
«Te equivocas» (Fic de Earisu)
Capítulo 23
Bill había perdido la noción del tiempo. No tenía ni idea de cuánto llevaba tirado en el suelo, llorando. Ahora que había explotado no había manera de parar, como si hubiera estado acumulando gota a gota las lágrimas desde hacía mucho y ahora fueran casi interminables.
Le dolía el cuerpo ya de estar ahí, así que se levantó haciendo un gran esfuerzo y con la cara empapada se dirigió al dormitorio.
Se tiró en plancha en la cama boca abajo, sepultando su rostro en la almohada.
Y siguió llorando.
La almohada sofocaba un poco el escándalo, pero no lo disipaba. Sus sollozos se seguían oyendo en toda la habitación.
(Nota de la A: La canción debería empezar a sonar ahora. )
Era como si todo lo que él creía ya cicatrizado se hubiera abierto de golpe, todo a la vez.
Y las heridas eran demasiado profundas.
Bill se sentía como una presa. Una que luchó con todas sus fuerzas contra el despiadado depredador y al final consiguió ahuyentarle…Pero había recibido un mordisco crítico antes de ser abandonada a su suerte.
Y la presa no podía hacer otra cosa que tumbarse agonizante a esperar su propia muerte.
Por que sabe que va a morir…Que no va a recuperarse.
Kaulitz se abrazó aún más a la ahora muy húmeda almohada.
(These are my hands, but what can they give me?
These are my eyes, but they cannot see
These are my arms, but they don’t know tenderness
And I must confess that I am usually drawn to sadness
And loneliness has never been a stranger to me, but…)
(Estas son mis manos, ¿pero qué pueden ellas darme?…
Estos son mis ojos, pero no pueden ver.
Estos son mis brazos, pero no saben lo que es un abrazo…
Y debo confesar que la tristeza me ahoga habitualmente…
Y que la soledad nunca ha sido una extraña para mi…Pero…)
»Antes te he dicho que me gustas…Pero era mentira.
En realidad, me encantas…»
»…Por que crees que sin todo eso…Tú no vales nada…»
»…No eres más que una zorra…»
»…Y el que se equivoca, eres tú.»
»No te enamores nunca…Por que te romperán el corazón…»
(Love tried to welcome me
But my soul drew back
Guilty of lust and sin
Love tried to take me in)
(El amor intentó darme la bienvenida
pero mi alma se echó atrás
culpable de lujuria y pecado
El amor intentó acogerme…)
»El amor no existe…Las personas somos demasiado egoístas como para querer a alguien que no sea a nosotras mismas…»
»…Las personas somos malas, Billy…»
Bill se sentó de golpe en la cama, llorando y agarrándose las sienes como si le fuera a explotar la cabeza.
No soportaba oír esa voz. En su mente era como el chirrido que producen unas largas uñas afiladas contra una pizarra.
Cuando el chirrido aparecía…Le impedía escuchar (o pensar) nada más. Era como si cada vez que él tratara de reflexionar sobre un tema, saltara la alarma para prohibírselo de alguna manera.
»…Eres joven…Eres inteligente…Joder, tienes talento…»
»…Mocoso…
Nunca tenías que haber nacido…¡Yo ni siquiera quería tenerte!…»
»…No eres más que una zorra…»
Bill se tapó la cara. Le dolía mucho la cabeza. Hizo un esfuerzo por dejar la mente en blanco.
Apretó los dientes. Tenía que conseguirlo o de lo contrario, se volvería loco.
»…Podrías hacer lo que te diera la gana en la vida…»
La voz de Nathan logró abrirse paso de nuevo sobre todas las demás.
Bill abrió los ojos.
¿Eso era verdad?
Se lo planteó unos instantes. Incluso dejó de llorar por unos segundos.
Pero no tardó en dar con la respuesta, y se rió amargamente mientras negaba con la cabeza.
No. No era verdad. Nathan se equivocaba.
»Mami…¿Po’ qué me odias tanto?»
»…Tu padre no dudó en abandonarme. Ni siquiera tú conseguiste que tuviera algún tipo de reparo.»
Bill estaba solo. No le importaba a nadie, ni a sus propios padres…
Para importarle a alguien primero tienen que quererte. Y ellos no le habían querido jamás.
