
Fic TWC de lyra
Capítulo 8. Todo terminó
Con una fuerte embestida se derramó en su interior, soltando un profundo gemido, que se intensificó cada vez más cuando al pasar una de sus manos por el estómago de su víctima, sintió una calidez bajar por él al mismo tiempo que le oía llamar en un susurro a su hermano.
— ¡Tom…..!
Se quedó paralizado al escucharlo. Se incorporó apoyando las manos en el colchón, viendo como su agitado pecho subía y bajaba tratando de recuperar el aliento tras el orgasmo que le había recorrido el cuerpo por dentro.
Le vio separar los labios y jadear con esfuerzo, al mismo tiempo que unas lágrimas se derramaban mejillas abajo.
Salió de su interior con cuidado y se levantó. Caminó hasta el baño y en el se deshizo del preservativo usado. Empapó una toalla y con ella de la mano salió y se le acercó, arrodillándose a su lado y limpiando de su estómago y muslos su derramada esencia.
— ¿Has nombrado a tu hermano?—le preguntó con voz ronca.
Esperó una respuesta, pero solo vio cómo se mordía los labios con fuerza y negaba con la cabeza.
—Le has llamado, te he oído. Y justo después te has…
—No—logró susurrar.
—Estabas pensando en él, ¿por qué?—insistió.
—Porque le quiero…quiero que venga—rectificó Bill a tiempo—Quiero que me salve y me lleve bien lejos.
Siguió limpiándole si decir nada más. Se levantó y se vistió de nuevo, cogiendo la ropa de su víctima y cubriendo su desnudez con ella. Estaba desconcertado, esa no era la reacción que esperaba tras haberle violado.
Se le veía en calma, con la respiración agitada, el cuerpo aun temblando y hablando como si nada. Otro en su situación estaría llorando o se habría desmayado.
Pero él no. Parecía incluso que había disfrutado.
Terminó de vestirle y salió de la habitación, regresando al momento con un vaso de zumo en la mano. Lo dejó en el suelo y le ayudó a incorporarse, dejándole sentado con la espalda apoyada en la pared y las manos aún atadas sobre su cabeza.
Le cogió la barbilla con suavidad y le hizo separar los labios, acercando a ellos la bebida que le había preparado.
—Bebe, solo es un poco de zumo—le dijo al ver que cerraba los labios.
Inclinó más el vaso cuando los separó de nuevo, haciéndole beber despacio hasta terminarlo. Entonces se levantó y caminó por la habitación pensando en su próximo movimiento.
— ¿Qué vas a hacer conmigo?—preguntó Bill en un susurro—Ya has conseguido lo que querías.
—No, no lo he conseguido—contestó dolido—Pero no te preocupes, que no voy a insistir.
Se sentó en la silla y se le quedó mirando, esperando…
Sintió que la cabeza se le iba y los ojos se le cerraban. Ese no era un efecto secundario de ser violado, sabía con certeza que le han drogado…
— ¿Por qué…?—preguntó arrastrando las palabras.
—Porque todo terminó—es lo único que le contestó.
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Esperó hasta verle caer en un profundo sueño. Entonces se movió con rapidez. Salió de la habitación de nuevo y cogiendo una bolsa grande de plástico metió en ella los vasos y platos que su víctima había tocado. Tenía que deshacerse de las pruebas, todas estaban repletas de sus huellas, él llevaba guantes y jamás sería encontrado.
Sacó una llave pequeña del bolsillo del mono que llevaba puesto y abrió las cadenas. Liberó sus manos y se las ató de nuevo con un pañuelo de seda. Se las dejó sobe el regazo y le cogió de nuevo en brazos.
Salió de la habitación cargando con su inconsciente víctima y la bolsa que más tarde destruiría. Entró en el ascensor y bajó directamente al parking. Asomó la cabeza y suspiró aliviado al ver que no hay nadie.
Sabía que se estaba arriesgando, pero era necesario deshacerse del cantante esa misma tarde. Caminó todo lo deprisa que puede hasta llegar al coche y abriendo el maletero con esfuerzo le volvió a dejar dentro. Se inclinó sobre él y le rozó los labios por última vez.
—Lo siento mucho—susurró contra ellos.
Cerró el maletero y rodeando el coche entró en el y lo puso en marcha. Salió a toda mecha del parking y condujo por desconocidas calles. Llegó hasta una zona desierta alejada de la ciudad. Era un barrio residencial en el que apenas había circulación a esa hora de la tarde.
Aparcó el coche delante de una de las casas cuyas cortinas están echadas. Dejó el coche bien candado y echó a andar sin volver la vista atrás. Por el camino cogió el móvil y lo encendió. Marcó el 091 y dejó un aviso de que había un coche sospechoso aparcado delante de su casa…
Continuará…