
Fic original de JasonPeace. Traducido por lunallena
Capítulo 9
Tom suspiró con una sonrisa soñolienta, acariciando con su nariz el cálido cuerpo al lado de él, su mente aún estaba en algún lugar entre el sueño y despertarse. Le tomó unos cuántos minutos para despertarse completamente, después de que lentamente su brazo abandonara el cuerpo de Warren, intentó no despertarlo. Warren estaba acostado de estómago, su cabeza profundamente enterrada en las almohadas, con su cabello desordenado esparcido alrededor de sus hombros y rostro. Tom sonrió distraído, admirando la vista del otro chico; la habitación estaba lo suficiente brillante para notar su perfectamente formado trasero, siempre una vista que disfrutaba, pero apenas pudo ver a Warren.
Silenciosamente, salió fuera de la cama, buscando a tientas en la semi oscuridad por algunas prendas antes de encontrar su camino a la puerta, la cual cerró sin mucho ruido, escabulléndose a la cocina; había esperado encontrar a Bill despierto, dado que era casi la hora de almuerzo, pero la cocina estaba vacía, no había rastro de Bill habiendo estado ahí en lo absoluto.
Tom procedió hacer panqueques, tortillas, ensalada de frutas, jugo, café y té, ya que no tenía idea qué preferiría Warren; ahora que pensaba en ello, no sabía nada de Warren en lo absoluto. Estaba determinado a cambiar eso; quería conocer todo del muchacho, incluyendo esos pequeños detalles que no le importaría en circunstancias normales.
Animoso, colocó toda la comida sobre la mesa, preguntándose si Warren quería azúcar y leche en su café, en caso de que bebiera café. Tom se encogió de hombros, colocando leche y café en la mesa solo en caso él quisiera alguno.
— ¡Buenos días! —La puerta se abrió de golpe y Bill se aproximó, sonriendo contento.
—Buenos días —Tom sonrió incómodo, sintiéndose un poco avergonzado; generalmente nunca preparaba un desayuno tan elaborado.
—Whoa ¿qué es todo esto? —Bill sonrió de lado, agarrando un panqueque del montón.
—Detente —Tom gruñó, abofeteando su mano, pero fue muy lento y Bill logró sacar uno.
—Delicioso. ¿Qué rayos estás haciendo? —Bill rio, mirando alrededor toda la comida.
—Warren está aquí y…—Tom comenzó, sintiéndose incluso más avergonzado que antes —Me gustaría que lo conocieras…oficialmente…—murmuró, no sabiendo porqué se estaba sintiendo tan incómodo, no es que Bill pensara que estaba actuando como un bobo o algo, Bill era el típico cursi romántico, él pensaría que lo que Tom estaba haciendo era agradable ¿cierto?
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Bill apenas pudo dejar de sonreír, y esperaba que Tom no lo notara debido al panqueque que estaba en su boca. Nunca había visto a Tom ir tan lejos por alguien en su vida; apenas podías creer que todo esto se le había ocurrido a Tom.
—Warren ya se fue, lo vi salir hace un minuto —Bill intentó tan tranquilo como podía.
— ¿Qué? —Tom casi gritó — ¿Por qué?
Si Bill no lo supiera mejor, hubiera jurado que Tom lucía… ¿lastimado?
—No lo sé, ¿acaso chicos no habían terminado? ¿O aún estabas esperando por otra ronda caliente de sexo matutino antes de que se vaya? —Bill soltó risitas en voz baja.
Tom no dijo nada, solo miró el desayuno alrededor; la sonrisa de Bill lentamente fue desapareciendo cuando comenzó a darse cuenta que Tom estaba triste por esto en realidad —Oye, lo siento —murmuró en voz baja, caminando al lado de su hermano —Estoy seguro que Warren no se fue porque no quería tener un desayuno contigo. Probablemente pensó que tú solo querías tener sexo —Bill intentó confortar a su hermano en la única manera que podía, conociendo completamente que Warren nunca estaría aquí para el desayuno.
Tom solo asintió desanimado. Bill suspiró, cuidadosamente envolviendo sus brazos alrededor de su hermano; no era algo que generalmente hacía mucho, pero ahora mismo era lo apropiado.
—No te preocupes por ello —murmuró suavemente; Tom solo asintió.
—Como sea —Tom se encogió de hombros —él es cualquier otro chico de todos modos.
—No, no pienses eso. Quizá, solo no sabe qué sientes por él —Bill intentó asegurarle; deseaba tanto poder decirle a Tom lo que sentía.
—Le di la llave de nuestro apartamento ¿cómo no podría saber eso? —Tom gruñó molesto.
