Tal vez 11

Tal vez 11

Fic TWC de lyra

Capítulo 11

Los días pasaron y Bill se encontraba cada vez más pesado. Gracias a los cuidados de Tom, había incluso engordado un poco más y ya casi no podía andar. Los pies le mataban por no hablar de la espalda. El edificio en el que se encontraba el piso contaba con unos jardines privados, a los que bajaba en compañía de su hermano cuando no había nadie.

Le habían recetado descanso, pero también que paseara de vez en cuando y le diera el aire. Cuando se cansaba, se sentaba en una de las hamacas y Tom le contaba los planes del día siguiente. Había vuelto al trabajo, y para que no se quedara solo en el piso nada mejor que la compañía de sus amigos.

Gustav se encargaba de buscar una buena película que ver y Georg de la comida. Pasaban juntos todo el día hasta que él caía dormido en el sofá. Entonces no se enteraba de que apagaban la tele y le tapaban con una manta, saliendo del salón para hablar los dos en voz baja.

Tom estaba haciendo un duro trabajo que le fue recompensado. Había sido nominado a un premio pero se negaba a ir a la gala. Bill estaba ya casi de 9 meses y no se quería separar de su lado…nunca más…

—No puedes dejarlo todo por mí. Irás, cantarás y te llevarás el premio al artista revelación—aseguró Bill con firmeza.

—Pero mírate, a punto de dar a luz, ¿cómo te voy a dejar solos?—insistió Tom en vano.

—Vendrán Georg y Gustav a hacerme compañía—contestó Bill resoplando.

—Pero no es lo mismo, si te pusieras de parto esta misma noche quisiera estar a tu lado, cogerte la mano, ayudarte a respirar…

—Lo harás, tranquilo que esta noche no pienso tener a mi hijo—prometió Bill riendo.

No tuvo más remedio que darse por vencido. Mucha gente dependía de él y no quería defraudar a Sammy otra vez. Iban retrasados en la grabación del disco y tras el nacimiento de su sobrino estaría más ocupado cuidando de él y Bill.

Le dejó en su habitación mientras él se iba a la suya a terminar de arreglarse. Se estaba calzando sus botas de cuero negras justo cuando llamaron a la puerta. Corrió a abrirla dejando pasar a sus antiguos compañeros de grupo.

Los saludó con efusividad, agradeciéndoles que se quedasen con Bill en esa especial noche.

—Tenéis la nevera llena—explicó Tom, más bien dirigiéndose a Georg.

Sonrió al verle frotarse las manos y entrar directamente a la cocina. Aprovechando que Bill estaba en el baño, cogió a Gustav del brazo y se lo llevó aparte.

—Este es el número de Silke, si pasa algo la llamas aunque Bill se niegue en redondo—le dejó bien claro.

Gustav asintió y se guardó la tarjeta en el bolsillo trasero de su pantalón, apresurándose a esbozar una sonrisa cuando Bill apareció en el salón.

—Radiante, como siempre—le halagó sin dejar de sonreír.

No pudo evitar sonrojarse. Con su vientre hinchado de casi 9 meses de embarazo y su pelo lacio, que le pedía con urgencia un baño de color y recortar las puntas.

Pasó por su lado y le apretó con cariño el brazo. Se sentó con dificultad en el sofá y sonrió cuando Tom se apresuró a poner un puf bajo sus pies, que puso él mismo sobre él.

—He cogido unas patatas fritas y unas colas—anunció Georg entrando con una bandeja en las manos.

—¿Y para los demás?—preguntó Bill sonriendo.

Tom le imitó. Hacía mucho que Bill no bromeaba como en los viejos tiempos, se le veía muy relajado y sonreía cada vez con más facilidad.

Les dejó preparándose ante el televisor para no perderse su actuación y se terminó de arreglar. Entró en el baño y se colocó mejor las trenzas sin dejar de sonreír. Se había vuelto más coqueto…

El timbre de la puerta le interrumpió de nuevo. Esa vez era la limusina que Silke le había enviado. Ya le esperaba abajo y corrió a despedirse de sus amigos y hermano.

—Mucha suerte—dijo Gustav tras abrazarle con fuerza.

—Te estaremos animando desde aquí—dijo Georg imitándole.

Sentían algo de pena, Tom les había invitado a la gala en la que actuaría, pero tras la aparición de Bill prefería que se quedasen con él antes de dejarle con un extraño.

Se inclinó en el sofá y se fundió con él en un fuerte abrazo, besándole en la mejilla con los ojos cerrados.

—Trae ese premio a casa—susurró Bill muy cerca de su oído—Te lo mereces, hermanito.

—Lo ganaré por ti—contestó Tom susurrando también.

Le besó de nuevo y se separó con esfuerzo. Cogió su cazadora de cuero y entró en el ascensor que le llevaba directo al parking. Entró en la limusina que le esperaba y suspiró. Cuando formaba parte de Tokio Hotel, nunca viajaba solo. Siempre estaban sus compañeros y Bill, y se le hacía raro ir a cualquier sitio para promocionarse sin la compañía de nadie…

Silke prometió verle en la alfombra roja, pero hubiera preferido que estuviera a su lado, cogiéndole la mano y asegurándole que todo iba a salir muy bien…aunque eso lo haría mejor su propio hermano…

&

Faltaban unos minutos para que Tom saliera al escenario, no paraba quieto en su asiento, pero no era por los nervios. Llevaba todo el día con calambres en el estómago, o eso pensaba hasta que sin venir a cuento se dobló en dos gimiendo con esfuerzo.

—Georg, ven enseguida—llamó Gustav poniéndose en movimiento de inmediato.

