
Fic Toll de Acuario25
Capítulo 6: Los cinco pretendientes de Bill
El menor de los príncipes no tenía una idea de que hacer, por una parte regresar al castillo no era una opción ya que tanto como su madre y padrastro desaprobaban el amor que sentía por su amado y estaban más que decididos a mandarlo muy lejos de su trenzado. No podía asegurar que su novio había sido atrapado por los guardias y lo tenían bien vigilado incapaz de escapar del castillo para ir a su búsqueda, después de todo tal vez este se encontraba buscándolo desesperadamente.
— ¿Pero y si no es así? ¿Qué hare si algo malo le pasa a mi Tom? —La opresión en el pecho cada segundo era más fuerte, pues quería ir corriendo al castillo para asegurarse de que su amado no estuviera sufriendo en las mazmorras de ese lugar, pero de hacerlo las cosas se pondrían más complicadas, ya que se exponía a ser atrapado igualmente.
—No se preocupe majestad, no tienen ni una hora de que salieron, quizá lleguen al anochecer con buenas noticias —trató de animarlo Jared uno de los mineros que decidió quedarse con él en caso de que se le pudiera ofrecer algo mientras el resto, tal como habían prometido, salían en busca de su hermanastro.
—Tratándose de Tom no puedo tener un segundo siquiera de tranquilidad, solo podré estar bien cuando lo vea.
—Son muy unidos, ¿no es verdad?
—Él es lo único bueno en mi vida luego de mi madre —su corazón se estrujó al recordar la forma en que lo miraba y esas palabras.
—Sé por la mirada de tus ojos y el hecho de que escapaste que las cosas no están bien con ella, pero lo que si te puedo asegurar es que el amor de una madre no tiene límite, quizás luego de que las cosas se enfríen puedan hablar y resolver sus problemas.
—En estos momentos dudo que sea de esa forma, pero la esperanza es lo último que debe morir —susurró mientras se disponía a beber el café que el rubio le había preparado. Realmente esperaba tener de regreso a su Tom esa misma noche para abrazarlo, besarlo y jamás volver a separase.
—Por la luz en tu mirada cuando hablas de él, me atrevo a decir que lo quieres más de lo fraternal —el príncipe cubrió su boca tratando de no escupir el café.
—¿C-como dices? —su nerviosismo y lo rojo de sus mejillas terminaron de delatarlo.
—No se preocupe majestad, su secreto estará salvo con nosotros.
—¿No piensas que es anormal?
—No, solo es amor, además…todos te entendemos, ya que…de igual forma tenemos los mismos gustos por esa razón decidimos apartarnos del resto de las personas.
—Gracias… saberlo me hace sentir un poco mejor —declaró y esa era la verdad tal vez cuando su Tomy estuviera a su lado podrían quedarse un tiempo ahí sin temor a ocultar su amor, al menos hasta encontrar un lugar en donde pudieran vivir solo los dos.
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Los chicos se habían separado para ir en búsqueda del mayor de los príncipes. Tres de ellos se adentraron en el bosque con la esperanza de encontrarlo y sin temor a perderse, después de todo ese lugar era su hogar y conocían hasta el más mínimo rincón de él. El resto de los mineros fue al pueblo en busca de información, que para su desgracia no servía en lo absoluto. Lo único que se decía en el pueblo era que el menor de sus príncipes había salido de excursión y no había regresado por lo que los guardias del castillo se habían ido en su búsqueda en compañía del mayor de los príncipes.
—Si su hermano lo está buscando, eso quiere decir que son buenas noticias, ¿no crees Georg?
—Por supuesto que no, por lo que nos contó Bill es algo imposible de creer, quizá solo sea un rumor o una especie de trampa para que salga de su escondite.
—Ahora que lo dices… puede que tengas razón.
—Claro que la tengo, por eso mismo si nos preguntan debemos negar que lo hemos visto, solo a su hermano, solo a él debemos buscar y darle información.
—Ya ha oscurecido por completo, ¿crees que los demás hayan tenido éxito en el bosque?
—Si es realmente cierto que salió en compañía de los guardias, es muy probable —El castaño no dijo nada mas solo optó por ignorar a Frang y dejar que este condujera la carreta de regreso a su hogar.
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Los demás chicos no habían tenido éxito. El bosque era demasiado inmenso y 3 personas no bastaban para cubrirlo, era estresante el hecho de considerar que quizás el príncipe iba en una dirección opuesta a la de ellos, que quizás no hubiese posibilidad de encontrarlo por ese día. Estaban cansados, hambrientos y sus lámparas de petróleo estaban por agotarse.
Tenían que regresar y decirle al lindo principito la verdad, que se habían encontrado con algunos guardias en el bosque que preguntaron por él, mas no había rastro de su hermano.
