Te equivocas 17

Te equivocas 17

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 17

Nathan decidió hacer un poco de guerra psicológica.
Markus y el Grandote, que resultó llamarse Victor, se estaban dando aires de superioridad para achicarles, así que Nath dijo de sacar un dato a relucir.
-…Eh, eh…Yo que vosotros no hablaría demasiado alto. ¿Sabéis que él es cantante? – Refiriéndose a Bill.
A Victor le cambió la cara al momento.
-…Ya decía yo que…Me sonaba su cara…Tú eres, tú eres… – Balbuceó impactado y tragando saliva de nuevo.
Bill, micro en mano, se acercó a Nath y le susurró al oído.
-…¿Por qué se lo has dicho?…
-…Para meterle miedo. Y que se le bajen los humos. – Nathan le guiñó un ojo.
-…Oh… – Bill se quedó mirando ausente su micro. – De todos modos, hace mucho que no canto.

Quizá fueran impresiones suyas, pero había algo de tristeza encerrada en ese comentario.
Nathan acarició su espalda.
-…Es sólo un juego…Tú sólo piensa en pasarlo bien…Imagínatelos con tacones. – Sonrió.

A Bill le volvió a entrar el subidón.
-…Mmmm, jajajaja…Me hace másss gracia imaginarte a ti con el pelo naranja. Creo que me dejaré ganar…
-…¡OH!… Pero tú también tendrías que tintarte, guapito. – Contraatacó Nathan.
-…Merecería la pena. Jajajaja…
-…Bill, ni se te ocurra, por favor… – El otro empezó a asustarse de verdad. – Me da igual si perdemos habiéndolo intentado…Pero no te dejes ga…
-…Que era broooooma…Venga, ¿empezamos ya?
Nath suspiró tranquilo.
-…¡Esssssto lo hago por Victoria! – Gritó Bill dando saltitos.
-…Sí, todos queremos ganar. – Le contestó Markus, interpretando la afirmación de Bill a su manera. – Pero…
-…Pfff, creo que se refiere a otra…Victoria. – Se empezó a reir Nathan. – Jajajaja…
-…Preparaos de una vez, joder… – Victor ahora estaba tenso sabiendo que Bill era un profesional.

Victor y Markus tenían el micrófono rojo que debían compartir.
Bill y Nathan, el azul.
Debían cantar a dos voces por turnos, o todos juntos cuando la consola así lo indicara.
Según los niveles de su voz, cada pareja conseguía más o menos puntos.

&

La partida estaba al rojo vivo. Los chicos habían cantado ya toda clase de canciones… Desde la clásica canción ochentera, al »Toxic» de Britney Spears.
La cosa estaba bastante igualada, y se decidiría todo en la última canción, que resultó ser »Old Before I Die» de Robbie Williams.

Mientras que Victor y Markus bebían un trago de cerveza y después chocaban sus manos para darse ánimos, Bill y Nathan se volvieron a acercar como lo habían hecho casi todo el tiempo.
Ambos se agarraron de la cintura para quedar lo más cerca posible del micro, que sostenía Bill con su otra mano.
A pesar de estar centrados en su juego, ambos disfrutaban de ese pequeño contacto que les inspiraba tranquilidad.

-…¡Empieza! – Avisó Victor.

La música comenzó a sonar.

A Victor y Markus les tocó abrir la canción.
-She’s taking me places, I should never have been…
Bill se rió mucho por el inglés de sus competidores, no se acostumbraba nunca…Y eso que el suyo no era mucho mejor. Sólo Nath pronunciaba cada palabra perfectamente.

El turno de él y Nathan.
-She’s showin’ me faces ,I should never have seen…

Un nuevo cambio.
-Well these are strange days we’re livin’ in today… – En este párrafo, Victor y su compañero tuvieron grandes problemas.
-C’est la vie, I say. – Bill y Nathan, no… Que empezaron a saltar con el estribillo.

Todos cantaban juntos ahora en voz de grito.

-I hope I’m old before I die…
I hope I live to relive the days gone by
I hope I’m old before I die…
But tonight I’m gonna live for today
So come along for the ride
…I hope I’m old before I die…

La puntuación estaba ajustadísima, así que para la última vez que se repitió el estribillo, todos gritaron más aún si cabe, uniendo todas sus fuerzas.

-I hope I’m old before I die
I hope I live to relive the days gone by
I hope I’m old before I die
But tonight I’m gonna live for today
So come along for the ride
I hope I’m old before I die
Old before I die
Old before
Old before
Old before I die
Old before I die!!!

