Te equivocas 5

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 5

Billy llevaba dos días sin pasarse por su casa y Nathan empezó a preocuparse… Sabía que el niño pasaba mucho tiempo sin nadie cuidándole y se comía la cabeza pensando si le habría pasado algo.
Así que ese día se enfundó en su plumas y con las manos en los bolsillos fue a echar un vistazo a su casa.

Para su sorpresa, cuando llegó se encontró al pequeño en el jardín, sentado en su pelota roja, moviéndose un poco pero con la cabeza gacha y la mirada triste.
-…¡Hey, Churretes!…
Pero Billy le escudriñaría con cara de enfado como única respuesta.
-…¿Qué te pasa? ¿Estás enfadado?…
-…¡Sí! – Contestó el niño abiertamente, pero con los ojos clavados en el césped de nuevo.
-…¿Y eso?
-… – Billy movía los piececitos sobre las briznas de hierba y revolvía la tierra con ellos.
-…¿Con quién?
-…¡Contigo!
A Nathan esto le sorprendió mucho.
-…¿Conmigo? ¿Por qué? ¿Qué he hecho?…
-…Te vi en la piscina de bolas…¡Y le »dite» un beso en la boca a Chris! – Escupió Billy con todo su odio acumulado. O quizá fuera más correcto decir »celos».
-…¡Psstt! – Nathan se alarmó y miró hacia todas direcciones para cerciorarse de que nadie había oído tal declaración. De momento, nadie sabía que a él…Bueno, no le gustaban las chicas.
Se puso de cuclillas frente a Bill.
-…Billy…Esto…Verás…No tienes que…Actuar así…Mira, lo más común es que sean los chicos y las chicas los que se…Besan de ese modo entre ellos… Pero…No hay nada de malo cuando dos chicos, o dos…
-…¿De qué me estás »habando»? A mi eso no me »impota»…¡¡¡Tú tenías que ser mi novio!!! – Billy estaba muy enfadado, y los ojos se le llenaron de lágrimas de coraje…Y frustración.

Nathan abrió mucho los suyos y la boca también, dejando de respirar durante un par de segundos. Después lo soltó todo de golpe y sonrió radiantemente.
-…Oh, Churretes…
-…¿Es que te »guta» más Chris que yo?… – Billy puso una cara muy triste ahora.
-…No…No es eso…Pero es que…Billy…Yo soy muy viejo para ti… – Nathan le sonrió poniendo un gesto cómico.
-…¡Me da igual!…
-…En serio…Me halaga mucho, ¿sabes?…Pero…Es que…Eres demasiado pequeño para mi… Eso sí, pregúntamelo cuando tengas dieciocho años, jajaja…
-…¿Cuando tenga »disiocho» años , serás mi novio? – Bill sorbió sus mocos.
-…Claro, si quieres. – Nathan acarició un moflete del niño, secando una lágrima con el dorso de su mano.
-…¿Y cuánto falta para que tenga »disiocho» años?…

Nathan se puso de rodillas, divertido y levantó sus dos manos con los dedos extendidos.
Subió y bajó sus dedos un par de veces…Indicando un »trece».
-…Eso es ‘muso’…
-…Qué va, no es tanto…¿Quieres saber cuántos años tendré yo cuando tú tengas dieciocho?
Bill se rió por primera vez y asintió.
Nathan subió y contrajo los dedos en un puño ahora muy exageradamente hasta tres veces… Aunque en realidad tendría veintinueve, no treinta.
-…Aaaaaajajaaja… – Rió Billy y Nathan empezó a hacerle cosquillas en la barriga.

Después de un rato jugando…
-…¿Me lo »plometes»? – Preguntó el niño.
Nathan, enternecido y sonriente asintió…Cualquiera le decía que no al pobre…Total, sabía que a Bill todo ésto se le pasaría rápido.
-…¿Y te casarás conmigo?…
-…Jajajajajaja… – A Nathan le dio un ataque de risa. – Pues si es legal en el…Veamos…2007 , 2008…Sí…Jajajaja…
-…¿Qué?
-…Nada, nada…Jajaja…Eh, ¿echamos un partido?
-…¡¡¡Síii!!!… – Y Bill se levantó de la pelota para empezar a chutar.

&

Estaba a un día de la fiesta y no le gustaba »trabajar» días seguidos por que por muy joven que fuera, el cuerpo también le pedía descanso…
No obstante, Jared había vuelto a llamarle. A él, personalmente.
Jared era el único cliente que tenía su teléfono móvil. Las demás »citas» se las organizaba su representante…Él no tenía que hablar de números ni condiciones con nadie.
Pero Jared era especial…
No trataba mal del todo a Bill… De todos, suponía que era el que le trataba con mayor consideración y dentro de lo que cabe, respeto. Todo el que se le puede tener a la persona a la que le estás poniendo un precio.
Además, en más de una ocasión, aparte del sueldo…Le había hecho regalos (como era el caso de esa noche)…
Se merecía el pequeño privilegio de tener su número.
Y no estaba bien negarse a la cita después del regalazo.
Un deportivo.
Un deportivo que cortaba la respiración.