Al llegar a su cabaña la esperanza de que sus amigos hubiesen tenido éxito desapareció al ver esa mirada tan triste que Bill les dedicaba al verlos entrar sin la compañía del otro príncipe.
—Lo encontraremos, majestad, no hay que ponerse triste —trató de animar Georg.
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& 1 mes después &
Los chicos tenían deberes, trabajo como para dedicarse de lleno a buscar al príncipe por lo que trataban de continuar con la búsqueda al menos una vez a la semana en el bosque y nuevamente en el pueblo, con la esperanza de poder al menos ver al trenzado y es que al ser esta de la realeza, les era imposible entrar al castillo y solicitar hablar con él sin levantar sospechas.
Durante ese tiempo habían arreglado el desván de la casa para convertirlo en una habitación más o menos decente para alguien de la realeza.
Había una enorme y bella ventana enfrente de la cama hecha de roble al igual que el resto de los muebles, hechos detalladamente por ellos. Tres semanas fueron lo que tardaron en tener ese detalle para el delicado chico.
—Bill ha estado bastante deprimido, casi no habla y se mantiene con la mirada perdida —comentó Brat mientras limpiaba el sudor de su rostro, ya era de tarde y los chicos se encontraban trabajando en las minas.
—No es para menos, esta perdidamente enamorado y no hemos podido darle alguna noticia sobre su novio —lo que el príncipe sentía por su hermanastro era algo que no se podía ocultar y tampoco era de importancia, después de todo ellos no le miraban nada de raro y estaban seguros de que al igual que ellos, Bill ya se había dado cuenta de que de igual manera ellos sentían atracción por los chicos y como no se iba a enterar si por las noches se podía escuchar como Georg y Gustav se revolcaban por las noches sin pudor alguno y la manera en la que algunos de ellos se lo comía con la mirada.
—Sí, pero al menos esto tiene un lado positivo en la vida de Snow —dijo feliz mente Frang captando la atención de los demás.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Como es un príncipe no estaba acostumbrado a hacer nada, además si planeaba vivir con otra persona igual de inútil que él para los deberes, terminan muriendo de hambre. Al menos ahora ha aprendido a lavar la ropa, los trastes, atender camas y… aunque no cocina para nada bien, al menos lo intenta.
—Insisto al decir que no debimos permitirle ayudar en las labores de la casa —se quejó Gustav.
—Porque cuando uno está deprimido, le ayuda bastante el ocuparse en cosas, además aprender cosas nuevas nunca es malo.
—Eso es verdad… saben cambiando un poco del tema, ya ha pasado un mes y no hemos sabido nada del príncipe, realmente dudo que este esté buscándolo o encerrado en el castillo, la persona que custodia el lugar me aseguró que Tom no estaba encerrado, de hecho se sorprendió cuando se lo pregunté.
—Quienes aseguran haberlo visto, dicen que sale muy temprano del castillo y llega muy noche.
—Eso no nos dice nada, estamos como al principio son solo rumores, comienzo a pensar que realmente le pasó algo muy malo.
—Por el bien de Bill espero que no, el pobre cada día está peor al punto de no querer levantarse de la cama, estoy seguro de que si lo hace es solo para no preocuparnos.
—Deberíamos levantarle el ánimo, él ha sido muy bueno con nosotros. Tenemos que ayudarlo.
—¿pero cómo ayudamos a alguien a salir de la depresión a causa de un amor?
—Con otro amor por supuesto, Bill necesita a alguien que lo ame, proteja y cuide de esa forma se olvidará de su príncipe perdido y podrá ser realmente feliz con alguien que lo trate como se merece.
—Pero ya nos tiene a nosotros siete para cuidarlo y quererlo. ¿Qué eso no es suficiente?
—Georg, Adam se refiere a un novio —Gustav lo golpeó en la nuca.
—Exactamente, por eso mismo yo seré su novio —dijo feliz mente.
—¡Tú!, tú no serias capaz de hacerlo feliz, tengo que ser yo —de repente solo se escucharon quejas y gritos por parte de los cinco mineros quienes eran observados por Georg y Gustav.
—¡Yo! ¡tengo que ser yo! Cuando me mira sonríe de felicidad.
—¡Basta! ¡Es suficiente! —Gritó molesto el castaño de largo cabello—. Es obvio que los cinco babean por el principito y gritando no se resolverá nada.
—Gerog tiene razón, propongo que cada uno le haga un obsequio a Bill y la persona que haya hecho o comprado el objeto que más le guste tendrá el camino libre con él, ¿están de acuerdo? —los chicos se miraron entre sí para luego asentir.
