
Fic TOLL de Laskake89
Capítulo 7
Había preparado pizza para comer, sentado frente a la televisión, comiendo, en la penumbra de la casa, donde solo alumbraba la cocina Me sentía como un hombre obeso y necio de los 80’s. Afuera la lluvia azotaba contra los techos, sonando como disparos al chocar contra las chapas, el viento corría como diablo que se lleva alma. No había signos de calma por parte de la lluvia. Un día bueno.
Estaba por terminar la primer pizza, quedaba una más, hasta que recordé que abajo, en mi sótano tenía a un puto humano. ¿Cómo me había olvidado de Tom?
Me levanté con pereza, sosteniendo una rebanada pizza, agarré las llaves del sótano y baje, abriendo la puerta.
No veía nada, hasta que sentí que una mano agarro mi tobillo, y lo sacudí con desagrado, estirando el brazo para alcanzar el interruptor de luz. Y prendí la luz, mirando a Tom con confusión y enojo.
—¿Qué carajos haces estúpido? Estaba por patear tu cabeza, imbécil. Si no fueras tú quién lo hizo estarías muerto ya. Te traje comida, ¿quieres?
Me acerque, más calmado, poniendo una rebanada de pizza en su cara, girándola entre mis dedos, para que sintiera el olor del queso. Con una sonrisa pícara.
La acerque a su boca, sacándole la cinta lentamente, tentando su hambre. Con un movimiento rápido de rodillas me senté a su lado, para acercar mi boca a su oreja.
Nuestras piernas rozando, sus ojos abiertos e irritados, debajo unas ojeras no tan visibles. Quizás por la falta de sueño.
—¿Quieres?
Y después tire de la cinta con brusquedad, sacándola por completo ahora, mi cara se volvió a deformar en una expresión macabra y seria, como si estuviera enojado nuevamente.
Aplaste la rebanada entre mis dedos hasta hacerla un desastre de queso y se lo metí a la boca, mientras más se forzaba, más le abría la boca con mi mano libre, para que entrara todo. Ni siquiera espere a escuchar una respuesta de su parte.
Agarré el otro extremo de la cinta y le volví a cerrar la boca con la cinta. Esperando, impaciente a qué terminara de comerse la pizza, aunque tampoco me importaba si se la tragaba o no.
—¿Quieres hacer tus necesidades o algo?
No hizo ni una mueca. Tarado. Resoplé, girando los ojos.
—Responde imbécil, o te dejare cuatro días sin comer ni beber nada. Ahora, de nuevo, ¿quieres hacer tus necesidades? No te lo preguntaré de nuevo.
Prendí unas luces que estaban encima de su cabeza, que habían estado apagadas. Luces para verlo mejor, sudado, algo sucio.
—Maldita sea, ¿por qué si estás tan destrozado, te ves tan atractivo?
Acaricie mi barbilla, con una mano en la cintura, mi sombra tapando su cuerpo recostado sobre el suelo de cemento, me hacía sentir demasiado grande, más superior que Tom ahora. Me gusta.
Con otro tirón le quite la cinta para que hablara, agarrando otro pedazo de cinta, no tenía tanto pegote el anterior.
Me arrodille, para acariciar su rostro.
—Uhm, ahora, contéstame.
—No, no quiero hacer nada.
Negó también con la cabeza, le tapé la boca de nuevo, ahora sin sonreír, volví a levantarme, sin dejar de mirarlo, recorriendo su cuerpo con mi mirada.
No iba a negar que desde Tom se fue no me he tocado, ni siquiera estar con alguien más que no fuera él.
Lo deseaba, y ahora que lo tenía en mi mando, podía hacer lo que yo quería con él. Pero tenía miedo de ganarme su odio, ¿para que necesitaba su odio si quería su amor?
Aunque tampoco tenía deseo de violarlo, de usarlo como un juguete, claro. Lo tenía encerrado para mí y solo para mí, pero no por eso iba a pasar sus límites.
No dude más por el deseo y desabroché mi pantalón, para después bajar el zipper, aunque me detuve un momento, dudando un segundo más, pero al otro ya me había bajado hasta el boxer.
No estaba tan erecto, pero mientras más lo veía, más excitado me sentía,
Con una de mis manos agarré mi miembro, y empecé a bajar suavemente mi mano, después la subí, y con cada bajada y cada subida más erecto me ponía.
No iba a tocarlo, pero no podía aguantarlo más, cerré mis ojos, y empecé a hacerlo más rápido. Entre abriendo los labios.
Con mi mano libre frotaba suavemente la punta de mi miembro, con una expresión placentera. Me puse cuatro pasos cortos adelante, para tener su cara cerca de mi miembro.
Deje de frotar mi glande, para frotarlo contra su mejilla, mi mano se quedó a mitad de camino, observando su rostro unos momentos.
Lo estaba disfrutando, la abstinencia me tenía al borde del orgasmo, iba a llegar pronto. Las cosquillas en mi vientre me hacían sentir muy bien.
Aleje mi miembro de su cara y volví al mismo ritmo de vaivén con mi mano. Jadeando fuerte, lo miré y me sentí allí, tocando el punto más ardiente del placer, baje mi mano hasta abajo y sentí una liberación demasiado deliciosa.
Con mi semen cayendo en su rostro, cerro los ojos para que no hiciera contacto en su ojo, frote bruscamente mi glande, manchando mi mano y dejando que corra mi semilla.
Y suspiré, aliviado.
Continúa…
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