Sólo mío 3

Sólo mío 3

Fic TWC de lyra

Capítulo 3. Es una pesadilla

Estás a salvo —escuchó una voz desconocida.

¿A salvo? ¿Por qué algo en su interior le decía que no?

Trató de mover las manos, pero las tenía fuertemente atadas a la espalda. Trató de incorporarse, pero la cabeza se le iba y se tuvo que volver a recostar.

Sintió como unas manos le cogían con suavidad por los brazos y le dejaban sentado, apoyando la espalda contra la pared. Se recostó en ella, apoyando la cabeza también, tratando de poner en orden sus pensamientos.

Estaba atado, solo las manos de momento. Llevaba una venda que le impedía ver quien era su captor o el sitio en el que estaba. Trató de mover los labios para preguntar dónde se encontraba cuando una punzada de dolor le hizo arrugar la frente.

¿Te duele mucho?—le preguntó esa extraña voz.

Casi sonrió por la ironía. ¡Pues claro que le dolía! Había sido él quien le había golpeado, dejándole inconsciente de inmediato. Se pasó la lengua por el labio inferior, sintiendo que lo tenía hinchado. Al menos no notaba el sabor de la sangre, señal de que el golpe se lo había dado más abajo.

Se puso tenso al sentirle inclinarse a su lado. Trató de moverse o escapar, pero en su estado le era imposible hacerlo. La cabeza le dolía y se le iba. Se dejó hacer de nuevo, como cuando le ayudó a recostarse.

Le sintió acercarle algo a los labios, pero los apretó todo lo fuerte que pudo. No sabía que podía ser, sintió algo pequeño y duro tratando de entrar en su cerrada boca.

Es un analgésico—le explicó tratando de calmarle.

No sabía si creerle o no. Primero le golpeaba y luego le ayudaba a que el dolor se le pasase.

Siento haberte hecho daño—se disculpó como si le hubiera leído el pensamiento—Déjame ayudarte a remediarlo.

Se dio por vencido. El dolor era cada vez más intenso. Separó los labios despacio y le permitió introducirle la pastilla. Sintió que con la otra mano le cogía con suavidad de la barbilla y le acercaba una botella a los labios.

Inclinó la cabeza todo lo que pudo y bebió tragando con esfuerzo la pastilla, hasta que se atragantó con el agua y comenzó a toser.

Cuidado—le dijo retirando la botella.

Respiró hondo y la tos cesó. Entonces le sintió como le limpiaba el agua que le escurría por la barbilla con un trozo de tela, le era imposible deducir si se trataba de una toalla o algo usado como mordaza.

El analgésico te hará efecto enseguida. Así podrás pasar mejor la noche—le explicó levantándose.

¿Quién eres? ¿Cuánto tiempo me vas a tener aquí?—preguntó con miedo.

No hace falta que sepas quien soy, solo que te he admirado desde siempre—le dijo—Y en cuanto al tiempo, eso depende de tu actitud.

¿Mi actitud?—susurró con más miedo.

Descansa ahora, es mejor que no hablemos por el momento. Además, me tengo que ir—le explicó.

¿Irte? ¿Me vas a dejar solo?

Volveré por la mañana, cuando pueda—le dijo ayudándole a recostarse de nuevo—Y nunca te dejaré solo.

Desátame las manos, por favor—suplicó antes de que le deje—Me duelen las muñecas y así no podré dormir.

Le sintió inclinarse de nuevo, girarle con delicadeza el cuerpo y aflojarle las ataduras. Sintió que le libera una de las manos, pero que la otra era de nuevo atada, esa vez con una especie de esposa de frío metal.

Lo siento, no me puedo arriesgar—le dijo poniéndose de pies—Te he dejado una mano libre para que puedas descansar bien. Quítate la venda de los ojos cuando me haya ido.

Sintió que le cubría con una manta y al poco escuchó como se cerraba la puerta y era candada con dos vueltas de llave. Solo entonces dio rienda suelta a las lágrimas que tenía acumuladas.

Las sintió bajar por sus mejillas, empapando la mordaza que le impedía ver en donde le habían metido. Levantó la mano que le había dejado libre y se la quitó con esfuerzo, parpadeando para alejar las lágrimas.

A su alrededor solo había oscuridad, ni una rendija de luz. Nada. Y eso era lo que más miedo le daba. Era como si estuviera en el interior de una cueva, sin saber lo que le esperaba agazapado en las sombras.

Sollozó pensando que eso no le podía estar pasando, que era una broma cruel de alguien. Esperaba que alguien entrara por la puerta gritando “has caído” y todos se reirían a su costa.

Pero el tiempo pasaba y nadie le despertaba de esa horrible pesadilla en la que se encontraba.

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

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