— ¿¡Le diste nuestra llave!? —Bill casi chilló, pensando que esta era probablemente la reacción más inocente — ¿Por qué? ¿Estás loco? ¿Sabes qué tan riesgoso es?
—Pensé que de todas las personas, tú me entenderías… ¿No arriesgarías todo por el indicado? —Tom preguntó, dándole una mirada miserable.
Bill se derritió a las palabras de Tom, deseando que pudiera decirle qué tanto estaba él arriesgando, estaba arriesgando todo. Su carrera, su relación con Tom, y sobre todo eso, su corazón —Lo haría. Estoy seguro que estará bien —Asintió, jalando a su hermano más fuerte en sus brazos, deseando querer estar así por siempre.
Tom asintió, aun luciendo miserable.
—No estés triste —murmuró suavemente —Te quiero —añadió en un susurro; era algo había, a menudo, dicho antes de que todo el desastre empezara, pero en los pasados meses no había usado las palabras en lo absoluto, y ahora que lo hacía, de pronto tomaba un significado completamente nuevo.
Tom sonrió distraído —También te quiero —Murmuró, dándole a Bill una suave caricia en el brazo.
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En las siguientes semanas, la vida de Tom comenzó a dar vueltas alrededor de un misterioso, erótico mundo de sexo y pasión con un conocido extraño. Hace mucho había perdido interés en cualquier otra persona porque nadie lograba captivarlo de la forma en que lo hacía Warren. Se aparecería al azar mientras Tom estaba durmiendo, lo vendaba y ocasionalmente lo ataba para una loca, acalorada noche…solo para desaparecer tan silencioso y misterioso como había llegado.
No importa qué tan a menudo Tom intentaba, Warren se negaba hablarle, silenciándolo con un beso o una bandana en su boca; al principio Tom había amado el misterio, pero gradualmente quería más. No importa qué tan emocionantes eran los juegos con Warren, Tom realmente quería conocerlo mejor, y el hecho de que Warren no parecía estar interesado en eso, le molestaba un poco. Comenzó a sentirse como si la única cosa que Warren quería era sexo, Oh la ironía. Solo pensar en el hecho de que Warren solo lo usaba por sexo era devastador; ¿era esto lo que las otras personas se habían sentido cuando Tom había tenido sexo con ellos sin tomarles importancia fuera de la cama?
Con un pesado suspiro, Tom se giró, besando el hombro sudoroso de Warren; ambos se estaban recuperando de la emoción temprana, jadeando con dificultad.
— ¿Warren? —Tom susurró con voz ronca, subiendo un poco hacia arriba para encontrar los labios del muchacho.
— ¿Hm? —Warren respondió suavemente, era lo más cercano a una palabra que Tom había logrado de él.
— ¿Por qué no me quieres hablar? Sabes que me encantas estas noche, pero también me gustaría conocerte un poco mejor…—Intentó una vez más, esperando que Warren finalmente le hablara. —Quiero saber todo de ti, no solo tu cuerpo —finalizó en un susurro.
Sin embargo, Warren no respondió, como siempre. Solo se encogió de hombros, empujando a Tom a un lado y buscando su ropa en la oscuridad antes de salir en silencio de la habitación. Con un suspiro, Tom se acurrucó en las sábanas, sintiéndose solo y miserable. ¿Por qué se enamoró de un chico que no quiere nada de él? Había tantos hombres y mujeres en el mundo que estarían encantados de despertar cada minuto con él, ¿entonces por qué tenía que elegir el que no quería nada más que sexo? ¿Por qué Warren no podía sentir la asombrosa conexión que tenían? ¿No podía ver que estaban destinados el uno con el otro?
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Tan silencioso como sea posible, Bill se encerró en su habitación y subió a su cama, sintiéndose frío y abandonado; hubiera preferido tanto quedarse en la cama de su hermano, acurrucado contra su precioso gemelo. Más tiempo pasaban juntos, más gentil Tom se convertía; era tierno y atento, completamente diferente al Tom de las mañanas que Bill siempre conocía, y a Bill le encantaba.
Las siguientes semana, Bill había estado más y más enredado en su propia red de mentiras y engaños contra su hermano, no tenía idea de cómo podría salir otra vez. Sabía que estaba lejos del punto de retorno, y no importa qué hacía ahora, ambos terminarían con el corazón roto. Se sentía como un drogadicto; no importa qué tanto intentaba, o qué tanto deseaba poder solucionar las cosas, aún regresaba por más. Tom era peor que la heroína y Bill estaba dispuesto a dar todo por más dosis, incluso si eso significaba arruinar todo su futuro. Su hermano era todo lo que quería, no importa el costo; al demonio su vida, su relación fraternal; y al demonio con Tokio Hotel, todo palidecía a comparación de lo que Tom le hacía sentir.
