Take me Home 7

Take me Home 7

Fic TOLL de lyra

Capítulo 7. Espejismo

Llegó a comisaría y firmó los documentos que uno de sus compañeros le ofrecía. Eran 3 y entre ellos se repartían el poco trabajo que había en el pueblo. Viendo que no hacía falta pensó en regresar a casa. No quería dejar a John más tiempo solo en casa.

Pero antes se metió en su correo electrónico. Quería comprobar si le habían mandado algo sobre las huellas de John que había metido en la base de datos. Pero nada, todavía no habían arrojado ningún resultado.

Apagó el ordenador y escuchó que alguien preguntaba por él. Alzó la mirada y descubrió que era el doctor Jost.

—Quería saber si ha averiguado ya algo sobre John—explicó David acercándosele.

—No, metí sus huellas en la base de datos pero aún no tengo nada—explicó Tom por encima, reacio a contarle lo que había hallado su madre en la muestra de sangre.

—Había pensado que tal vez…si John pudiera salir del hospital para dar una vuelta por el pueblo, tal vez alguien le reconozca o él reconozca a alguien—comentó David.

—Me parece una buena idea, hablaré con mi madre—dijo Tom asintiendo—Aunque ya no está en el hospital.

— ¿Le han dado ya el alta?—preguntó David arrugando la frente—¿No es algo pronto? ¿Y dónde ha ido?

—John la pidió, y tranquilo que está en mi casa—contestó Tom.

—Oh…entonces está en buenas manos—murmuró David carraspeando.

—No puede estar en mejores—murmuró Tom a su vez.

Se quedaron mirando en silencio, como si se pudieran leer el pensamiento entre ellos. Hasta que David desvió la mirada carraspeando.

—Llamaré a mi madre—dijo Tom descolgando el teléfono—Y si ella cree que John está en condiciones de dar ese paseo…

—Lo mejor es que vaya yo solo con él—comentó David—Le dije que todo lo que me contara sería confidencial y puede que durante el paseo recuerde algo que…que no quiera que sepa nadie más.

Tom se le quedó mirando a punto de negarse en rotundo, no le gustaba la idea de dejar que John paseara solo por el pueblo sintiéndose solo e indefenso.

—Primero que mi madre dé el visto bueno—repitió —Y yo os acompañaré, a distancia.

—Tranquilo, no dejaré que le pase nada a John—aseguró David.

—Me sentiré más tranquilo estando cerca—insistió Tom—Sobre todo…porque yo sí le creo cuando dice que hay alguien tras él.

—No descartemos aún la opción del suicidio—insistió David a su vez—Nunca se sabe cómo pueden reaccionar las personas.

Resopló resignado, el doctor Jost no vería la verdad ni aunque la tuviera delante de sus ojos. Cogió el teléfono y llamó a su madre para exponerle sus planes. Accedió solo si John decía que sí, todo dependía de él. Y le pareció muy buena idea que él los acompañara.

Colgó muy satisfecho y tras informar al doctor Jost, fueron a por John a su casa.

—Espere aquí—dijo Tom abriendo la puerta.

Al momento apareció Scoti, que tras saludar a los recién llegados se volvió a su sitio en el garaje. David se quedó en el vestíbulo tal y como le habían pedido y Tom subió a buscar a John, que tras escuchar los ladridos de Scoti se había asomado a su habitación.

Tuvo tiempo de observarlo, llevaba apuesta la ropa que le había dejado y le hacía parecer más joven de lo que era. Vestía un pantalón gris de chándal, una camiseta de manga larga negra y unas playeras blancas.

—El doctor Jost está abajo—dijo en voz baja Tom.

— ¿Ocurre algo?—preguntó John extrañado.

—Quiere que demos un paseo por el pueblo, ver si reconoces algo o alguien te reconoce a ti—explicó Tom—Mi madre ha dado el visto bueno, pero ha dicho que todo depende de ti. Si no te apetece o no estás en condiciones de pasear, bajo y le digo que no.

—No…creo que es una buena idea—dijo John asintiendo—Espera, que voy un momento al baño y me peino.

—Mientras, te busco una sudadera para que no pases frío—murmuró Tom yendo a su habitación.

John entró en el baño y se miró al espejo, arrugando la frente al ver las ojeras que llevaba. Suspiró y se fijó en el pelo mientras se lo peinaba. Lo tenía algo largo pero tenía la sensación de haberlo llevado más corto, incluso con alguna mecha o rasta blanca…

Salió del baño y sonrió al ver que Tom le esperaba en el pasillo.

—Muy guapo—dijo Tom echándole un vistazo de arriba abajo.

Se le veía realmente guapo, más llevando su ropa. Cuando se puso a su lado comprobó que aún sin tacones le sacaba unos 10 centímetros, lo que le hizo sentirse muy bajo a su lado…

Le tendió la sudadera y John la cogió. Bajaron las escaleras y se reunieron con el doctor Jost.

—John, ¿listo para el paseo?—preguntó David sonriendo.

—Si—contestó John con firmeza.

Salieron de la casa y entraron en el coche de Tom, sentándose John a su lado para alivio suyo. Había algo que no le gustaba del doctor Jost, aparte del hecho que no le creyera y pensaba que lo que estaba sintiendo se lo estaba inventando. ¿Qué sacaba él con eso? No sabía quién era y estaba muy asustado, ¿por qué iba a inventarse que había alguien tras él?

