Te equivocas 9

NOTA: Segunda parte del capítulo, partes en cursiva = Imaginación/Fantasías de Bill.

«Te equivocas» (Fic de Earisu)

Capítulo 9

Nathan no había dejado de pensar en Bill desde la conversación que mantuvieron en el balcón.
La primera vez que le vio (después de los años) frente a su casa se había quedado impresionado con él. Maravillado. Se le habría pasado por la cabeza que Bill poseía tal belleza que podría calificarse como irreal.
No le había reconocido. No había reconocido a ese niño tan simpático de cara permanentemente churretosa que una vez fue.
Ahora que había hablado con él le impactaba más allá de todo eso.
Sabía que Bill no tuvo una infancia fácil…Pero con todo, le había considerado un niño alegre, que se contentaba con muy poco…Curioso, inquieto…
…Se preguntaba qué podía haberle pasado en la vida para que no sólo madurara con una rapidez tan pasmosa y radical: Le había parecido al oírle que estaba hablando con alguien mucho más mayor…Mayor no…Viejo. Viejo era la palabra.
Sino que además…Se le viera tan defraudado e indiferente para con…Todo.

Tal era su intriga que en cuanto terminó de instalar su ordenador y contratar un servicio de internet, se planteó indagar un poco en su biografía.
Hasta donde sabía, había tenido mucho éxito. Su madre le había dicho que Bill salía »hasta en la sopa»…Que todo el mundo en Alemania le conocía.
Entonces, tendría que haber alguna página dedicada a él en la red.
Y dio con unas cuantas.
Muchas de ellas eran fan-sites en los que no encontraba nada útil…Fotos, descargas…Y una información demasiado superficial, del tipo »color de ojos, estatura, fecha de nacimiento…»… A él no le interesaba nada de eso.

Tras un rato dio con un blog que llamó su atención porque era un análisis mucho más serio y exhaustivo. Aunque cabía el riesgo de que no fuera del todo parcial, empezó a leer…

»Bill Kaulitz es un cantante de pop-rock alemán que durante blablablabla, gozó de un extraordinario éxito.
Nacido el blablabla en blablabla…Desde edad muy temprana blablabla…

Su primer disco, el homónimo »Bill Kaulitz», tuvo un éxito sin precedentes. Era la primera vez que un artista novel debutaba en el número uno de las listas de ventas alemanas, desluciendo incluso lanzamientos de artistas consagrados internacionales.
Gran culpable de esto fue el primer single, que blablabla…

Su segundo disco supuso la continuación del fenómeno de este joven que causaba estragos en el sector femenino.
Blablabla…
Sin embargo, Bill no contaba con el apoyo de la crítica, que veía en su estilo oscuro y andrógino una simple y pasajera estrategia de marketing…Y su música, como un producto más para adolescentes sin criterio…En su mayoría chicas más interesadas en sus atributos físicos que en su propia voz.
Blablabla…

Se dice que Kaulitz no estaba satisfecho del todo por el rumbo que su carrera estaba dando. Así que se tomó su tiempo en preparar el que sería su tercer y hasta ahora último trabajo.

Y posiblemente lo de último sea cierto en todo sentido de la palabra.

Por primera vez, alejándose de lo comercial, Kaulitz escribiría la totalidad del álbum…Dejando ver en las letras de las canciones sus inquietudes más profundas, sus miedos, sus pensamientos…Estaba plagado de experiencias vividas en primera persona que el cantante quiso plasmar a modo de terapia.
Se trataría de un disco escalofriantemente personal.
También tuvo todo el control de la producción musical y de cada decisión ejecutiva.
Blablabla…

Con este disco se ganó la aprobación de la crítica, que calificaba el álbum como »bueno, con contenido y muy trabajado».
Pero ese trabajo no le fue recompensado en ventas.

De batir todos los récords con sus dos anteriores discos, pasó a vender un humillante y bochornoso número que no llegaba a las cuatro cifras.

La discográfica puso el grito en el cielo y retiró todo su apoyo.
No invertiría en publicidad para no asimilar más pérdidas.
Poco después, rescindieron su contrato.

Para Kaulitz, no fracasó un disco. Fracasó SU disco. El que él tanto había ansiado hacer. El disco en el que contaba la historia que él quería contar. En el que transmitía el mensaje que él quería transmitir.
Ese fue el verdadero golpe para él.

Algunos dicen que el golpe del que no se pudo reponer.

Tras esto, Bill haría alguna incursión en la moda o la publicidad…
Éstas pasaron de ser regulares a prácticamente nulas en la actualidad.

Se desconoce la actividad a día de hoy del cantante…Que…

…»

Nathan se dejó caer pesadamente en su silla.
Vaya, aquello debía haber sido muy duro para Bill.
Tras un rato sopesando toda la información recibida, Nathan se incorporó de nuevo, dispuesto a teclear algo de nuevo. Ahora quería encontrar una tienda on-line donde encargar los discos de Bill. Tenía un interés especial sobre todo por el último de ellos.

