordó que Warren solo era “una noche”, lo cual era por qué se había ido sin decir adiós. No había nada yendo entre ellos, se recordó así mismo. Solo era sexo. Como siempre.
Tom suspiró por milésima vez esa mañana, pero entonces oyó a alguien hablando en la sala, era Bill ordenando el desayuno. Tom se sobresaltó, Bill se estaba sintiendo mejor y eso lo hacía sentir mejor también. Se apresuró a la sala y seguro, Bill estaba ahí. Animado como siempre ordenando todo para el desayuno del menú. Tom sonrió, muy contento de ver a Bill sintiéndose mejor.
Tom y Bill disfrutaron un largo, delicioso desayuno juntos. Tom realmente quería contarle a Bill sobre Warren, pero eventualmente se sintió muy patético por enamorarse de un sexo casual que terminó en no mencionarlo en lo absoluto. No quería que Bill dijera algo como “ahora sabes cómo es”. Tom se preguntaba cuántas personas se habían enamorado de él, quienes significaban nada más que sexo para él. Se preguntó cuántas personas se habían sentido así por él, se sentía un poco culpable. Quizá este era la manera del universo de pagarle.
Tom quería ir a esquiar en jet, pero Bill no estaba listo para eso todavía, dijo que aún estaba un poco enfermo y que no quería empeorar, así que solo pasaron el resto de su día jugando cartas y holgazaneando.
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Bill miró las manos de Tom sostener las cartas. Estaban jugando con astucia mientras Tom pensaba su siguiente movimiento, Bill recordó todas las cosas que las manos de Tom le habían estado haciendo hace dos noches. Su garganta se volvió seca y sintió un extraño calor crecer en su vientre.
Tom se estaba mordiendo el labio, de vez en cuando asomaba la punta de su lengua ligeramente para tocar su piercing. Bill nunca había notado qué tan seguido Tom lamía sus labios y se encontró así mismo mirando fijamente embelesado. La boca de Tom. Y las cosas que podría hacer con ella…
— ¿Bill?—La voz de Tom sonó ruidosamente —Es tu turno.
Bill tragó pesadamente ¿qué le estaba pasando?
Las siguientes semanas pasaron sin novedades. Estaban trabajando en su nuevo álbum prácticamente día y noche, lo cual le dio a Bill la mejor excusa para estar cansado y no pasar el rato con Tom. Bill intentó lo mejor que pudo para actuar normal y feliz como siempre, pero por otro lado era un desastre sangriento, unos días después de regresar de Maldivas, Bill comenzó a tener sueños húmedos de nada más que de su hermano gemelo. El pequeño tiempo que tenían para dormir, se la pasó moviéndose y girándose sin ser capaz de tener un descanso real, comenzaba a sentir fatiga también.
Bill sentía que se rompía. Estaba horrorizado de sus propias fantasías lo cual lo cazaban cruelmente noche a noche. Seguro, Bill había tenido unos cuántos sueños eróticos en su vida, todos lo tenían alguna vez, pero nunca incluían a su hermano. Ni siquiera incluían a hombres. A diferencia de las creencias populares, Bill era hétero. O al menos siempre se había considerado hétero. Ahora solo estaba confundido. Más y más a menudo encontraba sus ojos sobre su hermano en una mirada inapropiada. ¿Es realmente la manera en cómo ve a su hermano ahora?
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Durante las siguientes semanas, Tom notó que había estado pasando algo mal con Bill. Estaba distraído, no podía enfocarse en su trabajo, dormía menos que el resto de ellos y parecía generalmente infeliz. Tom estaba preocupado y un poco ofendido que Bill no confiara en él. Estaban destinados a compartir los secretos que tenían. Entonces Tom recordó a Warren, tampoco se lo había dicho a Bill. Pero esto era diferente, eso era un gusto juvenil vergonzoso, lo cual Bill no necesitaba saber.