Quizá es que no era suficientemente bueno para ellos.
Y claro…Si no era lo suficientemente bueno para ellos…¿Para quién lo iba a ser?…
Sí, Nathan se equivocaba.
La prueba estaba en que…
Después de tener éxito como cantante (éxito que le llegó por dejarse aconsejar en exceso. En otras palabras, por convertirse en una marioneta…En alguien que no era él), por una vez en la vida decidió ser sincero y hacer lo que quería: Mostrarse tal y como era. Por una vez, dejó la fachada para que no fuera eso lo que la gente viera. Necesitaba soltar lo que llevaba dentro.
Que alguien le escuchara. Pero que le escuchara a él de verdad.
Trabajó mucho en ese disco. Muchísimo. En realidad no era un disco. Era un pedazo de su alma.
Y precisamente ese disco fue el que fracasó.
Había hecho lo que había querido. Pero no había conseguido nada.
El verdadero Bill no le interesa a nadie.
»…En realidad, me encantas».
A Bill el corazón le dio un vuelco.
»No te enamores, Billy.
…Por que no importa lo mucho que te esfuerces…En el momento que hayan tenido de ti lo que han querido…En el momento que se encuentren con algo mejor…Te dejarán…Y les dará igual si con eso sufres o no.»
En el momento que encuentre algo mejor.
Bill se tumbó en la cama boca arriba rompiendo a llorar de nuevo.
En su caso, seguro que Nathan no tardaba demasiado en encontrar a alguien mejor que él.
Por que eso no era difícil en absoluto.
(These are my lips, but they whisper sorrow
This is my voice, but it’s telling lies
I know how to laugh, but I don’t know happiness
And I must confess, instead of spring, it’s always winter
And my heart has always been a lonely hunter, but still…)
(Estos son mis labios, pero susurran pena.
Esta es mi voz, pero está contando mentiras.
Sé cómo reír, pero no conozco la felicidad…
Y debo confesar…Que en vez de primavera es siempre invierno…
Y que mi corazón siempre ha sido un cazador solitario…Pero aún así…)
»…(…) Crees que no vales nada.
Y el que se equivoca eres tú»
Kaulitz se dio la vuelta agarrándose otra vez a la almohada y con el rostro contraído en un gesto de dolor.
»…Basta…Ya basta…»…Se suplicaba a si mismo.
(Love tried to welcome me
But my soul drew back
I was covered with dust and sin
And love tried to take me in…)
(El amor intentó darme la bienvenida.
Pero mi alma se echó atrás.
Estaba cubierto de polvo y pecado…
Y el amor intentó acogerme…)
»No te enamores nunca…Por que te romperán el corazón»
»Tengo miedo…» Se dijo a si mismo… »…Tengo miedo…De que tengas razón…»
(Love tried to break me…)
(El amor intentó romperme…)
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Al día siguiente, por la mañana temprano, ya estaba en pie.
Había un par de maletas abiertas sobre la cama y se estaba dedicando a llenarla con su ropa y sus enseres. Para lo único que se detenía era para secar alguna lágrima con el dorso de su mano.
En ello estaba cuando Jared irrumpió en la habitación. Acababa de llegar y se sorprendió sobremanera al encontrarse con la inesperada imagen.
-…¿Bill?…¿Qué estás haciendo? – Le preguntó extrañado.
El chico le miró con los ojos rojos llenos de agua y con angustia.
-…Me voy.
-…¿Que te vas? ¿Cómo que te vas?…Todavía te queda una semana casi…
-…Ya lo sé…¡Pero quiero irme de aquí! ¡No puedo seguir aquí! – Bill explotó en llanto y siguió soltando ropa en sus maletas ahora frenéticamente.
-…Bill…¿Estás…Bien?…
-…¡No!… – Respondió sincero el otro entre sollozos.
-…Pero quieres irte porque…¿He hecho algo mal?…¿Te he tratado mal?…
-…No, joder. No es eso…Snif…¡Yo sólo quiero irme de aquí!
-…Pero…
-…Te devolveré la mitad del dinero. Snif… O te lo devolveré todo si quieres…Pero yo me quiero ir…
Jared tenía los ojos muy abiertos y por alguna razón se sentía débil. Le temblaba el pulso.