&

Bill tenía su mejilla izquierda pegada a la almohada y los brazos bajo ella, pero no estaba acostado del todo sino que, con las rodillas hincadas en el colchón, estaba algo más elevado en el aire de cintura para abajo.
A veces era de agradecer que le pusieran en esa postura »poco honrosa», porque así no le veían la cara.
Bill estaba totalmente desnudo, como Jared. Éste estaba introduciendo dos de sus dedos entre los muslos del chico, lubricándole y preparándole.
Y Kaulitz tenía cara…De nada. Para lo único que variaba su expresión era para fruncir el entrecejo un poco o apretar los labios ante un movimiento inesperadamente brusco que le hiciera daño.
Pero eso no ocurría demasiado a menudo. Bill ya no era un principiante en estas áreas, estaba acostumbrado: Lo soportaba bien.
Lo único que tenía que hacer era que no se le notara demasiado el aburrimiento que tenía encima y que era lo habitual en sus »encuentros».
Sabía que debía mostrar algo más de entusiasmo, pero es que ese día no estaba de humor ni para actuar…Así que simplemente se estaba dejando hacer.
Lo más seguro es que Jared no quedara muy »contento», pero que le dieran a Jared. Todo el mundo tiene derecho a tener un día malo.

Jared separó sus dos dedos en el interior de Bill, haciendo tijera con ellos para abrir lo más posible la entrada.
Bill contrajo el rostro y ahora lo enterró por completo en la almohada.

…No tenía que haber hablado con Nathan.
No entraba en sus planes hacer amistades y mucho menos con él, que sólo le podía ocasionar problemas.

Bill sintió un extra de lubricante espeso y frío en su trasero. Jared estaba a punto de penetrarle.

…Dios…¿Pero cómo podía resultarle tan atractivo?…Sentado en el balcón, con su libro en su regazo…

Bill pegó su cara más aún a la almohada, con sus brazos ejercía una presión incluso mayor.
Jared se había metido dentro de él de golpe.
Sin embargo, el chico no profirió sonido alguno…Lo dejó perecer en su garganta.

Nathan había llevado una cazadora, pero bajo ella tenía una fina camisa que se ajustaba a su cuerpo.

Jared empezó a moverse con dificultad a principio…Y mucho más fácil y salvajemente conforme fue avanzando.

A esas alturas, de normal Bill estaría repitiéndose una y otra vez »que acabe ya, que acabe ya»… No porque le resultara especialmente traumático…Sino porque a él le parecía tedioso. Aburrido, sin emoción alguna… Estaría concentrado en conseguir satisfacer al otro para que durara lo menos posible.
Pero en ese momento, Bill seguía con su cabeza en otras cosas.

Mientras Jared seguía absorto en el ritmo que se había marcado, Bill se recreaba en la imagen de Nathan en el balcón.
En esa camisa bajo su cazadora, tan pegada a su piel…Dibujando sus formas. A simple vista esas formas, bien proporcionadas, se adivinaban fuertes, tersas…
¿Sería lo mismo al tacto?…
Bill se vio a si mismo quitándole esa cazadora a Nathan…Y luego desabrochando uno a uno los botones de esa camisa.

Pese a tener su rostro aprisionado contra la almohada, Jared oyó a el chico proferir un sensual gemido.
Esto terminó de encender al hombre, que empezó a entrar y a salir del cuerpo de Bill con incluso más ansia y vigor…
Bill tuvo que alzar la cabeza, despegándola de donde la había tenido hasta ese instante para poder coger el aire que le empezaba a faltar. Se agarró con fuerza al borde de la parte de arriba del colchón para poder mantenerse en su sitio.

Después se desharía de esa prenda también, la echaría a un lado y acariciaría con las palmas de sus manos ese torso, que él se imaginaba caliente y musculoso en su justa medida.
Entonces, Nathan recorrería con sus dedos su columna, y la parte de atrás de su cuello…Antes de perderse bajo sus pantalones…
¿Cómo serían sus manos?…¿Serían suaves, o serían ásperas?…
No lo sabía, pero después de que masajearan su trasero bajo su ropa él se inclinaría y empezaría a lamer cada recoveco de su piel…Primero la parte baja de su vientre, su estómago…E iría subiendo y subiendo…

-…Mmm… – A Bill se le escapó otro gemido que más parecía una súplica.

Jared respiraba irregular y escandalosamente, a punto de alcanzar la cúspide de su placer.
Bill estaba desbordando su excitación…Siempre lo hacía, pero ese día en concreto estaba… Especialmente…¿Real?

-…No…Pares…Fóllame… – Pidió Kaulitz en un hilo de voz.

Tras unos minutos, Nathan le agarraría del cinturón con toda la intención de deshacerse de él, con decisión y autoridad…Sin dejar de mirarle a los ojos, desafiante.

Jared tomó a Bill por las caderas, jadeando y empujándose a seguir, exhausto.

…Y entonces la lengua de Nathan saldría al encuentro de la suya, que la recibiría extasiada.
Sus labios se rozarían durante unos segundos, hasta que Nathan le cogiera de la cintura, le diera la vuelta y lo pusiera contra la pared…

En ese momento…

-…¡Aaaah!…Aah…¡Joder!… – Bill gemía como podía, a trompicones por que le costaba llenar sus pulmones de oxígeno cuando su repentino orgasmo le asaltó radicalmente…
Oyó su propia explosión, empapando las sábanas de seda.

A los pocos segundos, Jared lo hizo dentro de él.
Ambos se desplomaron en la cama…Jared a un lado y Bill en su misma posición. Se mojó el vientre con su propio semen, pero no le importaba.

Volvió a esconder su rostro en la almohada mientras se reponía.
No se lo podía creer.

Era la primera vez que se corría antes que el mismo cliente.

Continúa…

por Earisu

Escritora del Fandom

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