Su cumpleaños estaba llegando en unas semanas y hoy Tom estaba acompañando a Bill a obtener su tercer tatuaje. A Tom nunca le habían gustado mucho los tatuajes, aunque le gustaba en otras personas. Tener ese piercing fue lo suficiente, Bill estaba un poco nervioso, sus pies golpeando el piso mientras esperaban que el tatuador apareciera.
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Bill estaba prácticamente saltando en su asiento, amaba los tatuajes, y este era un regalo de cumpleaños para él mismo: Freiheit 89 en su antebrazo izquierdo, para representar la llegada de su edad que había estado ansiando desde niño. Tom estaba tranquilamente sentado a su lado, mensajeando a Georg que ellos estaban en el estudio de tatuaje.
Finalmente el tatuador apareció y guio a Bill a la parte trasera, Tom los siguió.
Bill miró a su brazo mientras la aguja se deslizaba a través con un punzón familiar, ligeramente sintiendo una quemadura. No dolió mucho como el de su cuello, lo cual había sido el peor debido a los huesos, pero quemaba un poco más cerca de su muñeca dónde la piel era más sensible. Bill miró paralizado su muñeca, recordando el ligero raspón de las esposas que hace mucho habían desaparecido. Miró a Tom de reojo, quién sonreía de manera tranquilizadora, obviamente pensando que Bill estaba nervioso o adolorido. Bill se forzó a sonreírle de vuelta.
Mientras Freiheit aparecía lentamente en su brazo, comenzó a sentirse menos y menos libre. No sabía qué tanto tiempo podría mantener su máscara antes de que se deshiciera en cenizas. Cada vez que estaba en la presencia de Tom, y eso era muy a menudo, se sentía agotado y pesado, el secreto le pesaba como un océano de mentiras. A veces solo quería llorar y confesar todo a Tom y rogarle por su perdón, pero sabía que no podía. Tom estaría tan enojado con él que arruinarían su relación, y Bill no podía vivir sin Tokio Hotel. O Tom. Especialmente Tom. A la mierda Tokio Hotel. Si Bill tuviera que elegir, siempre elegiría a Tom, sobre todo y todos. Tom era lo más importante en la vida de Bill. Y es por ello que nunca dejaría que Tom supiera.
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Día presente
Bill tomó una larga calada de su cigarrillo, aun mirando a la puerta donde su hermano y la chica habían ido hace unos momentos. Botó su cigarrillo y bebió lo último de su bebida. Se dirigió hacia Georg, Gustav y todos sus otros amigos para despedirse. Georg intentó convencerlo que se quedara, pero pronto se dio cuenta que Bill no tenía ánimos.
De regreso a su apartamento en Berlín, Bill se lanzó en el sofá. Vivir con Tom se había convertido increíblemente difícil. Tom tenía el terrible hábito de vagar en los alrededores del apartamento medio desnudo después de la ducha, o antes de ella, o solo repentinamente y Bill se encontró a sí mismo mirando más de lo que quería admitir. Tom tenía una mejor contextura que Bill o quizá solo era porque se ejercitaba más, Bill estaba perezoso en su apartamento y había notado realmente la diferencia, solo que ahora lo disfrutaba un poco. Dejando de lado a Tom que es un poco más muscular, Bill era unos centímetros más alto, lo cual nunca dejaba que Tom olvidara eso, de regreso, Tom nunca lo dejaba olvidar que él era 10 minutos mayor. Bill tuvo que sonreír a los recuerdos cuando ellos discutían o se molestaban el uno al otro. Habían pasado semanas desde un momento de relajo entre ellos. La sonrisa de Bill se desvaneció, no estaba haciendo un buen trabajo actuando como si nada hubiera sucedido. Sabía que Tom había notado algo malo ya que Tom había intentado hablar del tema unas cuántas veces, como todos los demás, incluyendo su productor David, quién también había notado la escasa seguridad y concentración de Bill, pero este insistía que no era nada.