&

-…¡Jaaaaaajajajajaja! – Bill y Nathan salieron del local ya a las tantas, el primero riéndose escandalosamente, casi no pudiendo andar, retorciéndose. – …¡Sí! ¡Les hemossss pateado el culo!
-…Old before I dieeee… – Nath seguía con la cancioncita metida en la cabeza y la seguía cantando, triunfal.
-…No puedo esperar a que sea sssábado otra vez y ver a Victor con los tacones de su madre… Jajaja…
-…Ah, ¿pero piensas volver? – Le preguntó Nathan picándole. Él seguía estando mucho más lúcido que Bill.
-…¡Pues claro! ¡Essso no me lo pierdo por nada!

Bill se dio la vuelta y empezó a andar de espaldas dando saltitos de cuando en cuando.
Nathan sonreía mirándole encantado.
-…Soy un ganador nato…Hemosss jugado a cartas, y te he pateado el trasero. He competido en el karaoke y, ¡adivina lo que ha pasado!… – Alzó sus dos brazos teatrero.
-Has tenido suerte… – Chistó el otro.
-…OH, suerte, ¿eh?…¿Vesss esa farola?…Te echo una carrera. ¡Quien llegue primero gana!…

La farola estaba al final de la calle paralela, cruzando una carretera.
Bill echó a correr sin esperar una contestación.

La cuidad a esas horas a pesar de estar en un fin de semana estaba desierta y por tanto, la pareja la tenía enterita para poder jugar ellos solos.

Bill corrió y corrió con todas sus fuerzas (que no eran muchas en su estado de todos modos) , miró hacia atrás para ver cuánta ventaja llevaba, ya que estaba a tres pasos de la farola, pero cuando volvió a mirar hacia ella, se paró en seco.
Nathan ya estaba allí esperándole con los brazos cruzados y cara traviesa.
-…¿Ves? Suerte. – Le dijo.
-…¡OH!…Esa no ha valido. Era de prueba. Quien llegue primero a casa…¡Gana!…

Y Bill se volvió a poner a la carrera.

&

El edificio donde ambos vivían no estaba tan lejos, sólo a unas tres manzanas…
Pero de todos modos, como Kaulitz conocía la zona, decidió hacer una pequeña trampa.
Se fue infiltrando por distintos callejones que le servirían de atajo.

A los diez minutos ya tenía su edificio en su campo de visión.
Bill se rió y siguió corriendo, sin encontrar ni rastro de Nathan, por lo que supo que esta vez la victoria era suya.

Cuando llegó a la puerta de su portal, casi se cae de la impresión.
Nathan ya estaba allí esperándole sentado en el escalón y fingiendo bostezar.
-…No…No puede ser… – Balbuceó el muchacho.
-…Ya era hora. Iba a entrar ya para irme a dormir. – Se mofó el otro.
-…No esss posible…Yo…¿Cómo…?
Nathan se levantó y entonces Bill profirió un pequeño gritito.
-…¡Ya lo entiendo!…
-…¿?… – Nath puso cara de extrañeza.
-…Tú no eres Nathan. ¡Eres la Muerte! …¡Como en »Joe Black»! Por eso puedesss desplazarte a cualquier lugar en un abrir y cerrar de ojos.

A Nath se le fue una carcajada al oír tal barbaridad.
-…¿»Joe Black»? – Decidió preguntar.
-…Sí. La película de Brad Pitt. Brad es la Muerte, pero se mete en el cuerpo de un hombre y se hace llamar »Joe Black»…Lo hace por que baja a la tierra a llevarse a un tipo, entre otras cosas.
-…Ahm. No la he visto. Y tampoco soy la Muerte… Ni Brad Pitt, aunque me dé un aire. – Bromeó.

Bill captó la broma y se rió.
-…¿Te gusta Brad Pitt? – Le preguntó a Nathan.
-…¿Y a quién no?…
-…Dicen que le huele el aliento. – Informó el chico y tras esto, ambos se fueron metiendo en el edificio, dirigiéndose al ascensor.
-…No jodas, ¿sí?… ¿Y quién lo dice?
-…No sé, pero lo leí en algún lado.

Se metieron en el ascensor.
-…Bueno, para algo existen las pastillas de menta. – Soltó Nathan encogiéndose de hombros.
-…JAJAJAJA… – Bill estaba con la risa floja, y esa le salió especialmente estridente.
-…Psst…Vas a despertar a todo el vecindario, jajajaja…
Nath pulsó el botón…Y Bill seguía riéndose.

Hasta que, de improviso, se detuvo y no sólo eso…Sino que también se lanzó a los brazos de Nathan, meloso.
Éste le agarró por la cintura algo sorprendido mientras que Bill rodeaba su cuello con sus brazos, dejando caer algo de su peso en el hombre.
-…¿Seguro que no eres Joe Black y vienes a llevarme contigo? – Susurró.

