Take me Home 12

Take me Home 12

Fic TOLL de lyra

Capítulo 12. Arrepentimientos

No podía sentirse más avergonzado…todo había sucedido con mucha rapidez, disparó su arma hiriendo en el hombro a la persona que había entrado forzando la puerta de su casa. Le escuchó soltar un gemido de dolor al tiempo que caía al suelo, se movió con rapidez y accionó la luz del vestíbulo al tiempo que daba una patada a la pistola que se le había caído y la arrojaba lejos de su alcance.

— ¡No te muevas, cabrón!—gritó sin dejar de apuntarle.

—No dispares….soy de los buenos…—gimió desde el suelo el chico.

— ¿Qué?—preguntó Tom sin entender.

—Soy…soy detective privado—explicó el chico entre jadeos—En mi chaqueta está mi cartera, con mi identificación y la licencia para llevar armas.

Tom le miró sin fiarse y con un movimiento de la cabeza le ordenó que se lo mostrara sin dejar de apuntarle al corazón. El chico obedeció y cogió su cartera, enseñándole la licencia que llevaba tal y como le había explicado. Tom leyó su nombre impreso en ella, al lado de la palabra detective privado.

—Gustav Schafer—murmuró.

—Ese soy yo—dijo Gustav resoplando— ¿Puede alguien llamar a una ambulancia antes de que muera desangrado?

Bajó el arma y fue al salón a hacer una llamada. Georg le explicó que su madre iba ya camino de casa y se presentó a los 5 minutos. Siempre llevaba su maletín con ella y atendió al herido en la cocina bajo su atenta mirada, que no podía dejar de pensar en la cara que puso su madre al llegar a casa.

No queriendo dejar al tal Gustav solo, le ayudó a levantarse y llevó a la cocina dónde cogiendo un paño limpio se lo tendió para que cortase con el la pequeña hemorragia. Por suerte la bala había pasado rozándole el hombro y la herida no era tan grave como pensaba. Se quedó en la puerta vigilándole mientras que sentía a Bill a su espalda.

Se giraron cuando escucharon la puerta de la calle y entró su madre, pasando por el charco de sangre que había dejado Gustav en el suelo del vestíbulo. Los ojos de Simone se dirigieron a él, y luego a su hijo e invitado, que la miraban ambos sonrojados. No hacía falta pensar mucho para averiguar qué había pasado hacía varios minutos…su hijo llevando solo unos boxers y Bill una camiseta de su hijo de la que no hacía más que tirar tratando de cubrir su medio desnudez.

—Bill, ¿por qué ni subes a vestirte?—le preguntó Simone carraspeando—No cojas frío.

Bill asintió y corrió a hacer lo que le habían pedido sin notar la mirada que Simone dirigía a su hijo. Subió a su habitación y se puso la ropa que había llevado, cogiendo la camiseta de Tom y sus pantalones y bajándoselos para que él también se vistiera. Se los tendió y Tom se vistió con rapidez mientras que su madre limpiaba la herida de Gustav y vendaba.

— ¿Alguien puede decirme qué ha pasado?—preguntó Simone mirando al desconocido que tenía en su cocina.

—Me llamo Gustav Schafer, y soy detective privado—se presentó Gustav mirando a Bill.

— ¿Por qué has forzado la puerta para entrar?—intervino Tom poniéndose entre Gustav y Bill—Tenemos un timbre, está justo al lado de la puerta.

No le gustaba la mirada que le estaba dirigiendo, como si le estuviera estudiando.

—No hace falta que me hable en ese tono, me ha disparado y puedo denunciarle—saltó Gustav.

—Fue en defensa propia—siseó Tom sin inmutarse—Allanamiento de morada, ¿le suena de algo?

—No os peléis—intervino Simone poniendo algo de paz—Dejemos que se explique y luego ya hablamos de quien va a pagar la cerradura que han reventado y quien limpiará la sangre que está manchando mi suelo.

No pudo evitar sonreír al escuchar a su madre, siempre mantenía la calma hasta en las situaciones más complicadas y lograba hacerlo con una nota de humor.

—Yo pagaré y limpiaré lo que sea—se ofreció resoplando Gustav—Cuando haya hablado con él en privado.

Levantó una mano y señaló a Bill, quien se puso a negar con la cabeza escondido tras Tom.

—De eso nada—dijo Tom con firmeza—Lo que tenga que decir, lo dirá delante de mí.

—Es privado—murmuró Gustav sin dejar de mirar a Bill.

— ¿Me conoce de algo?—intervino Bill arrugando la frente.

—Claro, usted me contrató—contestó Gustav.

— ¿Le contraté? ¿Para qué?—preguntó Bill.

—Quería…quería que investigara a su marido, al parecer estaba manteniendo una aventura y usted quería que averiguara con quien—explicó Gustav.