—¿Qué pasa?—preguntó Georg saliendo corriendo de la cocina.

—Bill se ha puesto de parto—contestó Gustav tratando de mantener la calma.

—No, aún me falta una semana—dijo Bill con esfuerzo—No son dolores de parto, me los explicaron y estos son diferentes.

—Quédate con él—ordenó Gustav a Georg ignorándole.

Salió al pasillo y llamó primero a una ambulancia. Luego se comunicó con Silke, en mitad de la actuación de Tom.

—Bill, relájate que ya hay una ambulancia en camino—dijo Georg al escucharle volver a gemir.

—No aviséis a Tom…querrá venir y le tienen que dar primero el premio…se lo merece…—farfullaba sin sentido.

Pero ya era tarde. Silke le estaba prometiendo a Gustav que en cuanto bajara del escenario le metía en la limusina rumbo al hospital. Gustav colgó el móvil más tranquilo y volvió al lado de su amigo, que se sujetaba el vientre sin dejar de gemir y sollozar.

Solo tuvieron que esperar unos minutos más. La ambulancia llegó y se lo llevaron corriendo al hospital, donde le comunicaron que estaba de parto. Rompió aguas y fue trasladado a un quirófano con rapidez.

El dolor era más fuerte de lo que jamás había podido imaginar. No le calmaba nada, ni respirar como Tom y él habían ensayado ni cantar por lo bajo. Solo podía llevarse las manos al vientre y cerrar los ojos deseando desmayarse del dolor y cuando los volviera a abrir todo hubiera pasado.

Tuvo dolores de parto durante dos horas, tiempo suficiente para que Tom pudiera entrar a tiempo de cogerle la mano y ayudarle a respirar.

—Resiste Bill, que en unos minutos todo habrá terminado y tendrás a tu hijo en brazos—le animó Tom secándole la sudada frente.

La doctora Doyle estudió de nuevo los datos del ecógrafo y asintió con la cabeza. Ya había dilatado lo suficiente, era ya la hora de traer ese niño al mundo. Ocupó su sitio en las alzadas piernas de su joven paciente, al que el resto de las enfermeras reconocieron como el hermano pequeño del cantante de rap que estaba de moda, y no el chico histérico que entró en el hospital diciendo que no se merecía tener un hijo suyo…

¿De quién?

—Bill, quiero que en la próxima contracción empujes con todas tus fuerzas pero pausadamente—explicó la doctora Doyle—Y cuando te diga que pares, dejas de empujar por muchas ganas que sientas.

—Lo…intentaré…—murmuró Bill.

Tom le ayudó a incorporarse y sin soltarle la mano el animaba a que empujara cuando sentía que las fuerzas le fallaban.

—Vamos…si, ya le veo la cabeza—dijo la doctora Doyle emocionada—Un empujón más y le tendrás en tus brazos.

Estaba a punto de nacer. Su hijo saldría a ese mundo que había sido tan cruel con él. ¿Le perdonaría por haber querido deshacerse de él? ¿Y cuando le preguntara por su padre y él no supiera que responder?

Sintió mucho miedo en esos momentos y dejándose caer en las almohadas para tomar aliento miró fijamente a Tom.

—Vete—le ordenó con un hilo de voz.

—¿Cómo?—preguntó Tom sin entender.

—Que te vayas…no quiero verte…—repitió con esfuerzo.

—No hables, que te agotas—le pidió la doctora Doyle—Tom, si tu hermano no quiere que te quedes es mejor que te vayas, así solo le distraes y no lo necesita en estos momentos.

Estaba a punto de negarse, pero Bill giró la cabeza para no verle mientras gemía por lo alto. No le quedaba más remedio que obedecer por su bien. Le soltó la mano que aún aferraba con fuerza entre las suyas y salió del quirófano arrancándose la mascarilla que le cubría la boca.

—¿Ya ha nacido?—preguntaron Georg y Gustav al verle salir.

—Me ha echado—contestó resoplando.

—¿Por qué?—preguntó Georg.

Solo se encogió de hombros como respuesta. Bill volvía a actuar de una misteriosa manera…

&

Paseaba nervioso por la sala de espera, de vez en cuando la puerta del quirófano se abría y salía una enfermera, además de los sollozos y gritos de dolor de Bill.

Se moría por ir a su lado, aún no entendía porque le había echado pero debía respetar su decisión, si volvía al quirófano solo conseguiría hacerle enfadar y que su sobrino pagara las consecuencias.

Minutos después se abrió de nuevo la puerta y la enfermera que salió por ella llevaba en sus brazos un bebé envuelto en una mantita azul. Se acercó a donde estaba y con mucho cuidado lo dejó en sus brazos.

—Es un niño—explicó, como si hiciera falta.

Tom lo miró con lágrimas en los ojos. Tan rubito y llorando desconsolado. Lo acunó contra su pecho y trató de calmarlo, pero él solo quería los brazos de su padre.

—¿Qué tal está mi hermano?—preguntó Tom devolviendo a su sobrino a la enfermera.

—Mut bien, ahora le llevan a su habitación para que descanse. En cuanto terminemos con el bebé se lo subimos, aún no lo ha cogido—explicó la enfermera arrugando la frente.

—¿No?—repitió Tom extrañado.

—No…no ha querido—dijo en voz baja la enfermera.

Dio media vuelta y regresó por donde había venido. Tom se volvió a sus amigos, que espiaron sobre su hombro para ver al recién nacido.

—Felicidades, tío—se apresuró a decir Georg.

Gustav le abrazó sin dejar de reír. Ellos no habían escuchado las palabras de la enfermera, no sabían del rechazo de su hermano…

Continuará…

por lyra

Escritora del Fandom

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