-…Bill, ¿pero por qué tardas tanto?… – Jared empezaba a impacientarse. Bill llevaba unos veinte minutos encerrado en su cuarto de baño.
-…¡Ya voy, ya voy!…
Jared se cruzó de brazos en el sofá intrigado. Quizá estuviera colocándose. No sería tan raro.
No es que le importara…Pero…Ya podría hacerlo en su casa.
Esperar sí que le fastidiaba.

Entonces oyó que la puerta del aseo se abría y después el inconfundible sonido de …¿Tacones contra el suelo acercándose?
Jared miró hacia su derecha y su boca se abrió formando una »o» perfecta cuando sus ojos tuvieron »La Visión».
Bill llevaba un vestido de tirantes rojo y largo de gasa, aunque con una gran apertura que empezaba de prácticamente su muslo izquierdo al final.
Estaba perfectamente depilado y no tenía unas piernas feas.
En los pies llevaba unos zapatos de tacón de vértigo negros, al igual que su sombra de ojos o sus cabellos, sueltos al aire.
Se había puesto también carmín.
-…¿Y bien?… – Preguntó Bill.
-… – Jared seguía con la mandíbula desencajada.
-… – Bill dio un par de pasos, contoneándose triunfal al ver la reacción del hombre.
-…Pues no se te da mal andar con tacones. Reconoce que ya lo habías hecho antes. – Jared intentó iniciar alguna clase de juego tras la impresión inicial. Bill estaba imponente.
-…En realidad, me he pasado la tarde ensayando por el pasillo de mi casa.
-… – Si no fuera por que estaba dolorosamente excitado, Jared se hubiera reído. – …¿Qué llevas…Debajo del vestido?
-…Uh…¡Pero bueno!…Hacerle una pregunta tan soez a una dama…
Jared sonrió encontrando el nuevo juego muy entretenido.
-…Una dama, ¿tú?…Vamos…Seguro que no eres más que una zorra.

El agua mece los barcos. O los tapones de gel.
»Vamos, zorra…Sigue…Sigue, joder…»
La voz llega perfectamente nítida a través de la pared.

Bill abrió mucho los ojos tras el flash. Dio un paso instintivo hacia atrás, como si se acabara de llevar un susto de muerte por algo.

»Sigue, gorda asquerosa…¡Vamos!…»

Se agarró de la parte superior de su nariz con sus dedos, cerrando los ojos con fuerza como si de repente le doliera mucho la cabeza o estuviera mareado.
-…¿Bill?…
Tras unos segundos, volvió a mirar a Jared, pero todavía no estaba del todo allí sino en otro lugar.
Era la primera vez que le pasaba algo así.
Y no sabía a qué venía eso…No sabía qué coño le pasaba…
Pero no iba a consentir seguir mucho rato más así.
Tampoco le convenía.
Sacudió su cabeza e hizo un esfuerzo para sonreír a Jared.
Se acercó aún más a él.
-…Así que quieres saber qué llevo debajo…

Jared se quitó un peso de encima y se lamió los labios, como si tuviera delante un exquisito manjar.
Seguía sentado en el sofá y Bill, con decisión, se puso frente a él. Alzó una de sus piernas de modo que las suyas quedaran abiertas , una a cada lado de las de Jared. Se quedó así, en pie, provocador, mirando a Jared desde arriba.
-…Elige…¿Quieres verlo, o quieres tocarlo?
Por sencilla que pareciera era una difícil pregunta. El banquero se encontró ante un gran dilema.
Pero al final se decidió.
-…Tocarlo.

Bill cogió las manos del hombre sin cambiar de postura y las llevó a la parte de atrás de sus piernas, bajo el vestido.
Las fue elevando desde abajo muy lentamente, de modo que las palmas de Jared fueran repasando de la parte de atrás de sus rodillas a el largo de sus piernas, hasta llegar a sus muslos…
Jared gimió extasiado cuando tuvo el trasero desnudo del chico en sus manos y lo apretó con lujuria.
-…¿Ves?…Una zorra que ni siquiera lleva ropa interior.

De nuevo esos flashes que hacían lastimosos »clicks» en su mente.
Se mordió el labio volviendo a sacudir su cabeza…Como si así esos pensamientos se fueran a desprender.

Ahora se puso de rodillas sobre el sofá, con sus piernas a cada lado de las de él.
Le cogió de la cara y le besó de la mejor manera que sabía, poniendo todo su empeño y rozando su entrepierna con la de Jared lentamente.
No es que fuera lo que le apetecía.
Pero hoy más que nunca necesitaba que ese cerdo cerrara el maldito pico.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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