— ¿Qué?—gritaron Bill y Tom sin querer.

—Mejor les dejamos hablar a solas—murmuró Simone carraspeando.

Había terminado de curar la herida y haciéndole una señal con la cabeza a su hijo, que aunque quería quedarse a escuchar toda la historia, no tuvo más remedio que ceder a regañadientes y salir de la cocina con su madre.

Ya a solas, Gustav echó mano de un sobre que tenía en el bolsillo de su cazadora y se lo tendió a Bill, quien lo cogió con manos temblorosas y se sentó a la mesa de la cocina al lado de Gustav. Abrió el sobre y dejó las fotos sobre la mesa, mordiéndose el labio al verlas. Eran David y Natalie, cenando en un restaurante, haciendo la compra juntos, paseando…acostándose juntos…

— ¿Cómo…?—preguntó en voz baja tragando con esfuerzo.

—Un día se presentó en mi despacho y me dijo que era Bill Jost y que su marido le engañaba—empezó a explicar Gustav—Me pagó la mitad por adelantado y yo hice mi trabajo. Teníamos que vernos la semana pasada para enseñárselas, pero desapareció y localicé la última llamada que me hizo, lo que me trajo a Büsum. Vine, vi que salía en primera página pidiendo ayuda para saber quién era y como se llamaba y fui al hospital a verle, pero apareció su marido y me fui.

Bill le escuchaba en silencio sin saber que decir, sintiendo que una lágrima bajaba por su mejilla. Levantó una mano y se la limpió pensando lo mal que estaba para haberse inventado esa historia, hacerse pasar por el marido de David y contratar un detective privado para que le siguiera y le tomara fotos con su verdadera esposa.

— ¿Puedo decirle una cosa?—preguntó Gustav en voz baja, viéndole asentir con la cabeza—Siento mucho lo que le ha pasado, pero…ha servido para que cambiara. La primera vez que le vi era una persona fría, sabía que su marido le engaña y lo normal sería que estuviera enojado, pero estaba como un témpano de hielo, no se inmutaba.

Resopló al escucharlo, preguntándose si de verdad quería recordar su pasado. ¿Tan mala persona era? No entendía que vio Tom en él para querer acostarse con él, solo rezaba para no hacerle daño si volvía a ser el de antes y le rompía el corazón sin remordimiento alguno…

Terminada la conversación, Gustav se marchó prometiendo pagar la cerradura nueva que un cerrajero de urgencia estaba cambiando en esos mismos momentos.

—Me alojo en el hotel del pueblo—explicó a Tom antes de irse—Me quedaré un día más, si quiere presentar algún cargo me encontrará allí.

—No, no lo haré—dijo Tom con firmeza—Y siento mucho haberle disparado, si quiere hablar con mi superior o…

—Estamos en paz—cortó Gustav sonriendo.

Tom asintió y se despidió estrechando su mano. Volvió a la cocina y se sentó al lado de Bill, que tomaba un té sin poder apartar los ojos de las fotografías que aún estaban sobre la mesa esparcidas.

—Me hice pasar por el marido de David—murmuró al sentir a Tom mirarle—Hice que le siguiera a él y a su mujer y…

—No le des más vueltas—dijo Tom suspirando.

—No puedo evitarlo—susurró Bill.

Dejó el té a medias y recogiendo las fotos las metió en su sobre y subió a acostarse, sin despedirse de Tom ni con un beso en los labios.

Simone los veía desde la puerta, dejó pasar a Bill y entró para hablar con su hijo en voz baja.

—Tom, ¿estás bien?—preguntó poniendo una mano en su hombro.

—Lo siento mucho, mamá—se disculpó Tom—No debí…aquí, con Bill…

— ¿Te gusta mucho?—interrumpió Simone.

—Si—contestó Tom suspirando—Pero creo que hemos ido muy rápido, aún no sabe todo su pasado y descubrir esto último le ha dejado hecho polvo. Lo he visto en sus ojos, se ha arrepentido que nos hayamos acostado…

—Es normal—dijo Simone apretando con cariño el hombro de su hijo—Ha descubierto algo que jamás pensó que sería capaz de hacer y cree que no es lo que te mereces, ha hecho cosas en el pasado de las que en estos momentos se arrepiente con toda su alma, y lo último que quiere es…repetir sus acciones y romperte el corazón.

—Bill es muy especial—confesó Tom mirando a su madre—Lo supe desde que le vi, había algo en él que hizo que me sintiera atraído desde el primer momento y deseara pasar el resto de mi vida a su lado.

Cerró los ojos suspirando, pensando que si tras recordar todo su pasado Bill decidía irse de su lado…él quedaría destrozado.

Continuará… 

por lyra

Escritora del Fandom

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