Te equivocas FIN

Te equivocas FIN

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 24: Epílogo

(ALGUNOS MESES DESPUÉS)

Un Nathan muy serio tras la sesión que había mantenido con un paciente estaba de pie a un lado de su escritorio, ordenando unos papeles.
Su humor no era muy bueno. De hecho no lo había sido desde que meses antes diera el resbalón que más caro había pagado en la vida.

Bill había desaparecido sin dejar rastro. El único sitio que él conociera y que pudiera estar ligado a él de alguna manera era la casa de su madre. Pero sabía que Bill no mantenía ninguna relación con ella desde hacía años, así que no tenía nada.
Al final había tenido que desistir, con todo el dolor de su corazón…Porque no había modo humano de dar con él.

Lo único que esperaba es que estuviera donde estuviera…Que estuviera bien. Que hubiera decidido salir de lo que estaba metido…
Pero no podía ser optimista…Y eso le destrozaba.
Le destrozaba más aún que su propio dolor por haberle perdido. Es más: Aquello lo firmaría encantado, lo soportaría gustoso si luego supiera que Bill iba a empezar a encauzar su vida. Y a ser feliz de una vez.
Pero aquello no tenía manera de asegurarlo…Y unido a que él había sido incapaz de ayudarle, de haberle lanzado una pequeña luz…Ni siquiera empezar a hacerlo de verdad…

…No lo aguantaba…

Llamaron a la puerta.
-…Sí. – Soltó Nathan sin más. Debía ser su secretaria.
En efecto, la mujer, una rubia de pelo rizado alta y bastante atractiva, entró en el despacho.
-…Nathan, fuera hay un muchacho que dice que no tiene cita, pero que quiere hablar contigo.
Nathan arrugó la frente.
-…¿Un muchacho? ¿Un paciente?
-…Nunca le he visto por aquí.
-…Umm…¿Ha llegado ya la otra chica? ¿Renée?
-…Qué va, ella ya sabes que no es muy puntual.
-…Bueno, pues entonces dile al chico que pase…
-…Muy bien.

Nathan se volvió a centrar en sus papeles.
Cuando llamaron a la puerta él alzó la voz para hacer oír un »¡Adelante!» sin ni siquiera cambiar de posición.

-…Em…Hola, Nathan.

Nath se giró al instante, de súbito, con los ojos muy abiertos.

Era Bill.
Un Bill bastante cambiado, además.
Iba en vaqueros, con unas simples zapatillas de deporte blancas y camiseta gris. Nada más… Ni su ropa era de firma, ni llevaba adornos o complementos…Ni esmalte en las uñas, que llevaba perfectamente cortadas.
Su cara también estaba limpia de maquillajes, como recién lavada. Su pelo liso pero no de peluquería: No se veía perfecto, con cada mechón cayendo a un lado de un modo casi estudiado…Se veía natural.

En definitiva…No iba de punta en blanco…Iba como cualquier chaval de su edad iría para salir un día cualquiera a la calle.
Nathan le encontraba más guapo que nunca.

-…¿Bill?…
Kaulitz le saludó con una mano en un gesto de timidez total.
-…Bill…¿Cómo es que sabes dónde trabajo?…
-…Le acabo de hacer una visita a tu madre. Ella me lo ha dicho.
-…Oh. Debía haberlo supuesto.

Ambos sonrieron, Nathan casi sin habla y Bill igual de tímido que antes.
-…Pero antes de darme la dirección me ha hecho engordar por lo menos dos kilos.
-…Te creo. Es su estilo, desde luego.

Hubo un pequeño silencio. Ninguno le quitaba los ojos de encima al otro.
-…Em…Yo…Yo es que…Quería darte algo.
Sólo en ese momento Nathan reparó en la bolsa de papel cuadrada y de colores pastel que llevaba Bill en la mano.
-…Toma.
Nathan cogió la bolsa frunciendo el ceño.
-…¿Qué es?
-…Ábrelo…

Nathan sacó de dentro algo cuadrado envuelto en papel de regalo. Echó la bolsa y el envoltorio a un lado, y se fijó en la portada del disco.