Nathan no contestó.
Sólo acarició su cintura, le sonrió y siguió haciéndolo, con cariño.
Bill enterró su rostro en el cuello del hombre e inhaló profundamente su suave aroma.
Entre sus brazos, Bill se sentía débil…Desfallecer…Como si él absorbiera toda su energía, dejándole a su merced.
-…Umm…
Pero no le importaba en absoluto.

Nathan le estrechó aún más si cabía entre sus brazos. Le abrazó mientras que él también pegaba su nariz en el tramo de cuello que el jersey del chico dejaba libre.
La piel de Bill estaba algo húmeda. Por el esfuerzo de la carrera, había sudado un poco. Pero no olía mal. Bill estaba limpio y a eso mismo olía su piel…A limpio…A fresco…A dulce…Sin perfumes artificiales…Ese era simplemente su olor.
Y era agradable…

La puerta del ascensor se abrió, pero ninguno de los dos se movió.
Siguieron así, abrazándose íntimamente en silencio…Reteniendo sus respectivos olores, memorizándolos como si fuera un asunto de vida o muerte, pero con tranquilidad.
Estaban en paz. Como si llevaran mucho tiempo buscándose y al final se hubieran encontrado.

-…¿Lo notas?… – Preguntó Bill de repente.
-…¿El qué?…
-…Mi corazón. ¿Lo notas?…
-…Sí.
-…Pues duele, ¿sabes?…
-…No estás acostumbrado a hacer ejercicio.
-…Lleva así toda la noche. No es por eso.

Nathan no podía darle mucha credibilidad a Bill en aquellos momentos. A fin de cuentas, seguía estando ebrio.
Pero de todos modos, sonrió y decidió picarle.
-…¿Y por qué es entonces?

Bill alzó su cabeza para mirarle.
Tampoco respondió.

Nathan, enternecido, atrapó la cara del chico con las dos manos…Con sus pulgares acarició sus mejillas y Bill entreabrió la boca para obligarse a coger aire. Suspiró un poco en el intento.
Entonces Nathan giró un poco su rostro y le dio un beso en una de sus sienes, suavemente.

Con ese simple movimiento, Bill sentía que se derretía.
Miró a Nathan a los ojos y algo en su interior le empezó a gritar…
Era la misma voz, pero le lanzaba dos mensajes totalmente diferentes y a la misma vez.
El primero era que acortara la poca distancia que había entre ellos…Y que le besara.
Era lo que se moría por hacer.
Empujado por esa parte de él, se acercó peligrosamente a la boca de Nathan. Él no hizo nada, se quedó quieto, quizá teniendo sus dudas de que aquel fuera el momento. Pero tampoco se apartó.
Bill quedó a un milímetro de sus labios. Llegó a rozarlos pero fue algo tan sutil y rápido que más que un roce propiamente dicho, había parecido una brisa.
Una brisa que provocó cosquillas a Bill en sus labios, y latigazos en lo más profundo de su ser.

Se apartó bruscamente tras una fracción de segundo que fue lo que duró en realidad el beso, si es que se le podía llamar beso después de todo.
-…Yo…Yo…He bebido demasiado… – Declaró Bill con cara de…¿Miedo?, ¿vértigo?…
-Estoy de acuerdo. – Le sonrió Nath, comprensivo. A él le encantaba Bill, pero sabía cómo estaban las cosas y que eso no cambiaría de la noche a la mañana. Daba igual: él no tenía prisa.

Bill salió del ascensor apresuradamente, casi corriendo. Huyendo.
Al final, el segundo mensaje había acabado venciendo al primero.

Cuando Nathan salió del ascensor no pudo evitar que se le escapara una sonora carcajada que resonó en todo el edificio.
Bill estaba intentando abrir la puerta con sus llaves, pero…
-…Bill, esa es mi casa. Tú vives en la de al lado.

Kaulitz miró al hombre, y después a la puerta de arriba a abajo, como analizándola confundido.
-…Ah. – Fue lo único que salió de su boca antes de dirigirse al lugar indicado.

Nathan se dirigió a su puerta, divertido. No dejaba de mirar a su derecha, donde Bill estaba concentradísimo mirando para abajo, hacia sus llaves, como si no se aclarara del todo con ellas.
-…Bill…

El aludido le miró.
-…Siempre que bebo, después me da antojo de creps. No sé por qué. Voy a hacer unos pocos. ¿Quieres?…

Bill frunció el entrecejo y después sonrió.
-…¡Me encantan los creps!

Y se dirigió dando saltitos y palmaditas al lado del hombre, despreocupado y contento… Olvidándose momentáneamente de lo ocurrido en el ascensor.
Maravillas del alcohol.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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