—Entonces dentro de dos días tienen que prepararle lo que sea que le den para acabar con esto de una vez.
—¡Es un hecho!
&
Luego de regresar a casa y de cenar en compañía del sexy príncipe, algunos de los chicos decidieron comenzar con sus obsequios una vez que Bill se fue a dormir.
Cuando finalmente se llegó el día acordado, todos se levantaron muy temprano acomodando los regalos en la mesa. Había un precioso anillo de diamante azul, un hermoso espejo hecho de oro, un pastel de manzana, un cepillo de plata con pequeños diamantitos incrustados y una hermosa caja de música.
Al despertarse, Snow rápidamente recogió su cabello y bajo las escaleras dispuesto a ayudar a poner la mesa para el desayuno, cuando los hermosos objetos encima de esta llamaron su atención.
—Qué bueno que ya despertaste, justo estábamos por ir a levantarte.
—Qué cosas tan lindas. ¿Para quién son? —preguntó con los ojos brillosos.
—Son regalos para ti —dijo muy animado Adam.
—¿En verdad? Muchas gracias, aunque no sé qué he hecho para merecer cosas tan bonitas.
—Es un premio por hacer cada día mejor las tareas del hogar —se apresuró a decir Gustav.
—¡Muchas gracias! —dijo muy feliz.
—Pero antes, Bill, dinos si tuvieras que elegir solo una cosa. ¿Qué sería?
—¿Una sola cosa? Ummm, ¡el pastel de manzana! —se apresuró a decir mientras tomaba algo de merengue con su dedo.
—¿Estás seguro?, seguro , seguro —preguntaron los chicos.
—Sí, yo amo las manzanas —dijo felizmente. Jared sonrió había ganado, tenía el camino libre con Bill. Nadie mejor que él.
Para saber que al sexy príncipe le encantaban las manzanas más que cualquier otra cosa.
&
En el reino las cosas no marchaban nada bien, Amy Lee empeoraba cada día más y más, la desesperación y depresión de Tom aumentaba a cada momento, no saber nada del amor de su vida, de la razón de seguir respirando, lo tenían como muerto en vida no importaban las veces que se adentrara en el bosque siempre terminaba regresando al castillo sin su Bill y eso lo mataba lenta y dolosamente.
—¿Dónde estás amor mío? —le dijo a la nada mientras se limpiaba las lágrimas, se levantó del suelo y se dispuso a salir del jardín e ir directo a su habitación para dormir un poco, ya que mañana mismo iría nuevamente en busca de su Bill, él a diferencia de su padre sabía perfectamente que su delicado novio estaba vivo, su corazón se lo decía a gritos.
Cuando caminaba por el pasillo, observó la silueta de su padre quien caminaba muy misterioso hacia esa habitación que visitaba cada noche y sin dudarlo lo siguió.
Al quedar frente a la puerta, se dio cuenta de que estaba medio abierta y lentamente la abrió dejando a la vista a su padre frente a un espejo.
—«Mas vanidoso no podía ser» —pensó, pero justo cuando estaba por irse, escuchó una fría y gruesa voz.
—¿Qué te trae de nuevo por aquí, majestad? —rápidamente fijó su vista al espejo y casi le dio un paro cardiaco al ver que del espejo salía un rostro plateado.
—Espejo, espejo… tú que no puedes mentir y todo la sabes… dime ¿Ya sabes algo del príncipe Snow?
—Justa mente hoy majestad, el hermoso príncipe se encuentra cepillando su cabello frente a un espejo, solo necesitaba que se reflejara en uno para ubicarlo.
—¡¿Dónde está?! —preguntó casi desesperado.
—En lo más profundo del bosque, al lado del río es donde se encuentra una cabaña, ahí lo encontraras viviendo con siete hombres.
—¡Siete hombres! —gritó el rey y Tom prácticamente tapó su boca para no ser descubierto por su padre.
—Sí y cinco de ellos babean de amor por él.
Tom se quedó quieto, sorprendido y hasta asustado ¡joder! Había un espejo maligno en su reino.
Rápidamente corrió a su habitación y se encerró.
—U-un e-espejo que habla y… y-y… un momento… ¡¿vive con siete hombres?! —los celos los malditos celos lo carcomían.
& Continuará &
Notas finales de la autora:
Tom y el malvado padrastro ya saben dónde está Bill.
El próximo capítulo ya es el final, gracias por leer.
Pobre Tom, tiene motivos para estar celoso, no es que Bill fuera a caer en la tentación, sino porque no es solo un hombre, son siete los que viven con él y cinco los que “babean” por él. Jajaja, me está gustando mucho. Gracias Acuario por tus historias y muchas gracias a todos por sus visitas. Bye bye.