Te equivocas 18

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 18

Nathan empezó a rebuscar por los muebles de su cocina una sartén, que puso sobre la vitrocerámica todavía apagada, y después un bol grande que le sirviera para hacer la mezcla de ingredientes.
Bill, mientras tanto, esperaba sentado en uno de los altos taburetes alrededor de la barra que dividía la cocina en dos y que servía de mesa, mirando al techo y a todas direcciones, curioseando.
-…Son muy fáciles de hacer…¡Pero no creas que no me ayudarás! – Nath le señaló con una varilla.
-…Vale, vale, vale… – Bill se levantó de un salto del taburete y se puso al lado de Nathan. – ¿Qué hago?
Kaulitz no estaba en sus mejores condiciones con su media cogorza encima. En realidad Nath sólo le estaba picando.
-…A ver, primero tengo que preparar los ingredientes…Necesitamos harina…Aquí está… Azúcar… Aquí…Huevo…
-…¡Y Brandy! – Apuntó Bill.
-…Sí, Brandy, ahora voy…Chocolate… – Nath fue hacia la nevera.
-…¡Y Brandy! – Repitió el chico.
Nathan le miró girando la cara, riéndose.
-Que sí, Bill. Brandy también. Jajaja…Pero recuérdamelo luego…Oh, mierda, no hay nata.
-…¡Yo tengo nata! ¡En mi casa!…
-…¡Genial! Pues ve a por ella…
Bill se fue corriendo a su piso como un crío ilusionado por que le hubieran asignado una importante tarea.
Mientras tanto, Nathan fue vertiendo los distintos ingredientes en el gran bol y a removerlos con la varilla.

Pasaron dos minutos, y luego tres…y Bill no volvía. Nathan empezaba a inquietarse cuando, girando la cabeza, vio a Bill plantado en el marco de la puerta de su cocina, con las cejas muy fruncidas.
-…¿Qué pasa? – Le preguntó el hombre.
-…¿Qué había ido a bussscar?…
Nathan echó para atrás la cabeza y le empezó a dar un ataque de risa.
-…Bill…¡Nata!… – Exclamó cuando pudo.
-…Ah. Ya decía yo que esssto para qué lo queríamos.
Bill soltó algo que había traído con él en la barra de la cocina.
Era una patata.
Nathan empezó a reírse otra vez.
-…Una patata, no…¡Nata!…Jajajaja…
-…¡Voy, voy, voy! – Y Bill se fue corriendo otra vez.
-…Madre mía, qué ciego lleva este. – Murmuró Nath cuando se quedó solo de nuevo, negando con la cabeza y con lágrimas en los ojos de reírse.

Cuando oyó a Bill regresar, giró la cabeza mientras batía.
Kaulitz había traído la nata esta vez…Pero…
-…Joder, Bill. Con un bote era suficiente. Jajaja…
El chico traía cuatro botes de nata bajo sus brazos. La soltó toda en la barra, junto a la patata.
-…Ah, ¿sí?…Por que tengo más…
-…Cielo santo…
-…Sí, es que en mi casa se usssa mucho. Mmmm. – Bill infló los mofletes y se empezó a reír. Era obvio a qué se estaba refiriendo con eso.
Nathan contrajo el rostro.
-…Em. Vale, Bill. Demasiada información.
Bill se rió de nuevo, sin darse cuenta de que de verdad a Nathan no le había gustado un pelo el comentario.

-…¿Qué hago ahora?… – Preguntó el muchacho.
-…Pueees…Coge un par de platos grandes de ahí… – Nath le señaló con la cabeza una portera.
Kaulitz obedeció. Borracho o no, se lo estaba pasando bien. Jamás había »cocinado» a las tantas de la madrugada unos creps con alguien.
En el silencio de la noche, parecía que sólo estaban ellos en el mundo.
Era divertido.

Nath encendió la vitrocerámica, fundió un poco de mantequilla en la sartén y con un cazo vertió un poco de la mezcla del bol en ella.
-…Ahora es sólo esperar, le doy la vuelta y al plato. Tú le pondrás el chocolate y la nata, y los cerrarás. ¿Vale?…
Como respuesta oyó un ruido raro.
Miró hacía Bill y descubrió de lo que se había tratado.
El chico había cogido un bote de nata, lo había abierto y se lo había metido en la boca. Ahora tenía los mofletes hinchados, de toda la nata que se estaba tomando a morro.
Nathan se rió.
-…Si cuando se terminen de freír queda nata, claro. – Apuntilló Nath de broma.
-…Tenffffo máf.
-…Vale. No me lo recuerdes.
-…¡EL BRANDY!
Nathan abrió los ojos desmesuradamente.
-…¡Ostia! Al final se me ha olvidado.
-…Jo. – Bill se metió otro chute de nata.
-…Da igual, seguirán estando buenos. – El hombre se encogió de hombros.
-…Abre la boca.
Nath estaba dando la vuelta a el crep, así que se limitó a mirar al chico confuso.
Adivinó sus intenciones.
-El bote ese lo habrás estrenado aquí, ¿no?…No estaría ya empezado… – No pudo evitar poner una cara algo asqueada pensando si ya estaba abierto, en qué lugares podía haber estado esa boquilla. De Bill no tenía escrúpulos, pero de J…
-…Que síiiiiiiii… – Bill puso los ojos en blanco, hablando con tono cansino.
Sólo entonces Nath abrió la boca y Bill sonrió mientras se la llenaba de la deliciosa espuma.
-…¡UG! – Nathan tuvo serios problemas para volver a cerrarla.
-…¡Jajajajaja…!
-…Fale, crep fa. – Quiso decir »Crep Va». Agarró la finísima torta con dos de sus dedos, con cuidado de no quemarse, y lo soltó en un plato. No usó un tenedor por que normalmente así se rompían.
Tragó la nata.
-…Ya puedes rellenarlo. – Animó al muchacho después.
-…¿Essste crep es para ti o para mi?…
-…Lo que quieras. Yo ya voy a empezar a hacer otro.
-…Puesss para ti. – Bill soltó la nata y cogió el sirope de chocolate. Lo destapó y se puso frente al plato, dispuesto a ponerse a ello. – …Voy a escribir con el sirope. Mira: »NA-THAN» – Garabateó en el crep… – …Y…Una carita sonriente…
-…Bien, la carita sonriente es crucial. Jajajajaja… – Nath estaba a punto de rematar otro crep.
-…Claro. La nariz sssserá un puntito de nata…Así…Ya está. – El muchacho observó su obra de arte ladeando su cabeza, orgulloso y todavía con su lengua entre sus dientes, en gesto de concentración.

