Te equivocas 19

Te equivocas 19

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 19

Nada más levantarse, Bill fue directo a darse una ducha y a lavarse los dientes.
No sabía si Jared se aparecería por allí un domingo, pero no podía arriesgarse. Tenía un aspecto deplorable y tenía que arreglarse por lo que pudiera pasar.
Le dolía mucho la cabeza…Y no sabía si atribuirlo a la resaca o a que no había dejado de martillearla desde que se quedó solo.
Apenas había dormido.
Se puso unos pantalones negros y no había decidido qué ponerse en la parte de arriba cuando no pudo evitarlo y se tiró de nuevo en plancha en la cama, boca abajo.
Se abrazó a la almohada, giró la cara y se quedó mirando a la mesita de noche, aunque ya podía ser una mesita o un elefante, que Bill no notaría la diferencia.
Seguía sumido en sus pensamientos.

A veces echaba de menos tener a alguien a quien llamar. A alguien con quien pudiera consultar sus dudas, pedir consejo…Preguntarle un simple »Me pasa esto. ¿Qué puedo hacer?»…Alguien a quien el resto del mundo suele llamar »amigo».
Él nunca había mantenido una verdadera amistad. Él sólo había tenido aduladores, que es la manera fina de decir »lameculos». Gente a la que veía en fiestas con asiduidad y con la que se reía o charlaba. Gente que le alababa por sus logros, o por sus posesiones.
Gente que posiblemente, en cuanto él se daba la vuelta, le ponía verde.
Desde luego, nadie con quien pudiera contar cuando estaba mal.

Bill suspiró enterrando ahora la cara en la almohada.
…Maldito Nathan.
Con lo fácil que era todo antes…Cuando él no estaba.
Jamás se había puesto a lamentarse por no poder pedir opinión a alguien. Por que directamente le habría importado una mierda esa opinión.
Él seguía teniendo lo que quería, ¿para qué necesitaba nada más?…
…Y ahora…

¿Pero cómo podía ejercer Nathan tanto poder sobre él?…
¿Cómo podía con un simple comentario, con una simple mirada…Con un simple beso…Hacer que su mundo, ese que tanto se había esforzado en mantener, se tambaleara?
¿Cómo podía conseguir hacerle dudar de cosas que hasta su llegada había creído tener más que claras?

Lo odiaba. Odiaba esa sensación de no poder hacer nada por controlar la situación.
Y sobre todo…Odiaba reconocer que había una pequeña parte de él a la que le gustaba que fuera así.

Pero ya había reflexionado sobre ello muchas veces y tenía que hacerlo con la cabeza fría. ¿Rechazaría una vida llena de lujo y comodidades como era la suya, por un hombre?…
La respuesta era siempre la misma: No.

Pero si lo tenía tan claro, ¿por qué coño no podía dejar de pensar en él?…¿Por qué hasta en sueños se imaginaba cómo sería estar a su lado?…

-…¿Bill?…¿Estás durmiendo?…

Kaulitz se dio la vuelta y se incorporó, quedando medio tumbado, medio sentado con la cabeza apoyada en el cabecero.
-…Oh. Hola, Hombre Atractivo. No te había oído entrar.

Jared acortó distancias y le dio un beso en los labios al chico. Después se sentó a su lado en la cama. Iba vestido de un modo bastante casual, se notaba que era domingo. Llevaba unos simples vaqueros y un jersey blanco.
-…He venido a hacerte una visita rápida, y me voy.
-…Jo. Últimamente me tienes muy abandonado.
-…Eh, que parte de la culpa fue tuya.
-…Um…
-…Voy al cuarto de baño. Ya vengo. – Dijo el hombre.
-…Vale.
-…Por cierto, estás muy sexy. – Bill no llevaba camiseta, sólo los pantalones negros. Iba descalzo y con el pelo algo húmedo aún.
Kaulitz se limitó a hacer un puchero como única respuesta.

Se quedó en esa misma posición esperando a que el otro regresara.
No pudo evitar mientras lo hacía, divagar un poco más sobre el tema anterior.
Cuando Jared salió del cuarto de baño, se encontró a un Bill completamente ensimismado.
-…Qué pensativo. – Comentó el hombre mientras se sentaba en el borde de la cama, junto a él.
-…¿Ah?… – Kaulitz recayó en su presencia sólo entonces.
-…Digo que en qué piensas.
-…Ah… – El muchacho se planteó durante unos instantes si contárselo o no. Al final, se tiró a la piscina, aunque en realidad se le escapó un poco. Le salió del alma. – …En cómo librarme de tentaciones molestas. – Soltó suspirando.
-…Oh…Pues esa es fácil, chico.
Bill le miró alzando una ceja.
-…Ah, ¿sí?…
-…Sí. »El único modo de librarse de la tentación es cayendo en ella».
Kaulitz abrió los ojos mientras analizaba las palabras.
-…Vaya…Es buena, Hombre Atractivo e Intelectual.
-…Gracias, pero en realidad no es mía. Es de Oscar Wilde.
-…Mmmmm…

Bill se puso de rodillas en la cama mientras le miraba provocador y Jared le imitó. El hombre acarició los costados desnudos del chico y ambos de fundieron en un húmedo beso.

Kaulitz seguiría cavilando.
»El único modo de librarse de la tentación es cayendo en ella».
Jared lo habría dicho más que nada con segundas y para su propio beneficio.
Pero no por ello dejaba de ser una idea interesante.

El joven despojó de su jersey a su cliente, lo tiró a un lado y empezó a lamer su cuello descaradamente como sabía que le gustaba.

»…Cayendo en ella.»

Claro. Eso es.
Quizá el motivo por el que Nathan le robaba el sueño, le obsesionara, fuera, simplemente, por que era alguien a quien Bill no podía tener. Alguien que él mismo se había prohibido.
Quizá sólo le deseara por el simple hecho de que a él no le podía poseer.