Bill una vez sobre escuchó a Gustav y Tom hablando sobre él. Ellos pensaban que la fama estaba siendo peso sobre él de la misma forma que con otros artistas. Bill estaba bien que ellos pensaran eso, estaba contento que fuera eso todo lo que pensaran. Justo ahora había un pequeño rastro de verdad en eso, constantemente ser observado lo hacía sentir nervioso. Esconder cosas siempre lo hacían sentir muy inquieto alrededor de los medios.
Vagó por la cabina de licor y se sirvió de una botella de vodka. Sí, iba a emborracharse y olvidar sus problemas. Y Tom, particularmente Tom. Bill comenzó a pensar, el fuerte vodka quemando en su garganta mientras tomado unos grandes sorbos. Tosió un poco. Quería regresar al sofá.
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Tom cerró sus ojos, ni siquiera podía mirarla. Él y la chica se habían ido a un hotel porque no quería llevarla a su apartamento. Ahora se arrepentía de tenerla ahí consigo. No quería estar aquí. Quería estar con la persona que había estado fantaseando cada momento durante el sexo en los pasados meses: Warren. Pero de alguna manera nadie lograba darle ese sentimiento. Tom no estaba seguro que era lo que estaba sintiendo, pero era grandioso y quería más de ello. Últimamente, había tenido más sexo que nunca en su vida, y eso decía algo. Estaba intentando encontrar a alguien que se comparara a Warren, en la manera que se sentía esa noche en las Maldivas, fallando miserablemente.
Intentó imaginar el cuerpo de Warren. Su aroma. Su voz. Todo que lo excitara, pero más pensaba en ello, menos podía recordar.
Tom se preguntó por cuánto tiempo tendría que seguir haciendo esto. Generalmente, disfrutaba con la persona con la que estaba, nunca tenía que fantasear, por supuesto que no, las personas con las que tenía sexo eran asombrosamente atractivas, él era Tom Kaulitz, después de todo, pero eso ya no era suficiente, quería algo más. Alguien más.
Tom se hartó después de un corto periodo de tiempo. No tenía ganas de seguir perdiendo el tiempo con alguien que no significaba nada y que nunca lo sería. La muchacha le dio su número telefónico y Tom sonrió como si tuviera la intención de llamarla.
Solo quería ir a casa, su cumpleaños no había sido tan asombroso como él y Bill habían pensado que sería desde que eran pequeños. Era solo un día más. Una fiesta más. No sentía nada diferente al ayer, o al día antes de ayer. O el día antes de ese.
Cuando Tom caminó dentro de su apartamento encontró a Bill dormido (o desmayado) en el sofá, completamente vestido y abrazando una botella medio vacía de vodka. Se sentía un poco culpable por haberlo dejado tirado allá en el bar por alguna chica, porque claramente Bill no se había estado sintiendo bien. “Por supuesto que no” Tom pensó amargo. Sintió la amargura crecer en él una vez más, cólera en Bill por arruinar su cumpleaños y cólera en Bill por no confiar suficiente en él para decirle qué es lo que pasaba. ¿Estaba Bill comenzando a quebrarse por la presión del estilo de vida que tenían? ¿Por qué no solo habla de eso con él? ¿Por qué no confía más en él?
Tom miró alrededor de la habitación sintiéndose inútil. Quería hacer algo, algo que arreglara las cosas con Bill. Sus ojos cayeron en las velas de cumpleaños que ellos habían soplado más temprano en la noche. Cuando eran niños, en su cumpleaños, solían encender las velas y quemar todos sus arrepentimientos del último año. Escribían en un pequeño pedazo de papel y lo tiraban al fuego, esperando que nunca volvieran a cometer esos errores otra vez.
Tom agarró las velas y las posicionó en la mesa, era estúpido, hacer cosas de niños, pero Bill estaba ebrio y generalmente hacer algo aniñado podría funcionar. Tom encontró algunos pedazos de papel y los rompió en pequeños pedazos, tomó dos lapiceros y procedió a despertar a Bill.
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Bill sentía que algo lo movía, quería patear a quién sea se atrevía a molestarlo.