La foto era un primer plano de los rostros de cuatro muchachos, cortados y unidos formando cuatro columnas…Uno de ellos era Bill.
Nathan sonrió.
-…¿Y ésto? – Preguntó.
-…Sale dentro de un par de meses. Eres el primero en tenerlo, en exclusiva.
-…¿Quiénes son ellos?
-…Les conocí hace poco…Son geniales…Y bueno, con ellos…Es diferente. No estoy solo y…Es mucho más divertido…No sé cómo nos irá…Pero estamos juntos…Y sé que pase lo que pase, estará bien…

Nathan volvió a sonreír.
-…Me alegro mucho, Bill. De verdad. Es el mejor regalo que podrías hacerme.
-…Bueno, en realidad no es un regalo. Son tiempos duros y nosotros somos un grupo joven que está empezando y tal…Son 22 euros.
-…¿¡22 euros!?… Qué atraco a mano armada. Al menos incluirá DVD, ¿no? – Nathan examinó la contraportada riéndose.

Bill también se rió con ganas.
-…Nah, es broma. Claro que es un regalo…Si no fuera por ti…Si no te hubieras cruzado en mi camino…Quizá…No lo hubiera grabado nunca y seguiría…Bueno, ya sabes…
-…Está bien… – Asintió Nathan.
-…Sí…

Nath se dio cuenta de que Bill estaba muy inquieto. Jugueteaba mucho con sus manos, o se rascaba los brazos o un codo ausente…Aquellos eran síntomas de una cierta inseguridad.
Se veía, tras quitarse su »máscara», que Bill manifestaba las inevitables »secuelas» de todo lo que le había tocado vivir…
No tenía una plena confianza en si mismo…No pisaba con aplomo. Quizá tuviera algún complejo de inferioridad.
Pero también se notaba otra cosa. Y es que en el fondo, era fuerte.
Por que estaba intentando superarlo.
Aquel no era un proceso rápido. Era lento, tortuoso, con muchos altibajos.
Pero él ya estaba dando pasos importantes.
Después de todo, estaba ahí, dándole la cara de nuevo…Aunque posiblemente hubiera estado temiendo ese momento mucho tiempo. Nathan lo notaba.

La puerta del despacho se abrió.
-…Nathan, Renée ya está aquí.
-…Cinco minutos. – Pidió el psicólogo a su secretaria.
La mujer se fue sin hacer más comentarios.
-…Bueno, em…Yo ya tendría que irme… – Dijo Bill dirigiéndose hacia la puerta.

Nathan se debatió en sus interiores sobre si detenerle o no. Puede que a Bill ya le fuera bien así…Y que no quisiera saber nada más de su vida anterior para no tener nada que le recordara de alguna forma lo que había pasado.
En ello estaba pensando cuando Bill se giró titubeante.
-…Nathan, esto…Em…Me estaba preguntando si…Bueno si quieres…Podríamos quedar algún día…A tomar un café…O… A cantar al karaoke…
Nath sonrió radiantemente.
-…Suena bien. Es un plan excelente en realidad…Cuando quieras…

Ahora fue Bill el que sonrió exultante de la felicidad.
Después dudó unos segundos pero al final, dando un par de pasos, tanteando y entrelazando sus manos se acercó a Nathan.

Entonces, le cogió de un brazo y le dio un tierno y lento beso justo en la comisura de sus labios.

Se separó de él y comprobó que Nathan le sonreía así que le devolvió la sonrisa con los ojos brillantes.
Tras esto se marchó sin decir nada más, no sin antes recibir una pequeña caricia en la mejilla y de que ambos se cogieran de la mano unos segundos.

Las palmas se fueron deslizando la una contra la otra cuando Bill se puso en marcha hasta que rompieron el contacto…Sus miradas cómplices.

Nathan se quedó de nuevo a solas en su despacho sin dejar de sonreír.

Era como empezar de cero…Es verdad…

Como un nuevo comienzo…

…Pero era un buen comienzo.

F I N

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por Earisu

Escritora del Fandom

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