Kaulitz fue desabrochando con ansia los botones de los vaqueros del hombre mientras mordía sus labios y tiraba de ellos hacia si mismo, aumentando el deseo de Jared.

…Y entonces estaba claro el remedio. Si le tuviera, aunque sólo fuera una vez…Se acabarían el misterio, la magia, los deseos insatisfechos y las tonterías.
Sólo tenía que acostarse con él una vez…Estaba seguro que haciéndolo se acabó el problema.
Sería igual que…Cuando no dejan de anunciarte un nuevo pastelito por todos los lados…Y a ti se te mete en la cabeza, se te antoja y no deja de apetecerte hasta que lo pruebas. Una vez lo haces, ya nunca vuelves a desearlo con tantas fuerzas.

En ocasiones, incluso te desilusiona.

Jared tumbó a Bill en la cama. Kaulitz se desabrochó sus propios pantalones mientras que el hombre se los cogía de los pies y empezaba a tirar de ellos para ayudarle a quitárselos.

Dios, y con suerte a Nathan le pasaría lo mismo.
Cuando le tuviera, lo más seguro es que perdiera el interés…
Acabado el »reto» de conseguirle, ¿qué gracia tendría?…
Ya no se interesaría de la misma manera por él.
Bill apostaba que dejaría incluso de tratarle como le había tratado para camelarle.
En cuanto se fueran a la cama…¿Qué razón tendría para esforzarse en seguir »siendo» encantador?…

Ahora fue Bill el que, tras incorporarse ya desnudo, tumbó a Jared en la cama.
Se quedó algo congelado en su posición cuando recordó lo ocurrido la noche anterior.
Nathan le había rechazado.
-…¿Qué te pasa? – Preguntó Jared.
Kaulitz negó con la cabeza para zafarse de ese pequeño »detalle», sonrió para tranquilizar a su cliente y se inventó una excusa que le gustara al hombre.
-…Que…No sé qué me apetece más…Que te corras en mi boca…O en miii… – Y lo dejó abierto. De cualquier modo, la insinuación estaba clara.
Bill notó como Jared tenía que contenerse y agarrarse a la sábana para no agarrarle a él y cometer una locura que hiciera mucho daño al chico.

»Misión cumplida». Pensó Bill.
Y no fue su último pensamiento.

Vale. Anoche le había rechazado. Pero era verdad que él no estaba en sus más plenas facultades. Era comprensible.
Y si no había sido sólo por eso, daba igual. Si tenía que sacar todas sus armas, lo haría.
Otra cosa puede que no…Pero Bill era bueno haciendo que a los hombres se les fuera la cabeza.

Tenía que serlo. ¿Por qué llegarían a pagarle las auténticas barbaridades que le pagaban por estar con él si no?…

&

Más tarde, cuando Jared se hubo marchado, Bill se volvió a duchar y ahora sí se arreglaría a conciencia.
Se puso una camiseta estrecha gris estampada con reflejos más oscuros y alguno plateado. Encima, una rebeca lisa blanca. Llevaba unos pantalones vaqueros estrechos y botines.
Dedicó su tiempo en decidir qué complementos se pondría.
Al final se decidió por un cinturón blanco a juego con la rebeca y con brillos…Una pulsera ancha del mismo color en su muñeca derecha y una gruesa de plata en la izquierda, a juego con el collar aunque éste era mucho más fino y de cuentas en forma de lágrima.

(Nota de la A: Foto Bill )

Se alisó el pelo y se maquilló con esmero. Se puso sombra de ojos negra, rimel y cacao en los labios.
Se miró y se remiró en el espejo…Nunca se terminaba de ver…No lograba sentir que estaba perfecto.
En más de una ocasión estaría a punto de desvestirse y probarse otras cosas, quizá otras más »insinuantes».

La única razón por la que no lo hizo es por que tenía ganas de acabar con todo de una vez.

Así que respiró hondo, salió de su apartamento, cerró y fue directo al apartamento contiguo.
Llamó al timbre y esperó entrelazando sus dedos, algo nervioso.

»¿Por qué coño estoy nervioso?»

Llamó otra vez.

»Tranquilízate, Bill. Joder, que es sólo un polvo. Uno más…Has hecho esto miles de veces. Nathan no es diferente al resto de los hombres del mundo. Es otro cualquiera. Igual que todos…»

Llamó por vez tercera y se empezó a inquietar.

»¿Por qué no me abres?»

Ahora llamó con sus nudillos.

»No me digas que no estás…»

Bill se dio la vuelta y apoyó su espalda en la puerta, contrariado. Se cruzó de brazos mientras ponía cara de fastidio y suspiraba.
Ahora que se había decidido, le importunaba esperar.
No quería tener tiempo de arrepentirse, joder.

»¿Dónde estás?»…

Kaulitz se fue dejando caer, arrastrando su espalda contra la puerta hasta que se quedó sentado en el suelo.

Y ahí se quedó pensando en todo y en nada en concreto.
Ni él mismo sabía cuánto tiempo llevaba allí, si poco o mucho, cuando alguien abajo llamó al ascensor y segundos después las puertas de éste se abrieron.

Nathan salió del ascensor con un periódico en su mano y una gabardina color marrón muy claro puesta.
Se dirigió a su casa y se paró en seco cuando descubrió a Bill, todavía sentado en el suelo, pegado a su puerta.
-…¿Bill?…¿Qué haces ahí?…

Kaulitz se levantó del suelo dispuesto a llevar a cabo su plan. Adelante con él hasta el final…Y que fuera lo que dios quisiera.
-…Esperándote.

Empleó el mismo tono que usaría con cualquiera de sus clientes.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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