Tal vez 10

Tal vez 10

Fic TWC de lyra

Capítulo 10

Al día siguiente Bill ya se levantó de la cama. Se dio un largo baño relajante de espuma y luego tras secarse el pelo se vistió con un cómodo chándal. Salió de su habitación y se dirigió a la cocina en donde Tom preparaba el desayuno para ambos, sonriendo al escucharle tararear por lo bajo.

Se sentó con esfuerzo en una silla y le sonrió agradecido cuando le puso delante un bol con cereales, un plato con tostadas y un vaso de zumo de naranja.

—Me mimas demasiado—dijo Bill suspirando.

—Debes comer por dos—señaló Tom sonriendo.

Se le quedó mirando arrugando la frente pensativo, gesto que Bill no pasó por alto.

—¿Te pasa algo?—preguntó extrañado.

—Estaba pensando… ¿viene solo un bebé?—preguntó Tom sin poderse contener—Es que estaba pensando, que al ser tú y yo gemelos, cuando tuviéramos nuestros hijos, lo normal es que también tuviéramos dos.

—Con uno me conformo—murmuró Bill desviando la mirada.

Tom decidió no insistir en el tema, había visto como un gesto de tristeza recorría el rostro de su hermano. Carraspeó algo cortado y decidió hablar de otras cosas.

—Estaba pensando—empezó a decir Tom sentándose a su lado—¿Qué te parecería invitar a los chicos a cenar? Hoy, si te sientes bien.

—¿Los chicos?—repitió Bill arrugando la frente.

—Georg y Gustav—murmuró Tom.

—¿Hoy?—preguntó de nuevo Bill.

—Solo si quieres, pero ya veo que no—dijo Tom con cansancio.

Estaba empezando a perder la calma, cada vez que le hablaba tenía que ir con pies de plomo, no decir nada que fuera de su desagrado. Solo por el bien de un bebé que ni sabía de quien era ni que le había realmente pasado.

Bill sintió como resoplaba a su lado y se volvió para mirarlo. Se le veía realmente cansado, con grandes ojeras y muy pálido por su culpa. Le hizo mucho daño al irse de su lado de esa brusca y fría manera, para luego reaparecer con una barriga de 8 meses y sin querer dar ninguna explicación, solo problema tras problema y tratarle a veces de una cruel manera que no se merecía en absoluto.

Cedió un poco y cogiendo su mano se la apretó con cariño.

—Invítales—dijo logrando sonreír con esfuerzo.

—¿Estás seguro? Solo has descansado un día, tal vez mejor mañana….

—No, me siento muy bien gracias a ti. Diles que esta noche cenaremos y recordaremos los buenos tiempos.

Tom sonrió al momento para satisfacción de Bill. Quedó en llamarlos más tarde y terminaron de desayunar algo más animados. Luego Bill se retiró a descansar al sentirse pesado tras lo mucho que había comido.

—Siento darte tanto trabajo—le dijo a Tom mientras le ayudaba a meterse de nuevo en la cama—No hago más que dormir y comer, dormir y comer…

—No das nada de trabajo, te quejas en vano—negó Tom sonriendo—Duerme toda la mañana, yo estaré trabajando en mi habitación con la puerta abierta.

—Me dormiré escuchándote cantar—dijo Bill suspirando.

Se acomodó de lado y cerró los ojos sonriendo cuando Tom se inclinó sobre él y le beso en la mejilla deseándole dulces sueños. Bostezó una vez a solas y sonrió cuando minutos después le llegaba por el pasillo la dulce voz de Tom…

¿Cómo poder encontrar algo que me es inalcanzable?

Parece que estás al alcance de mi mano

Pero mis dedos solo agarran el frío aire

Atrás quedó la calidez de tu cuerpo

Tu risa se la llevó el viento

No pudo evitar suspirar al escucharle. Recordaba cuando era él quien escribía canciones y Tom se reía de él por sonar tan ñoño, como él decía. Pero vio que no era el único, Tom se inspiraba en el dolor de la separación y en la soledad como hiciera él en su momento. Porque esa época terminó, si en esos momentos le dejaban una libreta y un boli, no sabría que escribir. Ya no sabía que le pasaba por la cabeza, lo que sentía realmente su corazón….

&

Confirmada la cena de esa noche, por la tarde se empeñó en ayudarle. Sentado en uno de los taburetes de la cocina le ayudó a preparar la cena, extrañado de que no llamase a un catering o algo parecido.

Suspiró sacudiendo la cabeza. Eso sería lo que él hiciera, como cuando formaba parte del grupo y conseguía todo lo que quería con dinero. Así estaba por haber despilfarrado, sin un duro ni donde caerse muerto…

—¿Estás bien?—preguntó Tom al escucharle.

—Si, no me hagas caso. Tengo las hormonas revolucionadas y me da por pensar en cosas que no debiera—le confesó en voz baja.

Tom decidió no tocar el tema, esa noche no. Había conseguido que diera un gran paso al aceptar ver a sus antiguos compañeros de grupo, no quería estropearlo y que decidiera de nuevo irse de su lado.