Suspiró y se concentró en el camino. No le sonaba para nada, pero pudo comprobar que estaba en un pequeño pueblo de ambiente muy tranquilo. Miraba por la ventanilla pensando que era ideal para una familia se mudase allí con su hija…

—Empecemos por aquí mismo—dijo Tom aparcando.

Bajaron del coche y como ya le «prometiera» al doctor Jost, se quedó rezagado mientras que él acompañaba a John en su paseo. Le veía preguntarle algunas cosas, como si recordaba esto o aquello a lo que John contestaba negando con la cabeza.

Llegaron al bar del pueblo pero se quedaron fuera.

— ¡Tú!

Se volvieron a ver quién les llamaba, soltando Tom una maldición por lo bajo.

—Andreas, ahora no—dijo Tom levantando una mano.

Pero Andreas le esquivó y fue hacia donde estaban el doctor Jost y John.

— ¿Qué haces aquí?—preguntó dirigiéndose a John.

—No le molestes, Andreas—dijo Tom cogiéndole del brazo.

—Es peligroso, ten cuidado—advirtió Andreas en voz baja.

—Tú sí que eres peligroso—murmuró Tom resoplando—Vete antes de que me arrepienta.

Le soltó empujándole con suavidad en dirección opuesta a John, que asustado al ver que iba a por él se había escondido tras el doctor Jost.

— ¿Quién es ese?—preguntó David.

—Nadie—contestó Tom resoplando—Es solo…una persona que está enferma.

Mientras hablaban, John salió de su escondite y se fijó en la tienda que había al lado del bar. Era una inmobiliaria y en su escaparate había varias fotos de las casas que se alquilaban. Se acercó con curiosidad y de repente soltó un pequeño grito al tiempo que señalaba una de las fotos.

— ¿Qué pasa?—preguntaron Tom y David a la vez.

—He estado en esa casa—dijo John muy alegre por haber recordado algo—Sé que he estado en ella.

—Vale, vale—le tranquilizó David.

—Vayamos a verla—dijo Tom sin pensárselo dos veces.

—No nos precipitemos, puede ser peligroso—se negó David.

— ¿Peligroso?—repitió Tom sin entender.

—John dijo que había alguien tras él…—empezó a decir David.

—Ah, ¿ahora le cree?—preguntó con ironía Tom—Mire, es la única pista que tenemos y debemos seguirla.

Cogió a John del brazo con firmeza y regresaron al coche con el doctor Jost pisándoles los talones. Conocía la casa, era una pequeñita que había a orillas del lago y que llevaba varios años deshabitada. Había sido remodelada y puesta en venta hacía apenas unas semanas.

&

Llegaron en menos de 15 minutos y John fue el primero en bajar del coche. Caminaba conteniendo la respiración, sentía que empezaba a recordar cosas y esa casa era importante. Subió los 4 escalones del porche y se asomó a la ventana.

Pero no vio nada, estaba vacía. Los únicos muebles que había eran los de la cocina, que se apreciaba al fondo de la casa. Se acercó más a la ventana poniendo ambas manos a los lados de la cara para poder ver mejor, cuando…de repente vio todo envuelto en llamas y dio un salto hacia atrás asustado.

Estaba cerca de las escaleras a punto de caer, pero David estaba cerca y se apresuró a cogerlo por los brazos para que no cayera. La cara de John se golpeó contra su pecho y gimió por lo bajo al tiempo que la alzaba la cara y le miraba…

De repente su cabeza se llenó de unas imágenes que le dejaron helado. Se veía a sí mismo haciendo el amor con….con David, en una bañera llena de espuma…

— ¿Estás bien?

La voz de Tom le sacó de sus pensamientos. Asintió y se deshizo del agarre de David, al que no podía mirarle a la cara sin sonrojarse.

— ¿Por qué te asustaste?—preguntó Tom.

—Había…creí ver fuego en la casa—musitó John.

David y Tom se miraron y se acercaron a la misma ventana donde había estado John para comprobarlo, pero…en la casa no había nada.

—Regresemos, por favor—pidió John—No me siento bien.

Tom asintió y regresaron al coche. Dejaron a David primero en su casa y ellos regresaron a la suya.

&

Nada más entrar por la puerta, David fue a la terraza donde Natalie le esperaba.

—Menudo lío—murmuró David resoplando.

—Lo sé—dijo Natalie—Pero no te preocupes tanto.

— ¿Cómo quieres que no lo haga?—estalló David sin poder evitarlo.

—Mira esto—dijo Natalie metiendo la mano en el bolsillo y sacando una llave—Estaba en su mochila

— ¿Qué hay dentro de esa caja?—preguntó David cogiendo la llave— ¿Qué quiere, destruirme?

—Yo no lo permitiré, no va a destruir nuestra familia—dijo Natalie con firmeza—Iré a Berlín por la mañana, tú vigílale. Luego nos iremos de aquí y no nos pasara nada

David asintió e inclinándose se apoderó de los labios de su mujer, besándola con mucha pasión.

Continuará… 

por lyra

Escritora del Fandom

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