—No jooodas —Bill balbuceó molesto, pero la mano era persistente hasta que Bill abrió los ojos. Era Tom, estaba ligeramente inclinado hacia él sonriendo.
—Oye ¿quieres jugar algo que hacíamos cuando éramos niños? ¿cuando quemábamos todos nuestros arrepentimientos en nuestro cumpleaños?
Ahora Bill estaba despierto. Sonaba grandioso, realmente quería hacer eso y también quería más vodka. Tomó un largo sorbo de la botella que estaba agarrando hasta que Tom se lo quitó. Bill se lamentó un poco por la falta de vodka e hizo un puchero.
—Ven, tengo algunos papeles, velas y lapiceros —Tom sonrió al señalar la mesa en frente del sofá. Bill se arrastró hasta la mesa, se sentó en el piso al lado opuesto de Tom. Este le extendió algunos pedazos de papeles y un lapicero, y comenzaron a escribir los más grandes arrepentimientos de su último año.
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Tom estaba feliz que Bill estuviera de acuerdo con esto, no solo porque pensaba que podría ayudar a Bill, sino también porque tenía ganas de hacerlo. Tom escribió al menos diez “dejar a Warren” en pequeños papeles y quemarlos. Bill estaba ocupado escribiendo también. Tom estaba asombrado que Bill pudiera escribir en el estado en el que se encontraba. Su lengua asomándose ligeramente en concentración mientras escribía lentamente. Tom casi tuvo que reírse ante la vista, lucía como un niño. Había extrañado tanto a Bill en las pasadas semanas, porque aunque vivían juntos, apenas parecían verse el uno al otro últimamente. Se sentía bien pasar el rato con él una vez más y relajarse un poco.
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Bill escribió todo de lo que se arrepentía en el pasado año. Todo desde haber gritado a su perro, hasta tener sexo con Tom. Contentó observó cómo se volvía cenizas, casi como si la ocurrencia se quemara consigo. Bill no sabía por cuánto tiempo él y Tom se habían sentado ahí juntos, quemando papel tras papel, ocasionalmente dando un sorbo de vodka, pero después de un momento ambos estaban riendo y bromeándose, y por un momento Bill casi olvidó sus preocupaciones y arrepentimiento. Había sido un buen cumpleaños después de todo.
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La mañana siguiente Tom abrió sus ojos perezosamente, achinando la mirada a la luz. Su cabeza punzaba y se sentía cansado. Hombre, odiaba las resacas. Miró alrededor para darse cuenta que estaba acostado en la sala, sobre el suelo. Estaba completamente vestido y olía a alcohol y cigarrillos. El olor lo hacía querer vomitar.
Bill estaba acostado a su lado, cubierto con una manta. Tom se preguntó de dónde había salido esa manta. Apenas podía recordar lo de anoche. Él y Bill habían estado quemando sus arrepentimientos y bebiendo vodka. Sonrió un poco, había pasado mucho tiempo desde que habían estado así de relajados.
Se levantó y miró el desorden en el piso, cenizas y papel quemado estaban en todos lados. Dos botellas de vodka y una taza de té rota. Habían tenido una vela cerca y toda la cera se había derretido sobre la peluda alfombra. Tom suspiró. Intentó recoger la cera atascada en la alfombra, pero fue un caso perdido. Bill tenía ceniza en su cabello y todo el rostro, haciendo que Tom se preguntara si el lucía así de mal también.
Lentamente se arrastró por sobre el piso y comenzó a recoger los papeles quemados, velas y pedazos de la taza. Lo llevó hasta la cocina para deshacerse de ellos, pero justo cuando estaba a punto de tirarlos vio un papel que estaba quemado a la mitad. Lo abrió y miró con asombro. Su respiración casi atascada en su garganta.
De pronto el comportamiento de Bill en las pasadas semanas tenían sentido. Todo. La manera en cómo se deprimía, estaba silencioso, distraído. En complete horror, Tom se quedó de pie en la cocina, agarrando en papel en su mano que leía “sexo con Tom”.
Continúa…
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