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—Muy bien chicos, por hoy hemos terminado —David llamó aplaudiendo.
La banda había grabado sus últimas canciones, pero no estaba terminado aún porque Bill no estaba completamente satisfecho; había sido un largo día y Tom solo quería ir a casa porque estaba hambriento y malhumorado, y de algún modo fastidiado con Bill por ser tan malditamente perfeccionista.
Con un suspiro de alivio, colocó su guitarra de regreso al estuche y encendió su teléfono, tenía una llamada perdida de un número desconocido.
Mientras todos comenzaban a dejar el cuarto de música, él retornó la llamada y esperó impacientemente mientras timbraba, usualmente no recibía llamadas desconocidas, quizá alguien cambió su número o algo.
— ¿Hola? —Respondió una voz al otro lado.
—Hola, es Tom. ¿Me llamaste? —Preguntó no reconociendo la voz en lo absoluto.
— ¡Tom! Soy Warren. Me diste tu número en Esen y ¿dijiste que si alguna vez estaba en Berlín debería llamarte? —la voz respondió dubitativa.
Tom rio, su corazón acelerando el ritmo —Warren…hmm….sí, creo que te recuerdo —bromeó; no podía creer que Warren le estaba finalmente hablando. Quizá anoche había convencido finalmente al muchacho que Tom quería algo más que sexo de él — ¿Qué hay? —Preguntó casualmente, no queriendo hacer un gran lío por ello. Obviamente Warren tenía problemas con el tema, así que esto era un gran paso, y Tom no quería arruinarlo por ser tan insistente.
—No mucho, me estoy quedando en el hotel Concorde y me estaba preguntando si ¿quizá nos podemos encontrar? —preguntó igual de casual.
El corazón de Tom casi saltó de su pecho por la emoción —Estaré ahí en media hora —Dijo rápidamente y colgó, pasando apresurado de los otros miembros de banda —Debo irme, nos vemos más tarde chicos.
— ¡Tom, espera! —Bill llamó alcanzándolo — ¿A dónde vas? ¿Cómo voy a llegar a casa?
—Lo siento, debo irme, emergencia. Dile a Georg que te lleve ¿de acuerdo? —Tom rápidamente se disculpó, no tenía tiempo para Bill ahora mismo.
— ¡Espera! ¿A dónde estás yendo? ¡Tom! —Bill llamó tras él, pero Tom solo se apresuró hacia su auto, no siendo capaz de pensar en otra cosa que el asombroso hecho de que Warren finalmente quería hablar con él, Bill podía pedir a alguien que lo lleve.
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Un poco lastimado, Bill observó a su hermano bajar las escaleras hasta el garaje, ¿Qué había sucedido? Había notado a su hermano en el teléfono con alguien, pero no había oído nada de lo que había dicho o quién era el que llamaba.
Si Tom sabía que Bill era, en efecto, Warren, probablemente no se hubiera ido sin pensar en él en lo absoluto; Bill odiaba el hecho de que no significaba nada para su hermano más que…bueno…un hermano. Deseaba que Tom fuera más considerado, pero ¿cómo podría si no tenía idea de lo que significaba para Bill? Lo trataba como siempre, con las mismas bromas rudas que siempre había existido entre ellos, era completamente diferente a cómo trataba a Warren; con Warren siempre era gentil, tierno, casi cariñoso; era diferente a cualquier otro lado de Tom que Bill alguna vez haya conocido mientras no personificaba a Warren. Esa ternura era lo que extrañaba más que a nada durante el día cuando no podía estar con Tom.
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Tom maldijo el tráfico de la ciudad mientras intentaba ir del estudio al hotel; faltaba poco antes de la cena y parecía como si cada persona que vivía en Berlín estaba actualmente en la ciudad para atormentar a Tom. El hecho de que Warren estaba en algún lugar en una habitación de hotel esperando por él mientras que él estaba atascado en el tráfico que lo volvía loco; estaba paranoico de que Warren podría cambiar de opinión si se demoraba y terminaba dejándolo, o qué pensaría que Tom no estaba interesado en conocerlo después de todo.
Le tomó unos buenos 25-30 minutos para finalmente llegar a hotel Concorde donde se aparcó en la zona de invitados, intentando evadir tanta gente como sea posible mientras se escabullía al elevador, solo para recordar que no tenía idea en qué habitación estaba Warren.
Avergonzadamente, sacó su teléfono para llamar a Warren otra vez.