No tardó mucho en descubrir cuál era esa razón: El chico le estaba asustando…Estaba preocupado por él.
Se acercó a el muchacho y le cogió una mano. Bill se empezó a secar las lágrimas con la otra, con los dedos casi contraídos en un puño: Un gesto que resultaba bastante infantil.
-…Pero…¿Qué te pasa?…¿No puedes decírmelo?…
-…No es por ti.
-…¿Es por este lugar?
-…Sí…Sí…Me quiero ir… – Bill no se cansaba de repetirlo. Necesitaba estar lejos…Estar lejos de él.
-…Bill…Si tú quieres…Nos podemos ir el resto de la semana a otro sitio. Puedo buscar otro lugar que te guste más…O…
Kaulitz empezó a negar con la cabeza y se soltó de la mano del hombre.
-…O puedo pagarte más… – Concluyó Jared de todos modos.
-…No… – Bill cogió un jersey suyo para colocarlo en la maleta.
-…Piénsatelo…Puedes pedirme lo que quieras…
-…¡¿No lo entiendes?! ¡No es por el maldito dinero!…Snif…
Bill cerró las dos maletas ya llenas hasta arriba de todas sus propiedades.
A Jared le empezó a embargar una extraña desesperación. Bill se iba, quizá no sólo para no volver esa semana…Si no para no hacerlo nunca.
Y él no quería eso. No le gustaba la idea de no volver a verle.
Pero tenía una pequeña esperanza…¿Podía ser…?…¿Podía ser que Bill quisiera irse por que había empezado a sentir…Cosas que no debería sentir?
¿Las mismas cosas que él mismo no había podido evitar desarrollar…?
-…Bill.
Jared cogió esta vez de las dos manos al chico, acercándose a él hasta que sus rostros quedaron a un palmo.
-…Bill. No te vayas. Quédate conmigo…Ya no te digo una semana. Quédate conmigo para siempre.
Kaulitz abrió mucho los ojos y al hacerlo dos enormes gotas de agua mancharon una manga del hombre.
-…¿Q-Qué?
-…Lo que has oído…Si tú me lo pides, yo dejaré a mi mujer…Si te quedas conmigo, podrás retirarte de todo esto. Te aseguro que no te faltará de nada…Te daré todo lo que me pidas. Todo lo que pueda estar en mi mano va a ser para ti.
Tras el impacto inicial, Bill empezó a soltar una de sus risitas incrédulas…Y cansadas.
-…Jared…¿Cuántos hijos tienes?
La pregunta para Jared fue como un guantazo a traición.
-…Dos. Dos hijas.
-…¿Cuántos años tienen?
-…Ocho la mayor…La más pequeña va a cumplir cinco.
Kaulitz contrajo el rostro. Una de sus muchas heridas abiertas le empezó a sangrar de nuevo.
No eran más que unas niñas…Como lo era él cuando…
-…¿Y a ellas también vas a dejarlas?… – Escupió.
-…Oh, Bill. Eso no es así…Yo podré verlas…Los días que el juez…
-…Já…¿Tú te crees que tu mujer cuando se entere de que la has abandonado por un chapero que te comía la polla mejor que ella y lo use en tu contra vas a tenerlo tan fácil?
-…Pero…
-…Jared…Tus hijas son muy pequeñas. Necesitan a su padre…Aunque no seas ni el padre perfecto…Es mejor que no tener ninguno. Eso te lo puedo asegurar. – La voz se le quebró al final de la frase.
Bill rompió el enlace que los unía a los dos y cogió sus maletas. Se dirigió a la puerta.
-…Bill…
Kaulitz se detuvo y giró su cara llena de surcos por las lágrimas. Esbozó una media sonrisa por pura cortesía.
-…Adiós, Hombre Atractivo.
-…No entiendo nada de todo esto…
-…Alguien me dijo una vez cuando era muy pequeño aunque todavía me acuerdo…Que todo se acaba rompiendo o deja de funcionar tarde o temprano.
-…¿Y eso es lo que nos ha pasado a nosotros?
-…Eso es lo que me ha pasado a mi.
Continúa…