—Hagamos unas galletas—dijo Bill de repente—Como esas que hacíamos con mamá cuando éramos pequeños.

Tom asintió sonriendo. Recordaba cierta foto que les hicieron a los dos siendo my niños. Estaban en la cocina ayudando a su madre a hacer unas galletas, arremangados hasta los codos y embadurnados de harina de arriba a abajo.

Sacó una bol del armario y los ingredientes necesarios que Bill mezcló de memoria. Pasaron un buen rato recordando las recetas que les enseñó su madre mientras se hacían las galletas y se asaba la carne que cenarían esa noche.

Mientras Tom ponía la mesa, Bill se excusó diciendo que tenía que ir al baño. Pero cuando llamaron a la puerta y salió a recibir a sus amigos, Tom sonrió al ver que se había estado maquillando y peinando.

Abrió la puerta y sonrió al ver a sus antiguos compañeros de grupo, que imitaron a Tom cuando vieron a Bill parado a su lado. Llevaba una camiseta oscura y muy ancha, pero eso no le disimulaba el embarazo para nada, aparte de que ya le habían visto en la reportada de la revista.

—Bill, estás estupendo—dijo Gustav rompiendo el hielo.

Entró y estrechó su mano sin dejar de sonreír. Georg le imitó y mostrándole una bolsa que tenía en sus manos.

—Hemos traído algo de postre—explicó sonriendo ampliamente—Una tarta de chocolate.

—¡Chocolate!—exclamó Bill imitándole.

—Pensé que lo odiabas—dijo un Tom muy sorprendido.

—Y lo odio, pero parece que al bebé le gusta y me hace pensar en chocolate a todas horas—comentó Bill como si nada.

Cogió la bolsa de su amigo y se apresuró a guardar la tarta en la nevera para que no se estropeara. Pasaron al salón en donde estaba puesta la mesa y cenaron entre risas como en los viejos tiempos, pero sin hablar de ellos. No querían incomodar al ex cantante y se centraron en el nuevo. Preguntaron a Tom cuando estaría listo su nuevo disco y si no le ponía nervioso ser el centro de atención en esos días que no se hablaba de otra cosa que de su exitosa canción.

—No sé si podré hacerlo, subir a un escenario yo solo y cantar ante miles de fans—les confesó nervioso.

Esperó en silencio a que Bill hiciera algún comentario, o le diera un consejo. Pero nada, solo le escuchó suspirar y seguir cenando como si nada. Se levantó resignado y trajo el postre.

—Bill y yo hemos hecho galletas—explicó muy orgulloso.

—Ya las echaba de menos—dijo Georg cogiendo una.

Cuando vivían los cuatro en el apartamento, rara era la vez que los hermanos no se metían en la cocina y las hacían. En esos momentos, por muy enfadados que estuvieran el uno con el otro, dejaban atrás las peleas y se ponían hombro con hombro a cocinar, recordando viejas recetas que les enseñara su madre.

Terminaron de cenar sin olvidarse de la tarta, que Bill disfrutó como nunca antes había hecho. Hacía mucho que no probaba nada tan rico, y se relamió los dedos para deleite de Tom, que sonreía ampliamente al verle en tan buen estado. Pensó que la cena al final saldría mal, pero para su sorpresa Bill se lo estaba pasando muy bien y sus amigos fueron de gran ayuda, no haciéndole preguntas incómodas ni hablando del pasado de Tokio Hotel.

Se despidieron prometiendo volver a ver al ex cantante al día siguiente. Bill les invitó con una sonrisa, y una vez a solas se despidió de Tom y se fue directo a la cama.

—¿Te lo has pasado bien?—preguntó Tom al llevarle el vaso de leche, como hacía todas las noches.

—Mucho—contestó Bill sonriendo ampliamente—Los había echado mucho de menos, las bromas que nos gastábamos los cuatro…siempre jugando como niños pequeños…

—Es que éramos niños—rió Tom—Cuando podíamos escapar del control de David, nos lo pasábamos en grande y yo…

Dejó de hablar. A Bill le había cambiado el gesto y la sonrisa que había lucido minutos antes había desaparecido de golpe.

—Te dejo descansar, debes estar agotado—dijo cambiando de tema.

Cogió el vaso cuando se terminó la leche y se inclinó para besarle en la mejilla y desearle buenas noches. Salió de su habitación apagando la luz por el camino y dejando la puerta entre abierta, por si necesitaba algo que le llamase.

Fue a la cocina y se quedó fregando los platos usados, tratando de no pensar en nada. No podía hacerlo tras lo que había descubierto. Bill le tenía mucho miedo a su antiguo productor, y él no pararía hasta saber el porque de ese miedo.

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

Un comentario en «Tal vez 10»
  1. Me he leído los 10 capítulos volando y espero con ganas los siguientes! Recuerdo que este fic me gustó mucho, y como no me acuerdo de todo, pues lo releo y así disfruto de un Mpreg… Que es un género que no se ve todos los días jajaja

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