—Hey, estoy aquí. ¿En qué habitación estás? —Preguntó intentando sonar cool y compuesto, incluso si estaba a punto de hiperventilar.
—Oh, claro. En el 711. Piso 7 —Warren rio extrañamente.
Tom siguió las señales de las habitaciones, finalmente encontrando la correcta y tocó, sonriendo de oreja a oreja. No podía creer que Warren estaba al fin listo para tomar su relación al siguiente paso. “¿Relación al siguiente paso? ¿Qué soy? ¿Una niña chiquilla de 15?” Tom se molestó a sí mismo; ¿cuándo se había convertido tan cursi? ¿Así es como eran las personas cuando estaban enamoradas? ¿Melosos y patéticos?
Finalmente Warren abrió la puerta, sonriéndole tímido.
—Estaba comenzando a pensar que nunca seríamos capaces de conocernos mejor —Tom sonrió suavemente, esperando no estar presionándolo mucho.
Warren lució un poco sorprendido mientras le hacía un ademán a Tom para que entrara —Es agradable verte de nuevo —Sonrió tímidamente otra vez.
Tom rio —Sí, de hecho es muy agradable verte de nuevo —Acusó con una sonrisa traviesa.
Warren solo lo miró un poco confundido, pero sonrió de todos modos — ¿Quieres algo de beber? —ofreció, señalando el minibar.
—En realidad pensé que podríamos tener una cena o algo, si quieres —Tom se encogió de hombros, esperando que no sonara como una cita o algo —Estuve en el estudio todo el día y muero de hambre —añadió rápidamente, así el muchacho no pensaría que era raro.
—Oh…en realidad ya almorcé —Respondió un poco incómodo.
—Oh, está bien —Tom sonrió, esperando que no haya notado su decepción —Comeré algo más tarde entonces —Le aseguró, no queriendo hacer un gran lío por ello.
Warren asintió, sirviendo algunas bebidas en el minibar.
—Entonces —Tom comenzó lo más casualmente posible — ¿Qué haces? —Realmente no sabía cómo empezar; esto de hablar era mucho más difícil de lo que había pensado.
—Um…soy estudiante de ingeniería. —Se encogió de hombros mientras le extendía a Tom su bebida.
—Oh, eso es genial —Tom asintió dando un sorbo a su bebida.
—Sí —Warren se encogió de hombros, lentamente acercándose un poco más a él con una sonrisa sugestiva que le indicaba más que el interés en la conversación.
Esto no era lo que realmente Tom tenía en mente, pero también podían tener sexo primero y hablar más tarde ¿cierto?
Con una sonrisa de superioridad, jaló a Warren más de cerca, chocando sus labios juntos; Warren sabía al mismo alcohol que Tom había estado bebiendo hace un segundo. Tom se encontró a sí mismo un poco sorprendido al diferente estilo de beso; ¿estaba Warren nervioso porque estaban aquí en su habitación y no podía desaparecer después o solo tenía un mal día para besar? No es que fuera terrible, pero no se acercaba a los usuales besos asombrosas a los que Tom estaba acostumbrado del otro muchacho.
Warren se levantó, trayendo a Tom consigo hacia la habitación, sus bebidas olvidadas en la mesa de la sala. En esos momentos que ya había llegado finalmente a la cama, sus besos se habían vuelto más intensos, y Tom empujó sus manos debajo de la camiseta de Warren, distraídamente notando que se sentía bastante extraño hoy. ¿Qué era lo que parecía tan diferente de pronto?
Dejando de lado la sensación, Tom jaló la camiseta manga larga de Warren por sobre su cabeza y lo tiró al suelo, usando su otra mano para empujar a Warren de regreso a la cama antes de trepar sobre él.
Warren sonrió esa aturdida sonrisa mientras Tom comenzó a besar alrededor de su pecho, moviéndose abajo en su estómago en donde se pausó, un poco confundido; ¿dónde estaba el tatuaje de Warren? Realmente quería verlo. Gentilmente bajó el dobladillo de los pantalones de Warren un poco más para ver si podía encontrarlo, pero ya no estaba ahí.
— ¿Qué le pasó a tu tatuaje? —Tom preguntó consternado, moviéndose hacia arriba para ver a Warren ¿lo había removido? ¿Era posible removerse un tatuaje sin dejar ningún rastro?
Warren lo miró un poco confundido —¿Qué tatuaje?
—El de tu estómago, la Estrella, o lo que sea que fuera. Lo vi cuando te di una mamada la primera vez —Tom le dio una sonrisa traviesa.
Warren se sentó en la cama, empujando a Tom a un lado con un ofendido ceño fruncido —Ese no era yo, Tom. No tengo ningún tatuaje.
Continúa…
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