Nathan puso el nuevo crep en el otro plato mientras que Bill cerraba el primero, de manera que quedara de forma triangular.
-…¿Dónde están los…Tenedores? – Preguntó el moreno.
-…En ese cajón…Ahora yo decoraré tu crep. – El rubio tomó el relevo con el sirope. – Pondréeee… »BI – CHO».
-…¿Bicho soy yo?
-…Ajá.
Bill sonrió radiantemente, poniéndose un poco rojo y con gesto coqueto, quizá.
Fue con tenedor en mano adonde había dejado el plato que él había preparado y cortó un trocito del postre.
Después lo pinchó y él mismo lo llevó a la boca de Nathan, que se lo comió sin rechistar.
-…¿Está rico?… – Preguntó.
-…Dímelo tú. – Nath cogió otro tenedor e imitó el movimiento de Bill, sólo que usando el crep que él había decorado.

La boca de Bill se fue llenando de dulce y mientras que lo saboreaba, se hizo un silencio.
Posiblemente, ninguno de los dos se dio cuenta de lo romántico e incluso erótico que podía resultar dar de comer a alguien que te gusta, hasta que lo hicieron.

Nathan carraspeó tras unos segundos.
-…Hago un par más y nos sentamos a comer, ¿ok?…

Pero Bill cogió el supuesto plato de Nathan y se colocó a su lado frente a la vitrocerámica pero con su espalda apoyada en el mueble, mirándole.
Mientras que el hombre iba cocinando, él le siguió dando trocitos de crep que iba cortando… Cosa que Nathan aceptó y no sólo eso…Sino que cuando hubo terminado de cocinar, él también fue a su vez llevando el tenedor a los labios del chico.

No se dijeron nada más…
Siguieron dándose de comer en el silencio de la madrugada, mirándose a los ojos y esbozando medias sonrisas de cuando en cuando.

&

Iban a dar las cinco de la mañana ya y Bill pidió a Nathan que le acompañara a su casa por que aunque estuviera al lado, según él »la cabeza le daba vueltas».
Así que su vecino le agarró del brazo con delicadeza pero fuertemente y fue con él hasta su mismísima habitación.
Bill se sentó en su cama en cuanto la tuvo delante y vestido, calzado y todo, se tumbó en ella, exhausto.
Nathan fue el encargado de quitarle los zapatos para que pudiera dormir a gusto. Luego vio los vaqueros tan estrechos y el cinturón que llevaba el chico y se dijo que con eso no estaría cómodo ni de coña.
Pero ayudarle a desvestirse ya eran palabras mayores. Un atrevimiento que no podía arriesgarse a permitirse.
Lo que sí hizo fue pasarle una sábana por encima al menos…Y darle un beso en la frente antes de irse.
-…Que descanses…
Cuando se disponía a marcharse, Kaulitz le agarró de la muñeca.
-…Puedes quedarte, si quieres.
Nathan alzó una ceja.
-…Demasiado pronto para que descubras que ronco. – En realidad Nath no roncaba, era una excusa. No le parecía correcto aceptar su proposición.
-…Yo no te he dicho que te quedesss para dormir.
Ahora el hombre alzó las dos cejas. Mentiría si dijera que no le tentaba la idea, pero…
-…¿Aprovecharme de ti ahora que estás borracho?…¿Por quién me tomas?… – Se las apañó para soltarlo de un modo jocoso. – Aaahh… – Suspiró y se dio la vuelta para salir de la habitación.

Bill se sentó en la cama con un gesto en la cara de absoluta confusión…También se le notaba algo molesto…Enfadado…Quizá dolido.
-…¿Pero no era eso lo que querías?… – Escupió alucinado.
Nathan se volvió a girar para mirarle con los ojos muy abiertos.
Tras unos segundos, negó con la cabeza.
-…Buenas noches, Bill. – Tampoco era el momento de tratar mantener una conversación de provecho con él. Así que con esto esperaba cortarla y aplazarla hasta que el chico estuviera con la cabeza más despejada. De cualquier modo, en su tono se leía una cierta decepción.

Se fue sin más, dejando a Bill totalmente descolocado, con la boca algo abierta.
Se tumbó o más bien se dejó caer en el colchón de nuevo.
Claro que era eso lo que quería, joder…Además él se lo había dicho muy claro, que le daba igual lo que tuviera que hacer por conseguirle.

¿Por qué demonios se esforzaría tanto en ser tan encantador con él si no se lo quisiera llevar a la cama entonces?…

Y ahora que él había accedido…¿Le rechazaba?

Que le partiera un rayo en ese mismo instante si lo entendía.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!